jueves, 9 de diciembre de 2010

"El Gobierno de España asesta otro golpe al futuro del campo canario"

Con este titular, Diario de Avisos publica una información en la que el sector se lamenta de la negativa a la autorización de la colocación de placas fotovoltáicas en la cubierta de los invernaderos para la producción de energía eléctrica. Al respecto hago la siguiente reflexión:

Yo no entiendo nada, me tienen que perdonar. El futuro de la agricultura en Canarias pasa por permitir las placas solares en los invernaderos y la negativa del legislador "asesta otro golpe al futuro del campo canario"... no sé si es que ya todos hemos perdido el norte.
Una cosa son los ingresos atípicos y otra muy distinta pretender depender de ellos para la viabilidad de un sector económico. Se ve que los políticos y los representantes de las organizaciones agrarias dan por perdida la rentabilidad de la agricultura, ya llegamos al punto (según parece) en el que el sector primario se sostiene como parte de la etnografía isleña que es necesario legar a las generaciones futuras y no como una actividad económica.
Quizás soy un ingenuo y estos titulares catastrofistas van dirigidos al ciudadano para recabar su simpatía, como hacen con el insostenible sistema subvencionado del plátano, puro marketing, vaya.
También es sospechoso que no hay ninguna voz en contra de colocar placas en el suelo agrícola, ¿dónde están los ecologistas defensores de los escarabajos?, ¿por qué a nadie le preocupa el efecto negativo sobre el paisaje? A mí sí. Eso no quiere decir que no se utilice suelo para la obtención de energía limpia, sino que no tendría por qué ser sobre los cultivos. La defensa de la agricultura como valor medio ambiental no es compatible con esto.
En cualquier caso, algo va mal cuando un sector busca fuera lo que no es capaz de encontrar en casa. No se pelea por mejorar las condiciones del mercado, por luchar contra los abusos de los intermediarios o por evitar el dumping tan frecuente entre los importadores. El agricultor canario da por perdido el mercado y lucha por los atípicos y las subvenciones.
Pero hay alternativas. Contra los mercados imperfectos sólo cabe la regulación. Dediquemos los esfuerzos del sector a luchar por una regulación que permita rentabilizar las explotaciones agrarias como lo que son, la actividad primaria, la primera fuente de riqueza de un pueblo.

3 comentarios:

frank dijo...

Je,jejeje, la verdad Pablo das en el clavo, a mi que me ha tocado de lleno la burbuja fotovoltaica, aunque creo que no se puede generalizar a todos los cultivos, la colocación de placas es viable, pero dentro de unos márgenes dictados por la propia economia y no por el político de turno. Yo con mis clientes estoy aplicando máximas liberales, menos estado y más sociedad. "No espere a que el gobierno le resuelve sus problemas, busque otras soluciones seguro que es mejor".

Saludos

Frank

vespinoza dijo...

A lo mejor es que yo tampoco entiendo de esto, pero si cubrimos de placas un invernadero.....¿Por donde pasa la luz?

Pablo Zurita Espinosa dijo...

Lo de la luz es un problema técnico al que ya se le estaba dando solución: si el invernadero tiene una altura determinada y sólo se cubre un porcentaje de la superficie y las placas están orientadas de tal manera... en fin, rizar el rizo para participar en el negocio energético cuando ya se ha renunciado a participar en el agrícola.