domingo, 12 de diciembre de 2010

El estado de alarma y los derechos individuales

No deja de ser un artificio jurídico. España no está en estado de alarma. Los españoles no encontramos la conducta de los controladores tan extraordinaria, estamos habituados a todo tipo de abusos por parte de colectivos que prestan servicios públicos. Además, sólo una pequeña parte de los españoles viaja en avión.
El ardid cercena derechos individuales... a los propios controladores y habría que identificar cuál. Cómo nos gusta reclamar nuestros derechos y qué poco asumir nuestras obligaciones, otro hecho consustancial.
Los paros en lo público forman parte del paisaje nacional: recogida de basura, educación, bomberos y ahora los controladores, por una aplicación indebida del derecho a la huelga. Las protestas sindicales de los funcionarios y resto de trabajadores de las administraciones públicas requieren una regulación que no existe. Y nadie se atreve siquiera a proponerlo.
Al final éste de los controladores es un problema legal. Los sueldos de los funcionarios, su jornada anual, las horas extraordinarias, el régimen sancionador: todo eso está escrito y en vigor.
Hubo quien, por no soportar la presión, permitió que gozaran de otras condiciones. Pidamos responsabilidades... ah no, que esto es España, aquí miramos para otro lado.

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