jueves, 30 de diciembre de 2010

El escorpión y la rana

Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo:
- Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda…
- ¿Que te lleve a mi espalda? -contestó la rana-. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser.
- No seas tonta -le respondió entonces el escorpión-. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón, te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?
Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma:
- Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo.
Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:
- Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río.
El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río. Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió el fuerte picotazo y como el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía como también se ahogaba el escorpión, le dijo:
- No entiendo nada… ¿por qué lo has hecho? Tú también vas a morir.
Y entonces, el escorpión la miró y le respondió:
- Lo siento ranita. Es mi naturaleza.

(Fábula atribuida a Esopo)

1 comentario:

Chema Blanco dijo...

¿Crees que las personas estamos condenadas "por nuestra naturaleza" a ser siempre de una determinada forma? ¿Podemos mejorar, pulir defectos, educarnos, transformarnos?
Quizá sea una visión demasiado pesimista.
Desde luego no está mal la fábula como reflexión, pero yo también creo en el espíritu de superación, en el aprendizaje, en el esfuerzo- Yo mismo me he reinventado varias veces a lo largo de mi vida y no descarto hacerlo alguna vez más.