miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ríos de tinta sobre el paro

(Publicado en Diario de Avisos el 24/11/2010)

Sobre sus causas y consecuencias, unos buscan culpables, otros auguran un negro futuro y nadie ha pensado en preguntarme a mí o a cualquier parado.
No sé si el mío encaja en el perfil tipo del parado en este país, España. Tampoco importa. Con toda probabilidad ni usted ni ninguno de sus asesores sepan lo que se cuece entre las empresas y sus empleados, empresas y empresarios en los que usted confía, con acierto, para la generación de empleo, para que nos saquen de la crisis.
Su desconocimiento es normal, usted nunca ha trabajado para la empresa privada ni ha estado en el paro. Yo sí.
Fíjese que todos, políticos y sindicalistas, se empeñan en el contrato indefinido y a mí me da igual. Lo que quiero es un empleo y me da igual cuánto dure. De hecho lo propio es poder mejorar y no estar anclado a un trabajo de por vida; yo creo en la carrera profesional y en el aprendizaje continuo.
Me gustaría poder trabajar, insisto, y si el derecho a percibir una indemnización va a impedir que me contraten, yo renuncio a ella. Estoy dispuesto a firmarlo ante notario.
Le cuento lo último. Y es que quisiera aceptar un trabajillo de quince días que me ofrecieron ayer, pero no me lo puedo permitir. Si después se me retrasa el abono de la prestación soy hombre muerto; las deudas pasan a mora y se acabó mi credibilidad.
Y digo yo: ¿con los medios de hoy en día no sería muy fácil que la prestación y la cotización estuvieran conectadas?, ¿por qué la prestación no funciona como un seguro? Con su bonificación, incluso, y ya me encargaría yo de administrarlo con cabeza.
Y no entiendo por qué tienes que ser despedido para cobrar el paro, presidente. ¿Cómo castigamos entonces a los malos empresarios?
Ah, me olvidaba, la semana pasada me ofrecieron otra cosilla: trabajar mientras cobro el paro, sin contrato. Y les dije que no, que eso no me parecía bien. Y me respondieron que ya habría otro que aceptaría, y lo encontraron. Mientras no se acabe con esto, presidente, con tanto fraude, aquí hay muy poco que rascar.

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