martes, 2 de marzo de 2010

La estrategia para la ganadería en Canarias

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias nos envió copia del análisis DAFO en el que venía trabajando para la elaboración de la estrategia para la ganadería en Canarias. En la fase final del proceso nos invitaron - a los ingenieros agrónomos como colectivo relacionado con el sector- a participar en el debate y a presentar propuestas concretas. Fuimos, intervinimos y presentamos algunas ideas que no han sido consideradas.

Finalmente se ha elaborado un documento borrador que nos comentan que va ser sometido nuevamente a la consideración del sector.

El escrito que le dirigí a la Consejera es el siguiente:

A la atención:
Dña. Pilar Merino Troncoso
Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
Gobierno de Canarias
Santa Cruz de Tenerife, 6 de noviembre de 2009

Asunto: Aportaciones al Plan Estratégico de la Ganadería Canaria

Consejera,

Tuvimos el placer de coincidir en la presentación del primer borrador del Plan que tuvo lugar el pasado día 30 de octubre en esta capital, acto al que asistimos unos cuantos ingenieros agrónomos. En el seno de nuestro colegio profesional discutimos y consensuamos unas aportaciones que ya hemos presentado y que esperamos sumen al buen fin de este proyecto. Sin embargo, en mi opinión, la ganadería (y la agricultura también) es un sector que precisa de un debate más profundo, entrar en el fondo de las cuestiones, no conformarnos con diseñar una operación de maquillaje; bajar al sótano tiene su cosa…

Me he permitido la impertinencia de analizar cada uno de los apartados que conforman el borrador del Plan presentado -disculpe mi atrevimiento-, quizás desde un punto de vista más duro y pensando en el interés general a largo plazo, planteamiento que probablemente para usted sea difícil o imposible de considerar en la actual coyuntura socio-política. En cualquier caso me conformo con aportar alguna idea que pueda ser aprovechable ahora e ir sentando las bases para una revolución (pacífica) que debemos ir impulsando para no perder el tren del estado del bienestar.

Huelga aclarar que los contenidos de este documento conforman una opinión profesional propia, cuya única finalidad es la de aportar ideas y experiencias, en positivo, para intentar mejorar el sector. Vayan por delante mis disculpas por si alguna de las consideraciones, contrarias a la de los redactores del borrador, no resultan del agrado del proponente, no es mi intención en absoluto criticar ni desmerecer el trabajo realizado. Entrando ya a valorar el contenido del Plan he detectado como cuestiones generales las siguientes:

i. Es halagador para los profesionales que nos dedicamos a esta materia –y seguro también para los que dedican su día a día a los animales- que el Gobierno de Canarias considere a la ganadería sector estratégico, tal y como Usted nos transmitió en el acto público de presentación. Entiendo, sin embargo, que debemos ser realistas.
La ganadería es una actividad tradicional con una raigambre muy potente que se remonta al principio de la colonización de las islas, pero hoy en día no es una actividad económica estratégica y no será fácil que lo llegue a ser con nuestra altísima densidad de población (la existente y la previsible en el futuro).
No nos engañemos, la ganadería es una actividad molesta para la población, que es difícil de encajar en el entramado territorial y que conlleva multitud de problemas técnicos que son muy caros de solucionar. Por eso la necesidad de un plan como este que estamos debatiendo.
Entiendo necesario empezar por considerar la posición real del sector y ser conscientes que será difícil (o imposible) introducir cambios contrarios a la política real -y sus prioridades- aplicada en los últimos años: turismo, medio ambiente, urbanismo. Por cierto, se echa en falta al principio del estudio un pequeño resumen con las principales variables del sector: explotaciones, empleos directos e indirectos, producciones y su valor de mercado.

ii. Entiendo también que la acción política requiere buscar el consenso entre todas las partes que integran un sector y que es necesario perseverar en el esfuerzo. En este sentido, creo que deben estar todos los actores en la mesa que debata el Plan para la Ganadería en Canarias.
El otro día faltaron los importadores y comercializadores de productos ganaderos y de piensos, que quizás fueron invitados y no asistieron, pero que deben intervenir e implicarse. Probablemente a un comercializador de carne le dé igual comprar reses en Brasil o en las islas si se diera una serie de condicionantes que debemos conocer…
Por otro lado, este proceso de participación puede llevar al traste esta iniciativa si no se gestiona con prudencia y con firmeza, y es que muchos ganaderos verán en esta voluntad de regular el sector un ataque a sus intereses, enfrentamiento que debemos estar preparados para gestionar, máxime cuando muchas de la explotaciones en Canarias están técnicamente en unas condiciones deplorables, no se podrán legalizar y habrá que proponer su cierre.

iii. La formulación de objetivos, de acciones y de estrategias no está soportada por datos ni cuantificada con variables que permitan, a posteriori, comprobar la eficacia de cada propuesta.
Así, en el borrador el empleo de fórmulas muy generales como por ejemplo ‘incrementar’, ‘potenciar’, o tantas otras, entiendo que deben ir acompañadas de datos. Es decir, que un objetivo de este Plan podría ser: incrementar la formación e información al sector ganadero de modo que el 50% de los titulares reciban formación especifica durante la duración del Plan y que la información sectorial llegue al 100% de las organizaciones, empresas y agentes que participan en este mercado. Algo cuantificable.
Esto requiere tener censados a los actores del sector (estarán los registros de explotaciones) lo que permitirá, transcurrido el plazo, verificar si hemos llegado a esos niveles y analizar en qué hemos acertado o fallado, según el caso.

iv. Muchas propuestas se refieren a cuestiones que no son íntegramente de la competencia de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias (las intentaré enumerar en el análisis detallado) y que afectan horizontalmente a muchas administraciones, son contrarias a leyes y normas vigentes en Canarias y tropiezan con muchos derechos de los particulares.
Esta realidad nos invita, por un lado, a ser exquisitos en la formulación de propuestas para que no se conviertan en técnicamente inviables y, por otro, a prever las herramientas formales que permitan, en su caso, su aplicación efectiva, es decir, que aquellas cuestiones irrenunciables sean contenidas en un instrumento legal de rango suficiente para afectar a otras administraciones y derogar preceptos contenidos actualmente en nuestro entramado legal. Particularmente veo esta segunda opción muy complicada, yo apostaría por concentrar el esfuerzo en aquellas cuestiones que sean estrictamente de nuestra competencia.


7 comentarios:

Pablo Zurita Espinosa dijo...

El análisis pormenorizado del DAFO es un documento de doce folios del que he extraído aquello en lo que estoy en mayor desacuerdo o se me ocurre algo de interés que aportar (con un guión marco lo que propone el plan y a continuación mi comentario):

- Potenciar la mayor tecnificación de las explotaciones ganaderas.

Requiere acotar qué quiere decir ‘mayor tecnificación’. Creo que habría que ser más concretos, por ejemplo: conseguir en el plazo del Plan que el 100% de las explotaciones disponga de unas instalaciones técnicas adecuadas al ejercicio de la actividad ganadera (sin entrar todavía en su posible legalización). Esto requiere:
• Exigir (y probablemente ayudar con el coste) un proyecto técnico.
• Exigir (y probablemente ayudar a financiar) las obras, equipos, instalaciones y maquinaria que requiera.
• Proponer el cierre y cerrar aquellas instalaciones que no dispongan de las instalaciones técnicas adecuadas para el ejercicio de la actividad… no puede circular un coche sin frenos ni abrir al público un bar sin nevera, no planteamos nada excepcional aunque pueda parecer políticamente incorrecto.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

-Revisar los Planes de Ordenación Territorial

En esto hay que ser realistas. La ganadería es una actividad molesta y no vamos a conseguir nada sobre todo para la legalización de instalaciones existentes. Sí debemos insistir en dar cabida a las nuevas instalaciones ganaderas en el suelo rústico y potenciar la idea de polígonos ganaderos que simplificarían enormemente la gestión de la actividad.
Una propuesta concreta podrá ser que desde la Dirección General de Ganadería se cree una sección que estudie los documentos de ordenación territorial y presente las oportunas alegaciones y las negocie para que se permita el ejercicio racional de la actividad ganadera en cada municipio.
Cualquier intención de legislar en estas cuestiones tan complejas y con tanta legislación afectada, en mi opinión, sería mucho menos eficaz que la de personarse en los procedimientos de aprobación.

-Reducir la dependencia exterior

Esta acción requiere ser más explícita puesto que no aclara exactamente de qué dependencia se trata.
En cualquier caso, dentro del mundo globalizado, entiendo poco útil dedicar esfuerzos específicamente a estas cuestiones. En la medida que hagamos las cosas bien aquí, menos sentido tendrá traer productos de fuera. En cualquier caso, resulta utópico pensar que con nuestra población fija y el turismo podamos ser capaces de reducir la dependencia exterior significativamente.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

-Aumentar la rentabilidad y competitividad de las explotaciones ganaderas, lo que pasa, ineludiblemente, por mejorar: las condiciones higiénico- sanitarias de las mismas, la alimentación de los animales y la comercialización de las producciones

En este importante punto creo que
los redactores han mezclado varias conceptos que deben ser tratados con independencia. Por un lado, la mejora (o más bien alcanzar el nivel mínimo exigible) de las condiciones higiénico sanitarias y la alimentación son cuestiones que debemos considerar como el punto de partida inexcusable. Es decir, que el que no esté dispuesto a cumplir que cierre su explotación. La supervivencia del sector pasa por ser estrictos e inflexibles con estas cuestiones. La garantía sanitaria no es negociable, no debe haber grises, blanco o negro, se cumple o no se cumple.
Respecto a las cuestiones económicas de rentabilidad y competitividad, mi opinión es muy clara: si las explotaciones son rentables podrán hacer frente a las mejoras tecnológicas que requiere el sector para coexistir en el territorio, podrán mantener la actividad, los puestos de trabajo y aportar al bienestar de la comunidad. Procurar que la ganadería sea un sector rentable no es un objetivo, es realmente la misión que debe perseguir la Administración mediante la puesta en marcha de este Plan.
En la medida que se cumpla la misión de hacer rentable la actividad se irán consiguiendo los objetivos (empleo, riqueza). Ineludiblemente, para llegar a concluir cómo conseguir la rentabilidad de las explotaciones es preciso conocer cómo funciona el mercado de estos productos y qué acciones concretas -dentro de las reglas de la competencia- la Administración y los ganaderos podrían poner en marcha. Preguntar a importadores y comercializadores resulta en este caso imprescindible.
Estas consideraciones acerca de la rentabilidad son de vital importancia para la supervivencia del sector, insisto, y deben ser tenidas en cuenta en su conjunto. Nótese lo importante y trascendente que resulta acabar con la economía sumergida y las explotaciones ilegales para que la competencia se establezca en igualdad de condiciones. Aquí surge mi gran duda (más por lo que me dice la experiencia que por una reflexión lógica), sobre la verdadera capacidad/voluntad de poner el cascabel al gato. Aunque tenemos algunos ejemplos en los que la Administración ha actuado con contundencia, sobre las viviendas ilegales en el dominio público de costas, por ejemplo.

- Disminuir la dependencia exterior optimizando el aprovechamiento de los recursos actuales y aumentando la producción local (objetivo)

En este bloque echo en falta soporte a las consideraciones que expone, por ejemplo, cuando se refiere a los elevados precios, éstos deben contemplarse en un sistema comparado. Una materia prima es cara o barata en base a su precio comparado con las demás y en su composición nutricional. Entiendo que este tema de la alimentación animal, siendo uno de los costes de producción más importantes, requiere un análisis de datos aunque sea en los grandes números. Observo también unas propuestas un tanto idealistas alejadas de la realidad de la agricultura de Canarias.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

-Optimizar y aumentar la producción local de forrajes

Si de este Plan Ganadero pudiéramos conseguir llevar a efecto las acciones descritas en este apartado, estaría solucionado el problema de base de la agricultura canaria de los últimos cincuenta años. El abandono de los cultivos tradicionales obedece a una única razón: la falta de rentabilidad. Se le ha querido achacar el declive de la agricultura de medianías a cuestiones de índole social, a un cambio de hábitos pero siendo realistas se trata de la pura y simple falta de rentabilidad. Estas recetas son válidas y se han intentado aplicar con escaso éxito a otros cultivos. Si no hay mercado o si no hay precio suficiente no hay cultivo.
Queda pendiente en las islas la regulación de las entradas a los mercados de abastos, el establecimiento de la figura del comprador de productos en origen y la lucha contra las importaciones masivas que hunden los precios y con ellos a los productores.
Hay que tener cuidado con propuestas como la de emplear aguas residuales para el riego de forrajes. Existe limitaciones legales (lógicas) en la aplicación de este tipo de agua en cultivos que van a ser consumidos directamente, como es el caso. Las aguas residuales, por muy bien que estén tratadas no están libres de patógenos ni de metales pesados que incorporaríamos a la cadena alimentaria. Además, transformar zonas en regadío supone unas inversiones muy altas que no se pagarían con el producto obtenido.
Desde un punto de vista de autoconsumo, la plantación de forrajes es práctica habitual y en este sentido sí puede ser una iniciativa adecuada disponer de un banco de semillas de aquellas especies más interesantes.

-Mejorar el aprovechamiento de la producción pascícola

Aplicando mi criterio profesional no puedo estar a favor del fomento del pastoreo como medida para la mejora del sector. Considerado desde un punto de vista productivo, yo apostaría únicamente por la explotación ganadera estabulada.
La imagen bucólica del pastor con sus animales en nuestros montes se aleja de las consideraciones de dignidad y conciliación familiar deseables para cualquier tipo de actividad laboral. Esas prácticas eran propias de otros tiempos felizmente superados.
En cualquier caso, sin considerar estas cuestiones que se refieren a las condiciones de trabajo de los explotadores, surgen otros impedimentos muy importantes a esta medida. Desde ausencia de cañadas por las que pudiera circular el ganado en busca de esos pastos, la estructura de propiedad de la tierra o, la más importante, la consideración de espacio natural protegido de la mayor parte de los terrenos que potencialmente podrían ser destinados a este uso. La modificación, en su caso, de la ley primero y luego de los diferentes planes de uso y gestión, será en la práctica un escollo imposible de superar.

-Utilizar los residuos de cosecha y subproductos de procesamiento de alimentos en la alimentación animal

Esta es una actividad en la que ya está trabajando la iniciativa privada que, en efecto, podría ser apoyada. Ya se está utilizando el bagazo de cerveza, la levadura, el salvado de trigo, los residuos del empaquetado de plátano.
Debería establecerse la colaboración público-privada sobre todo en lo concerniente a la investigación de las características nutritivas de cada subproducto, análisis y ensayos de manejo.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

-Optimizar y racionalizar el consumo de piensos, disminuyendo sus costes

Falta datos. En cualquier caso, me da la sensación que la propuesta de potenciar un consorcio empresarial para la explotación conjunta de los silos es entrar en un terreno en el que la Administración tiene escasa capacidad de acción. Sin embargo, si se constatara que en efecto existe una deficiente capacidad de almacenamiento de graneles que no resuelve la iniciativa privada, la Administración sí podría fomentar la concesión administrativa de esas infraestructuras, entendiendo que es un servicio público, que podría incluir la construcción y explotación de los silos, no necesariamente mediante aportación de dinero público.

-Potenciar el relevo generacional, con formación, dentro del sector ganadero

Volvemos a estos objetivos (más bien propuesta de acciones) que se resuelve en el momento en el que la ganadería sea una actividad tecnificada y rentable. Profesionales jóvenes con formación agropecuaria existe, otra cosa es que no estén dispuestos a incorporarse a un trabajo en unas explotaciones tercermundistas y con escasa o nula estructura empresarial.

-Fomentar, a través de los programas formativos, la mentalidad empresarial, la emprendiduría y el cooperativismo

Estas cuestiones son muy delicadas. Una cosa es que dentro de esa formación se preste atención a cuestiones de gestión de empresas, lo cual es lógico, y otra es forzar la emprendiduría. Ser emprendedor es una capacidad (casi) innata para la que se requiere habilidades especiales. Si intentamos que haya emprendedores es posible que obtengamos fracasados. Otra cosa es que se les preste atención y se les dé formación a aquellas personas que tienen la vocación de iniciarse en el sector ganadero.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

-Coordinar las ayudas existentes, en base a unos objetivos previamente definidos, para optimizar su efecto en el sector primario

Todas estas cuestiones que tienen que ver con la gestión de las subvenciones son muy delicadas y creo que tienen/deben que ser tratadas con una sensibilidad que no ha existido hasta ahora. Primero porque se trata de dinero público, segundo porque suponen una clara intromisión en el libre mercado y tercero porque pueden distorsionar la rentabilidad de una explotación y llevar a sus propietarios al endeudamiento primero y a la ruina después.
Éste es un tema que afecta a la ganadería y a otras actividades económicas. Generalmente la Administración, con muy buena voluntad, da dinero a quien lo solicita sin verificar unas cuantas cuestiones básicas de las que han ido saliendo a relucir en el propio borrador del Plan. Por ejemplo, la preparación del responsable o la rentabilidad real de ese negocio, es decir, si esa explotación necesita esa inversión, si la puede pagar, si mejora su posición en el mercado y por ende, si repercutirá favorablemente en la cuenta de resultados por mucho que una parte sea a fondo perdido. Un estudio de explotación serio requiere analizar a los clientes, las ventas, los cobros, la estructura de gastos, la financiación, en fin, se trata de impedir que un ganadero deje de serlo por no poder devolver sus deudas... seguro que nos podremos acordar de algún caso cercano.
Un sector económico subvencionado es complicado de gestionar porque no funciona en él la dinámica del mercado, no funciona el ajuste de precios por oferta y demanda y nos lleva a ver la actividad distorsionada e incluso a olvidarnos de nuestros clientes.
Es significativo que en la exposición del borrador del Plan no se citara en ningún momento la posibilidad de vender más productos o de acceder a nuevos nichos de mercado o de dirigir las acciones a fidelizar a los consumidores. Tampoco hay mención en el contenido del borrador a los clientes, ni siquiera cuando se habla de comercialización, tema que tocaremos un poco más adelante.
Las subvenciones pueden acabar con el sector, mantienen abiertas explotaciones que funcionan mal que compiten con explotaciones que funcionan bien. Creo que este asunto da para mucho y quizás no sea este el lugar para ahondar más en esta regulación. Sí quería dejar patente nuestra preocupación por este particular.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

-Mejora de la calidad y comercialización de los productos ganaderos

Entiendo que son cosas que deben analizarse por separado. La calidad se consigue trabajando con orden y aplicando las recomendaciones y controles de los que se ha venido hablando profusamente en este documento.
La comercialización es otra cosa, pues no depende exclusivamente de que el sector haga las cosas bien puesto que intervienen agentes ajenos a nuestra influencia. Por un lado las empresas importadoras y comercializadoras, y por otro el mercado, los clientes, los consumidores.
Una estrategia de comercialización es necesariamente una estrategia de marketing en el amplio sentido del término y requiere el análisis de muchas cuestiones que deben ser estudiadas por expertos en esa especialidad. Creo necesario contar con especialistas en ese campo para que aquellas acciones que se propongan en el Plan tengan una base técnica. Debemos recordar que luchamos en el mismo mercado en donde operan las grandes multinacionales y para ellas la supervivencia de la ganadería en Canarias no es ninguna prioridad... aunque podríamos intentar que lo fuera.
Las estrategias formuladas por esta comisión se refieren únicamente al producto: coordinar para la calidad, identificar el origen de la producción, caracterizar cada producto, estudiar su posicionamiento y establecer los mecanismos de certificación. El borrador se olvida del mercado, de quiénes compran los productos producidos por nuestros ganaderos. Debemos insistir en que ésta es la pieza clave para poder cumplir la misión de hacer rentables nuestras explotaciones, vender los productos en el mercado a su precio justo y ganar dinero con ello. Para eso, llegados a este punto, insisto en contar para la redacción final del Plan con expertos en marketing que puedan formular planteamientos realistas para la comercialización en la situación actual del mercado.