viernes, 4 de septiembre de 2009

Cómo encontrar trabajo. Guía práctica


Presentamos una forma no convencional de comunicar nuestras reflexiones sobre la búsqueda de trabajo en estos tiempos de crisis. Ahondaremos a través de una conversación en el drama que es perder el trabajo, cómo enfrentar y controlar los sentimientos que aparecen en esos momentos, para después tratar de aprender a diseñar una estrategia válida para la búsqueda activa y cómo llevarla a la práctica.
La generación de conocimiento útil requiere transformar la información disponible, interpretarla y añadirle las experiencias vividas. Ese proceso utiliza el lenguaje como catalizador y soporte.

Proponemos introducir al lector en la conversación, que participe en ella y que saque sus propias conclusiones.

Nuestra misión es que la búsqueda de trabajo para los afectados por el paro no sea una tragedia sino un reto.

Nuestro objetivo estará alcanzado si conseguimos aliviar la carga emocional asociada a la situación de desempleo.
La trama surge de las conversaciones entre Manuel Sánchez, experto head hunter, y Alejandro Soler, un joven que se enfrenta al despido e inicia el proceso que le conduzca a encontrar trabajo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A ver si pequeñas aportaciones como la tuya, ayudan a que este país tome conciencia de que necesitamos un cambio de actitud urgente, también a la hora de encontrar empleo. Aunque me temo que para que esto funcione de verdad, también deberíamos ser conscientes de que las pymes (generadoras del empleo en este país) tienen que apostar por su profesionalización (ya que la mayoría de las empresas familiares están en pañales desde el punto de vista de la formación de sus gestores/gerentes). El otro paso, es flexibilizar completamente el mercado de trabajo (El coste por despido para la empresa debe ser cero, como también deben de desaparecer las subvenciones a determinados contratos). Contratos y despidos libres. De esta forma, el empresario no dudará en despedir a los ineficaces e ineficientes (porque no pensará en el coste), y ya procurarán los empleados ser buenos activos para la empresa para que ésta no se cuestione su despido. Y de esta forma, el empleado no tendrá "miedo" de ser despedido, porque si es válido de verdad y pierde su empleo, lo querrá contratar otra empresa (porque además la empresa contratante no pierde nada en probar porque si no le vale o baja su nivel de producción, lo podrá despedir después sin coste). De este modo, las empresas también conseguirían acomodar su capacidad de producción a la contratación necesaria. Lo malo es, que debido a nuestra obsoleta legislación laboral, esta crisis que vive España desde el año 2007 (aunque no lo reconociera el Gobierno entonces) no ha servido para limpiar las empresas de malos empleados, ya que las empresas han despedido a los que menos indemnización tenían que percibir. Es decir, que en este país tenemos a gente valiosa en el paro (gente que podría ayudar a España a salir de la crisis), y sin embargo, tiene que afrontar esta crisis con empresas que tienen entre sus empleados a gente que no sirve (y esos sí son los que se merecen engordar las listas de parados)...En fin, este tipo de reflexiones son las que echa uno de menos en las editoriales, en los columnistas de los periódicos (por eso ya no compro prensa), y en las cada vez menos frecuentes tertulias sociales (ahora más ocupadas de la temporada de primera división).
Pero de verdad, para que España impulse un cambio profundo, además de perseguir el fraude fiscal y las contabilidades en B (verdadera espada de Damocles de España), deberíamos ser capaces de dar un susto a nuestros "políticos profesionales", y organizar (desde dentro o desde fuera) una auténtica revolución ciudadana, y obligar a las castas de políticos a que aprendan a "ganarse la vida en la sociedad civil" (...a ver si son capaces de dirigir empresas y hacerlas rentables con la presión de accionistas y clientes, y con el exámen del mercado que es muy sabio).
Para empezar, tendríamos que limitarles la estancia en la Administración a un máximo de 8 años (sea cual sea el cargo que hayan desempeñado), y después a trabajar en la empresa privada (como todo hijo de vecino), porque de lo que se trata es de que gestionen los dineros de todos eficientemente durante un período, en lugar de vivir durante toda su trayectoria profesional de nuestros dineros.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

El libro toca un poco todos los aspectos que expone en sus reflexiones.
Pretende ayudar a encontrar trabajo en este país en el que nos toca vivir en la actual coyuntura.
Espero que le guste y poder disponer de su opinión en este foro.