miércoles, 15 de julio de 2009

Sentimientos

Si yo fuera ciudadano de Catalunya no estaría feliz de haber conseguido más dinero de los presupuestos del Estado a costa de las demás comunidades, no me sentiría bien, no entendería abandonar el principio de solidaridad, no entendería esa obsesión compulsiva para tener más a costa de que otros tengan menos. Yo no querría distiguirme por eso.

Sobre el pilar de la solidaridad se viene construyendo Europa. Y los partidos se alejan de los sentimientos básicos de sus administrados, y no todo es dinero, y no vale todo por el interés de la tribu, y no todo se justifica por el interés propio. Echamos de menos en sus señorías la defensa del interés general, la base de la gran política.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No creo que deba recaer sobre los ciudadanos catalanes la cuestión de la financiación autonómica. Es alimentar el tópico de "la pela es la pela" y el sentimiento anticatalán.
Lamentablemente no existe un árbitro omnipotente, justo e imparcial (por ejemplo Dios), sino que el reparto se realiza como resultado de intereses contrapuestos (pura teoría de juegos).

Pablo Zurita Espinosa dijo...

Trataba de defender al ciudadano de Cataluña en contraposición a sus políticos. Trataba de liberar al ciudadano del tópico.