sábado, 31 de enero de 2009

Obama, Jesús y ZP

Ser contemporáneo de Obama me entusiasma. Aduce a lo obvio y propugna el cambio/revolución fundamentado/a en la responsabilidad: ¡vaya lección! Inventa la obligación de hacer las cosas bien, aporta asertividad y se distancia de la fuerza bruta como demostración de humanidad. Tremenda perogrullada, magnífica. Qué cerca del mandamiento único tan en desuso: amarás a tu prójimo como a ti mismo, Jesús dixit, dos mil años ago.

Mas la prosopopeya contradice la prudencia de su mensaje. El show business incompatible con la causa justa. Y una comparación odiosa y preocupante con el tal José Luis Rodríguez, ciudadano presidente con cara de buena persona, muestra finalmente nefasta inacción en lo importante, transformado en eslogan (ZP). Será que el propio sistema político-mediático se opone a la misión e impide la excelencia, preservar la imagen como un fin. Cuántas dudas, cuánta esperanza, cuánta necesidad.

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