miércoles, 24 de diciembre de 2008

El gato con botas

(Escuchar el cuento)

El gato es el protagonista indiscutible de este cuento popular europeo escrito por Charles Perrault, un personaje muy interesante que nos aporta una enorme enseñanza totalmente vigente en nuestros tiempos.
El hijo menor del molinero se lamenta de su escasa fortuna al recibir un gato por toda herencia. Decide marchar a buscarse la vida y es el gato el que con astucia y enfoque consigue para su amo los favores del rey, riqueza y alta consideración social. Merece la pena recordar todo el cuento, no tiene desperdicio.
Nos ofrece una lección inestimable. El gato, a sabiendas de que siendo gato a poco podría aspirar, se proyecta através de su amo, habla en su nombre, genera expectación y ensalza su figura con todo tipo de atributos positivos... todo lo que el gato consigue no es para él pero tiene muy claro que si a su amo la vida le sonríe, él se verá favorecido en igual medida.
Encontraremos en la Historia grandes hombres como el hijo del molinero que tuvieron a su servicio a su particular 'gato con botas'. Pero quizás es más habitual hallar al gato escaldado que no ha entendido el cuento, cuya ambición y egoísmo le impiden sacar partido a su natural inteligencia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No criticas las malas artes del gato y podría pensarse que estás de acuerdo con ellas. Algo así como que el fin justifica los medios. Por lo demás la reflexión es excelente.

Pablo Zurita Espinosa dijo...

Efectivamente el engaño no es la manera. En fin, no quería fijarme en la astucia del personaje sino en como todas esas trampas -que lo son- persiguen ayudar a su amo. Es una idea de generosidad muy potente.

Anónimo dijo...

Lo que parece claro es que aún en situaciones tan desfavorables como la del hijo del molinero existe la posibilidad de cambiar nuestro supuesto destino. El hijo del molinero no está exento de habilidad, aunque parezca incluso algo tonto: es capaz de reconocer la astucia de su gato (aunque sea un gato) y de permitirle poner en práctica sus ideas, sin las cuales el molinero seguiría en su vida de pobreza. ¡Cuántos molineros hay en esta vida que teniendo a su lado un gato con botas lo dejan para cazar ratones! Genial tu visión, en cualquier caso.

Anónimo dijo...

Muy interesante observación. A veces un hombre sencillo, como este hijo de molinero, consigue rodeándose de la inteligencia del gato mucho más de lo que podría conseguir sólo. Se trata de una oda a rodearse en la vida de líderes. Se trata de una gran simbiosis. En el mundo actual veo a el dueño de Zara como modelo de personaje sencillo que teniendo una buena idea se convirtió en brillante, pues se rodeo de gatos con botas. CHS