jueves, 23 de octubre de 2008

Revolución

Obliga la coyuntura a iniciar el movimiento. No sólo provocar y gestionar un cambio, sino algo más profundo. Quizás el momento histórico necesite una revolución, otra. Resulta preciso (exacto) hablar de revolución, en la amplitud del término y dado su vasto alcance social.
En contraposición, el inmovilismo nos resta libertad, nos hace esclavos de la especulación y los intereses particulares de los de siempre, y nos conduce a la sumisión ante grandes estupideces que nos complican la vida, ejemplos mil.
Comienza la revolución, se busca quien la lidere.

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