jueves, 23 de octubre de 2008

Revolución

Obliga la coyuntura a iniciar el movimiento. No sólo provocar y gestionar un cambio, sino algo más profundo. Quizás el momento histórico necesite una revolución, otra. Resulta preciso (exacto) hablar de revolución, en la amplitud del término y dado su vasto alcance social.
En contraposición, el inmovilismo nos resta libertad, nos hace esclavos de la especulación y los intereses particulares de los de siempre, y nos conduce a la sumisión ante grandes estupideces que nos complican la vida, ejemplos mil.
Comienza la revolución, se busca quien la lidere.

martes, 7 de octubre de 2008

Las ayudas de la I+D+i no deben excluir a la agricultura

(Publicado en Diario de Avisos, 7 de octubre de 2008)

Escuchábamos hace unos días que el aumento del paro en la construcción está incrementando la superficie cultivada en nuestras medianías, pero no sabemos si realmente es una noticia fundamentada o se trata de un deseo bienintencionado. Lo cierto es que respecto a la agricultura en Tenerife y en Canarias no podemos hablar ya de simple crisis sino de algo mucho más profundo. Salvo raras excepciones -como por ejemplo el cultivo subvencionado del plátano, que todavía reporta importantes beneficios-, lo rural ha pasado al plano de la anécdota, del costumbrismo, de la tradición y del patrimonio etnográfico.
Un despistado visitante, atendiendo a lo que ofrecen los medios de comunicación, incluso las publicaciones que se ocupan específicamente del sector, podría sacar la conclusión de que la ganadería en las Islas persigue obtener fornidos ejemplares que arrastren pesados trineos y que, como consecuencia de un profundo desarraigo cultural, la agricultura consiste en segar el cereal manualmente para elaborar una curiosa harina tostada que es la base de un sabroso plato típico para acompañar el pescado. Papas negras, miel y vino completan el menú... Que sí, que está bien, que sí, que todo esto forma parte de nuestro acervo, estamos de acuerdo, ahora bien, debemos convencernos de que la ganadería y la agricultura son algo más.
Sufrimos al escuchar como se asocia la presencia de los cultivos con el paisaje para que éste dé valor a la industria del turismo, en plan jardín contemplativo, o cuando desde los poderes públicos se anima al personal a coger el sacho para controlar el colesterol, ejemplos de la definitiva renuncia a considerar la agricultura como actividad económica, olvidando que se denomina sector primario porque es eso, lo primero, la base indiscutible del sistema productivo.
Como confirmación de que ya se ha tirado la toalla, escuchábamos hoy (el pasado 01/10/08 en una jornada informativa organizada por Proexca) de boca del director de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (Aciisi) que la economía basada en el conocimiento es prioridad para el Gobierno de Canarias y minutos después, que el sector primario está excluido de las ayudas de I+D+i por cierta incompatibilidad normativa con Bruselas... Situación que entendemos debe ser corregida cuanto antes.
Como actividad económica que es, involucrada en el sistema globalizado actual, la agricultura requiere medidas ejecutivas y legislativas que mejoren su competitividad, es decir, que miren al futuro (y no permanentemente al pasado), que se centren en el mercado y, por descontado, que potencien la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i).
Un sitio como Canarias, con las condiciones ambientales de que disfruta, con la posibilidad de obtener tres y hasta cuatro cosechas por año, con la experiencia agrícola que atesora su gente, no puede ni debe renunciar a luchar por una agricultura pujante con la que ganar dinero y contribuir al bienestar general de sus ciudadanos.