jueves, 10 de enero de 2008

Debatir el paisaje

El debate sobre el paisaje de Tenerife aun no ha comenzado. Quizás los árboles no nos han dejado ver el monte. En los últimos años hemos trabajado mucho en planificación estratégica, en desarrollo económico y social, en protección del medio ambiente. Se ha actuado en los elementos aislados de la realidad. Sin embargo falta dar el paso, tratar del paisaje insular como la característica que nos define ante el mundo y ante nosotros mismos. Qué somos, cómo nos vemos y cómo nos perciben.
Cinco millones de visitantes y cerca de un millón de residentes. Observadores todos. A la vez piezas básicas de este enorme puzzle que es nuestro paisaje. Tenerife.
Entender el paisaje, su origen, su evolución desde el pasado, observar el presente, analizar su destino, estar conformes con ese futuro y estar dispuestos a defender esa idea. Entender el paisaje es entender como funciona el mecanismo sincrónico de la actividad humana con el territorio. Toda actividad humana con su reflejo en el paisaje. Entender el paisaje es entender toda actividad humana. El paisaje es esa foto de conjunto.
Entender nuestra orografía, entender qué pasa con la agricultura y proponer un nuevo escenario válido, comprender que vivimos del turismo, corregir los efectos de las obras públicas, vivir con calidad en el entorno urbano, concienciar la acción ciudadana de los pequeños detalles, estudiar cómo nos afectará el cambio climático. Entender el paisaje precisa descifrar el código, resolver un complejo entramado multidisciplinar.
Definir el paisaje es definir qué queremos ser y a dónde queremos ir... y tales preguntas requieren, exigen, necesitan, un profundo debate. Se precisa ideas de largo recorrido, con perspectiva, obviando el corto plazo.
Las iniciativas que ha venido desarrollando, por ejemplo el Cabildo de Tenerife, en forma de planes concretos, como por ejemplo Tenerife Verde o Tenerife y el Mar dotados con importantes presupuestos y con tan buenos resultados, requieren formar parte de una definición más amplia de la gestión del paisaje en la que participen todos los agentes sociales.
La gestión del paisaje cuya eficacia necesita que cada departamento de las Administraciones Públicas implicadas, desde el ángulo de sus competencias, aporte al debate y asuma las conclusiones que resulten de él. No debemos permitir que de forma estricta sea un criterio técnico aislado el que proponga la definición del futuro de Tenerife.

Aprovechar esta oportunidad para debatir el paisaje como concepto global nos permitirá debatir el futuro de Tenerife, un debate sano, haciendo política a diez o a veinte años vista, desde la base de la responsabilidad colectiva, ser responsables con nosotros y con las próximas generaciones. Un debate en el que tienen que tener cabida ecologistas, empresarios, expertos, ... en definitiva todo ciudadano que desee aportar. Nuestra propuesta es fijar el objetivo a corto plazo de provocar ese debate. Grande es la empresa.

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