domingo, 14 de enero de 2007

Los años perdidos de nuestra vida

Al multimillonario Bill Gates le debemos nuestra suerte de esclavitud frente a la pantalla de nuestras maquinitas infernales. No sé si le debemos gratitud, en fin, cada uno tendrá su opinión. Eso sí, el mutimillonario Bill Gates mantiene con nosotros una deuda que ni con su inmensa fortuna nos podrá reintegrar.
Ya en 2000 amenazó con desbaratarlo todo. El ya inestable sistema de las ventanas amenazó con dejar el mundo al pairo ese último primero de enero del siglo, ...y al final no pasó nada.
Después sin aviso previo, sin embargo, arribó la imagen digital. Aparece la cámara y la imagen digital que vela el negativo, hace innecesario, inútil, el revelado y prescinde del papel, de la imagen impresa, de la fotografía propiamente dicha, ¡horror!
La fotografía, esa foto abandonada en cualquier gaveta, el combustible de nuestra memoria para revivir nuestra propia historia personal. La fotografía murió, la imagen digital la mató.
Con máquinas perfectas capaces de capturar imágenes, pero sin saber qué hacer con ellas, nuestra vida acaba perdida en alguna carpeta, en algún disco duro, en el limbo digital, en el lodo. Hemos perdido cuatro o cinco años de recuerdos. Hemos perdido cuatro cinco años de nuestra historia.
Al fin he decidido mandar a imprimir mi vida, mis viajes, aquel cumpleaños familiar y la barbacoa, recuperar la historia, y es que hay empresarios canarios que rectifican a Gates con un sistema por internet para no perder la cabeza, para volver a ver el Teide en color, en casa.

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