sábado, 20 de agosto de 2016

La oferta y la demanda

(Publicado en el periódico El Día el 20 de agosto de 2016)

Oferta. La actividad parlamentaria exige tradición, costumbres que se trasmiten de generación en generación, antigua usanza, nueva doctrina..., pero todavía no tenemos nada de eso; de momento tan solo pacífica alternancia. Conste que entiendo a los partidos que dicen que no, que no quieren colaborar a que su rival político sea investido presidente, ya sea por orgullo y aunque tal conducta les delate. Sitúan al inquilino de la Moncloa en un plano muy superior a las cuestiones de fondo que toca dirimir en Cortes y a sí mismos como no aludidos en una posición poco convincente. Esta breve legislatura, postergada a fin de mes a un resultado incierto, evidencia esa falta de tradición y el escaso sentido de Estado de todos sus actores. No hemos visto al PP indagar qué tendría que proponer para que los parlamentarios de Unidos Podemos, por ejemplo, apoyaran una hipotética contrarreforma de la reforma laboral; tampoco le han preguntado al PSOE qué artículos de la ley Wert habría que modificar, no ya para aceptar una cálida abstención en el debate de investidura, sino para conocer de primera mano cuáles son esas diferencias insondables.

Demanda. Ningún otro concernido en la búsqueda del consenso. Ni PSOE ni UP -ni siquiera C's que se conforma con el primer round- se atreven a enseñar sus cartas, a jugar duro, a exigir condiciones un paso más allá (¿otro candidato del PP?), ninguno se arriesga a contar detalles sobre qué quieren para España. Callan, no vaya a ser que alguien pueda interpretar coincidencias de alguna clase o atisbo de compromiso. No se trata de reducir el paro ni de activar la economía, sino de que sean "los unos" y no "los otros" quienes impulsen tales mejoras. Cuando la política se olvida de su fin último, sobra, no interesa.


Atasco. La investidura de Rajoy es un accidente que podría ocurrir (me plagio a mí mismo); basta que al acuerdo profiláctico entre PP y C's se sumen, mediante una inocente inhibición, algunos diputados de las fuerzas independentistas que entiendan que la debilidad de un gobierno en minoría dará alas a sus pretensiones. Aunque conformar gobierno es un problema menor: después toca sacar leyes. Sin un sólido pacto, con C's también en la oposición, no sé yo, porque si llevan tantos meses para una única votación y no han sido capaces siquiera de sincerar posturas ni de enseñar el juego para sumar, ¿qué pasará con los presupuestos generales?


Mucha suerte. Visto lo visto, las terceras elecciones parece ser la única vía para desatascar el poder legislativo, para buscar y encontrar una mayoría suficiente. Y nos damos unos meses más, incluida la prórroga de las anteriores cuentas del Estado, sin tanto recorte y sin subidas de impuestos. Terrible: no hacer nada funciona (a veces). Afortunados contribuyentes tenemos suerte y la prima de riesgo en mínimos para endeudarnos más barato; si es que no hay mal que mil años dure. Nuevas elecciones el día de Navidad, reconozca que tiene su gracia. Tantos meses de política para acabar hartos y para nada más. Más terrible aún: la vida sigue sin ellos.


Suben los precios. Encantado con las cifras récord en la entrada de turistas, encantado sin matices, cuantos más mejor, si pagan sus cosas y si las empresas que los atienden liquidan sus impuestos. Sin peros. Hay que confiar en el sabio mecanismo de la oferta y la demanda: si esta aumenta, suben los precios (noticia de estos días). El turismo no es la panacea, pero puede ser un buen negocio, y seguimos con suerte (por desgracia) dada la nefasta situación sociopolítica de nuestros competidores.

sábado, 6 de agosto de 2016

El hecho diferencial

(Publicado en el periódico El Día el 6 de agosto de 2016)

Fascinante. La tecnología nos supera. Las guías de teléfono, por ejemplo, fíjese qué invento, y ya no sirven para nada. Ahora cualquier móvil incluye reconocimiento de voz y hay aplicaciones capaces de traducir textos a cientos de idiomas; imagínese, de ahí a un dispositivo traductor al instante va un paso. Nosotros pensando que la educación bilingüe era lo máximo y estará obsoleta en nada. La vida cotidiana y la cultura en idioma materno, traducciones profesionales y para entendernos bastará un aparatito en la oreja. Aprender inglés por placer, no por necesidad. El hecho diferencial catalán lo resuelve una "startup" de Corea del Sur, ¿se da cuenta?; después ya solo discutiremos por dinero. No sé si a usted le pasa lo que a mí: los nuevos tiempos me fascinan, con tanta tecnología y el conocimiento plenamente disponibles. En la agricultura, la investigación científica acelera la mejora genética, producir comida ya no es un factor limitante; en la industria, los robots hacen el trabajo sucio; el futuro es de las personas, de la creatividad, de la innovación, del ocio, de procurar el bienestar. Prepárese.

Perjudicados. Cualquier novedad tiene damnificados, que son los que pierden con el invento, claro, y se oponen a que tales avances tengan lugar. Está en nuestra naturaleza, somos del gremio, cada uno del suyo, y quienes proponen ideas disruptivas son el enemigo. El gremio de los profesores de alemán dirá que estoy loco, que una máquina jamás será capaz de interpretar los matices; yo tampoco, aunque estudie unos cuantos años más. Es duro que la ocurrencia de un friqui nos deje sin trabajo y nos cambie la vida, es verdad. Por suerte siempre hay alguien dispuesto a aceptar cualquier idea ingeniosa y probarla, a pesar de.

Buenos deseos. Habrá escuchado a quien sostiene que tirar colillas en la calle crea empleo -en las empresas que trabajan para el ayuntamiento-; vaya error tener que destinar dinero público a esa tarea. Además, una cuestión de estrechez de miras desear para la gente una ocupación tan ingrata. En plena transición tecnológica, cuando tantas profesiones desaparecen o están a punto de hacerlo, hay quienes sugieren implantar una renta básica universal, dinero por nada, y romper con los mecanismos de la superación personal, la cultura del esfuerzo y todas esas cosas; no sé yo si bastaría con desatar el corsé y dejar que pase lo que tenga que pasar.

El sistema. La papelera situada por fuera de la oficina de la Seguridad Social rebosa impresos que jamás serán usados. Puedo entender -nunca defender- la economía sumergida perpetrada desde la impotencia de enfrentar la burocracia: petición de cita previa, presencia física, alta como empleador, alta del empleado, contrato, todo en papel por duplicado, copia de los DNI y tres pólizas de veinticinco pesetas... Así es el proceso para formalizar una empleada de hogar para seis horas a la semana. Descorazonador. Se estima que el 84% de quienes preguntan desisten y el 100% de quienes no preguntan también desisten. Prurito profesional o incapacidad, elija, el desatino está enquistado, perpetúa la economía sumergida y sus terribles efectos secundarios, el origen de todos nuestros males; qué pesado me pongo.

En política. Saber interpretar y anticipar los cambios, conseguir que el sistema permita que esa innovación tenga lugar, luchar contra los "lobbies", favorecer la competencia, usar la tecnología para simplificar y ganar eficacia. El reto es abrumador, qué pena la falta de consenso. En cualquier caso, no tema, lo peor que puede ocurrir es que el Estado colapse por propia obsolescencia, nada grave y quizás inevitable. Después, empezar de nuevo: el futuro, quiero decir, el presente, es fascinante.

sábado, 23 de julio de 2016

A cambió de qué

(Publicado en el periódico El Día el 23 de julio de 2016)

De nada. Y por qué no. En este mundo interesado hay quien hace cosas porque sí, digamos por amor. El altruismo es el "summum". Le recomiendo que lo practique alguna vez, haga algo bueno sin pedir nada a cambio, sin esperar agradecimiento ni comprobar sus efectos beneficiosos; delos por cumplidos, actúe sin que nadie lo sepa. Activará la llamada motivación trascendente, que explicaba el profesor Viasa Monteiro; demuestra que usted es una persona evolucionada; experimente una nueva sensación de felicidad.

De nada inmediato. Por insólito tiene a todo un país en jaque. Porque los independentistas catalanes, llegado el momento de la verdad, se abstendrán para el nombramiento del ungido Mariano, sin pacto ni leches, sin pedir (ni recibir) nada a cambio. Suficiente premio enfrentarse a un gobierno débil. El camino tortuoso de la independencia y esas pequeñas concesiones que un presidente necesitado estará en disposición de apañar. No hace falta especular conversaciones "off the record" ni acusar al PP de conducta incestuosa. Toda una legislatura para lo que sea, siempre y cuando evitemos el rodillo de una mayoría absoluta. La abstención de Ciudadanos puede ser suficiente si el resto de partidos minoritarios toman conciencia de su poder: que gobierne Rajoy, que ya hablaremos. Ni a Podemos le interesan unas terceras elecciones -arrepentidos estarán del "affaire" con Izquierda Unida- ni a Ciudadanos, que no querrá perder su última oportunidad. Al PSOE le da igual liderar la oposición ahora o después, resignado a pasar la penitencia. Qué pena que para la investidura del presidente no esté previsto el voto secreto.

De un futuro prometedor. Todavía hay quien defiende en público la economía sumergida como circunstancia sobrevenida que ayuda a los desfavorecidos. Debe ser difícil de entender la concatenación de nefastas consecuencias que origina cobrar en negro, que mantiene bajos los sueldos e impide que las empresas creen empleo al no poder competir con los que podrían ser sus empleados, que se venden en precario; se deterioran los servicios públicos por falta de recursos, se paran las inversiones. Y mientras, hay que dedicar más dinero para ayudas sociales, a quienes les hace falta y a los que piden, guardan la pasta debajo del colchón y lo cuentan. Acabemos con la economía sumergida, enterremos al Lazarillo y salgamos definitivamente de la crisis.

De votos. A ver si acaba la campaña electoral. En un país con sueldos devaluados e inflación negativa, nadie se atreve a hablar de los abusos al sistema, del fraude y de las altísimas pensiones máximas (inauditas en ninguno de nuestros socios de la UE) y de las prejubilaciones incentivadas. Porque es mentira. Nuestro sistema de pensiones no es una estafa piramidal; nadie se paga su propia jubilación: se trata de pura y dura recaudación de impuestos. Si la Seguridad Social no ingresa lo suficiente, las pensiones se abonan con el IRPF o con el IVA o con la tasa de los carburantes. Garantizadas, sí claro, siempre habrá algo que dejar de pagar.

De subir de nivel. Así funciona el Pokémon Go: capturas bichejos virtuales a cambio de subir de nivel. Es una pena que no se le ocurriera a usted, pero eso tienen las nuevas tecnologías: a un tipo se le ocurre una bobada, alcanza éxito universal y se forra. Será una moda pero ahí está. Y ya tenemos al político iluminado que pretende pagar para que la "madriguera" Pokémon sea este o aquel lugar de interés turístico, para potenciar su atractivo. Esfuerzo inútil; necesitan un asesor impúber que les aclare que tal promoción no servirá de nada: el que juega ni se fija. Conclusión que explica casi todo.


jueves, 14 de julio de 2016

La guerra de los mundos

Que la invasión del "rabo de gato" (Pennisetum setaceum) es uno de los grandes problemas
medioambientales de Canarias parece que ya está fuera de toda duda. La irreversibilidad del problema, dado el avance de la plaga, aunque dispusiéramos de recursos económicos infinitos, que no es el caso, parece también irrefutable. Diez mil semillas por planta y seis años de persistencia de la capacidad de germinación, el enemigo utiliza armas imbatibles.

Especie invasora que desplaza la flora local y con ella a toda su fauna asociada, invertebrados, reptiles y aves. He observado la convivencia pacífica con plantas propias del piso basal pero no encuentro en la bibliografía mención a qué ocurre realmente en series más largas, si el rabo de gato colapsa el desarrollo de las especies preexistentes, si impide su propagación natural hasta el exterminio, si afecta a unas especies determinadas o a todas, o si el nuevo invitado ocupa solo los espacios libres.

La alta capacidad de colonizar suelos degradados, consecuencia del pastoreo intensivo y persistente, terrenos removidos que no pueden considerarse suelo (taludes o escombreras) e incluso paredes naturales especialmente agrestes, ofrece una oportunidad que estamos obligados a investigar: su evidente adaptación para fijar o encontrar nutrientes, la mejora del sustrato con aportación de materia orgánica y las nuevas condiciones de humedad e insolación que crea a nivel del suelo.

Estas poblaciones de rabo de gato se han convertido, a empujones, en el primer estadío de la sucesión natural que ocurre en los ecosistemas cardonal-tabaibal y bosque termófilo por los biotopos que ocupan.

Y no son las únicas, el "tabaco moro" (Nicotiana glauca) es otra exótica habitual que acompaña en las primeras etapas a las gramíneas autóctonas de los géneros Hyparrhenia, Stipa, Lamarckia, Aristida o Cenchrus, a las aulagas (Launea arborescentes) o las magarzas del género Argyranthemum. Después vienen las tabaibas (Euphorbia balsamifera y E. berthelotii) y los verodes (Kleinia neriifolia), hasta el momento en que aparecen los cardones (Euphorbia canariensis) y todo su séquito de cornicales y tasaigos (Periploca laevigata y Rubia fruticosa), entre otras, los balos (Plocama pendula), tajinastes del género Echium y el resto de especies propias de ese piso de vegetación.

En espacios con más suelo y pluviometría, en los estadíos más avanzados, los sistemas naturales evolucionarían hacia el bosque termófilo, con guaydiles (Convolvulus floridus), dragos (Dracaena draco) y palmera canaria (Phoenix canariensis), como elementos más significativos.

El rabo de gato es el rey de la conquista, el más agresivo, el que emplea mejores técnicas de colonización... podría ser también una oportunidad para hacer madurar sistemas vegetales en entornos degradados. No tratar de eliminarlo por completo, misión imposible, sino solo actuar para dejar que prosperen otras especies, "hacer hueco" para que no ahogue a especies endémicas, que puedan liberar semillas y atraer a su fauna asociada. Esa tarea, la de liberar espacio requerirá, en cualquier caso, unos recursos muchos más asequibles.

Queda pendiente la investigación a fondo, ensayar cómo coexiste con otras plantas, estudiar si el rabo de gato puede ser la oportunidad de plantear reforestación de la vegetación propia del piso basal, tan importante en antiguas zonas de pastoreo de todas las islas. Mientras, mientras investigamos, al menos el suelo está protegido frente a la erosión, que no es poco.






sábado, 9 de julio de 2016

Hijo pródigo

(Publicada en el periódico El Día el 9 de julio de 2016)


Matayotes matayotetos kai panta matayotes.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
(Eclesiastés 1:2)

Reino Unido. Con los brazos abiertos. Veremos cómo se cuestiona la legitimidad de la mayoría simple para una decisión de tal calado, a la gente reaccionar ante el macabro espectáculo y cómo se impone el sentido común más allá del Canal. Enfrentamiento entre rivales políticos -laboristas y conservadores, dimitidos ambos- que jugaron con la estabilidad económica global para desprestigiarse mutuamente. Jodida vanidad. La libra esterlina depreciada, las grandes corporaciones financieras obligadas al corralito y la ola del tsunami que arrasa los mercados europeos. Los mercados, tan miedosos ante la incertidumbre. Europa debe recibir a Reino Unido con los brazos abiertos y fuegos artificiales el día de la refundación. Y quizás haya que plantear nuevas condiciones no solo para el hijo pródigo, sino para todos los socios, atascados en la burocracia de Bruselas y la austeridad de Berlín.

Marcha atrás. En España nadie se desdice desde 1986 cuando el PSOE de Felipe pidió el "sí" a la OTAN, en referendo, como Cameron. Por tanto, después de estas dos semanas de declaraciones, el oráculo está en disposición de proclamar que estamos enfilados a una nueva cita electoral, sin acritud, a la tercera la vencida. Sin especular y sin divagar sobre acuerdos no alcanzados: ni el PP conseguirá sumar con Ciudadanos mientras siga Rajoy, que no piensa irse, ni con el PNV, que dice que no, ni el PSOE se abstendrá, ni el PP ni Ciudadanos permitirán que gobierne la izquierda. Cuánta vanidad. No hay combinación posible sin que alguien diga Diego, harto improbable. A los españoles nos molesta la situación política pero no nos preocupa, eso dice el CIS. ¿Otras elecciones? Adelante. Mensaje recibido: bipartidismo, blanco o negro. Vuelta al principio salvo que aparezca un nuevo partido liderado por Miliquito, por ejemplo, como Beppe Grillo en Italia; imagínese el lío, pero lo que nos íbamos a reír. Convencido, sin embargo, de que al final los españoles daremos marcha atrás como medida profiláctica.

Nuevas elecciones. La ausencia de gobierno no impide que se recoja la basura, se limpien las calles o se encienda el alumbrado público. La economía marcha mejor y el paro baja. Además, sin acuerdo parlamentario habrá que prorrogar los presupuestos, lo que frenará el serruchazo que exige la UE; una manera sutil de zafarnos del objetivo de déficit por causa de fuerza mayor. Mariano es un tipo listo o con estrella. A todo se acostumbra uno, a votar también. Además, con un poco de suerte los partidos se deciden a proponer nuevos candidatos para el nuevo teatrillo. O quizás hoy la ejecutiva del PSOE, treinta años después, decide pasar a la oposición y dejar que el PP nombre a sus ministros. Poco probable y de nada servirá, en su caso, porque la tradición parlamentaria española, jodida tradición, impedirá alcanzar acuerdos de enjundia entre tanta minoría. Atasco ahora o en seis meses; mucho tendría que cambiar el panorama.

Arrogancia. Otra forma de vanidad, cuando pensamos que somos inmunes a los síntomas del envejecimiento. Entrenar el cerebro a diario para mantener nuestra calidad de vida, viajar para crear nuevas conexiones neuronales, aprender lo que sea, que tal capacidad nunca se pierde. De todo esto habló Jesús Castro, psicólogo de AFATE, esta semana en el Real Casino de Tenerife, que ofrece a sus socios clases de pilates y un nuevo taller de entrenamiento cognitivo: "Mens sana in corpore sano".

Fraude. La corrupción y el fraude están entre las principales preocupaciones de los españoles; ni la falta de Gobierno ni el deterioro del medio ambiente, tome nota.

sábado, 25 de junio de 2016

Reflexionemos pues

(Publicado en el periódico El Día el 25 de junio de 2016)

En conciencia. Sin intención de influir, huelga aclarar que hoy no es día para eso y ni siquiera sabría cómo. Tampoco tengo claro la conveniencia de ejercer el derecho a votar, que como tal, como derecho constitucional, es discrecional por parte del elector. Debe ser la edad; ahora lo veo más claro; resulta igual de legítimo someterse a la voluntad de la mayoría, no ir a votar o votar en blanco: "Elije tú si quieres, actúa con responsabilidad y carga con la culpa si algo sale mal; a ver si votas en conciencia, tornillo, con la cabeza y no solo con el corazón". No vale tirar la piedra y esconder la mano; después, si te suben los impuestos, no te quejes.

Anécdota. Nadie habla del futuro. Mañana no se decide qué hacer con este país, sino quién debe ser presidente; qué pena que no haya candidata a presidenta, ganaría de calle. Todos los aspirantes aceptan que la acción política venga impuesta por Bruselas; esos 10.000 millones de recorte; ya nos va bien, de buen grado de momento (no como los hijos de la Gran Bretaña, que dijeron que no a Europa). Mañana está en juego quién firma, poco más, quién reparte tantísimos cargos de libre designación, quién encarga las escuchas -aunque alguna cosilla se filtre- y quién veranea en La Mareta. Lo verdaderamente trascendente, los presupuestos generales del Estado y esas cosas, se decidirán en Cortes después de un esfuerzo negociador del que no tenemos antecedentes: esa es la nueva España, y quien sea presidente es anécdota, no se han enterado.

Pasar el trago. Toca. De los aspirantes uno será el afortunado presidente; veremos quién y cómo llegan al entente; me da igual, confieso. A los otros les tocará pasar el trago, con espíritu constructivo, espero. Este país no aguanta más reproches, ya está bien, toca ponerse a trabajar, trabajar en serio. Y eso requiere llegar a acuerdos. Y llegar a acuerdos exige transigir y transigir permite avanzar. Con los acuerdos siempre sale algo positivo. Hasta el vilipendiado Zapatero se entendió con Aznar, semidiós en aquella gloriosa segunda legislatura. Nadie en España se cree menos que Zapatero, aunque ninguno ha sido capaz de repetir la hazaña de cruzar el desierto indemne; hacer oposición es más difícil.

Castigo. Votar es un derecho, trabajar es un deber. Quien propone que se cobre del erario por la cara, sin trabajar, hace apología anticonstitucional; sin pudor se pasa el artículo 35 por el arco del triunfo. Quien piensa a estas alturas de la humanidad que el comunismo es la solución es que no tiene noción alguna de la historia reciente ni lee periódicos ni se interesa por lo que ocurre en nuestro planeta. Hay vicios que no conviene volver a probar ni siquiera por placer; el vicio tiene su propio castigo. Y me gusta el idealismo utópico, que conste, es como el amor puro, pero no nos engañemos, no estamos preparados para un sistema colaborativo. Quizás en un par de generaciones o dentro de mil años la sociedad española abandone la picaresca, los egoísmos y encuentre encaje un sistema así, podría ser. Yo no lo veré y usted..., bueno, quizás usted sí, que eso tiene la palabra escrita, que nos sobrevive. Reflexiones, que hoy toca.

Trampas. Ni pensar en el "voto útil", vaya chorrada interesada, ni en que elegimos a un señor para presidente -que no es cierto, se vota a un partido-, ni pensar a quién mandas a Madrid con tu voto, quien sea, que se diluirá en su grupo parlamentario. Es simple: qué dicen que harán y si usted se lo cree.

sábado, 11 de junio de 2016

El gremio del crimen

(Publicado en el periódico El Día el 11 de junio de 2016)

El poder. Ninguno de los aspirantes al Gobierno, ni los nuevos partidos ni los viejos, identifica el poder de los gremios como responsable de la incapacidad de la sociedad española para adoptar los cambios que exige el momento. El triunfo del corporativismo frente a cualquier otra expresión de la democracia viene de herencia. Nuestra cruz son los gremios -y no solo en la política-, nuestra penitencia un esquema mental perfectamente adaptado a ese ecosistema y nuestro castigo el atasco socioeconómico y el desánimo de tantas miles de familias. Porque es fácil coincidir en el diagnóstico, incluso en las propuestas de la izquierda y la derecha, similares con apenas matices. En todos los casos, remedios inaplicables por similar motivo: los implicados no quieren.

La fidelidad. El gremio mima a sus miembros, los protege, o al menos eso pretende. Sindicatos, asociaciones empresariales o partidos políticos; organizaciones formales o colectivos cuyo vínculo es la defensa de una actividad o de un estatus: estibadores, médicos o vendedores ambulantes. Fidelidad al gremio sin fisuras, por necesidad de ser aceptados y convencidos de que la unión hace la fuerza. Fuerza ante quienes pretenden invadir su cuota de mercado o de influencia, incluso cuando la "agresión" viene impuesta por un avance tecnológico, la globalización o una nueva realidad social (como siempre ocurre). Los registradores quieren cobrar, aunque un único catastro electrónico sería mucho más eficaz para la gestión de la propiedad privada, los taxistas retrasan el tranvía hasta el aeropuerto para no perder clientes, los alcaldes ni se plantean la fusión de ayuntamientos porque ninguno quiere dejar de serlo. Conservar privilegios a toda costa aunque tal conducta colectiva comprometa el funcionamiento del sistema.

La comodidad. Un ejemplo: el 97% de los docentes cree que está bien preparado, sentencia José Antonio Marina, superexperto en la materia. Mientras, en Canarias, un cuarto de la población no ha terminado la educación obligatoria y el aprendizaje de una lengua extranjera sigue siendo una entelequia en la escuela pública, especialmente importante en una comunidad autónoma que crea miles de puestos de trabajo en el turismo, empleos que se cubren con profesionales que vienen de fuera. ¿Mejorar la educación? Sí, claro, pero ¿cómo reciclar a quien no quiere? Pensemos en cualquiera de los servicios públicos esenciales, en su correcto funcionamiento, ¿cuestión de presupuesto o de gestión a largo plazo? Y una última pregunta, ¿quién le pone el cascabel al gato, quién se enfrenta al gremio? El precio a pagar es altísimo y lo digo con conocimiento de causa.

La competencia. Queremos vivir en la economía de mercado, pero negamos uno de sus principios fundamentales y concluimos que el sistema no funciona, vaya trampa. Porque el equilibrio entre la oferta y la demanda funciona; está probado. Desde lo público basta fijar las reglas del juego, que sean claras, y luego inspeccionar y hacerlas cumplir. Y entonces, cuando la cosa marcha, para proteger el negocio, el gremio pide incentivos fiscales (qué bien) que distorsionan la competencia (vaya hombre) y a la larga producen efectos no deseados (ups, vaya, qué mal). Y entonces el gremio pide limitar la competencia y esa limitación conlleva una nueva distorsión (de mal en peor). Pensemos en las leyes del suelo o en el ocaso de la agricultura en Canarias, por debajo ya del 1% del PIB. Y lo preocupante es que no trasciende el origen del problema, porque no es suficiente resolver alguno de esos bucles: hay que llegar al fondo, fomentar la competencia real y sus mecanismos.

El futuro inmediato. Al final no creo que seamos capaces de zafarnos de la maldición de los gremios, al menos nosotros solos.



sábado, 28 de mayo de 2016

Qué tendría que pasar...

(Publicado en el periódico El Día el 28 de mayo de 2016)

Para formar Gobierno. Lo improbable. No creo que debamos especular con una abstención en masa en la izquierda que aúpe al PP a una nueva mayoría absoluta. Ni tampoco concluir que la inacción del amortizado Rajoy desmovilice el voto de derechas en el mismo momento en que explote la conexión venezolana, por decir algo, que desprestigie definitivamente a Unid@s Podemos, alineación planetaria que impulsaría a Pedro Sánchez al estrellato: imposible. Imposible también que cualquiera de los grandes partidos constitucionales se pliegue a cerrar acuerdo de gobierno con la izquierda integrada por declarados independentistas. Igual de inverosímil que la gran coalición a la alemana renegada tres veces por manifiesta incompatibilidad. Se acerca la segunda vuelta con los mismos actores -reflejo de la falibilidad del oráculo- y los mismos argumentos que a nadie interesan ya, ni actores ni argumentos. Más de lo mismo, por desgracia, repetiremos además sin entusiasmo alguno, todos suspenden: votaremos solo para impedir que salga ese otro candidato que nos gusta menos aun.

Para poder gobernar. Transigir como única opción. Gestionar las minorías pero sin reproches y sin acritud, que la lista más votada forme Gobierno y que someta su gestión e iniciativas legislativas al escrutinio de la Cámara, día a día. Que la oposición actúe como tal para construir, no para destruir, como viene siendo habitual. Requiere que inhibirse en la sesión de investidura sea entendido como lo que es, no como un apoyo a la causa, sino como voluntad de desbloqueo y que la responsabilidad sea asumida por todos los elegidos y no solo por parte de los integrantes de esa inalcanzable mayoría. Abandonar la cantinela electoral, ejercicio inútil a estas alturas, y empezar a buscar soluciones con acuerdos o desacuerdos sobre cuestiones concretas. Y que cada cual explique el porqué de este o aquel posicionamiento político y justifique cada bloqueo o cada consenso. Eso es democracia, de la buena, menos descalificación, menos discrepancia peregrina y más búsqueda de soluciones prácticas.

En Canarias. Treinta y cuatro años de autonomía, siete islas sobre el mismo mar, felicidades.

Para una Canarias con futuro. Valentía. Y erradicar los tópicos formulados en otras épocas, esos mensajes que conforman todavía el sustento argumental de la política canaria de los últimos años. No seríamos ultraperiféricos con la quinta libertad aérea que uniría con eficiencia tres continentes, ni dependientes de la caridad del Estado con mayores facilidades en el intercambio económico, ni somos un territorio frágil como islas volcánicas forjadas por cataclismos magmáticos, ni hay escasez de suelo, ni la actividad agrícola es estratégica muy a nuestro pesar. Erradicar esta forma ineficaz de gestión que nos sitúa a la cola en toda estadística socio-económica. Una elección política, no lo olvidemos; se optó por este modelo de dependencia, generador a la postre de pobreza y paro estructural; nadie lo diría pero ahí está. Y puede que la filosofía de aquel nuevo REF impulsado en los setenta fuera bienintencionada, pero en otra situación demográfica, cuando no éramos potencia turística y no existía el mundo digital. Valentía para revisar quiénes somos, dónde estamos y negociar unas nuevas reglas del juego para el largo plazo.

Para un futuro con ilusión. Voluntad individual. No esperemos que surja un liderazgo espontáneo que sacuda las viejas estructuras y que consiga mejorar de un plumazo los servicios públicos o la economía de las empresas. Ni siquiera con leyes o políticas concretas condenadas a fracasar si los implicados no quieren. Los avances sociales surgen de la voluntad individual, cada uno en su pequeño ámbito de influencia. El reto es encontrar motivos para que cada cual deje de actuar en beneficio propio a corto plazo.

sábado, 14 de mayo de 2016

Polaridad y revolución

(Publicado en el periódico El Día el 14 de mayo de 2016)

La izquierda. La ideología cede ante el deseo de poder. Los votos de IU buscan cobijo para conseguir escaños. Qué falta de orgullo y qué rápido se perdonan las ofensas sin exigir siquiera propósito de enmienda. "Yo seré presidente y ustedes diputados", promete Iglesias a los "rancios comunistas" -he said- con cálida condescendencia. Podemos, el partido, que iba de algo nuevo, ofrece su verdadera esencia y prescinde de primarias y de asambleas, no vaya a ser qué. Igual que los demás, refutará usted con toda razón, y a eso me refiero, son iguales a los demás quienes presumen de nuevos demócratas. Quienes sean de izquierdas harán piña, votarán por la nueva coalición de izquierdas y comulgarán con independentistas, antisistema y otras hordas, porque todo suma, esa es la idea. Pero no sé yo, porque el votante tiene también sus propias líneas rojas y votar por esta nueva coalición implica transigir muchísimo.

La derecha. Insisto en pronosticar la inminente salida del presidente en funciones de la carrera electoral, por la puerta grande, con honores de gran servidor de la patria y billete de vuelta al registro de Santa Pola a preparar la jubilación. No por iniciativa propia, claro está, sino por estrategia de partido: cualquier otro candidato facilita la victoria del PP, todos lo saben, y además permitiría la gran coalición en caso necesario. Juega con ventaja, el Partido Popular se entiende, porque la abstención con la ley d'Hont le dará más diputados a mismo número de votos. Aunque el PP recibirá más, esto es una segunda vuelta.

Los otros. Están apañados porque eso tiene la segunda vuelta, que hay descarte previo, descarte mental en nuestro sistema, pero descarte al fin y al cabo. Por eso Iglesias se empeña en ser la izquierda, maniobra y consigue afianzarse en un extremo. El PP ocupa el otro sin rival, nadie se atreve. PSOE y C's ya sabían que esto iba a ocurrir, la polarización del voto, y apostaron por retrasar las elecciones, por erosionar; esperaban quizás que Podemos se autodestruyera y que se destapara la enésima corruptela en el PP, la definitiva. Error, más tiempo, más sobrexposición, más hartazgo: han perdido la bandera de la moderación y lo pagarán. El PSOE tendrá que refundarse, una vez más, y lo hará. Y Ciudadanos escapa solo si el PP los necesita, que está por ver, una pena, vaya bluf de organización con buenas ideas; igualito que UPyD, en paz descanse.

Los nacionalistas. Los más radicales lo tienen crudo con las mareas, qué paradoja. Los más moderados tendrán la oportunidad de ser llave a poco que suba la abstención, que subirá mucho, si el PP se queda a las puertas de la mayoría absoluta. "Caras nuevas", pedía un dirigente de Coalición Canaria; no les queda otra: centrar el mensaje y poner en valor su presencia.

La nueva política. En la víspera nunca pasa nada. Aunque mañana tenemos motivos para rememorar el quinto aniversario de la Spanish revolution
, la de aquel 15 de mayo de 2011, importante momento histórico. La revolución que pretendía el pueblo no es Podemos, por mucho que se afanen en aceptar la herencia y enarbolar esa bandera; la revolución no es este "quítate tú para ponerme yo", la revolución tampoco es populismo viejuno ni rescatar el comunismo ni legitimar a los ocupas. En la revolución del 15M nos levantamos contra la corrupción política, contra los privilegios de algunos, contra la injusticia del fraude, contra un sistema excluyente. Los ciudadanos dijimos basta. Y algo ha cambiado: la conciencia colectiva de que las cosas hay que hacerlas de otra manera. ¡Viva la revolución!


Otros artículos relacionados: Spanish revolution del 26 de mayo de 2011


sábado, 30 de abril de 2016

Vóteme a mí

(Publicado en el periódico El Día el 30 de abril de 2016)

Alternativa. Los españoles en diciembre no votamos diálogo. Cada uno votó al suyo. Ya sabíamos que no se iban a entender. Además no hubiéramos aceptado que se entendieran. Los castigaremos ahora, cada uno al suyo, en la segunda vuelta, por no entenderse o por entenderse. Cada cual votará al suyo, a otro o no votará por hartazgo, lo que beneficia al más votado. Ganará el que sea capaz de contener la verborrea en la nueva campaña: todo resta.

Dura realidad. Vaya frustración para quienes se desgañitaron en explicar cómo mejorarlo todo. Vaya frustración también para los que se incorporaron a la política en mayo, casi un año ya, para toparse con la ley de bases, la de estabilidad presupuestaria, la de contratos del sector público y los derechos adquiridos del personal de la Administración. Desde fuera, estoy seguro, la cosa parecía más fácil. Vaya frustración la política en general cuando su resultado no depende de la perseverancia ni del esfuerzo ni de la inteligencia, sometidos a escrutinio permanente. Qué importante este experimento en masa. Cambiar el mundo es difícil, esfuerzo vano si el mundo no quiere cambiar, ¿usted quiere?

Evidencia. "¿Quién se encarga del suministro del pan en Londres?", preguntó un alto funcionario soviético de visita en Reino Unido. ¿Quién lo hace en Tenerife? Usted puede, aprenda la técnica, cumpla con la norma sanitaria, dese de alta en la actividad y adelante. Panes hay de todos los precios y todas las calidades. Con el pan no hace falta empresa pública ni injerencia política. Así es el mercado libre, sujeto a una norma y al consumidor. Y que cada cual compre donde quiera. Es duro, tiene razón, ojalá hubiera un sistema no competitivo para las relaciones económicas, más colaborativo y más eficaz, porque no todos tenemos el carácter. Algo habrá, pero este, el de la libertad de empresa, de momento, es el que mejor resultado procura no solo para ofrecernos el sustento, sino también para definir un plan, tener proyectos da sentido a la vida. Vaya paradoja, no hay nada más de izquierdas que el mercado libre: sin dinero en circulación no hay impuestos y sin impuestos no hay servicios públicos.

Iluminados. Qué fácil hablar de la crisis y de los problemas de los demás, proponer cualquier idiotez sin conocer las reglas básicas del mercado ni sus perversiones y sin experiencia vital. El efecto de los incentivos, de las ayudas bienintencionadas, de los recortes o de las inversiones, de las subidas o bajadas de impuestos, no es necesario probarlo a ver qué pasa, basta consultar a un experto. Una crisis, ¿para quién? Pocos damnificados, aunque en este país a plañir nos apuntamos todos. Pocos, de los que se quedaron en paro aquellos sin cobertura, y los autónomos y empresarios que dejaron de vender; terrible cuando da igual el esfuerzo, cuando las cosas no salen y lo pierdes todo. Quien no lo ha sufrido no sabe de qué habla; lo he visto tan de cerca que me da pavor.

Izquierda liberal. Esa es la propuesta. Ser liberal está mal visto, respecto a la economía, se entiende; en lo otro, también. Se han llamado liberales los de derechas del capitalismo de amiguetes y los negocios del privilegio que quebrantan los mecanismos de la competencia. Cuánto daño. No es eso, el mercado libre exige reglas, control y juego limpio. Quienes juegan limpio son los individuos, el mercado es trasparente por definición y no triunfa el más fuerte, sino el más hábil. Acabemos con la economía sumergida, que funcione el mercado y con lo recaudado, igualdad de oportunidades y protección social.

sábado, 16 de abril de 2016

Game over

(Publicado en el periódico El Día el 16 de abril de 2016)

Soria. Fin de la partida para el ministro que se enredó sobre sí mismo entre Bahamas, Panamá y las Islas del Canal. Lo malo no es que hiciera negocios allá donde quisiera, sino que no sea capaz de explicar si tales actividades supusieron evasión de impuestos, qué cantidad y si podría resarcir al fisco, en su caso. Exigir que José Manuel Soria, Bertín Osborne o cualquiera de los implicados ofrezca una justificación satisfactoria de por qué lo hicieron es solo retórica para el escarnio público: jugaron al off-shore porque pudieron, era la época, estuvo de moda por recomendación de los asesores fiscales, yo me acuerdo. El vicio tiene su propio castigo y le costó su carrera política, una pena, tardarán en olvidar en Las Palmas su eficaz gestión como alcalde.

Aznar. Qué vergüenza. No sé qué es peor, su condición de exinspector de Hacienda o la de expresidente del Gobierno. Qué necesidad de escaquear tiene un señor con prebendas vitalicias. Los papeles de Panamá son la de arena y la multa a Aznar la de cal ahora que empieza la campaña del IRPF para nosotros mortales. Evidencias, una tras otra, de la debacle moral en la que vive España. La picaresca es nuestro principal problema y de ella deriva la corrupción, la economía sumergida y el paro, nuestra condena. Llámeme optimista, pero si no hizo falta una generación para dejar de fumar en todos sitios ni para evitar conducir bebidos, podríamos, si quisiéramos, acabar también con esta lacra.

Impuestos. Hay quien piensa que el Estado no le ofrece lo suficiente y encuentra la excusa perfecta para no pagar en absoluto y vivir de gorra por completo. Y no le quito la razón pero adelgazar lo público es otro tema. Quiero pensar que la confiscación de parte de nuestra renta es necesaria para afrontar los servicios esenciales, para la seguridad, la educación y la sanidad, para la igualdad de oportunidades, por tanto, si apoquinamos todos, la contribución sería menor. Pero no, paga tú que a mí me da la risa: el individualismo es nuestro otro karma.

Ninguno vale. Hemos conseguido que el mundo de la empresa y los negocios estén mal vistos, que el mero hecho de aparecer en una lista en un paraíso fiscal sea sinónimo de cometer fraude. Dependerá, digo yo, de cuál es la actividad en cada caso, de cuáles son sus obligaciones fiscales y si se han cumplido en tiempo y forma. No aplica la presunción de culpabilidad. Alta sensibilidad y la opinión pública exige que quien se dedique a la política sea más bueno que el carajo y a ver quién tira la primera piedra; entre Alí-Babá y Teresa de Calcuta hay mucho espacio. Pero no me mal interprete, no trato de indultar a los corruptos, malandrines y aprovechados, pero tampoco podemos pretender una vida sin mácula para quien aspire a lo público sin ofrecer el beneficio de la segunda oportunidad, sin entender que vivir conlleva errar, para aprender, por eso la edad es un grado, aunque esté tan infravalorada, la edad me refiero, y se recurra a la hemeroteca para el descrédito. Ese tipo, el de hace veinte años, no soy yo.

La política. Me pregunto qué nos van a contar en la nueva campaña. Aunque confieso expectativas a la baja. Hemos escuchado hasta la extenuación qué pretende cada cuál, cada uno su pequeña utopía que se ha demostrado imposible de llevar a la práctica por falta de consenso. Tampoco creo que ningún partido se anime a prenderse fuego para resurgir de sus propias cenizas. Propongo ir a votar sin más.

sábado, 2 de abril de 2016

Pronósticos

(Publicado en el periódico El Día el 2 de abril de 2016)

Fin del primer acto. Tuve una duda que ayer quedó resuelta. Sostengo desde la mismísima noche electoral que estábamos abocados a la segunda vuelta y ahora me reafirmo. Tuve una duda, decía, porque pensé que la fragilidad estructural de Podemos, subdividido en corrientes y mareas, crearía tal incertidumbre que, ante la imposibilidad de asegurar iguales o mejores resultados, Iglesias se iba a plegar a lo que fuera por tocar poder. Pero mi tocayo llegó tarde. Ciudadanos, animado por los sondeos -reales o ficticios-, responde que gobernar con Podemos, ni en sueños, y azuza al PP, que se signifique, exige, lo que tendría gracia si no fuera estricta táctica de campaña. El acuerdo PSOE-C's no suma, un pacto PSOE-Podemos tampoco, cosa que ya sabíamos, y afortunados somos de que ninguno de los actores haya considerado plegarse a las voluntades independentistas.

Segundo round. Sin embargo, me equivoqué con la presunta polarización del voto. A Sánchez le salió bien la estrategia para impedir la hecatombe en la izquierda, bastó con dar más tiempo a Podemos para que mostrara su verdadera esencia. Ambos en equilibrio con tendencia a la baja. Ciudadanos perderá poco: más que un partido, gestionan una maquinita de marketing a engrasar ahora con los millones que le entrarán por los resultados anteriores. Ganará la abstención de cuerada, vaticino, una vez más y con más margen, lástima de democracia. Y atención, la ley d'Hont, que favorece al más votado, un congreso regenerador en el que expiar la corrupción organizada y un nuevo candidato de refresco mantendrán al PP en la Moncloa. El PP, arrinconado ahora, depende de sí mismo, de ser capaz de resurgir de su propio inmovilismo, de proponer algo distinto. Los otros candidatos, enfrascados en el actual enfrentamiento peregrino, están muy vistos y tienen harta a la opinión pública por sobrexposición mediática. Y puede que el PP necesite pactar con Ciudadanos para formar gobierno, mal menor. En España habrá elecciones en junio para que siga gobernando Europa.

Más de lo mismo. La nueva ley del suelo de Canarias tendrá más de 400 artículos. Con una legislación comunitaria de obligada transposición y una legislación española de obligado cumplimiento, a la norma autonómica solo le queda enredar o proponer pequeños matices. Veremos cómo queda y sus repercusiones, porque para trasladar las decisiones a los ayuntamientos o eliminar la Cotmac no parece que haga falta un código tan extenso. Para ofrecer seguridad jurídica a las inversiones, tampoco. Se recurre a los viejos dogmas sobre la protección del territorio, la naturaleza y tal, aunque en realidad esto va de ocupación de suelo antropizado y de actividad económica. ¿Dónde está el límite entre la ordenación y la intervención pública en la economía? Hay mucho paro y mucha pobreza en Canarias para ponernos exquisitos y tiene mucha fe el legislador para pensar que la mera posibilidad de que tal o cual proyecto sea compatible con la ordenación territorial vaya a ser ejecutado y financiado de inmediato y de cualquier manera.

Penitencia. Con la triple paridad tan cuestionada y la evidente injusticia del valor de los votos. Ante la imposibilidad de encontrar personas cabales y responsables que piensen en Canarias como un todo, pagaremos la penitencia por tanto egoísmo insularista. El sistema político español se fundamenta en los partidos políticos... Es fácil de entender: para gobernar se requiere implantación en todas las islas.

Bondad. España incumple el objetivo de déficit público que exige Bruselas. Canarias cumple, qué bien. Todas las estadísticas negativas que lideramos en las Islas, incluido el desempleo, son la coartada para una pequeña ruindad: invertir en educación, por ejemplo, mucho más, para que sea eficaz.

sábado, 19 de marzo de 2016

Gestionar el riesgo

(Publicado en el periódico El Día el 19 de marzo de 2016)

Político. Riesgo evitable, porque con muy poco funciona un país; suficiente que los elegidos actúen con responsabilidad y erradicar las conductas inadecuadas. Hay quien sostiene que la ausencia de Gobierno o su interinidad favorecen la economía y el libre albedrío, riesgo cero. Y podría ser; esta semana vivimos con cierto alivio la tregua en el estéril debate parlamentario y comprobamos cómo cada día que pasa la política suscita menos interés. Menos leyes, menos trabas, menos efectos perversos de las buenas intenciones. Aunque lo propio sería que el riesgo político fuera estratégico, medido, en búsqueda de una oportunidad, pero riesgo a fin de cuentas: decisiones valientes que pudieran dar lugar incluso a resultados adversos. Pero no, ni siquiera se sopesan las propuestas ni se someten al pertinente análisis de escenarios, incluidos los más pesimistas. Como vemos, solo se negocia su encaje ideológico, que es emocional, nada racional. Alguien podría considerar la acción política como riesgo externo, incontrolable, como la calima africana, que nos afecta a todos sin discriminar, obligados a sobrellevarla con dignidad. Pero tampoco, que trabajen más y que empleen método: negociar política no solo persigue alcanzar un acuerdo, sino que aquello que se pacte sirva para algo.

Futuro. Hay quienes se empeñan en predecir el futuro, esfuerzo vano. Resulta mucho más productivo y menos melancólico tener pensado qué hacer en caso de contingencia. Improvisar es de artistas con especial talento; para todo lo demás, esfuerzo, dedicación y enfoque.

Económico. El futuro es inescrutable pero da pistas. Todavía hay quien se resiste a aceptar que la economía se mueve en ciclos, una certeza despreciada por muchos que dirigen empresas o invierten sus ahorros. Los primeros porque dimensionan el negocio acoplados a las oscilaciones del mercado sin ejercer las funciones propias de su cargo, dimensionar para el ejercicio promedio sería lo correcto, ni exprimir la última oportunidad en periodos de bonanza ni desmontar la estructura cuando llega la crisis. Los segundos, quienes gestionan sus activos, insensatos, materializan pérdidas al vender cuando baja el valor de sus acciones en bolsa o se desprenden de propiedades inmobiliarias cuando el mercado toca mínimos históricos. Invertir en época de vacas flacas fue sin duda la mejor recomendación del profesor Ariño, que nos hablaba de estas cosas arriesgadas. Hay que prepararse, claro; el ciclo económico es un riesgo cierto, y aunque nadie aplauda a quien intenta minimizar sus efectos, otra cosa es aprovecharse de ellos. Puede que Ariño, en plan subliminal, nos vendiera, en analogía, política keynesina pensada para luchar contra el ciclo.

Social. Quisiéramos que fuera un riesgo externo fruto de la coyuntura y de las ineficiencias del mercado pero no; la actual situación social obedece a una nefasta política de incentivos. Porque la administración pública se erige como responsable del bienestar de los ciudadanos; no solo cómo prestataria de servicios básicos, sino como única tabla de salvación, clientelismo o buena voluntad mal entendida. Riesgo evitable porque todos actuamos de encubridores de conductas que abusan del sistema, de la economía sumergida en minúsculas, de los pequeños fraudes cotidianos. Me he quedado solo en la denuncia, lo sé. En algún momento alguien se percatará de que ahí está el dinero que falta para mantener el sistema.

En las organizaciones. Hay riesgo de perder el enfoque y pensar que seremos capaces de alcanzar objetivos sin esforzarnos en ser útiles para usuarios o clientes. Hay riesgo de frustración en el equipo si no nos empeñamos en transmitir ese fin elevado que justifica su esfuerzo, la misión. Conseguir, por ejemplo, que quien limpia en un colegio, trabajo ingrato, entienda que contribuye a la educación de nuestros hijos. Vaya logro.

sábado, 5 de marzo de 2016

Decir que no

(Publicado en el periódico El Día el 5 de marzo de 2016)

A Pedro Sánchez. Así se empieza una negociación. Ya Sánchez y Rivera sabían la respuesta y eso es lo que buscaban: "Dime que no que yo ahora le haré ver a la opinión pública que decirme que no es decir que no a la regeneración que necesita España". El guión estaba escrito y salió a la perfección. Que conste que me gustó mucho la oratoria parlamentaria y el intento -quizás sincero- de tender y de destruir puentes en vivo y en directo. Aunque como debate de investidura estuvo un poco demasiado cargado de retórica electoral. Agotarán los plazos hasta el último minuto y decidirán las encuestas. Si la intención de voto refleja similar incertidumbre, al PSOE no le quedará otra que escorarse hacia el PP y veremos entonces si Sánchez es capaz de ceder la Moncloa a cambio de sus reformas, o al menos de una parte de ellas, aunque sea ante un hipotético sustituto de Rajoy, en su caso. O bien que Iglesias se desprenda de sus facciones independentistas, mantenga 46 fieles y acepte un cargo en el gobierno de PSOE y Cs. Ambas conjeturas resultan muy poco probables; el futuro se muestra impreciso como casi siempre.

Al paro. De eso se trata. En el Congreso estos días insisten en que el paro es el principal problema de los españoles. Pues no, señor Rivera, no es el paro, el paro es la consecuencia de una falta de actividad en las empresas. Requiere fomentar la sana competencia y acabar con la economía sumergida.

A la crisis. Eso parece y así lo explicó Rafael Doménech, economista jefe de BBVA Research: la economía mundial crecerá, un poco más despacio pero crecerá, y la economía española también, por encima de la media europea. Pese al descenso del precio del petróleo o a los ajustes en China, no hay indicadores que permitan prever ningún nuevo cataclismo financiero.

A los mercados financieros. No del todo. Que un gran banco global como BBVA ofrezca a sus clientes invertir en capital riesgo es una absoluta novedad. Invertir en empresas no cotizadas para obtener rentabilidad de su actividad, de vender productos o prestar servicios. Menos inversión financiera y más dinero para la actividad real, con mayores beneficios y con menor volatilidad, según explican. Qué buena noticia, dinero que impulsa empresas y empresas que generan empleo. Mucho mejor que cualquier reforma o contrarreforma laboral.

Al Alzheimer. Todavía no está en nuestra mano ni decir que no ni tan siquiera detener su avance. De momento solo podemos aprender a convivir con la enfermedad y armarnos de paciencia. Primero son pequeños detalles que la persona rellena sin dificultad con otros recuerdos o con imaginación, porque nadie acepta que algo falla, la cabeza busca el atajo para concluir que un despiste es solo un despiste y no un síntoma, hasta que es demasiado tarde. Será difícil arrastrar al enfermo hasta el médico para la evaluación, utilice la persuasión, por su bien, con alguna mentirijilla piadosa, porque insistirá en que no recordar algún detalle no significa que le pase algo. Después la angustia y la frustración, y tus recuerdos son unas fotos, un carnet o una postal antigua. Ya no puede leer un texto porque resulta imposible seguir el hilo, en el segundo párrafo no te acuerdas qué decía el primero. Lo reciente y poco a poco lo de más atrás. Frustración con medicación para sobrellevarla, establecer una rutina, ejercitar esa información menguante y buscar momentos felices. Mandan las emociones, quien muestra cariño es amigo en un mundo de desconocidos y tu familia querría llorar pero hay que sonreír, hoy puede ser un gran día.

sábado, 20 de febrero de 2016

Kiosco Numancia

(Publicado en el periódico El Día el 20 de febrero de 2016)

Icono. Cada ciudad presume de su rincón especial donde ocurren cosas normales. En Santa Cruz el
Kiosco Numancia, en la rambla, junto al parque, que hoy cesa su actividad por un tiempo. Ubicado en dominio público, saldrá de nuevo a concesión para un lavado de cara. Seremos apátridas por unos meses, náufragos sobre agitado mar sin fondeadero donde echar el ancla. Andaba preocupado el personal por su futuro pero no tiene por qué, los empresarios del gremio se rifarán tremendo equipo de profesionales, estoy seguro. Mi sincero agradecimiento por el respeto, el cariño y la paciencia con los habituales y con los esporádicos, pero sobre todo con nuestros mayores.

Fútbol y política. Temas habituales en "el Numancia", claro, tertulia espontánea sobre el Tenerife, el Real Madrid o Sánchez y Rivera con su pacto a ninguna parte. Me pregunto por qué dicen que habrá acuerdo de gobierno cuando todos sabemos que los números no salen, que Podemos no apoyará sin su Ministerio del Espíritu Nacional y que el PP no se abstendrá por la cara, ¿por qué el show? Solo caben las mismas conjeturas recurrentes: porque están en campaña electoral, porque PSOE y Cs escenifican cómo sería una solución razonable, moderada y progresista para acometer las reformas que necesita España, porque a ambos ya les va bien la foto, ser los protagonistas de la actualidad mientras la corrupción y la inacción acaban con el PP y mientras terminan de aflorar las verdaderas intenciones de Pablo Iglesias. En definitiva, desde el centro, parece que pretenden contrarrestar la polarización del voto que ocurriría en esa segunda vuelta inevitable, en lugar de la dicotomía PP-Podemos, un edulcorado cambio de púgiles, más guapos y mucho más dialogantes.

Mariano. No entiendo por qué debiera dimitir. Que no pretendan que el presidente en funciones se vaya por la puerta de atrás ni tampoco lo esperen. Otra cosa sería que aceptara no ser el candidato conservador en las elecciones del desempate ni aspirante a la investidura en coherencia con su primera renuncia. Eso sería otra cosa, Rajoy presidente hasta que haya otro. En el PP ese hipotético nuevo líder (o lideresa), en su caso, debería aprovechar para airear las alfombras y colaborar para despejar ese halo de corrupción que ahora envuelve todo dentro del partido.

La corrupción. Que España vive un cambio es un hecho constatable, un cambio a mejor, por cierto. La corrupción, perseguida con denuedo por tierra, mar y aire, ya sea pública o privada, política o económica. Qué bueno la policía que investiga, actúa y hace que aflore tantísima. A base de destapar, cada vez quedará menos. A base de noches en prisión, digo yo que cundirá el desánimo entre corruptos y corruptores. Aunque el efecto disuasorio llegará cuando se empiecen a dictar sentencias y las noches entre rejas sean años. Veremos en qué quedan los ERE del PSOE andaluz, las mafias del PP en Madrid y Valencia y qué pasa con la infanta. Menos sorprende el fraude empresarial cuando tales prácticas delictivas son vox populi, porque nadie se puede escandalizar, ni hacerse el sueco, por un dentista que cobre sin emitir factura, o sea, que maneje dinero negro, como presuntamente ocurría con esta conocida franquicia dental . Y todavía queda mucho por destapar...: la idea de eliminar de la circulación los billetes de quinientos habrá puesto nervioso a más de uno. Y no es capricho acabar con la corrupción, no nos la podemos permitir.

Llueve. Para limpiar la ciudad después de los carnavales. Y hace frío, no porque el Teide esté nevado, sino al contrario, el Teide está nevado porque hace frío.



sábado, 6 de febrero de 2016

Volvemos a la campaña electoral

(Publicado en el periódico El Día el 6 de febrero de 2016)

PSOE. Salía mal parado en todo pronóstico y cambia de estrategia. No hay que ser muy avispado
para concluir que el tripartito con Podemos y Ciudadanos no tiene ninguna posibilidad, ni por afinidad personal ni mucho menos por acercamiento programático. El posicionamiento de cada uno de los actores fue tan claro que no quedan dudas respecto a las líneas rojas, a las políticas estratégicas o cómo usted quiera llamar a la esencia que define a cada partido. Aunque Sánchez esté dispuesto a transigir por mero afán hasta el infinito y mucho más, no podrá mantener el equilibrio entre ambos flancos, con dos socios tan antagónicos. El PSOE, el más difuso en su discurso, se prepara para la segunda vuelta y lo hace a todo trapo: deja claro a la sociedad española que su candidato sí que está a la altura que se presume para un digno presidente del Gobierno, y se viene arriba, a darlo todo, sin necesidad, y se precipita porque a nadie le conviene embarcarse voluntario en una aventura que va a salir mal.

PP. Sigue en campaña. Insiste en la "große Koalition" a la medida de Europa y entiende que la atomización de la izquierda, la polarización del voto y la ley d'Hont le dan ventaja en una nueva cita con las urnas. La prudencia gallega le viene al pelo y mientras sigue en el Gobierno, en funciones pero en el Gobierno, con todo el aparato a sus pies. Y tiene suerte porque toda la corrupción que aflora estos días, que podría ser la gota que colme el vaso, acaba difuminada tras el protagonismo del impulsivo Sánchez. El PP no acaba de hacer limpia, una pena, un fracaso. Echamos en falta que alguien asuma la responsabilidad, que se levanten las alfombras y que se renueven las caras.

Podemos. Confieso que me encantó la puesta en escena del autoproclamado vicepresidente Iglesias con sus ministros. Igualito que Iznogud "¡¡quiero ser califa en lugar del califa!!", proclamó. Quieres sopa, toma sopa. Y la hinchada está muy contenta y no porque piensen que las cosas van a cambiar, sino porque sus muchachos han llegado al poder y se pasean por el Congreso. Si que se puede, peligroso experimento. El proyecto populista siempre estará en campaña hasta alcanzar la mayoría y todo este show le conviene por idénticos motivos que al PP. Más minutos para vilipendiar a la casta y para desplegar unas habilidades dialécticas tan eficaces como infrecuentes o viceversa. Mi tocayo tiene paciencia, coincide con Mariano, y está al quite, ese Ministerio de Plurinacionalidad es lo más.

Ciudadanos. Las propuestas de Garicano para la economía no tienen nada que ver con el modelo populista planteado por Podemos, no hay duda, ni serán aceptadas por el PSOE que sitúa a Ciudadanos en el libertinaje. Rivera jugó a ser el árbitro y se quedó en medio y con las ganas. No le interesa una nueva campaña, con una implantación territorial tan exigua y un programa tan moderno y ambicioso como difícil de explicar. En una segunda vuelta Ciudadanos no tiene nada que hacer.

Nacionalistas e independentistas. Que no son lo mismo. Ahí, agazapados, no dicen ni mu. Esperan y Sánchez les dará su oportunidad. Harán campaña, claro, para corresponder a sus electores y pedirán sin pudor muy por encima de lo que corresponde a su representación con nulo sentido de Estado. Los nacionalistas también lo tienen crudo, tampoco les interesa la polarización del voto. A los independentistas nada tan satisfactorio como acabar con el enemigo desde dentro. Vaya panorama, otra campaña y total, para que venza la abstención una vez más.

sábado, 23 de enero de 2016

#SalvarLaTejita e investir a Sánchez

(Publicado en el periódico El Día el 23 de enero de 2016)

Hotel, no. Debemos entender que Podemos acepta la situación social que vive Canarias con
naturalidad, con estoica resignación. Es lo que hay: paro, pobreza, proyectos vitales en vía muerta y el que quiera otra cosa que coja maleta. Prosperar es de derechas y salir de pobres peor aun, de liberales ambiciosos y sin escrúpulos. Los hoteles son malos y los turistas una plaga. Podemos dice no a la construcción de un hotel en La Tejita, moviliza a sus huestes y azuza a la opinión pública. Ni explica dónde ni cómo es el proyecto, el hotel no hace falta, sostienen, no interesa que haya alguien dispuesto a invertir 40 millones en crear varios cientos de puestos de trabajo. Todo por el medio ambiente, un clásico, la protección de los espacios naturales se queda corta y la libertad de empresa muy larga.

Paradigma. Huelga aclarar que la inversión tiene su licencia y todas las bendiciones de la Ley, que no es poco. Constatar que cuando 60.000 personas normales y corrientes, sin coacción, firman para que no se construya el hotel, estamos ante un fenómeno social que nos obliga a revisar el paradigma; rechazan sin conocer siquiera los detalles. Personas que no ven la oportunidad para otras personas que llevan años sin trabajo, que no comprenden el alcance de una actuación de este tipo, sus efectos positivos sobre la economía local ni el resto de beneficios indirectos. Revisar el paradigma porque puede que la gente de Tenerife, mucha gente, tanta como la que se suma a estas peticiones inmovilistas, haya renunciado a esa mínima ambición necesaria para salir del hoyo.

Hoyos. Los que en Güímar dejó la extracción de áridos, actividad criminal que estará muy pronto vista para sentencia. Y en ellos, para resarcir la tropelía, la alcaldesa Luisa Castro propone desarrollar actividad turística. Una idea poco original pero plausible, para la que encontrará inversores dada la pujanza del sector y la rentabilidad que permite obtener. Y recibe críticas de los mismos del no a todo como si en vez de hoteles hubiera planteado una central nuclear. Hoteles en Güímar tampoco. Tendrá que lucharlo, porque aunque usted no lo crea, primero hay que declarar Güímar municipio turístico y después conseguir que los proyectos sean considerados estratégicos, ambas decisiones políticas y discrecionales, burocracia intervencionista pura y dura.

Parque, sí. Eso le dijeron al promotor de Mimiland, el de los 120 millones a enterrar en uno de esos agujeros de Güímar. Que sí, que puede empezar con el parque de atracciones cuando quiera pero el hotel no. Al final, no hablamos de territorio, sino de la actividad; no se impide ocupar suelo, sino explotar un hotel; no es un problema medioambiental, sino de competencia, de limitar la competencia, leche mercado libre. Una decisión política discrecional para permitir una inversión de cien millones en un terreno degradado en una comunidad autónoma con un tercio de la población en paro: blanco y en botella. Y atentos a ver quién se queja y qué intereses defiende. En Canarias, perseverar en la negativa a tantos grandes proyectos requeriría con urgencia un plan B.

Pacto de izquierdas. La necesaria participación de independentistas declarados en la mayoría parlamentaria que lleve a Pedro Sánchez a La Moncloa exigirá concesiones que podremos imaginar pero que no van a explicar. Bien pensado podría ser una jugada maestra: prometer hasta ser investido y luego postergar lo prometido a sabiendas de la complejidad de articular cualquier otra mayoría. Y a gobernar. En la Cámara, la agenda política la marcará Europa; pacte quien pacte el consenso será igual de difícil de alcanzar.

sábado, 9 de enero de 2016

10.000 millones

(Publicado en el periódico El Día el 9 de enero de 2016)

Personas. Habitarán el planeta en 2080 según el científico británico Stephen Emmott. Sostiene que si tuviéramos la seguridad de que en ese año fuera a caer un gran meteorito capaz de aniquilar el 70% de la vida en la Tierra, todos los países colaborarían para mitigar sus efectos, para buscar soluciones tecnológicas y tratar de evitarlo. En esas estamos, denuncia: la actividad humana tendrá unas consecuencias análogas a tal catástrofe si la comunidad internacional no actúa de inmediato. Explica que la creciente demanda de alimentos y de bienes de consumo requerirá más recursos naturales, suelo y agua, que supondría la irreversible pérdida de hábitats naturales y de biodiversidad hasta comprometer nuestra propia supervivencia. Inquietante, sin duda, pero no sé, denota muy poca fe en el género humano. Si alguien hubiera hecho semejante proyección hace cien años, estaría escrita la completa desaparición de los bosques en Tenerife..., pero llegó la bombona de butano. En cualquier caso, Emmott nos anima a moderar el consumismo asociado al desarrollo por insostenible. Me gusta: el hombre del futuro disfrutará más de las experiencias que de los objetos; la mujer del futuro también.

Regalos. Que repartieron los Reyes Magos a quienes nos portamos bien. El tránsito de los deseos tangibles a los intangibles nos liberará de toda esta polémica.

Una entre 10.000 millones. Es la probabilidad de que en las próximas semanas se fragüe la "gran coalición" a la alemana entre el PP y el PSOE, estable, responsable y en proporción al apoyo electoral. Ninguna esperanza. Ni en ningún otro pacto para formar gobierno. Ni los números dan para mucho más ni hay tradición de diálogo ni capacidad de transigir un centímetro frente al eterno adversario. Abocados a una segunda vuelta electoral, la del regreso al bipartidismo -quizás esta vez entre PP y Podemos-, otro domingo, que coincida con las elecciones catalanas. Una segunda vuelta y veremos el repunte de la abstención por hartazgo, la extinción del PSOE como un suicido asistido y la liquidación del etéreo y melifluo proyecto de Ciudadanos. Y veremos, en definitiva, qué quiere España, derecha o izquierda, porque la posibilidad de entendimiento, para desgracia nuestra, es todavía una entelequia. La coalición salvaría al PSOE y aportaría un enfoque inédito a la vida política que tanta falta nos hace, llegar a grandes acuerdos para los temas de enjundia, ahora o nunca. Pero no nos caerá esa breva; seré optimista pero no iluso.

Sonrisas. Las de los recién investidos diputados en Cortes. Están contentos porque entrar en política es un fin en sí mismo cuando solo aportas las ganas. Los partidos y sus señorías deberían tomarse todo esto un poco más en serio y disimular por respeto si el objetivo alcanzado era meramente personal. A muchos la alegría les va a durar bien poco.

Indemnización. Por la moratoria turística, que no son tantos pero ya es dinero. Curiosa coincidencia: 165 millones, los mismos del IGTE que Fernando Clavijo pretende todavía repartir; mira por dónde, para el primer año discusión resuelta. Aunque no creo que esto deba quedar así, como si no hubiera pasado nada: primero el Constitucional en octubre, que salió en defensa de la libre competencia para decir que no se ajusta a derecho y ahora el Supremo para darles la razón a los directamente perjudicados. El Parlamento de Canarias aprobó una ley que prohibía la construcción de hoteles que no fueran de cinco estrellas con su justificación peregrina, el anuncio de su aprobación produjo un exceso de oferta, después impidió inversiones y muchos puestos de trabajo, y al final enormes indemnizaciones. Qué desastre, qué importante no jugar a hacer leyes.


(10.000 Millones, 10 Billion en su denominación original, es el título del libro y documental elaborado por Emmot y su equipo)

sábado, 26 de diciembre de 2015

Pluralidad, dictadura de la minoría y la segunda vuelta

(Publicado en el periódico El Día el 26 de diciembre de 2015)

Deseos de año nuevo. España no se arregla con un nuevo gobierno. Da igual quiénes se pongan de acuerdo o qué alcancen a negociar. Ni un gran pacto de Estado ni un precario entente de izquierdas. Da igual. Los males de este país no los puede solucionar un gobierno, al menos en el corto plazo. Oiremos hablar de puntos de encuentro y de líneas rojas, de la voluntad de cambio, de búsqueda del consenso, en definitiva, todo tipo de interpretaciones respecto a lo que los españoles expresamos en las urnas el pasado domingo. Todas las propuestas de regeneración, de todos los partidos, son muy tibias, inocentes y serán ineficaces porque desprecian la capacidad del español medio para defender su status individual. Ni el PP, con su aplastante mayoría y cierta intención, pudo reducir las administraciones públicas ni pasar de un mero maquillaje a las cadenas que nos impiden avanzar en lo económico y en lo social. Sin voluntad individual para cambiar no hay esperanza.

Voluntad individual. No es cuestión de ideología. Para apostar por la igualdad de oportunidades, por poner un ejemplo, mezclemos a los niños en los colegios públicos y concertados, con unos horarios compatibles con la actividad laboral de los padres y una formación intelectual y emocional adaptada a esta época. Cualquiera firmaría tan bonita declaración de intenciones, aunque después, en la práctica, sean muy pocos los dispuestos a que sus hijos compartan aula con determinado perfil marginal, a desprenderse de ciertos privilegios que "se permite" en la educación concertada o, el profesorado, a perder derechos con una jornada lectiva acorde al resto de los trabajadores. Y así con todo: imposible mejorar la sanidad si los médicos no quieren, imposible generar empleo mientras se tolere la economía sumergida.

Pluralidad. Ninguna sorpresa. La ingobernabilidad cantada por las encuestas desde hace meses. O un poco probable gobierno en minoría o vamos a una segunda vuelta. Y no nos engañemos, si los españoles hubiéramos querido una república bolivariana, podíamos haber votado por esa opción; si hubiéramos querido más Mariano, tendríamos otra mayoría del PP. En cualquier caso somos muy ilusos. De esta encrucijada se sale con sentido de Estado, responsabilidad para con las generaciones futuras y todas esas arengas que todavía nos quedan tan grandes.

En manos del PSOE. Una vez más el futuro en sus manos. Impecable primer round, por cierto, el contundente no de Sánchez a Rajoy era lo propio. Igual que la CUP dijo que no a las pretensiones de Artur Mas para conseguir que se bajara los pantalones. Mucho tendrán que ceder el PP o el PSOE si quieren gobernar. Queda por ver ante quién ceden y qué líneas rojas están dispuestos a cruzar. Cesiones mutuas o frente a Podemos, el tercero en liza. Qué paradoja, atender las demandas del holding de Iglesias nos conduciría a la dictadura de la minoría. Inquietante, la mayoría plegada a los doce diputados de En Comú Podem, precisamente quienes participan en el sistema para acabar con él. Y podría ser, la ambición es ciega y por gobernar hay quienes están dispuestos a todo, todo todo, como decía el cura de Tegueste. Cuestión de presupuesto, de cuánto está dispuesto a perder el PSOE: no actuar conduce a la segunda vuelta con el riesgo de que el voto polarizado los elimine del mapa, transigir con el PP puede que sea más barato, apelar a la unidad y esperar un par de años a que las huestes de la izquierda se fagociten entre sí.

Felicidades. No todo es política, a brindar con vino de nuestras medianías: "Salud, salud y salud, y lo demás te lo buscas tú".

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Pague, por favor, pague bien

Pagar bien, en forma y plazo, no solo es indicativo de satisfacción por el servicio recibido sino que
también refuerza su reputación y le permite enfrentarse al mercado con una clara ventaja.

Como ejemplo un estimado empresario de aquí, de Santa Cruz, con su gran empresa, que cerrado el pedido realiza la transferencia sobre la marcha. Muy confiado, pensará usted, que asume un riesgo innecesario, suicida, incluso.

Pues no, veamos qué ocurre.

Primero hace una ronda con sus proveedores habituales, comprueba disponibilidad y precios. Ya lo conocen, saben que atender bien a este "cliente especial" puede que no les dé mucho margen, pero consiguen liquidez de inmediato. Se afanan en apretar los precios, en satisfacer las pretensiones del plazo de entrega y demás condiciones de la compra.

Siempre obtiene el mejor precio del mercado. Quien recibe el pedido (y el ingreso) sabe lo que se juega, le da prioridad, destina su mejor personal, sabe que si no falla, si cumple, habrá más pedidos en las mismas condiciones.

Es un cliente especial solo por que paga bien, qué cosa, y consigue descuentos muy superiores al coste financiero de 60, 90 o 120 días de demora, además simplifica su gestión de tesorería, su gestión contable, son todo ventajas.

Para quienes nos dedicamos a la actividad profesional la decisión es fácil, está condicionada. Si tenemos dos trabajos que entregar, primero el que antes se cobre, una cuestión de supervivencia.

En el otro lado, pagar mal, con retraso, ensombrece una correcta relación comercial. Llegamos a un acuerdo, se presta el servicio, resulta satisfactorio y luego... y luego hay que estar dando la lata para ver qué pasa con la factura. Cuántas horas perdidas, cuánto prestigio malogrado por no estar atentos a una cuestión tan sencilla.

Pague, pague rápido, incúlquelo en la organización, todo fluirá mejor, verá como se ahorra un buen dinero y que todos sus proveedores son más felices, más eficientes.

Pruébelo, cuando sea ese "cliente especial" no querrá dejar de serlo.


sábado, 12 de diciembre de 2015

Mi voto útil

(Publicado en el periódico El Día el 12 de diciembre de 2015)

Para Bertín. Sin duda la mejor opción. Después de tan televisiva, íntima y edulcorada comparativa me quedo con Bertín.

Alternativas. Confieso que ya no sé qué propone cada cual. Me perdí. Me gusta todo en general. Entre todos han conseguido crear la visión de una España nueva, regenerada, más bonita. Querría votarles a los tres, tan capaces, tan ecuánimes, tan, tan. A cada uno por un motivo. Tan modernos, tan correctos, tan educados, casi tanto como el propio Bertín, tan amigos. Pero votar por todos no puedo.

Utopía. Me encanta, que conste: sin idealismo no hay futuro. La voluntad de dialogar, las promesas para el castillo de naipes, como de carta a los Reyes Magos, dicho sin ironía alguna. Imaginación al fin, a veces disparatada, pero imaginación para esa nueva política. Ya no hay izquierdas ni derechas -murieron- hay consenso para la educación y para la sanidad públicas, hay ideas para la economía, hay impuestos que bajan, que suben o que se mantienen. Cada programa encierra su propia utopía para la felicidad pero ninguno desciende al origen de los problemas: todos aportan soluciones superficiales, inocentes, que desprecian la capacidad del español de a pie para vacilarse del sistema. No somos un pueblo a la altura de la voluntad de sus aspirantes a gobernantes. Explotaríamos la "renta básica garantizada" hasta sus últimas consecuencias, nos engancharíamos en masa al "IRPF negativo" con efecto retroactivo, perpetuaremos el sistema piramidal de pensiones mientras la natalidad sigue a la baja. Toda reforma tropezará con los derechos adquiridos, los convenios colectivos y la complicidad de los juzgados de primera instancia. España necesita una revolución en toda regla y esto de ahora es solo maquillaje.

Nuevo gobierno. En cualquier caso, apasionante cita electoral. Me atrevo con la quiniela para esta confrontación a cuatro. Si Albert Rivera cumple su palabra de no pactar para gobernar se reducen las opciones, para Ciudadanos mayoría o nada. El PP también se queda solo, parece, descartado también el idilio con la izquierda. Podría ocurrir que la suma del PSOE y Podemos supere a la mayoría presumible del PP y que se pongan de acuerdo, podría ser. Aunque no parece probable que ninguna de las opciones, en solitario o ese único pacto no descartado, llegue a la mitad más uno de representantes. Por tanto, será responsabilidad de la lista más votada conformar gobierno y responsabilidad del resto permitir que eso ocurra y tolerar que el nuevo bienaventurado presidente tenga su oportunidad. Si me pongo optimista -obligado-, entraremos en una inédita etapa de búsqueda del consenso parlamentario. Si me pongo realista -obligado también-, iremos de cabeza a una segunda vuelta electoral.

Para Canarias. Soraya da la cara por Rajoy y justifica "somos un equipo" y entonces pienso en "los jugadores" de cada partido en Canarias. El PP y su ministro que se digna en campaña, el PSOE con sus históricos y los muchachos de Román, Podemos con sus, en fin, y Ciudadanos con unos que pasaban por allí. Para ninguno Canarias pinta una mona. El PP ha pasado por completo como antes lo hizo el PSOE, quizás más voluntarista pero muy poco efectivo, y los nuevos suficiente tienen con tratar de rascar algo con el carisma de sus líderes. Nada del REF, nada de las inversiones pendientes, nada de la quinta libertad aérea, nada de nada para sacarnos del vagón de cola. Estamos jodidos, con perdón, gane quien gane o pacte quien pacte, condenados. Al final tendré que valorar el derecho al pataleo que ofrece Coalición Canaria, Ana Oramas y Carlos Alonso, para que al menos nos pongan en el mapa.

martes, 1 de diciembre de 2015

Reputación

No suele estar en los libros de management pero es un factor determinante para predecir el comportamiento de una empresa respecto a nuestras relaciones con ella, si somos clientes o proveedores.

En nuestra interactuación con el mercado exigimos fiabilidad. Cuando elegimos un proveedor queremos que no nos falle y por tanto, no siempre nos quedamos con el más barato, sopesamos otras cuestiones. Por ejemplo, una buena experiencia anterior o el conocimiento de alguien de la plantilla que responda, alguien en quien confiemos, o referencias positivas de otras personas, es decir, un prescriptor, o que sea una marca reconocida de prestigio, ... ¿qué más?

El director financiero de una gran empresa contratará un aplicativo de gestión SAP de 600 mil euros y ni siquiera considerará una oferta de un proveedor local con desarrollo propio en el que deba invertir solo 60 mil. Todos conocemos algún caso. ¿Por qué lo hace? Por tener la espalda cubierta, SAP es lo mejor (eso dice la fama que precede) y todo el mundo lo sabe, aunque ese proveedor local esté predestinado a ser la nueva "startup" de éxito de la década...

Un gran banco no aceptará una operación financiera de dudosa legalidad, por muy lucrativa que sea, porque no quiere verse envuelta en ningún conflicto que pueda poner en entredicho su transparencia y estricto cumplimiento de las normas. Alguno incluso liquidó las preferentes antes de que se montara el escándalo, ni los clientes se vieron afectados ni saltó a la opinión pública...

Salvo en contadas ocasiones -pienso en la telefonía- que son inmunes a las reclamaciones, las grandes empresas ofrecen un plus porque tienen algo que perder que han tardado años en conseguir: ese prestigio, deben cuidar su reputación.

Por cada comentario negativo sobre una empresa, se requiere cinco positivos que contrarresten. Deben cuidarse, no es lo mismo que un proveedor desconocido incumpla, a que lo haga un operador que se ha ganado el puesto por sus méritos propios. Cumplir, cumplirá que eso es lo importante, aunque no resulte una operación muy rentable.

Piénselo, ganar reputación es un intangible de enorme valor.

(Publicado en www.cajasietecontunegocio.com)

sábado, 28 de noviembre de 2015

Poner corazón

(Publicado en el periódico El Día el 28 de noviembre de 2015)

En la política. Llámelo como quiera. No basta con que ejercientes y aspirantes demuestren agilidad mental, sentido común o carisma. No basta la estrategia. Persisten la desconfianza y la abstención porque no hay corazón. Se nos pretende imponer un Estado racional, el reparto de los presupuestos objetivado con una hoja de cálculo y el análisis de los problemas como cuestiones estadísticas. Nos tratan como números y somos personas. El ejercicio de la política es una tarea de humanidades, no de matemáticas; por tanto, como no es ciencia exacta, el equilibrio, ese intangible, hay que pretenderlo con amplitud de miras y a medio plazo, sometido al escrutinio de la mayoría sin despreciar a las minorías.

En campaña. Un programa electoral son intenciones, el hilo argumental de algo más que una mera receta, algo más que una fórmula magistral, y no valen solo promesas, ya no. Y entonces necesitamos personas, primero los líderes, que parece que se bastaran solos, y después el resto del equipo. ¿Qué dicen quienes integran las listas de los diferentes partidos que optan a representarnos en las Cortes?, ¿qué acuerdos internos han alcanzado para defender los intereses de quienes vivimos en Canarias?, ¿cómo pretenden actuar? No se sabe. No se sabe ni quienes son. Todavía están a tiempo.

En lo público. Por definición, vocación de servicio, dicen, pues eso. La misión de la administración pública, la propia justificación de su existencia, consiste en procurar el bienestar de los ciudadanos en el ámbito de sus competencias, afirmo, en aquellas cuestiones que sobrepasan al individuo por economía de escala o limitación técnica. Aunque cada cual podría barrer la acera delante de su casa, parece razonable que la limpieza viaria se organice con operarios y maquinaria, y que los vecinos dejen la escoba y se limiten a contribuir al erario. Tratar cada uno su propia basura, potabilizar su agua y depurarla después, o alumbrar la calle, son comodidades que provee mal cada individuo por sí mismo. Cada servicio aporta un granito a ese bienestar global: la sensación de vivir en un espacio agradable, sin basura, con agua corriente y luz por las noches. Se entiende muy bien a la inversa: cuando los servicios básicos no se prestan o son deficientes la vida cotidiana se tuerce, no resulta placentero salir a pasear ni convivir con las moscas ni con la sensación de inseguridad.

En el trabajo. Poner corazón en nuestra actividad profesional. Enorme reto individual. Quienes se dedican a lo público lo tienen fácil, aunque quizás no se hayan percatado, porque el fin último de su esfuerzo es muy elevado: procurar ese bienestar del ciudadano del que hablamos. Bien pensado y en analogía, las empresas que funcionan, las que venden sus productos y servicios, son aquellas que aportan bienestar a sus clientes. Lo mismo, qué cosa. Entonces no queda otra: el reto consiste en introducir ese intangible, el corazón, en la vida laboral, pero no de manera altruista, sino por puro egoísmo, entiéndame, en la medida que conseguimos procurar satisfacción como fruto de nuestro trabajo, cobra sentido la energía empleada, objetivo alcanzado, mucho más satisfactorio que el dinero del salario.

En el ámbito privado. Con corazón las exigencias cotidianas se llevan de otra manera, dejan de ser una carga y se convierten en gestos de generosidad. Pruébelo, es una mera cuestión mental. Solo cambia el enfoque. Nuestra misión personal centrada en procurar la felicidad de quienes nos rodean, que todo lo que hagamos persiga ese fin. Tiene truco, solo intentarlo revierte en felicidad propia. Reparo en que no me hizo falta explicar qué es eso de poner corazón, usted lo sabe.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Chantaje

(Publicado en el periódico El Día el 14 de noviembre de 2015)

Catalán. Monotema. Artur Mas ejerce de tonto útil y se sacrifica para satisfacer los intereses de no sabemos quién. Mal que le pese, tiene los días contados, que Esquerra Republicana ya dijo que hará lo que sea por seguir con el "procés" y la CUP por coherencia ideológica exige su cabeza para empezar a hablar. Habrá un nuevo "molt honorable" de consenso justo a tiempo, estoy convencido, porque ninguno de los coaligados se atreverá con un nuevo plebiscito no vaya a ser qué. En realidad, el fin ya está conseguido con el envite, la cortina de humo y ahora atentos con la pandorga. Conseguido, sí, privilegios en la financiación autonómica, un concierto fiscal al estilo del País Vasco o la reducción de condena de los Puyol, se aceptan apuestas.

Solo emociones. Rajoy espera, fiel a su carácter; sabe que Mas juega de farol con la deuda pública catalana calificada como bono basura; las farmacias sin cobrar las recetas del sistema de salud y sin liquidez para las nóminas de los servicios esenciales que presta la Generalitat. Iniciar un viaje sin dinero, como es el caso, evidencia que nunca hubo intención real de independencia; no hay una propuesta sólida, solo sentimientos, solo chantaje, llevado al extremo y con el riesgo de que chiflados de ambos bandos se líen a trompadas en el éxtasis de la representación. Todo vale, pensarán, la Historia dirá si se les fue la mano. Los espectadores poco podemos hacer, aunque este año en casa no se brindará con cava catalán; ejerzo mi derecho al pataleo silencioso.

La salida. No veremos los tanques por la Diagonal ni se empleará el 155 ni acabará nadie en la cárcel, al tiempo. Cruce de amenazas y declaraciones en prensa, más humo, más testosterona y los mismos problemas de los ciudadanos sin respuesta. Después, en algún despacho, empezarán las conversaciones en serio, las demandas y las cesiones, y nunca sabremos en verdad cuánto nos va costar la aventura soberanista. Unos pondrán plazos para lo inevitable y los otros venderán haber defendido la unidad de España. Después vendrá la calma. En nada los medios tendrán que ocuparse de las generales y de los pactos para constituir el nuevo gobierno en minoría.

Copiar. En Canarias no podríamos hacer lo mismo, igual lanzamos el órdago y nos dejan marchar con unos cohetes, un sincero que nos vaya bien y dos palmadas en la espalda.

Pronóstico. Me mojo con tiempo de rectificar. Ganará el PP con Mariano o sin él, porque las personas de edad son más, no están para experimentos y seguir igual ya les va bien; además, los conservadores tienen una base de afiliados enorme y son (obedientes) leales a sus colores. El PSOE, castigado en las encuestas, no bajará tanto como presumen sus adversarios, los del PSOE son del PSOE, como los del Atleti. Rivera demuestra que es un gran líder al frente de un elaborado plan de marketing y da instrucciones a sus cabezas de lista para que no se expongan, un buen proyecto sin personas, y lo acabará pagando. Y Podemos, que se desinfla poco a poco, pierde identidad, transita de la "izquierda revolucionaria" a la "tecnocracia del politburó", y ya no es lo mismo; proclamar "yo voto por Podemos" es un acto de rebeldía, hacerlo exige peaje. Intención no son diputados; que se lo digan a IU o a UPyD, que en circunscripciones pequeñas, que son mayoría, con pocos escaños a repartir, no hay espacio para la sorpresa. Aquí CC luchará por el suyo, lo tiene difícil, aunque no imposible, deberá proponer algo distinto, tener voz para decir algo.


(Foto de lavanguardia.com)

martes, 3 de noviembre de 2015

Contrato psicológico

La motivación es aquello que nos impulsa a reiterar una conducta repetitiva. Porque para hacer algo por primera vez no hace falta nada, somos noveleros por naturaleza. Sin embargo, cuando hay que ir a trabajar todos los días con cierto entusiasmo debemos haber encontrado el motivo... las personas somos así.

Los expertos definen tres tipos de motivación, la extrínseca, condicionada a la obtención de dinero o reconocimiento público, a recibir un premio, en definitiva, la intrínseca, que se refiere al crecimiento personal y la profesionalidad propia, y la trascendente, que incluye todas aquellas cosas que hacemos por amor, sin esperar nada a cambio.

Ir a trabajar sin considerar que sea una condena. Hacerlo porque nos pagan es combustible de escasa potencia, incluido un aumento de sueldo, que interiorizamos muy rápidamente y lo convertimos en un simple "tiempo por dinero", que diría Rafael Mesa. Nada fascinante. En tal estado cualquier pequeña inconveniencia en la empresa se convierte en un fastidio, un cliente insatisfecho, en una molestia, y un jefe malhumorado, en motivo de suicidio.

Las empresas que cuidan a sus empleados saben que la forma de mantener la moral alta es proponer carrera profesional. Todos conocen la ruta y por tanto las posibilidades de mejora laboral. La organización pone especial empeño en fomentar la formación desde las etapas iniciales y en cada una de las metas volantes. Las empresas excelentes no dan órdenes, se limitan a delegar funciones y a evaluar resultados, y transmiten responsabilidades, trabajan la profesionalidad. Ese es el camino, esa es la energía del éxito.

Ejecutar acciones de este tipo crea vínculos entre la empresa y su equipo, orgullo de marca, fidelidad y entrega. Conducta muy apropiada en la relación con los clientes, por ejemplo. Trabajador y empresa se vinculan también con un contrato psicológico, no solo el contrato laboral con las condiciones formales, sino un vínculo más potente mucho más satisfactorio para ambas partes.


sábado, 31 de octubre de 2015

Sinécdoque presupuestaria

(Publicado en el periódico El Día el 31 de octubre de 2015)

Reparto. Como buenos hermanos. El interés político reside en poder aprovechar el regalo inesperado para un plan de choque contra el paro en todas las Islas, para vender que esos 160 millones del ITE se destinan a un fin concreto, a paliar un problema que preocupa. Así lo expuso la consejera de Hacienda, Rosa Dávila, que atiende a la voluntad de su jefe para que se vea como algo extraordinario, que ese 2% no se diluya entre los 7.000 millones que gastará el Gobierno de Canarias el año próximo. Y me parece bien, escribir un verso con esa gota de tinta... Acabar en dos años con los atascos en Tenerife, que dicen que cerrar el Anillo cuesta 300 millones, o repartirlo según la triple paridad o el número de parados o el número de Avogadro.

La parte. Ningún otro 2% trajo tanta dicha, tanta que el propio Montoro se digna a traer la buena nueva, rey mago anticipado. Quiero entender la estrategia de Fernando Clavijo: venga usted aquí, señor ministro, convoque a los medios, aclare cómo va a formalizar el donativo y de paso explique por qué cada irreductible cántabro recibe 1.000 euros más del presupuesto público para sanidad que un aplatanado canario de la colonia. Y disculpe el tono pero es que las comparaciones son odiosas, sobre todo si tú eres el más feo o el maltratado sin razón aparente. "Estuvo hábil Revilla con las albarcas y el queso de tetilla para La Moncloa", contestará ufano don Cristóbal.

El todo. Cuando le sumamos el 98% restante. Debatir "el todo" igual que se debate "la parte" confieso que me interesa más. Por ver si al final se desvela la fórmula polinómica y los coeficientes de ponderación que permiten encajar islas mayores y menores, intereses de parte, pleitos y abandonos históricos. No nos engañemos, la gestión presupuestaria no admite matemáticas, solo política. No nos engañemos, insisto, ninguna lógica numérica recomendaría dedicar los millones invertidos en el túnel de Valverde a La Frontera, en El Hierro, ni en la autovía de Arguineguín a Mogán, en Gran Canaria, ni en el viaducto de Los Tilos, en La Palma, por poner un par de ejemplos paradigmáticos. Emplear la sinécdoque, tratar de expresar la parte por el todo, es un ejercicio de retórica de alto nivel que añade picante a la opinión pública pero que no contribuye a la necesaria transparencia de la que andamos tan escasos.

Moratoria. Se acabó. Ahora el Tribunal Constitucional sentencia que cualquier empresario debe poder elegir el tipo de establecimiento hotelero en el que enterrar sus ahorros. Pues muy bien. Mis asiduos compartirán esta sensación del "te lo dije" después de no sé cuántas referencias en esta columna a la necesaria aplicación del principio básico de la competencia. Será imposible calcular el impacto negativo que esta parida legislativa -permítame ahora este exceso con el respaldo del altísimo tribunal- ha supuesto para la economía de las Islas y el empleo, enorme, sin duda. Tampoco están ya los responsables políticos de la recién desvelada tropelía a quienes exigir explicaciones. Eso tiene legislar para el lobby, que cuando se destapa el engaño, los ciudadanos ya nos podemos dar por eso que usted está pensando.

Carlos Alonso. Acepta el reto de CC y se presenta a las elecciones generales; bien sabe dónde se reparte el bacalao. Admirable el ímpetu en su declaración de motivos, dicho sin ánimo adulador. Quizás se excede en tinerfeñismo y le falte visión Canarias, porque ahora, después de tantos años de generosidad archipielágica, quien actúe para el conjunto está obligado a resolver el grave retraso de Tenerife. Loable cruzada.