jueves 16 de febrero de 2012

Amigos del PP, que no, que yo no quiero despedir a nadie

(Publicado en el periódico El Día el 16 de febrero de 2012)

VAYA empeño en facilitar el despido. Y está bien, es un paso, y seguro que con buena intención, no lo pongo en duda, y actúan, que es lo que toca, y hacen uso de la mayoría absoluta, como debe ser. Pero eso solo no basta. Hasta el presidente RJ advirtió de que este año subirá el desempleo: "A los niños hay que decirles siempre la verdad", que decía Les Luthiers. Os habéis convertido en esclavos de vuestra propia y enorme responsabilidad, os mueve el deseo de solucionar el problema del paro, claro, pero es inútil legislar en base a axiomas erróneos.
Permítame (discúlpeme) que no llegue a comprender por qué acepta RJ una solución que agrava los síntomas y que tilde de inexactas las premisas sobre las que construye el PP esta fenomenal reforma del despido. No sé si usted se acuerda, pero, con la legislación laboral que ahora se deroga, llegamos a la menor tasa de paro registrada y la creación de varios millones de puestos de trabajo, muchos cubiertos por inmigrantes. ¿No será que el PP confunde su "misión" de procurar las mejores condiciones para la actividad económica con el "objetivo" de reducir el número de parados? El mismo error que el PSOE, por cierto.
Dedicarnos a aquello que no depende de nosotros sale caro, aunque se aprende rápido en el mundo de los negocios. Es una cuestión de enfoque. No me preocupo de captar muchos clientes, sino de dar buen servicio: acertar en lo segundo me conducirá a lo primero; el esfuerzo lo concentro en aquello que sí controlo. Procure legislar para favorecer a las empresas y verá cómo se crea empleo, señor presidente.
"Cabalgo sobre un tigre", repetía un querido empresario, "y si me bajo del tigre, el tigre me come". En este país, la empresa es aventura arriesgada y cuando llega el final, cuando ya el negocio no da más, se convierte en tortura. No solo la apertura, también urge facilitar el cierre cuando el empresario no quiere, no puede o no sabe. Porque una mala caída arrastra a los acreedores, que no cobran; a los competidores, que sufren las consecuencias perversas de la libre competencia cuando el moribundo liquida; a los trabajadores, que mantienen la ilusión de su incobrable -ahora mermada- indemnización por despido, y al propio empresario, que jamás vuelve a levantar cabeza.
Luche sin denuedo contra la morosidad y el fraude, y miéntanos, por favor, una mentirijilla piadosa, díganos que las cosas van a ir mejor para que vuelva la confianza, para que las empresas vendan más y terminen los recortes. Esperábamos ese pequeño embuste. Atrévase.

jueves 9 de febrero de 2012

Tolerancia cero

(Publicado en el periódico El Día el 9 de febrero de 2012)

NI REFORMA laboral ni reforma financiera ni control del déficit. Que ya está bien, hombre, que ya está bien, que parecemos bobos. Esto es un pacto de Estado en toda regla para no mencionar la soga en casa del ahorcado. Ya me dirá usted para qué sirven todas esas medidas si no atajamos el problema de raíz, si no erradicamos el fraude, si no luchamos contra la economía sumergida de una vez por todas.

Permítame que insista porque, por lo visto, me he quedado solo. A nadie le importa. Somos un pueblo tolerante y así nos va. Y que conste que puedo llegar a entender la alegría del beneficiario de la tropelía, la que fuera, allá cada cual con su conciencia. Ahora bien, me resulta totalmente inadmisible que pretenda hacerme cómplice; que no, que yo no quiero saber el alcance del fraude, por favor, no busque ni mi indulgencia ni mi comprensión. No estoy para reírle la gracia a nadie, no sé usted. Prefiero no enterarme.
Quizás obedezca a nuestra herencia genética, esa risotada del público, en el bar, con las hazañas del parado que cobra subsidio y que trabaja en negro. No sé qué me molesta más, que lo haga o que lo cuente. "Si no fuera por la economía sumergida la gente pasaría hambre" se atreve a afirmar algún politicucho como ofrenda y justificación a sus parroquianos. Lamentable. Y es tal el desparpajo con que se narra el fraude que duele la falta de vergüenza. ¡Qué mal nos han educado! Y qué bueno que siempre haya a quien echarle la culpa. "Yo soy así", dijo Jack el Destripador.
Es tal el nivel de corrupción y tantas las ganas de satisfacer el interés particular de algunos, que el dinero del FROB -previsto para sanear las entidades financieras en dificultades- se ha usado para poner en la calle a miles de prejubilados con jugosísimas indemnizaciones y suntuosas prebendas hasta el día del juicio final. Millonarios que cobran el paro, claro, usted qué se piensa: el ciudadano apoquina por partida doble. Y mientras, el despedido, el pobre, se ríe, se ríe de usted y de mí y se vanagloria de su suerte. Dinero público para la reestructuración, menos personas que cotizan, más que cobran el subsidio, menos ingresos, más déficit público y más recortes..., y entramos en barrena, qué esperaba.
Puestos a buscar responsables por la crisis, canalicemos toda nuestra ira hacia tal caterva de defraudadores y sus cómplices: eliminar esas conductas nos sacará del pozo. Créame, mientras haya fraude el esfuerzo reformista es inútil. ¿A cuántos conoce usted? Yo ya decidí que no les voy a pasar ni una, pero oiga, sin acritud, ¡eh!; mera voluntad de supervivencia.

domingo 5 de febrero de 2012

¿Eres feliz?


Te invito a reconsiderar tu felicidad. Bueno, sólo si eres de aquellos que (como yo) necesitan trabajar para vivir. Porque no se puede estar sin trabajo ni trabajar en algo o con alguien que no nos proporciona felicidad. Y es que no solo de dinero vive el hombre (ni la mujer).

jueves 2 de febrero de 2012

Que los turistas paguen las tasas

(Publicado en el periódico El Día el 2 de febrero de 2012)

QUIÉN las iba a pagar si no. Con las tasas aéreas se liquidan los gastos en que se incurre cuando un avión aterriza, descansa y despega de un aeropuerto. Para eso están; ese es el sentido que tiene una tasa, la que sea. Su cuantía debe estar calculada para sufragar el coste del servicio público en cuestión, ya sea la recogida de basura, el uso y disfrute de la piscina municipal o las operaciones aeroportuarias. Una idea bien pensada: que sea el usuario el que pague las prestaciones que recibe. Impecable.
Por tanto, la cuantía de la tasa debe contemplar los costes de la actividad, unos fijos, independientes del número de usuarios, y otros variables. En el caso de los aeropuertos entiendo que no se incluya la amortización de las instalaciones, ya que estas enormes obras de infraestructura se ejecutan con cargo a los impuestos y casi siempre financiadas con ayudas europeas. Cuantos más viajeros menos tendrá que pagar cada uno por la limpieza de los cristales o por mantener encendidas las luces de la pista. El importe de la tasa -equis euros por pasajero- se debe fijar en base a los gastos reales del aeropuerto operativo y a las estimaciones de uso. No hay más.
Cabría analizar qué paga exactamente nuestro apreciado turista por usar cualquiera de nuestros aeropuertos. Ejercicio en el que podríamos cuestionar si la estructura de personal (incluido su convenio laboral) es la más eficiente para las tareas que desempeña, qué cometidos están contratados con terceros y en qué condiciones, los consumos de suministros, etcétera, en definitiva, cada uno de los elementos que hacen confortable y seguro el tránsito de los pasajeros, que de eso se trata.
Cuando se dice que los aeropuertos canarios son rentables dentro del conjunto de los españoles, debemos entender que tienen superávit, que con el cobro de las tasas sobra dinero. Como AENA funciona como un todo, los aeropuertos deficitarios cubren sus pérdidas con los excedentes de los primeros. Principio de solidaridad.
Pero, claro, en Canarias la actividad aérea ligada al turismo forma parte de nuestro negocio principal y lo suyo sería que el turista pagara estrictamente lo que cuesta el servicio, para aprovechar el enorme volumen de usuarios: a mayor número, menor precio unitario; así funcionan las economías de escala; así sí que se puede competir. Quizás haya que cuestionar ese principio de vasos comunicantes y pensar en bonificar las tasas en aquellos otros aeropuertos que no tienen suficiente movimiento y no como se ha planteado hasta ahora.
El contexto actual exige a la acción política canaria un enfoque más mercantil, ahora que la falta de recursos impide ahondar más en la vía de las ayudas directas o las subvenciones. Adelante.

jueves 26 de enero de 2012

¡Petróleo, petróleo! (en Canarias)

(Publicado en el periódico El Día el 26 de enero de 2012)

GRITÓ el operario tras el último esfuerzo de la perforadora al alcanzar el yacimiento, temblor, estruendo y un gran géiser de oro negro...; aunque no sé, quizás esto sólo ocurra en las películas. La tecnología actual es precisa y se anticipa; hay medios para saber con qué va a topar la broca al horadar las entrañas de la tierra. Y dicen que sí, que en efecto, que muy cerca de Fuerteventura hay una enorme bolsa de petróleo y gas natural.
Y mucho me sorprende el escaso entusiasmo con que en Canarias se recibe la buena noticia; resulta sospechosa tanta cautela. Porque hablamos del petróleo de los petrodólares, de los inversores kuwaitíes y de la OPEP, qué cosa; ¿usted se imagina? Porque digan lo que digan en Kyoto o en Durban al petróleo todavía le queda un largo recorrido pese a la voluntad -al menos legislativa- de luchar contra las emisiones de CO2 en la carrera contra el cambio climático.
La posibilidad de extraer petróleo en aguas de Canarias es una bendición para este país nuestro tan castigado por el paro y las diferencias sociales. Es una actividad boyante que significa dinero, puestos de trabajo y un enorme surtidor de impuestos: una solución impecable para el déficit público. Sería tremendo. Aun así, tal posibilidad, la de explotar el petróleo, nadie la considera parte de la solución; más bien un problema medioambiental, como poco, según algunos que alzan la voz en contra (tendrán trabajo o serán ricos).
Y no se me ocurre por qué. Los riesgos para el medio ambiente de un moderno pozo de petróleo son al menos igual de significativos que los de otras tantas actividades no lucrativas y, sin embargo, admitidas con escasa contestación ciudadana: la acumulación de residuos en inmensos vertederos o el propio tránsito de buques cisterna cerca de nuestras costas. Mucho peor, sin duda, es almacenar residuos radiactivos en un pueblo manchego. En teoría nada que temer: un negocio que reportará tantísimo dinero no tendría por qué poner pega alguna a desarrollar estrictos procedimientos ni a someterse a cualquier control de inspección.
La cuestión tiene enjundia; a lo mejor dejamos de ser los pobrecitos ultraperiféricos y debemos modificar el sentido de las reivindicaciones del REF. Si de repente nosotros somos los ricos quizás nos interese protegernos del reparto solidario o pensar en algo más. Cómo cambiaría la cosa.
Al final, para terminar de conformar una opinión sólida, resulta necesario ahondar más en cuáles serán las implicaciones socioeconómicas del petróleo para Canarias, qué realidad encierra y qué futuro nos aguarda. Y de ello nos hablará el economista Jorge Dorta, que ha hecho los números, el próximo sábado, durante la reunión de los Hidalgos de Nivaria. Ya les contaré.

jueves 19 de enero de 2012

Paso en falso del PP con la reforma laboral

(Publicado en el periódico El Día el 19 de enero de 2012)


QUÉ ESPERABAN. Estaba cantado que a sindicatos y patronal les bastaba la foto. Ninguna intención de dejarse torcer el brazo ante sus parroquianos; vaya farsa: sin estar dispuestos a ceder en nada es imposible alcanzar un acuerdo, el que sea. Que la reforma de la legislación laboral la imponga el Gobierno, que para eso tiene mayoría absoluta, y a esperar y luego a criticar con gusto la solución propuesta. Lamentable. Qué más tenemos que aguantar para demostrar la falta de legitimidad de unos y otros.
Y llega el ministro y se ofrece a tener listo un primer documento en dos o tres semanas con los nuevos tipos de contrato, la indemnización por despido y las mismas pamplinas que el PP criticó la legislatura pasada. Más de lo mismo: una reforma rápida para dejar las cosas como están; empieza con mal pie. Un asunto que no se resuelve con un parche, que las leyes condicionan las conductas y estas crean hábitos, y cambiar los hábitos genera desazón y, por tanto, oposición, esa que se manifiesta siempre en contra.
Creo que el problema hay que enfrentarlo de otra manera. Y me atrevo a dar ideas. Empecemos por demoler lo que hay para reconstruir otra cosa -ya veremos qué-, como el afinador de pianos, que primero lo desafina por completo. Un ejercicio tonificante dinamitar mitos y constatar su inutilidad: lo absurdo del empeño en el contrato indefinido, que no lo es, como tampoco es indefinida la propia actividad empresarial; la trampa de la indemnización por despido, que te ancla a un empleo que no te hace feliz, o el sinsentido de un subsidio de desempleo que requiere ser despedido, ¿por qué?, ¿cómo castigamos entonces a los malos empresarios si no podemos marcharnos?
El mercado laboral y el de bienes y servicios han cambiado, y tanto, y ahora ¿quiénes son los empresarios -empleadores- y quiénes los trabajadores? La sociedad gira tan rápido que invertimos los papeles: hoy tengo empleo y mañana comienzo una aventura empresarial, hoy busco trabajo y mañana busco clientes; así o a la viceversa. En esta nueva realidad global, en la que todos competimos contra todos, ¿quién representa mis intereses de prototrabajador y protoempresario, ambos bajo la piel que habito? A lo mejor piensa lo que yo, que no están enfrentados en absoluto. En las relaciones laborales el interés es mutuo y el fin el mismo. Y, llegados a este punto, que funcionen los mecanismos del libre mercado.
Estimado presidente RJ, con dos cositas sería suficiente: establezca las reglas que garanticen unos mínimos razonables y fije los procedimientos para detectar y castigar los abusos por una u otra parte. Ah, y si busca un golpe de efecto contra el paro, convoque cada tres días, a las once de la mañana en las oficinas del INEM, a los que cobran la prestación so pena de perderla.

lunes 16 de enero de 2012

El proyecto Hermanos Unidos

Mi actual proyecto de Interim Management es esta empresa de Cash&Carry. Difícil e ilusionante. Hemos conseguido mantener la empresa funcionando durante 10 meses y prepararla para que pueda ser adquirida por alguien que pudiera estar interesado en el negocio. Los propios trabajadores explican lo que hacemos:


jueves 12 de enero de 2012

Con amor

(Publicado en el periódico El Día el 12 de enero de 2012)

PERO qué me dice. Primero nos habla de la felicidad, después de la motivación y ahora del amor. Debería dejarse ver eso, a lo mejor anda con depresión. Hay ciertas cosas sobre las que los hombres no hablamos, estaría bueno. Tanto sentimentalismo no es recomendable para la vida moderna. La sensibilidad no es propia del "homo proveedor" que se faja a diario en la selva cotidiana. Y quién necesita amor teniendo dinero.
Me maravilla el poder de convencimiento de los infelices que pregonan el consumo como forma de vida, y, por tanto, insisten en la búsqueda del éxito económico. "La última camisa no tiene bolsillo" -que dice un amigo-. Con la que te entierran para la vida eterna, se entiende; cuántos que no se enteran hasta que ya es demasiado tarde.
También es verdad que habrá muchos otros que no saben a qué me refiero, para los que el amor es una entelequia, una cursilería, una oportunidad frustrada, un sufrimiento, el capítulo que precedió al compromiso o a la obligación, el pasado, la nostalgia, la esperanza. Qué bonito es el amor y qué ajeno. Hay que enseñar a amar, primero a nuestros mayores, que les da vergüenza exteriorizarlo por convicción canónica y luego a los niños, que son lo máximo, para que nos quieran y nos cuiden cuando seamos viejitos.
No, no voy a caer en su provocación, querido. Ya sé que el argumentario del lado oscuro es muy extenso; soy inmune: a los personajes odiosos los mantengo lejos. Y no, no piense que me refiero a un amor platónico ni entregado ni sumiso. El amor es una expresión elevada de la conciencia, una forma de vivir, un algo desprendido, una vocación de ayudar a los demás. Con amor nuestras acciones son mejores, cuando tenemos en cuenta sus efectos positivos, cuando pensamos en quienes se benefician de ellas. Piénselo y póngale sentimiento a toda acción que emprenda. El amor siempre triunfa.
Con amor; hacer las cosas con amor, qué idea. Buscaremos entonces personas, empresas y representantes públicos que introduzcan tal consideración en su conducta. La alineación perfecta con el mandamiento único. Y por qué no: "No quiero un cualquiera, sino alguien que sea capaz de pensar en mí". Tiene lógica y cierta dosis de egoísmo sano.
Imagine que pudiera tener razón con este razonamiento. Triunfal mecanismo para desprendernos de lo que no queremos, como justificación perfecta de los cambios que no podemos posponer y posponemos: "La dejé porque no la amaba", incontestable. Los cambios casi nunca encuentran la justificación adecuada. Imagine que consigue llegar a amar su vida y su ocupación diaria. Habrá dado un paso de gigante hacia la felicidad.

jueves 5 de enero de 2012

Miente, Pinocho, miente

(Publicado en el periódico El Día el 5 de enero de 2012)

PREGUNTO a un amigo empresario qué le parecería invertir cien mil euros en un negocio y me dice que prefiere dejar el dinero en un depósito en su bendita caja de ahorros. Argumenta que se lo retribuyen al seis por ciento y que no tiene riesgo, no debe esperar a consolidar las ventas ni recuperar clientes ni bregar con los trabajadores. No cuestiona de dónde saca la entidad el dinero para cumplir con el interés pactado ni cómo lo invierte. Qué más le da, él solo pone la mano. No me atrevo a replicar, aunque creo que debería detenerse a pensarlo. Si ya no da crédito a otras empresas para la actividad productiva ni participa en los mercados de bienes y servicios, solo queda jugar en el mercado financiero. Tierra de tiburones. Todo el proceso con la inefable garantía del G20, que acordó no dejar caer a más bancos. Lo de dar empleo que lo haga el Gobierno.
Ese mismo día, el presidente Rajoy y su consejo de ministros acuerdan subir los impuestos a las rentas del trabajo. Sin atacar la especulación. Y no solo contradice su propio compromiso preelectoral de no gravar más al sufrido contribuyente -nadie actúa libre de pecado-, sino que además no exhibe ninguna novedad: a los que estamos legales nos tienen fritos. Será que no se ha enterado de que el problema fiscal en España es el fraude, miles o cientos de miles de conciudadanos que no participan del sistema, amantes de la economía sumergida, y tanto cómplice que la consiente. Cuánto dinero acumulado debajo del colchón que no tributa. Aunque pueda parecer insolidaria, quizás una potente subida del IVA/IGIC consiga recaudar con eficacia de la actividad económica real. Evitar que el blanco acabe negro.
Sorprende la escasa imaginación del equipo económico entrante. Y me atrevo a proponer cómo contrarrestar el desatino. La subida del IRPF podría estar justificada si pudiéramos desgravarnos todos los gastos, es decir, conseguir que todo el dinero que circula pague. Las deducciones practicadas serían siempre menores que el incremento de la recaudación indirecta y el afloramiento de todo lo que ahora no tributa ni de una manera ni de otra. Y no solo pienso en desgravar los gastos del médico, del abogado o de cualquier otro profesional al que debamos recurrir como particulares, sino también las facturas de un mueble, de unos pantalones o de aquella comida en nuestro restaurante preferido. Se acabó cobrar en negro cuando a todos nos interesa pedir el recibo. Y que el legislador establezca los límites que estime oportunos.
No sé qué es más grave: que el PP mienta en su primera decisión importante o la ausencia absoluta de nuevas ideas. Como vemos, haberlas haylas.

domingo 1 de enero de 2012

jueves 29 de diciembre de 2011

"Ni antes éramos tan guapos ni ahora somos tan feos"

(Publicado en el periódico El Día el 29 de diciembre de 2011)

AFIRMÓ el exministro Manuel Pimentel en el "Día del Auditor de Canarias" en el por-cierto-recién-remozado-en-tiempos-de-crisis hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife; un escenario perfecto, sea dicho de paso, ambiente solo comparable con el cinematográfico "Rick's Bar" de Casablanca.
Desconcierto. Así describió el estado de ánimo de los ciudadanos y azuzó a los profesionales presentes a seguir en la gestión precisa de los números, certeza capaz de contrarrestar la desconfianza dominante. Se decantó por el equilibrio entre tecnócratas y políticos para salir de la crisis y usó la teoría de la evolución de las especies para preguntar qué hace cada cual para adaptarse a nuestra realidad cambiante: "No sobrevive el más fuerte, sino el que se adapta".
Puso a los ayuntamientos españoles como ejemplo de inadaptación al cambio. Desde la recomendación envenenada del ínclito Pedro Quevedo a todos los alcaldes desde el púlpito de la FECAM, "hagan lo que deban aunque deban lo que hagan", hasta el actual comportamiento de funcionarios y políticos que siguen pensando que alguien vendrá a arreglarlo todo. "Los dejarán caer", dijo, y anunció el colapso de las entidades locales.
Habló de las personas, de cómo somos, de nuestra condición gregaria tan falta de racionalidad, tan necesitada de líderes que compartan y emocionen. Y no sé muy bien por qué explicó la diferencia entre conocimiento y sabiduría, alquimia que añade sentido común, experiencia y visión de futuro. Y citó a Bernanke, que sostiene que en economía se pasa de la euforia al pánico en un instante; diagnóstico preciso para el "Homo ibericus", tan apasionado y ahora en verdadero estado de shock.
También nos previno de los "vampiros de energía", de quienes pretenden inspirar lástima y aplauden todo mal pronóstico con total solemnidad: "El año que viene, peor". Quién no conoce alguno. En cualquier caso, siempre entusiasta, Pimentel invocó la conducta individual: "No sé cómo será el año que viene, pero sí sé que voy a luchar para que sea mejor para mí". Actitud positiva propia de este optimista nato.
Y trató sobre el problema del paro, claro, y se atrevió a llamar antiguo al Estatuto de los Trabajadores -muchos ya nos habíamos dado cuenta- con su ninguna flexibilidad. Y reclamó una reforma laboral para parecernos a Holanda o a Suecia; qué bueno, alguien que piensa en copiar lo mejor de nuestros socios, y sin embargo amigos, del norte.
"Primero cayó Islandia y después le tocaba a España; después fue Irlanda y nosotros éramos los siguientes; después Grecia y también íbamos detrás; Portugal y ahora sí; por último Italia y ya llega nuestro turno...", el razonamiento según la lógica desenfocada de quien continúa deprimido. Y, visto lo visto, don Manuel concluyó: "Aquí hay país". Lo suscribo.


jueves 22 de diciembre de 2011

Un nuevo cuento de Navidad

(Publicado en el periódico El Día el 22 de diciembre de 2011)

ES UNA PENA que Ángela haya perdido el espíritu navideño. Ya no se acuerda qué celebra medio mundo por estas fechas. Del árbol sí, de las luces de colores y del Papá Noel, también. Y ya escribió su carta a los Reyes Magos, por supuesto.
Ángela es una mujer comprometida. En 2011 consumir es una obligación social para la que no cabe objeción de conciencia: sin consumo no hay producción y sin producción no hay crecimiento y sin crecimiento no bajará el paro. Sabe lo que tiene que hacer. La Navidad como mecanismo que emplean los países occidentales para favorecer la economía y sostener el Estado de bienestar.
Ángela es cristiana no practicante. Cree en Dios y conoce los mandamientos y el padrenuestro -la versión antigua- y la historia de Adán y Eva, y la de los panes y los peces, y muchas otras. Y cree en Jesús, aunque nunca llegó a entender el secreto de la Santísima Trinidad. Ángela es buena persona, no va a misa, pero es buena persona; le aburre, confiesa.
Con tanto ajetreo de escaparates y la búsqueda de suculentas viandas para Nochebuena, Ángela cae rendida en el sofá; es pronto, pero ya es de noche. Y se le aparece Jesús en persona, en el salón de su casa:
-Hola, Ángela -le dijo con voz pausada-, ¿sabes quién soy?
Jesús viste una túnica blanca y luce barba, inconfundible. Ángela, atónita, no sabe qué decir; lo ha reconocido, pero se quedó muda.
-Soy Jesús. Y todo este despliegue, todo este jaleo en el que andas metida es para celebrar mi cumpleaños -continuó algo resignado.
-Ya sé -responde Ángela, agazapada entre los cojines.
-Jamás imaginé que la cosa fuera a acabar así. ¿Es que ya nadie se acuerda de mí?
-¿Cómo que no? Mira allí, en el portal, estás entre el burrito y la vaquita...
-Ya, eso sí, vale, es un gesto, pero me refería -contestó Jesús molesto- a que no sé si queda alguien que valore todo lo que conseguí para la humanidad; te recuerdo que liberé a tantos de la esclavitud, fui el primero que dejó bien claro que somos todos iguales y lo importante de amar al prójimo.
-¿Sabes qué?, es que hoy en día ya tenemos de todo eso, es la base de la familia en las democracias modernas y está en las leyes -espetó Ángela muy segura de sí misma-. Sería como celebrar todos los días que sale el sol, algo ancestral y primitivo.
-Describes el éxito de mi mensaje; es perfecto, ves... Pero, entonces, ¿qué se celebra?
-La Navidad, que no te enteras -Ángela se embala-. Compramos, esperamos muchos regalos, comemos y bebemos, te cantamos villancicos y somos felices.

jueves 15 de diciembre de 2011

Que la detengan; es una mentirosa, malvada y peligrosa

(Publicado en el periódico El Día el 15 de diciembre de 2011)

UN MOMENTO, amigo, que eso no es tan fácil. En este país nuestro solo detienen, juzgan y condenan a quienes atentan contra la integridad física de las personas -a Dios gracias-. El resto de delitos no existe. Dan igual. Será el procedimiento judicial o nuestras leyes, o ambas cosas. Lo cierto es que nos embarga la sensación de impunidad, de completa impunidad para quienes meten la mano en la caja o atentan contra las libertades. Aquí no ha pasado nada ni parece que vaya a pasar nada.
Un caso. Nos enteramos por la prensa de que la Audiencia Provincial sentencia que hubo certificaciones duplicadas o correspondientes a obras inexistentes con las que los acusados obtenían financiación bancaria, pero no está probada "la intención de defraudar" (sic). Cabría preguntarles a los magistrados cuál sería el fin alternativo de tal comportamiento. Y yo no soy abogado, que conste, pero sé leer y tenemos todos una educación moral suficiente para saber que dar en garantía un documento falso no está bien, que es reprochable como mala conducta (¿o no?) y también debería serlo desde el punto de vista legal, digo yo.
Otro ejemplo. Una horda de funcionarios enajenados en huelga asalta la sede de una Administración Pública en donde se celebraba una sesión plenaria. Petardos, bengalas, interrupción violenta del ejercicio de la democracia, empujones a las fuerzas del orden, secuestro de un edificio público, susto y desalojo de los trabajadores... Ahora se cumplen seis años de la tropelía y nada. Ni un solo cabecilla detenido, ni un solo asaltante inhabilitado para ejercer sus funciones ni para dejar de cobrar su salario, que, por cierto, se paga con el dinero que aportamos usted y yo en los impuestos.
Y cuántos ejemplos que ocupan titulares destacados en los medios y cuántos más que pasan desapercibidos. No solo pelotazos inmobiliarios, tráfico de influencias o uso de información privilegiada, sino esas otras cuestiones tan gravosas en las que nadie repara: acuerdos con empleados públicos que reducen la jornada laboral prevista en la norma, el cobro de tasas por servicios que no se prestan o el despilfarro de tanto dinero público en subvenciones absurdas.
Tenemos un gigantesco problema de fraude en España y en Canarias y parece que todavía no somos conscientes de su enorme trascendencia. La lucha contra el fraude y la economía sumergida no son prioridad y deberían serlo; que los poderes públicos pongan los medios para atajar el desorden y que la prensa siga en su labor de denuncia. Y nosotros ciudadanos debemos exigir coherencia entre lo que nos parece mal y lo que las leyes consideran punible, no vaya a ser que nos roben también nuestra escala de valores.

sábado 10 de diciembre de 2011

Por qué falla la negociación política

En negociación resulta imprescindible separar lo importante de lo que no lo es, dejar claro aquello que es objeto de negociación. Para ello, el negociador profesional debe enfocar, corregir, poner encima de la mesa el asunto en cuestión.
En el siguiente ejemplo el personaje interpretado por Keanu Reeves, en la película "Pactar con el diablo", ejerce de abogado defensor, aunque no lo parezca:
Es muy común querer caer bien a la otra parte -en las negociaciones políticas es casi una obligación- y por eso el resultado suele ser tan malo. En una mala negociación, un mal acuerdo perjudica a todas las partes.

jueves 8 de diciembre de 2011

Motivación personal para ser feliz

(Publicado en el periódico El Día el 8 de diciembre de 2011)

SOSTIENEN los expertos que hay tres tipos de motivación: la "extrínseca", basada en el dinero, la visibilidad y el reconocimiento público; la "intrínseca", que se fundamenta en la profesionalidad y la mejora personal, y la "trascendente", mediante la que el individuo pretende ayudar a los demás sin obtener nada a cambio.
Interesante. La motivación es aquello que nos impulsa a hacer cosas y por lo tanto es cuestión de comportamiento. Implica acción. Viene a responder a la pregunta por qué hacemos las cosas que hacemos. Yo trabajo porque me pagan, escribo porque me satisface compartir con usted mis reflexiones o hago régimen porque quiero verme mejor. Para una actividad puntual no necesitamos motivación especial, somos noveleros por naturaleza, pero la historia se complica cuando resulta necesario perseverar: trabajar todos los días, etcétera.
Podríamos hablar del combustible que alimenta la voluntad de actuar igual una y otra vez, y es que entrar en rutina requiere entrenamiento. Además, la vida, vivir la vida, exige encontrar sentido e intentar contestar a la pregunta del millón: para qué estamos aquí. Para ser felices. Fijamos un reto, actuamos, logramos cumplirlo y somos felices. Todo muy tonto.
Aburre plantear y alcanzar la misma meta de forma reiterada. La motivación va de eso también; consigue ayudarnos a vivir enfocados en lo importante. Porque nuestras acciones obtienen premio: trabajo y me dan dinero. La cantidad y la calidad del premio nos condicionan a repetir la conducta. Mas llega un momento en que los premios no son aliciente suficiente. Seguro que usted conoce algún caso. Cuánta infelicidad en personajes que disponen de enormes cantidades de dinero o disfrutan de toda la fama del mundo. Y entonces evolucionamos y llegamos a la conclusión de que el premio que anhelamos no tiene que ver con el mundo que nos rodea, sino sólo con nosotros mismos, con cómo nos percibimos, con nuestras emociones y con la mejora de nuestras capacidades.
Y aún más, llegaríamos a la felicidad absoluta cuando todas nuestras acciones estén liberadas de cualquier interés propio y persigan sólo el bien ajeno. Si lo pensamos bien, amar es precisamente eso, algo trascendente. Ame y sea feliz.
No sé si he sido capaz de explicar este sutil mecanismo de la motivación, cómo transita de lo extrínseco a lo intrínseco y a lo trascendente. Captada la idea, podríamos ahorrar mucho esfuerzo inútil y erradicar todo aquello que no suma a nuestro crecimiento personal. Es más, tendríamos argumentos para situar los bienes materiales en el lugar que les corresponde en nuestra nueva escala de valores. Qué cosa, austeridad en tiempos de crisis que ofrece grandes dosis de motivación. Ya sabe, la felicidad no admite excusas.

Un método infalible para encontrar empleo


Puede parecer pretencioso. Pero en efecto, un método infalible es la propuesta contundente del libro “Sé feliz. Guía práctica para encontrar trabajo”. Una alta dosis de optimismo, sentido común y enfoque para un verdadero manual de búsqueda de empleo.
Aunque su autor precisa que “es infalible para erradicar todas las sensaciones negativas inherentes a la situación de desempleo”, que no es poco.
Una segunda edición revisada con nuevo título del libro “Cómo encontrar trabajo” publicado también por Editorial Ra-Ma en 2009.
Ya está a la venta en todas las librerías de España.
Para más información: pzuesp@gmail.com o editorial@ra-ma.com

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Por qué esta Segunda Edición:
No es suficiente. Llegué a la conclusión de que debo avanzar más y no limitarme a presentar un método para la búsqueda de empleo –que se podría interpretar como algo frío y mecánico-, sino que estoy en la obligación de transmitir la importancia que tiene trabajar para aquellos que tenemos la necesidad de hacerlo y no sólo desde un estricto punto de vista económico.
“Sé feliz” es el nuevo título que refuerza la idea más potente que recoge esta obra: no te olvides de que todo aquello que hagas, las decisiones que tomes, te permitan mantener o alcanzar la felicidad, ese modo de viajar que nos detalla Rafael Mesa en su prólogo. Quería añadir “Ten fe” al título, pero hubiera sido mucho, y no me refiero a una fe mística ni pretendo animar a esperar la intervención divina ni a poner velas a todos los santos; no, eso no lo hagas si no crees en ello.
Sostengo que es necesario tener fe en uno mismo, en lo que uno hace, poner ilusión y entusiasmo, trazar un plan y creer en él; propongo una fe que se basa en cosas que podemos controlar, tareas que nos podemos proponer y ayuda que podemos pedir con la certeza de que vamos a obtener una respuesta válida. Es todo muy real.
Pensarás que en esto de encontrar empleo pocas son las decisiones que tomamos, que si llevamos meses –quizás años- en la búsqueda y no aparece nada, que qué podemos hacer; e incluso, si apareciera alguna oportunidad, tienes claro que habría que agarrarla sin más, que no está la cosa para poner pegas ni rechazar nada.
Y en parte puede que tengas razón, pero solo en parte. Este libro te dará las claves para que encuentres trabajo, pero no un trabajo cualquiera, sino aquel que te satisfaga de verdad. Es un camino apasionante, por etapas, en el que alcanzarás metas parciales que te permitirán seguir adelante.
Te desafío a ser optimista. El optimismo es una actitud básica que te conducirá a la felicidad; piensa bien, entrena, déjate aconsejar, convéncete de que es posible, de que todo es posible.
Este libro es algo más que un manual para la búsqueda de empleo, considéralo una guía de comportamiento asertivo que te servirá tanto para en tu carrera profesional como en tu vida personal, aprovecha y aprende a preguntar en vez de a responder, mantén siempre la empatía y, sobre todo, interioriza los conceptos de misión y objetivo para vivir enfocados, el auténtico logro de nuestro crecimiento intelectual.
Dos años después de haber escrito este libro, su primera edición, con la perspectiva y la experiencia acumulada, puedo afirmar que éste es un método infalible… infalible para erradicar todas las sensaciones negativas inherentes a la situación de desempleo y además con una elevada probabilidad de éxito para conseguir trabajo, muchas personas lo corroboran y tú serás la próxima. Adelante.

viernes 2 de diciembre de 2011

En el camino a la felicidad

(Publicado en el periódico El Día el 2 de diciembre de 2011)

CUANDO preguntas a cualquiera el porqué de determinada conducta e insistes en el para qué y otra vez en el porqué unas cuantas veces, obtendrás la respuesta irreprochable: para ser feliz. Y no hay más. Haga la prueba. Da igual aquello que nos ocupe, confesable o no; la motivación última es siempre la misma.
Somos así de simples, por suerte o por desgracia. También hay quien no se percata y pierde la vida entre lamentaciones, melancolías y nostalgias. Cada vez los tolero menos, lo confieso, son unos pesados que restan y que harían mucho mejor si no compartieran sus críticas ni su pesimismo. Habrá notado la extraordinaria capacidad de tales personajes para absorber el ánimo del más pintado y el entusiasmo de la tribu entera. Yo los prefiero lejos.
Al fin y al cabo, un optimista puede pecar de iluso (pequemos, pues), pero resulta mucho más inofensivo, hasta puede caer simpático, por idealista o por condescendencia: "pobrecito", pensarán, "pero es feliz en su mundo...". Perfecto, eso, déjeme en mi mundo, con mis proyectos, con mis ideas y con mis ganas de vivir, y váyase usted a freír chuchangas. Los pesimistas son un lastre social.
Esto de ser feliz requiere también su entrenamiento, como todo, y enfoque. Me encanta eso del enfoque: fíjese que no es suficiente mirar, enfocar es algo más, es cuestión de tino. Y claro, la felicidad requiere acción, ponerse en marcha, aceptar los retos, luchar, fracasar y volver a intentarlo. La felicidad, como estado de motivación plena, que se alimenta de pequeños y grandes logros, de cumplir pequeños deseos o grandes ilusiones. El logro, qué bueno. Y por eso son tan importantes los planes, se cumplan o no.
Dice el proverbio chino: si quieres ser feliz un día, emborráchate; si quieres ser feliz un año, cásate; pero si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero. No conozco un jardinero infeliz, no sé usted, ni siquiera aquellos que cayeron en la profesión de rebote. Tendrá que ver con la idea de crear y mantener algo vivo que cambia, que admite esa satisfacción por el trabajo bien hecho; no sé, quizás a los chinos no haya que hacerles tanto caso.
Lo cierto es que el dinero por sí solo no da la felicidad, ni mucho menos; superado un mínimo muy mínimo para lo básico entran en juego otros factores. La posesión de bienes materiales, tampoco, por muy bonitos y exclusivos que sean. Ni siquiera el reconocimiento público o la fama, que nos hincha el ego, es combustible suficiente. Puede que nunca lo haya visto así, pero, créame, la felicidad es cuestión de logros y los logros exigen retos. La vida se ha puesto difícil, todo un reto, ¿se da cuenta? Acéptelo y sea feliz.

jueves 24 de noviembre de 2011

El personal sanitario en pie de guerra

(Publicado en el periódico El Día el 24 de noviembre de 2011)

PERO qué se creen. Es vergonzoso. El país sufre una situación de profunda crisis económica y estos irresponsables agravan aun más la saturada prestación de este servicio básico. Indignante. Que los funcionarios vayan a la huelga en la sanidad pública evidencia también una honda crisis de valores, no solo por ellos, sino por la escasa contestación del resto de la sociedad.
Porque, en realidad, ¿qué piden? Ni periodistas ni los propios responsables políticos han sabido descifrar qué se esconde detrás de estas jornadas de paro. Dicen que se va a destruir no sé cuántos puestos de trabajo y que se va a mermar la calidad del servicio que recibe el ciudadano. Por muy denunciable o injusto que fuera este nuevo escenario, en su caso, no es motivo suficiente para declarar una huelga. El derecho a la huelga está pensado para otra cosa.
Cuando escuchamos que el personal sanitario pone el grito en el cielo por tener que trabajar las treinta y siete horas y media a la semana (que establece el estatuto de la función pública, la ley, ojo), solo se me ocurre preguntar quién autorizó que se vinieran realizando solo treinta y cinco. Y por qué nadie -¡ni siquiera la oposición!- pide explicaciones por esas dos horas y media no trabajadas de tantos miles de funcionarios durante tantos años.
Y luego nos escandalizamos con las pensiones que el gobierno griego pagaba a sus difuntos... Esto es mucho más grave, porque unos y otros son cómplices del fraude. Fraude a los ciudadanos, a los contribuyentes que apechugan con las inclemencias del paro o las penurias que padecen sus empresas. Tremendo. Y no les da vergüenza; los representantes sindicales confiesan su disgusto en rueda de prensa.
Y digo yo que tendrán nombre quienes firmaron esos acuerdos en los que se pactó reducir la jornada con sus carísimas consecuencias, expedientes que dormirán en algún archivo el sueño de los justos. Qué falta hace que alguien pague y se responsabilice, de una vez por todas, por perpetrar semejante atraco al erario. Sí, amigo, atraco a usted, a mí y a todos.
Por si fuera poco, los convocantes justifican el paro como protesta contra los recortes que la Administración plantea para reducir los gastos y tratar de equilibrar las cuentas, es decir, que expresan beligerantes que no están de acuerdo, que les parece mal esa solución, vaya. Otra grave incongruencia: van a la huelga para hacer política, mas no sorprende tal conducta sindical.
A estas alturas, con la que sigue cayendo, aún no se prohíben huelgas ilegales de estas que no persiguen mejoras laborales; quizás todavía no hemos tocado fondo.

miércoles 23 de noviembre de 2011

Técnicas de Inspección de los Servicios Públicos

Hoy terminé de impartir esta interesante acción formativa para los Inspectores de Servicios del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, doce horas de intenso trabajo en equipo. Enorme interacción entre todos los participantes: razonamos el cómo y el por qué y conseguimos alinearnos con un nuevo enfoque de los servicios centrados en el ciudadano.
A los asistentes gracias por aguantarme y haberlo hecho tan fácil, he aprendido mucho.

jueves 17 de noviembre de 2011

¿No piensa votar? Permítame describir el escenario perfecto

(Publicado en el periódico El Día el 17 de noviembre de 2011)

IMAGINEMOS que hoy es lunes. Ayer los ciudadanos cumplimos con nuestro deber constitucional y acudimos a las urnas. Vaya éxito. A las nueve de la mañana todos los partidos tenían el mismo número de votos, ninguno; a las ocho de la noche ya no.
Hubo algo de abstención, claro, esquiroles que serán condenados a trabajos forzados por desobediencia civil. Y también algunos cientos de miles de votos nulos que expresan el desencanto con los partidos políticos con los candidatos, con el sistema electoral, con su perra vida o con lo que fuera. Confieso que no entiendo muy bien cómo quieren que las cosas cambien si se mantienen al margen. La "revolution" sin mojarse es como el invento de la ducha con agua seca.
Mágica noche electoral. Aunque sin fuegos artificiales, solo rictus de responsabilidad contenida y algunas ganas de llorar. Y todos los partidos ganaron como viene siendo habitual. Porque no hubo mayoría absoluta como auguraban las encuestas, que no descontaron que el voto es individual, secreto e intransferible. Resultado de una democracia madura que sabe lo que se juega.
Y el PP recibió muchos votos. Los más, entusiastas con la expectativa de reflotar el modelo, creyentes en que la confianza que inspiraría el nuevo líder aplacará la voracidad de los mercados, volverá a dar valor a su vivienda y a activar la economía, no entendieron que lo inaplazable es imaginar y poner en práctica otro modelo. Además, otros tantos hartos que solo pretendían un cambio de rumbo.
Mientras, el PSOE y su enorme base electoral, que le cuesta ceder algo más que el entusiasmo, imposible debacle aunque el aspirante no se desmarcara del etéreo ZP (¿quién era ese?), aunque no supiera explicar que cualquier otro en el Gobierno hubiera hecho lo mismo, que contra el paro a corto queda poco más que garantizar la prestación ni que contra la desaceleración no se puede frenar la administración pública en seco sin que el sistema descarrile.
Los nacionalistas también recibieron su parte: siempre hay quien piensa que los intereses locales los defiende mejor el que lleva las siglas de la patria chica, como si los otros elegidos no adquirieran el mismo compromiso con sus votantes. Quizás cuesta discernir entre el interés particular y el interés general. También UPyD, que representa la social-democracia moderada, e Izquierda Unida, que obtuvo la representación de quienes no quieren dejar morir el comunismo.
Imaginemos que sigue siendo lunes, día de grandes titulares: España enfrenta el futuro con esperanza después de la comparecencia conjunta de los cabezas de lista de todos los partidos con representación parlamentaria para anunciar el primer gobierno de concentración nacional.

jueves 10 de noviembre de 2011

Y cayó el Gordo en la isla de El Hierro

(Publicado en el periódico El Día el 10 de noviembre de 2011)

EL TIEMPO geológico se acompasa a nuestra efímera existencia. Inmensa fortuna poder vivir semejante fenómeno único. El verbo se hace carne: la teoría del nacimiento de las Islas Canarias ahora con un ejemplo práctico, para ver y tocar. No está escrito, no hay antecedentes históricos o prehistóricos del afloramiento de una nueva isla, islote o lo que al final nos regale el capricho de la naturaleza.
De momento prevalece el dramatismo, la precaución extrema. Pero ya está. Ya pasó el susto una vez que el magma decidió aparecer por un lugar deshabitado de la mar océana. Ahora comienza el espectáculo. Y ahí es nada; quién da más: ¿qué destino es capaz de ofrecer el nacimiento de una isla a cuatro horas del corazón de Europa? El Hierro a finales de 2011; turismo en estado puro, la vivencia que deja huella imborrable.
Y me pregunto si hay alguien que esté pensando en esto, en cómo gestionar la avalancha de curiosos que se avecina -como yo mismo y toda mi familia-, que no dejaremos ni locos pasar la oportunidad de contemplar el prodigio por primera y quizás única vez. Y digo que debería haber alguien que organice las visitas, un comité de expertos; otro pero con visión comercial y el afán mercantil de generar riqueza. De la hecatombe que no llegó surgen, inesperadas como el propio volcán, enormes posibilidades.
De entrada deberíamos disponer de una lista donde apuntarnos para reservar turno, con su entrega a cuenta (dinero con el que pagar las ayudas a los afectados por los meses de incertidumbre) y un programa con las alternativas para visitar la erupción, por tierra, mar y aire, con la oferta de transporte, alojamiento, manutención y actividades complementarias. Podría estar pensado para los bolsillos más modestos, con una "Mirinda" y unos prismáticos; y también para quienes pagarían lo que fuera por desembarcar con casco y armadura en la nueva isla, bajo la densa lluvia de piroclastos.
Habrá quien no se atreva a permitir que alguien se acerque y prefiera mantener una actitud que infunda compasión como si se hubiera consumado la catástrofe. Y habrá que argumentar que no está la cosa para lamentaciones, tanto que se habla de aprovechar lo poco que nos ofrece tan extraña coyuntura de crisis. Y además buscaremos ejemplos en otras partes del mundo, desde las aulagas que arden con el mismo fuego magmático en Lanzarote, a la inolvidable experiencia frente al gigantesco glaciar en los fiordos del sur andino, ninguna exenta de riesgo asumible cuando la exposición es voluntaria.
Dar a conocer el volcán es el reto de organización en Canarias que nos permitirá cambiar el ánimo, el necesario primer paso para enfrentar el futuro.

miércoles 9 de noviembre de 2011

Cómo relanzar una empresa - Valladolid

HAY VARIAS formas de sobrevivir la actual coyuntura económica. Y hay quien afronta los problemas con optimismo y visión de futuro. Este jueves en la Escuela de Empresariales de Valladolid, Pablo Zurita Espinosa, interim manager, dará las claves para reorganizar el negocio y seguir adelante.

“Los nuevos tiempos exigen respuesta por parte del empresario. No cabe esperar a que las cosas mejoren, debe anticiparse y pasar a la acción” afirma el ponente con energía y entusiasmo. Zurita presentará su segundo libro “Ser empresario. Nuevos modelos de conducta empresarial”, publicado por Editorial Ra-Ma, que habla precisamente de eso, del necesario nuevo enfoque en el comportamiento del empresario, al cual exige responsabilidad, capacidad de análisis, de planificación, confianza en sus trabajadores y empatía con sus proveedores y con su competencia.

Esta propuesta del Club Emprende está enmarcada entre sus múltiples iniciativas para el apoyo a las empresas y el fomento de la emprendiduría. La charla, de entrada libre, dará paso a un debate sobre este tema de actualidad y gran interés, y posterior networking para potenciar los contactos entre los asistentes.

El conferenciante, Pablo Zurita Espinosa (Santa Cruz de Tenerife, 1970) es experto en la introducción de cambios en las organizaciones y en la cohesión de equipos de trabajo. Fue gerente del Consorcio de Bomberos de Tenerife (2005-2007), responsable de varias compañías dedicadas a la gestión de servicios públicos y empresario. También es autor del libro “Cómo encontrar trabajo. Guía práctica” (Ra-Ma, 2010) y colaborador habitual en radio y en prensa con artículos de opinión sobre temas sociales y de empresa.

La conferencia será en el Salón de Actos de la Escuela de Empresariales de la Universidad de Valladolid, en el Paseo Prado de la Magdalena, a las 20:00 horas del próximo jueves 10 de noviembre.

jueves 3 de noviembre de 2011

Solo Santa Cruz

(Publicado en el periódico El Día el 3 de noviembre de 2011)

RECORRE la ciudad la luz que amanece. Sobre las calles prestadas, ajenas. Santa Cruz que es de todos pero que no es de nadie. Una flor mustia. Será que creció tan rápido, será que no calan raíces sobre la tosca ni quedan cenizas esparcidas entre los barrancos de Añazo ni nadie que se acuerde.
-Pero ¿de qué me habla?
Empezó a morir cuando alguien la compró con dinero. No sabemos quién fue ni cuándo. Quizás no fue premeditado. Y ocurrió que llegó mucha gente, fue eso, sí, seguro, es que creció tan rápido? Y todos los que somos de Santa Cruz, de viejo o de nuevo, lo somos pero no alardeamos, por si acaso.
-Dijo zutano que era de Santa Cruz, pero qué va, resultó ser de El Toscal, mira tú.
Y al principio fuimos el "luminoso portalón de Tenerife", como escribía mi abuelo en La Tarde, que sí era de Santa Cruz -el último vespertino- y sí la defendía y para eso nació, para defender a Santa Cruz cuando perdió la capitalidad de Canarias allá por 1927. Santa Cruz capital de Canarias: no nos lo creemos nosotros mismos, ni que lo fuimos ni que lo somos. Y hasta el Cabildo se lleva sedes a La Laguna y nadie hace mención alguna, nada, ninguna queja: el coronel no tiene quien le escriba ni Santa Cruz quien la defienda.
Incomprensible desapego, quizás genético, que trato de descifrar en balde. No quiero pensar que haya quien pueda hacer algo y no actúa. O puede que sí, que entre todos la queramos más y la sintamos propia y actuemos todos a una, con amor a la madre natural o adoptiva, según el caso.
Y ese día, el de la ansiada reconciliación ciudadana -pongámosle fecha, himno y bandera-, habrá que recuperar la conciencia, individual y colectiva, para dos cosas: para exigir al que gobierna y para corregir nuestra propia conducta, cada uno con su responsabilidad.
Y me refiero a cuestiones muy terrenales. Que como viandantes nos resulte inadmisibles los contenedores de basura en la plaza de San Francisco (y al que los puso también); que no dejemos basura a cualquier hora en cualquier sitio; que no aceptemos sin más a los personajes que viven en la calle y amenazan la convivencia; que no traguemos con mercadillos ni vendedores ambulantes más propios de otros tiempos; que no veamos normal el abandono a la avenida de Anaga ni nos resignemos a que se eliminen nuestros flamantes laureles de indias.
Santa Cruz solloza con llanto sordo, huérfana. Qué nos cuesta amar a Santa Cruz, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.

jueves 27 de octubre de 2011

Pedro Solbes, mándese una papa


(Publicado en el periódico El Día el 27 de octubre de 2011)

VA A TENER razón el editor de este periódico cuando pide con insistencia la independencia para Canarias. Es indignante. Me resisto a ser ultraperiférico y me niego a ser considerado por la Unión Europea como un ciudadano en "dificultades permanentes" y por ello merecedor de toda su condescendencia. Aún me queda algo de orgullo. No sé usted, pero yo creo que no vale todo, no, que Canarias merece algo mejor. ¿Es que nadie va a cuestionar esta política de permanente mendicidad?
El exministro Solbes firma un informe con "veintidós recomendaciones que servirán de base para la negociación de los fondos que llegarán al Archipiélago" y se queda tan ancho. No propone intentar mejorar las condiciones socioeconómicas, no, este señor asume que nuestra relación con Europa va de eso, de dinero, y no quiero ser soez, pero esa conducta sumisa tiene nombre.
El informe se las trae. Apoya sin fisuras la continuidad del POSEI, del paquete de subvenciones a las producciones agrarias. Solbes afirma que ha demostrado "capacidad para respaldar la agricultura de las RUP". Pero ¿qué quiere decir? Debe de ser que entiende admisible que el ochenta y cinco por ciento de los productos verdes que se consumen en Canarias venga de fuera y que no exista un tejido real de agricultores profesionales; ¿eso es respaldar la agricultura?

Plantea nueve objetivos para las RUP de financiación, y habla de mejorar la de las empresas con dinero público, de movilidad, con más ayudas, de consumo, de transporte, de comunicaciones, de energías limpias, de cohesión social, y afirma que "deberían disponer de recursos presupuestarios suficientes para seguir compensando las dificultades permanentes" (dificultades permanentes, ¿pero de qué va este tío?) de regionalización con más financiación pública para acciones conjuntas con terceros países, de puerta de entrada para mejorar las relaciones y europeizar el entorno, y transversales para que las RUP sean tenidas en cuenta en la corte de Bruselas.
No entiendo nada, imagino que usted tampoco. Una mera declaración de intenciones. ¿Y las personas?, ¿dónde están las personas?, ¿por qué el funcionario Solbes no se preocupa por las personas?, ¿porque somos de una región ultraperiférica, léase colonia?
Puede que alguien piense que este documento suponga un respiro cara al futuro económico de las Islas. El que encargó el informe claro que debe de estar convencido de que estamos condenados a vivir de los subsidios. Cómplice.
Mas el excomisario europeo nos abre la puerta a negociar la autodeterminación. Concluye que el modelo económico de las RUP "responde a una visión de mercado propio, pero no de mercado único". Pues eso, habrá que buscar otro camino para afrontar la globalización y los retos que nos depara el futuro.

jueves 20 de octubre de 2011

El coherente equilibro entre minorías y mayorías

(Publicado en el periódico El Día el 20 de octubre de 2011)

SI TODOS en Canarias, por poner un ejemplo, votáramos por un partido independentista, dejaría de ser esta una opción minoritaria, sería la mayoritaria en las Islas y, con toda certeza, la tercera fuerza política en las Cortes Generales con quince diputados. Por tanto, llave de la gobernabilidad en España, como ya lo fue el PNV vascongado o el CiU catalán; jugaríamos desde la colonia al "tin marín de dos pingüelos" con los dos grandes. Inquietante.
Si, por contra, todos en el conjunto del Estado votáramos a los impulsores del 15M, otro ejemplo, dejarían de ser la minoría díscola y pasarían a gobernar en mayoría absoluta, absolutísima. Nada que rechistar. Quienes proponen hoy el fin del sistema tendrían la oportunidad de eliminar el sistema, el mismo sistema que les habría permitido, en tal caso, esa posibilidad. Desconcertante, no cabe duda. Llevar las cosas al extremo descubre la inconsistencia del mensaje.
Cree el adicto a las máquinas tragaperras que, jugada tras jugada, aumenta la posibilidad de obtener premio, mas las leyes de la matemática del azar otorgan a cada tirada la misma probabilidad. En esto de las elecciones ocurre igual: todas las candidaturas arrancan en el sufragio con el mismo número de representantes, es decir, con ninguno. Pero hay quienes se afanan en que esta realidad no sea patente y machacan la idea de la existencia (prevalencia) de los partidos mayoritarios, como si las encuestas otorgaran una ventaja real.
Perdone la siguiente conjetura, y es que puede que haya quien trate de manipular: ¿a quién le gusta votar por un minoritario perdedor? Pardillo. Y ellos (los otros) lo saben; ellos saben que el pescado no está vendido, que los resultados que auguran los sondeos se forjan voto a voto, uno a uno, que a las nueve de la mañana todos los aspirantes son minoritarios, y que el aura de vencedor atrae acólitos y que nos gusta estar en el equipo vencedor. Sin tanta influencia (léase manipulación) los presuntos minoritarios dejarían de serlo. Conspiración borrego, más de lo mismo.
Porque hay otra evidencia que no puede pasar desapercibida: el ciudadano Mariano obtiene una calificación más baja en las encuestas que el mártir Pérez Rubalcaba, y a su vez este también pierde frente a la (presunta) minoritaria Rosa Díez. ¿Será muy pronto para una mujer presidente? Esto de las encuestas es sorprendente, quizás funciona la marca y no tanto las personas, aunque la política vaya precisamente de esto último, de las personas.
En mi opinión, lo peor de los próximos comicios es la endogamia continuista, los mismos candidatos; son los mismos de siempre, una y otra vez. Y se me ocurre que si resultara imposible un gobierno de concentración quizás haya que pensar en nuevas minorías, digo mayorías.

sábado 15 de octubre de 2011

"Cómo encontrar trabajo. Guía práctica"

Pensado para quienes tenemos la necesidad de trabajar para vivir.

¡Ten fe! En ti mismo, en lo que hagas, pon ilusión y entusiasmo, traza un plan y cree en él.

Este libro te dará las claves para que encuentres empleo, pero no uno cualquiera; persigue tu vocación.

Un desafío a ser optimista como actitud básica que te conducirá a la felicidad.

Una estrategia para la búsqueda activa de empleo"Suplemento Mercados, periódico El Mundo

Con la perspectiva y la experiencia acumuladas, puedo afirmar que éste es un método infalible…” El autor


jueves 13 de octubre de 2011

La tercera vía

(Publicado en el periódico El Día el 13 de octubre de 2011)

Siéntate a mirar alrededor
cuéntame si hay algo mejor
(Presuntos Implicados, 1997, de su canción "Edén" del disco "Siete")

TANTA SEGURIDAD abruma. La presunta victoria electoral del PP me supera y la deriva del fenómeno aun más. Mientras esperamos a que aflore el liderazgo suficiente que nos sitúe como país libre –y no entro a valorar el concepto de libertad que cada uno desea- enfrentamos la política nacional con expectación.
Los más se apuntan al carro victorioso y aclaman exultantes el comienzo de una nueva era en la que no importa el qué ni el cómo, sino el quién; sin reservas. Confieso cierta envidia insana de quienes llegan al convencimiento de las bondades de la política del PP, de la presunta política del PP, sin ahondar más, sin más explicaciones, sin esgrimir siquiera un solo argumento convincente; ¿será cuestión de fe?
Mas no busque el antagonismo; con mi perplejidad no pretendo defender la política del PSOE ni su presunta nueva política que parece que ni ellos mismos llegan a entender. Debe ser muy complicado reinventarse cuando se es parte de un todo, desprender la pátina del gafe, la sombra de la crisis y del inmovilismo.
Y ni mucho menos caeré en la tentación de la triangulación nacionalista, del compromiso con lo tan próximo que obvia el interés general, el nacionalismo de la red clientelar de obligado cumplimiento. El chantaje tenaz que ha conseguido ahondar en los desequilibrios territoriales, claro, esos pleitos que aportan el combustible, la extorsión, el punto débil de la acción política con estrechez de miras, qué hay de lo mío.
Cabría pensar que con los resultados que vaticinan las encuestas no haría falta acudir al sufragio universal, que debía ser obligación perentoria del ínclito aspirante designar a sus ministros y comenzar la regeneración del gobierno y de la vida política cuanto antes. Ya puestos a ser austeros seamos austeros.
Imposible negar el evidente mutismo de la primera parte de la parte contratante sobre los asuntos de verdadera enjundia que planean sobre la realidad española y su futuro. Es humano evitar defraudar a la parroquia, ocultar aquello que la necesidad obliga y dejar de poner los puntos sobre las íes de insostenible, inexplicable e inasumible de aquello a lo que hay que meterle mano de modo inaplazable.
Reivindico la tercera vía. Esta situación extraordinaria requiere conductas extraordinarias de personas extraordinarias que entiendan la trascendencia de contar con la participación de todos, alcanzar el convencimiento de que ninguno atesora la verdad absoluta ni la solución perfecta, que estos tiempos exigen consenso. Apostemos por la tercera vía, por un gobierno de concentración a propuesta del aparente presunto vencedor como responsabilidad de Estado.

jueves 6 de octubre de 2011

Valentía política para erradicar las subvenciones

(Publicado en el periódico El Día el 6 de octubre de 2011)


Y NO SOLO algunas, habría que eliminarlas todas. Ahora se vuelve a hablar de la Reserva para Inversiones en Canarias (la RIC) incluida en nuestro Régimen Económico y Fiscal (el REF), la norma franquista que todos se empeñan en defender, esa que en 1972 sustituyó a la ley de puertos francos y que algunos añoramos. Y es que el Gobierno emite deuda.
Con la RIC el empresario se compromete a destinar parte de los beneficios de su empresa (hasta un 90%) a activos para mejorar o hacer crecer su negocio. En definitiva, en vez de liquidar el impuesto, me guardo las ganancias y ya veré cómo las empleo, además consigo capitalizar mi balance con la ayuda inestimable de la política ultraperiférica.
-Déjate de tecnicismos y dime qué pasa, por qué no te gusta.
Lo primero es que no repartes beneficios y, por lo tanto, no retribuyes al capital, ni siquiera el que tú mismo has invertido. Lo segundo es que al no tener que desembolsar el impuesto prestas menos atención a los cierres contables, no cuestionas la aparición de enormes beneficios y dedicas pocos recursos a conocer el estado real de tus cuentas, total. Lo tercero es que mantienes boyante la tesorería en la empresa, liquidez que te permite crecer con fondos propios.
-Vuelves a hablar en chino.
Perdona. Al dotar RIC, que en la práctica es tan solo una declaración de intenciones, no pagas el impuesto ni te llevas los beneficios y, por tanto, mantienes el dinero en la empresa; nadas en la abundancia por la gracia de Hacienda, puedes comprar más "stock" de mercaderías, contratar más personal o dar crédito a tus clientes. El negocio asciende como un cohete, sin problemas financieros, la empresa gana dinero aunque tú no veas un duro.
Pero claro, tienes de plazo cuatro años para materializar las inversiones y el tiempo pasa volando; llegado el momento, ¿con qué dinero inviertes si ya lo has empleado en otras cosas?, y además, ¿dónde inviertes si la economía está en recesión y es época de estarte quieto? Donde tuviste que pagar treinta, ahora tienes que invertir noventa. Y en caja ni tienes los noventa ni los treinta ni nada.
-¿Y ahora?
Resígnate. Puedes comprar deuda soberana del Gobierno de Canarias para lavar el capital dotado en vez de invertirlo. Quizás un banco te preste esos noventa si aportas los títulos en garantía y abonas los intereses. O, si no, busca los treinta para restituir a Hacienda el impuesto aplazado.
Esto tienen las subvenciones, que condicionan tanto el funcionamiento de las empresas y que no sabemos si favorecen o perjudican hasta que no sufrimos en carne propia sus nefastas consecuencias.


lunes 3 de octubre de 2011

Los que faltan por irse al paro

Qué pasará por la cabeza de tanta gente malhumorada en su puesto de trabajo. Es tan habitual un bufido, una mala contestación o que pasen olímpicamente de nosotros, que ya casi ni nos damos cuenta. Gran pacto de Estado para la relegar la atención al cliente al ostracismo.
De qué vale el esfuerzo inversor, la refinanciación del endeudamiento, la aplicación de la última tecnología, el más preciso control de gestión financiera, si al final nuestro negocio depende de las ventas y las ventas de la satisfacción de nuestros clientes y ésta de la calidad del servicio recibido y esta última de ese antipático empleado...
Su inversión, avispado empresario, confiado accionista, está en manos de alguien gris al que no le gusta su trabajo y que tiene la osadía de tratar mal a sus clientes (los de usted). Y mientras usted no preste atención a este particular su empresa se hundirá sin remedio.
Quizás alguno le eche la culpa al Gobierno (da igual cuál) porque el sistema educativo no forma ciudadanos más alegres, más educados, más conscientes o más serviciales. La culpa siempre es de otro.
Si por contra resulta que usted es de esos que le molesta atender a los clientes, hable con su jefe cuanto antes para que lo mande al paro, anticipe el cierre de la empresa y evite que todos se queden sin trabajo.
Detectar contra quién luchamos es lo más importante, el punto de partida.

jueves 29 de septiembre de 2011

El esfuerzo inútil conduce a la melancolía

(Publicado en el periódico El Día el 29 de septiembre de 2011, el título es de una cita atribuida a Ortega y Gasset)

QUE NO, que no quiero que me dé más crédito, gracias pero no. ¿O es que no se ha dado cuenta todavía de que no podré devolverle el dinero? No, y no me gustaría que le facilite a nadie que se endeude más, que ya está bien, hombre, y mucho menos a mi competencia, que nos tiene fritos, que puede mantener esos precios tan bajos, tan competitivos, tan subvencionados por usted, sí, por usted, que financia sus pérdidas.
Y no haga caso a las hordas de tertulianos intrépidos que promulgan volver a la época manirrota de glorioso recuerdo que usted sufrió, ¿no se acuerda? Qué mágicos momentos de dinero barato en cartuchos llenos. Vaya catástrofe, amigo, vaya forma de inflar la economía a pleno pulmón; y si no llegas, te refinancio, y si el que no llego soy yo, le pedimos ayuda al Banco de España. Mariquita el último, con perdón.
El problema de las empresas no es de falta de crédito, es que no vendemos. En unos casos porque estábamos dimensionados para nadar en la abundancia, y en otros porque rezagados nos adelantan por la izquierda y por la derecha con las nuevas tecnologías, la innovación y la estrategia. Cambiar de mentalidad o desaparecer; endeudarte sin el propósito de enmienda prolonga la agonía y te hunde más en el pozo. Que sí, que ya sé que me repito, es que me tiene caliente. Y tengo claro que debo pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde.
Ay, querido, ¿y qué me dice del fraude? Que sí, que ya sé que siempre hubo. ¿Y qué?, ¿no será usted de esos que niega su trascendencia? Así nos va: la permisividad conduce al abuso, el abuso a la injusticia y la injusticia al fracaso colectivo. País. Fraude institucional, fraude empresarial y fraude personal: tire usted la primera piedra. Créame, máximo rédito social con la lucha contra la economía sumergida; qué gran inversión: si pagamos todos, pagaremos menos, salvo los que no pagaban nada, claro, que tendrán que pagar más. No diga nada, haga el favor.
Y a ver cuándo dejamos de discutir a quién le atribuimos la culpa de la (mala) situación económica ¿para lincharlo en la plaza pública? -¿qué más dará eso ahora?- y nos inmunizamos, de una vez por todas, frente a las noticias del movimiento caótico de la Bolsa, que a estas alturas del partido no refleja ya nada confesable, solo la conducta reprobable de los que especulan.
Estará conmigo en que alguien tendrá que convencer al político, titular o aspirante, para que se olvide de los créditos oficiales y de las políticas activas de empleo, que no malgaste entusiasmo y talento en la (supuesta) dinamización de la economía, esfuerzo inútil; que se concentre en reorganizar las administraciones públicas. Sería más que suficiente.

jueves 22 de septiembre de 2011

La extraña cita electoral de noviembre

(Publicado en el periódico El Día el 22 de septiembre de 2011)

La princesa está triste,
¿qué tendrá la princesa?
Rubén Darío

DEBE DE SER cuestión de costumbre, mayoría de edad democrática, hartazgo con la política o la simple búsqueda de mejores cosas que hacer o en las que pensar por parte del aletargado votante. Parece que hay ganas de que acabe la era Zapatero, pero no llegamos a percibir esta próxima legislatura como algo ilusionante ni siquiera para aquellos que ya se ven ungidos con la mayoría absoluta. El entusiasmo o su ausencia no son cuestiones baladíes; el pasotismo tampoco.

No hay ruido mediático ni a nivel nacional ni mucho menos en provincias (y nosotros somos de provincias, por el momento). Tan solo el aspirante Rubalcaba se esfuerza en distinguirse del que fuera su jefe. Rubalcaba dice sí en el que debe ser el proyecto de marketing político más apasionante de los últimos tiempos. Los demás aguardan pacientes que ocurra lo que tiene que ocurrir en el buen uso de la máxima de "mejor estar callado; no vaya a ser que meta la pata".

Nuestro elenco político autóctono está triste. Bermúdez esconde su melancolía detrás del "power flower" con evidente incoherencia entre lo que dice y cómo lo dice; Paulino mantiene el rictus incapaz de entender y respetar la libertad de expresión que ampara las críticas a su comportamiento público; hasta el ínclito Rajoy -triste aspirante- no puede atenuar su agonía, acongojado quizás porque no sabrá qué hacer después de. Aquí no sonríe nadie.

Y Miguel Concepción también está triste, tristísimo; mas nuestro equipillo trata de no contagiarse y gana. Y Ricardo Melchior también y renuncia al Senado y se conforma con el Congreso: Tenerife se le ha quedado pequeño. Todos los que mandan están tristes, ¿a dónde iremos a parar con tan evidente triunfo del desánimo? Los medios de comunicación vociferan pesimistas cualquier noticia que admitiría seguro un enfoque más positivo. Pesimismo preventivo, qué pena, generación perdida por el liderazgo inútil de tanta gente gris.

A estas alturas no sabemos quién se postula a representarnos en Cortes; ¿y qué más da?, pensará usted. ¿Quiénes eran los que nos representaban antes, quiero decir, los que nos representan ahora? Ni idea. Yo tampoco. Solo conocemos a Pepe Segura y a Ana Oramas, que intervino triunfal en un pleno para reclamar no sé qué de Las Chumberas, con escaso éxito, por cierto; vaya sentido de Estado, qué nivel. Estará triste.

No, no. No nos daremos por vencidos. Los que somos felices y vivimos con optimismo y entusiasmo triunfaremos; ganaremos la partida a quienes están tan cómodos en el lado oscuro. Cada vez somos más y en algún momento nos colaremos en las listas. Ojo.


domingo 18 de septiembre de 2011

El mercado, la felicidad y los paraguayos

(Publicado en el periódico El Día el 17 de septiembre de 2011)

NUESTRO mundo globalizado nos sorprende. Los mercados más. Las normales transacciones comerciales han cambiado y cuánto. Y cuáles son los invisibles hilos que manejan los precios, los hábitos del consumo e influyen en el sutil juego de la oferta y la demanda. Y peor aún si intentamos comprender el movimiento oscilante de la bolsa de valores o de los mercados de deuda. Iluso de mí.
Quisiera pensar que alguien sí sabe qué ocurre, aunque no lo diga, e incluso que sea capaz de observar la realidad del presente y predecir el futuro con cierto margen de acierto; que quizás usted sonría condescendiente con los titulares de la prensa de mañana, que exista cierta lógica no apta para el razonamiento del común de los mortales. Pero no, en realidad creo que nadie sabe de qué va esto y que los mercados no obedecen regla alguna o, en su caso, el mandamiento único de la ambición propia de cada uno de sus actores.
En referencia al libre mercado, sostiene José Antonio Marina que "no hay a la vista un método mejor" para la economía, y yo añadiría que no debemos olvidar que ésta, la actividad económica, nos proporciona bienestar y, por ende, felicidad, que justo de eso trata nuestra mundana existencia. Citaba Marina a finales de 2010 a Garzón Valdés: "Librado a su propio dinamismo, el mercado presenta una clara tendencia a la autodestrucción", e insistía en la necesidad de regulación; perfecto. Profético, quizás consternados contemplemos hoy un suicidio.
Y me acordé de unos estupendos paraguayos, una variedad de melocotón muy sabrosa, tentación ancestral de hace unos días. Al final una experiencia fracasada; ni tú ni yo nos dimos cuenta de que tras esa magnífica presencia no había nada, un algo insípido que acabó en la basura. Y pensé en el mercado fracasado del paraguayo y en los responsables del descalabro. Estará conmigo en que a los culpables ni les interesa lo que opina el consumidor ni el agricultor. Mas unos y otros deberían estar preocupados.
En el mercado de los paraguayos todavía pesa el recuerdo satisfactorio de una fruta excelente en textura y sabor. Por tanto, el impávido consumidor muestra atracción y está dispuesto a pagar un precio tal que sufraga la manipulación postcosecha, los costes del transporte desde allende los mares y las comisiones del cambio de moneda. Con tanto trasiego, que los paraguayos luzcan su mejor sonrisa es digno de encomio; ¿para qué? Paraguayo.
Y mientras, los nateros crían verodes y los enarenados de jable papas que nadie valora. Quisiera pensar que alguien (quizás usted) se haya percatado y se empeñe en ofrecernos fruta de primera antes de que ya no sepamos por qué, por qué disfrutábamos con ella.

sábado 10 de septiembre de 2011

Que se prepare el ayuntamiento para el concurso de acreedores

(Publicado en el periódico El Día el 9 de septiembre de 2011)

NO SOLO limitar el déficit. El pacto PP-PSOE de este fin de legislatura incluye también la eliminación de las diputaciones provinciales, de los cabildos insulares y de los municipios de menos de diez mil habitantes. No pudimos refundar la economía, pero "a este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió", tal y como predijo Alfonso Guerra hace veinte años. Si apostamos por el Estado de las autonomías, apostemos.
Machuco y limpio a nuestro entramado legal. La necesidad aprieta, y sin nacionalistas a los que contentar la tarea es mucho más fácil: 1.- Nuevas bases de régimen local para que queden claras las competencias y 2.- Incorporación de las administraciones públicas a la ley concursal a ver si empezamos de cero, los afectados por el despilfarro recuperan algo y los responsables (culpables) pasan por taquilla, aunque sea para que los inhabiliten para unas cuantas legislaturas.
Eliminar diputaciones y cabildos no presenta grandes problemas formales: con dos decretos se transfiere el personal y los recursos, según el nuevo ámbito competencial, al Gobierno autónomo o a los ayuntamientos, según el caso. Un par de homenajes, unas cuantas lágrimas de añoranza y unos cachetes por el desconsuelo a los que se van a casa.
Fusionar ayuntamientos tiene su enjundia no ya en las cuestiones de representación política, que están claras, y no en balde acaba de haber elecciones y recuento de votos, sino en las de índole administrativo. Importante, de entrada, no más compromisos de gasto; todo el mundo quieto para no meter la pata, que sigan los servicios básicos y se me esperan con las iniciativas, la dinamización y las fiestas patronales.
Aunque el avance importante llegará con el concurso de acreedores, algo de esperanza para tantos que aguardan cobrar. El primer ahorro al eliminar los sueldos de todos los miembros liberados de la corporación, los gastos institucionales y de representación, ya que no habrá plenos ni comisiones. La actividad de gobierno estará intervenida, decidirán los administradores concursales en primera instancia y el juez para todo lo demás. Un concurso es cosa seria.
Por un lado, deberán descifrar qué debe el ayuntamiento, a quién se lo debe y en qué concepto. Deberán discernir si tales gastos son los propios del funcionamiento de una corporación local, si se han seguido los preceptos de la ley de contratos del sector público para afianzar los compromisos de pago y si son precios normales de mercado. Por otro, los administradores deberán analizar también la estructura de ingresos con los que hacer frente al día a día y el inventario del patrimonio municipal con el que quizás haya que negociar para resolver las deudas contraídas y sus intereses.



sábado 3 de septiembre de 2011

Llegará Hacienda y nos sacará de la crisis

(Publicado en el periódico El Día el 2 de septiembre de 2011)

APASIONANTE fin de legislatura. El partido en la oposición superó el miedo a actuar en consenso y le perdió el respeto al contagio; se ve ganador indiscutible en noviembre y es normal que apriete la responsabilidad. Otro gallo si hubiéramos anticipado esta conducta (política de concentración) hace meses o incluso años. Me encanta el gesto.
Mas seguimos empeñados en legislar; incomprensible manía de cambiar las leyes cuando el sistema no es capaz de hacerlas cumplir ni pone empeño ni sanciona a los infractores ni los persigue con ahínco; ni siquiera obtienen rechazo social. De qué nos vale que el REF para Canarias fije la inversión per cápita del Estado en las Islas en la media nacional si nunca se ha cumplido: vivimos de la ilusión de que algún día quizás alguien se percate de ese artículo concreto en esa ley franquista que tanto empeño mostramos en defender. Pajullo.
El individuo y las instituciones, con muy pocas ganas de cumplir las reglas del juego, y el Estado, que somos todos (de momento), garante del orden común, con escasa capacidad inspectora, permite, consiente. La administración de justicia va a su ritmo -colapsada por tanta discusión de patio de vecinas-, muestra la nula capacidad de negociación de nuestro tejido social y evidencia nuestra idiosincrasia servil, que espera que sea un tercero el que diga cómo debemos resolver nuestros conflictos. Entre tanto, las leyes enfrentan su destino en completo ostracismo, melancólicas, apiladas unas sobre otras, incomprendidas.
Nos queda Hacienda, arma secreta. La máquina de los dineros es implacable: maneja la certeza de que dos más dos son cuatro, con millones de colaboradores necesarios que recaudan, que retienen, que ingresan. Trabajos forzados sujetos al veinte por ciento de recargo por perder el paso. La disciplina de mercado puesta a disposición del recaudador; brillante.
Y por fin el presidente y su equipo comprendieron que la economía sumergida es un lastre imposible de cargar mientras se intenta preservar el estado de bienestar. Quizás leen este "Optimista Nato", que tanto machaca la necesaria lucha contra el fraude, en el que ya propuse ampliar los gastos deducibles en el IRPF (30/06/2011), enorme satisfacción.
Y actúan. Saldremos de la crisis mediante el empleo de la potente maquinaria de Hacienda, ¡qué cosa! El Gobierno aprueba la desgravación de las reformas domésticas, claro; que el paisano pida factura (la exija) y que el empresario o el autónomo esté obligado a emitirla y declararla (en qué cabeza cabe que esto no ocurra con total normalidad; ya nos vale).
Y solo falta meter en el paquete la factura del médico, del abogado, del restaurante o del gimnasio: suficiente un CIF y un importe, y que Hacienda compruebe lo que unos pagan y otros cobran.


jueves 1 de septiembre de 2011

Por qué soy de izquierdas

Hay que ser valiente para definirse en política. Alinearse es difícil porque exige decidir y, por lo tanto, excluir; por lo general nos cuesta decir que no, incluso a una idea que no compartimos, por no molestar. Creo que ya llegué al momento en que me libré (liberé) de esa carga.
Cuando digo en público que soy de izquierdas siempre hay sonrisas, como si empleara una sutil ironía. Piensan que un tipo como yo es imposible que sea de izquierdas, los tipos como yo no son de izquierdas, los tipos que se mueven en el mundo de la empresa no son izquierdas, los tipos que trabajan con corbata tampoco: todos esos son liberales.
Con toda certeza esta máxima tampoco sea cierta, es más, estoy seguro de que la inmensa mayoría de las personas, con corbata o sin ella, no tienen ningún tipo de interés por la política. Somos pocos.
No pretendo exponer las diferencias entre ser de izquierdas o de derechas, no me atrevería. Me refiero al concepto arraigado de como unos y otros enfrentan las diferentes soluciones a un mismo problema político. En algunas cuestiones, cuando manda el sentido común, tales diferencias no existen; usted me entiende a la perfección.
Jesús era de izquierdas y yo también. Yo creo en la gente, en la igualdad de las personas y en el esfuerzo individual que revierte en la sociedad; creo en el estado del bienestar y en la cobertura pública a los más necesitados (quizás un día ese necesitado sea usted); creo que los ricos deben pagar más impuestos que los pobres; creo en la igualdad de oportunidades. Creo en el sistema.
También creo en el libre mercado y en la necesidad de que esté regulado para evitar los abusos. Y en las leyes, y sostengo que cuando una ley es mala no debemos incumplirla, sino tratar de cambiarla. Creo en el diálogo y en el consenso, en las reglas del juego. Y rechazo el fraude en todas sus formas y la economía sumergida como dogmas de fe.
Puede que usted no sea de izquierdas y piense igual que yo; a lo mejor acaba de descubrir que también lo es aunque jamás aceptaría ser tildado como tal. Confieso que yo pensaba igual.

sábado 27 de agosto de 2011

"Forzar" la venta de papas locales, así estamos

Información de hoy en Diario de Avisos: Gobierno y Cabildo ‘forzarán’ la venta de la papa con estímulos a operadores.
La idea central es que el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife "pretenden propiciar que las grandes empresas comercializadoras de este producto en el mercado interior opten por la compra de la papa local antes que por inundar establecimientos de venta minorista con tubérculo importado". Que viva las reglas del libre mercado.
Ahora las Administraciones Públicas pretenden indicar a las empresas con qué proveedores deben trabajar y a qué precio. Están jugando con fuego. Y no digo yo que no haya que hacer nada pero intervenir de esa manera en la dinámica del mercado tiene sus riesgos.
Primero nos cargamos a los intermediarios por que abusaban y ahora no tenemos quién venda las papas -hubiera sido más sencillo regular la actividad-. Ahora estamos en manos de las grandes comercializadoras, claro.
Sobrevuelan dos grandes problemas: la subida de precios y el temor al desabastecimiento en época de escasez de la producción propia. Tendrán que pensar en ello cuando apliquen el fórceps.
Podemos entender que los políticos están preocupados por los agricultores (más de 300 que se reunieron en asamblea) y los animamos a canalizar su preocupación de una manera más efectiva a medio y largo plazo. Su pretensión de luchar contra las importaciones masivas a bajo coste deja, a priori, escasas opciones: o cultivamos otra cosa (tema tabú, al parecer) o peleamos por instrumentos de regulación (en Europa).
Habría que avanzar en la posibilidad de establecer precios mínimos de venta. A mismo precio compite la calidad y nuestras papas son mejores. No es la panacea, no es tan eficiente como la propia regulación del mercado por efecto de la oferta y la demanda, pero resulta necesaria una transición. Un transición para cambiar de cultivo o hacerlo más rentable, una transición para encontrar a qué se va a dedicar toda esa gente.
Quizás haya que ser más atrevidos y saltarse un paso: dejar de intervenir en los mercados.

(Pablo Zurita Espinosa es Ingeniero Agrónomo)

jueves 25 de agosto de 2011

El desplome bursátil y la economía de ficción

(Publicado en el periódico El Día el 25 de agosto de 2011)

CON LA CAÍDA de la Bolsa perdemos todos. Y no hablo de dinero, sino del ánimo; sigue por los suelos la autoestima patria y no hay noticias alentadoras, mi capitán. Quizás usted piense que con el mercado de valores en números rojos algún inversor incauto también puede perder mucho dinero... si vende sus acciones, claro, lo cual -liquidar en temporada baja- no es nada aconsejable, es absurdo, ridículo incluso. Cabría preguntarnos por qué las convulsiones bursátiles son titular: "Baja la Bolsa, sube el pescado", sentenciaba Tip y Coll.
Cuando después de una sonora caída del Ibex leemos que "supone que las empresas españolas han perdido cerca de 60.000 millones de euros", habría que echarse a temblar ante el inminente cierre de todas ellas, los despidos en masa y la gigantesca deuda que quedaría pendiente. En realidad, no hay nada que temer; esas compañías ganan todavía mucho dinero con su actividad mercantil y reparten puntuales e interesantes dividendos. Esa noticia requiere traducción simultánea: "Las transacciones de compraventa de acciones de hoy se han cerrado a un precio tal que si quisieran venderlas todas sería probable que quienes las vendan recibieran esos miles de millones menos". Otro absurdo que nunca va a ocurrir, y si ocurriera no me lo creería, y si me lo creyera tampoco sería a ese el precio.
Al salir a Bolsa las empresas consiguen financiación: sus propietarios venden participaciones del negocio para crecer, consolidarse o reinventarse. El proceso incluye compromiso de transparencia en la gestión (control por parte de la CNMV) y la posibilidad de repartir beneficios; a cambio, estas acciones se compran y se venden en ese mercado regulado sin preguntar a quién al precio que se pacte en cada operación.
En el otro, en el mercado de bienes y servicios -más tangible-, mandan las ventas, los aciertos o fracasos de quienes consiguen que los clientes opten por una opción y no por otra. Triunfan quienes hacen las cosas bien, quienes innovan, quienes consiguen anticipar los gustos o los deseos del ciudadano. Todo este movimiento genera empleo y permite sostener el Estado del bienestar, que de eso se trata.
El mercado de valores se aleja de esta realidad y se mueve por impulsos distintos al equilibrio oferta-demanda. Usted, taimado inversor, nada tiene que hacer frente a la influencia de las enormes corporaciones, los tiburones de las finanzas y fondos de inversión que especulan y nunca pierden. El dinero, el dinero de verdad, no se crea ni se destruye, sólo cambia de sitio.
Y he ahí el reto "acongojado-político-que-acaba-de-llegar-al-cargo-y-no-sabe-qué-hacer-para-luchar-contra-el-paro", el reto de intentar que ese dinero que ahora juega en los mercados financieros se invierta en hoteles, campos de golf, industrias de transformación, explotaciones ganaderas o fincas de hortalizas. Empiece por el principio: simplifique los trámites.


jueves 18 de agosto de 2011

La política bolchevique del Cabildo de Tenerife

(Publicado en el periódico El Día el 18 de agosto de 2011)

LOS INSTALADORES eléctricos se quejan de la contratación, por parte del Cabildo de Tenerife, a la empresa pública ITER de los sistemas para poner en marcha el NAP de Granadilla. Denuncian competencia desleal; podría llamarse endogamia. El "holding" empresarial que controla nuestra primera institución insular interviene en un buen puñado de sectores de la economía, como un operador más, aunque este tipo de manifestaciones solo sale a la luz cuando pisa los callos a quienes son fuertes y están organizados, como es el caso.
Empresas de titularidad pública o participadas por el Cabildo de Tenerife, entre otras muchas, fabrican yogures y quesos, objetos de artesanía, explotan instalaciones de ocio, prestan servicio de diagnosis médica, de transporte y custodia de datos, de transporte de pasajeros, cultivan plátanos, distribuyen agua, elaboran vino..., hasta el extremo de llegar a competir con el sufrido comercio minorista con una red de tiendas de productos típicos.
Podríamos cuestionar la consideración de servicio público de estas actividades o si la iniciativa privada no es capaz de ofrecerlos con garantías o si es esta y no otra la administración que debe asumir esa tarea. Si avanzamos en la reflexión y se concluyera imprescindible la intervención pública, podríamos cuestionar también cómo articular esa acción o ese respaldo.
La condición de sociedad mercantil de la empresa pública obliga a buscar beneficios económicos -que no son imprescindibles si se persigue un fin social- y a sufragar las pérdidas con aportaciones de los socios (del erario público), en su caso. Juegan al libre mercado cuando la cosa va bien, pero se arriman al calor de los presupuestos cuando la cosa no funciona, resultado que nos consta suele ser frecuente.
La austeridad obligada condicionará la estrategia cabildicia con las empresas públicas en el futuro inmediato. Si la actividad no puede considerarse un servicio público, ante el riesgo de tener que asumir el coste de unas pérdidas que no va a tener cómo pagar, deberá plantear vender su participación, dejar que la actividad sea ejercida por los particulares y, de paso, recuperar las inversiones realizadas. Pudiera ocurrir que no hubiera comprador para esas participaciones, ni siquiera con la oferta de facilidades de pago, que no haya quien vea el negocio o se asuste con el pasivo laboral; en tal caso habría que reorganizarlas a fondo.
Si se concluye, por el contrario, que la actividad es un servicio público competencia de esa administración y, por tanto, financiable con cargo al dinero de los impuestos, no tendría sentido que fuera gestionado por una empresa pública y cabría buscar alternativas. La legislación de contratos del sector público prevé la concesión de obras y servicios, por ejemplo (que el propio Cabildo emplea en otras áreas), que fomenta la iniciativa y la inversión privadas.