sábado, 10 de diciembre de 2016

La lógica de Dios

(Publicado en el periódico El Día el 10 de diciembre de 2016)

Frustración. Nos equivocamos de vida. Un viernes tomas consciencia de cómo aguantas situaciones no deseadas y el lunes siguiente la realidad te da un palo que hace temblar los cimientos de lo prioritario, de lo importante y de lo urgente. La realidad parece mentira. Nunca me gustó comprar lotería, "nosotros ya somos ricos", le respondo siempre al vendedor ambulante. En realidad es pánico a la otra, a la lotería inversa, a esa que piensas que nunca te va a tocar, pero toca, sin llevar número, sin posibilidad de reintegro, una enfermedad fulminante, un accidente, un espanto. Ni determinismo que nos ancle a hechos pasados -pregúntele a mi padre que no recuerda qué comió ayer- ni tampoco la divina providencia, por salud mental, por simplificar o por mera conveniencia; convencido del libre albedrío. De nuestra filosofía cristiana, sin profundizar en sus misterios, me quedo con lo que me interesa -el amor al prójimo y tal- mas nunca supe de la doctrina que atribuye al Creador el control absoluto de nuestra mundana existencia. Al contrario, Jesús nos invita a una conducta dada a los demás. Por tanto, no concibo que una infección vírica sea voluntad de Dios ni que tal explicación produzca consuelo.

Enfado. Por impotencia. Me gustaría hacer algo. No sé qué. La vida nos entrena para afrontar problemas, a buscar alternativas, a perseverar y de repente la realidad implacable nos sobrepasa: todo esfuerzo en vano. Nos gustaría que hubiera motivo, un culpable, y si lo encontramos, que pague, que sufra, al menos lo mismo que nosotros. O mandarlo todo al carajo... Cuando desaparece la poesía qué importa un verso. Pero tampoco en la rabia hay consuelo.

Un plan. Esta semana cuesta hacer honor al título de esta columna, seis años después. En la adversidad el futuro es oscuro y alberga horrores, aunque es obvio que lo que está por venir no ha ocurrido todavía y es obvio también que tenemos la posibilidad de decidir qué hacer, cómo y con quién. Resignación la justa. Es una advertencia. Reducir presión es mi intención de aquí en adelante, erradicar de mi vida todo aquello que no sume. Entiéndame, eso no quiere decir que agarre una manta, unas velas y busque una cueva, no: comienza un plan con horarios más estrictos, con menos pérdidas de tiempo, más satisfacciones y menos matraca. Cedo la idea, ahora que se acerca el año nuevo con sus propósitos de enmienda.

El pobre. Confesó el palomo ladrón, fue denunciado y va a juicio. El ministerio fiscal pide condena de prisión. El tribunal advierte que el interfecto puede ser condenado como consecuencia de la denuncia. Los focos apuntan al denunciante, qué cabrón. La apropiación -demostrable o no-, elemento secundario. España en estado puro, "la gente es como es", decía Manolo Medina, vaya falta de valores, reitero yo. Reivindico más calvinismo subtropical, ese que Juanma Bethencourt siempre me atribuye.

El pacto. Lógica política. A mí me gusta el pacto CC-PSOE. Haber planteado un acuerdo en cascada tiene su lógica y que haya excepciones también. Bermúdez no aceptó trabajar con Martín, en el Puerto de la Cruz incompatibilidad manifiesta y otro par de casos imposibles. En toda lógica el PSOE defiende a González Cejas, líder histórico, pero no se romperá el Gobierno de Canarias; al tiempo. No hay alternativa mejor. Ni CC suma con el PP ni Curbelo traicionará a sus camaradas socialistas ni Nueva Canarias se incorporará a un ejecutivo que tiene que resolver urgente el atraso inversor en la isla de Tenerife. Lo lógico sería aparcar las diferencias, atar los 400 millones que promete Montoro e intentar abolir la regla de gasto.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Populismo emocional

Me dice que no, me da las gracias, que sigue con las ñapas y con su paga. Constato la existencia de la renta básica universal y confirmo que el problema de España no es el paro. Ruptura social entre los que trabajan y los que no quieren, los idiotas que madrugan y los que viven a su costa. Fraude social que tiene su guasa aunque se aderece con mucha demagogia o de solidaridad mal entendida.
Dramática realidad desapercibida para la casta y para la nueva casta, carente de experiencia, que no sabe cómo funciona el sistema; otra consecuencia del nuevo régimen, la ausencia de profesionales y empresarios, expulsados de la vida política. Falla el diagnóstico, no es el paro, hablemos de la economía sumergida, del fraude o de la búsqueda obsesiva de la sopa boba. Trabajar en clandestinidad, cobrar subsidio y disfrutar de los servicios públicos. El uso sin contribución genera déficit. El déficit obliga a emitir deuda y a parar las inversiones. Círculo vicioso: fraude, déficit, deuda, no inversiones y paro.
Ahora, para reducir el déficit y cumplir con la UE, el sumiso gobierno popular pretende contener el gasto y subir los impuestos sin considerar siquiera la conveniencia de luchar contra tantísima actividad no declarada que socaba los pilares de la convivencia. Muy grave el desenfoque, un “punto ciego”, que diría Amin Maalouf, una de esas evidencias que tenemos delante de nuestras narices y no somos capaces de detectar.
Mientras, el éxito de Trump confirma la inexistencia de contrato electoral –promesas posibles e imposibles- y el triunfo del populismo como última reivindicación del individuo, centro de una espiral que dejó atrás el patriotismo y después el nacionalismo. Adiós a la universalidad del género humano, demos la bienvenida al verdadero protagonista: somos las nueve cifras del móvil con conexión 3G. El mensaje se particulariza segmentado hasta la unidad y sin atisbo racional, se nos atrapa a través de las emociones, sin escrúpulos, sin disimulo, como en el terrorífico anuncio de la Lotería. Vaya paradoja, la masa anónima devuelve el poder al sujeto. Tremenda paradoja, nuevos tiempos que demandarán viejos valores.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Respetito, si eso

(Publicado en el periódico El Día el 26 de noviembre de 2016)

Valores. Cotizan a la baja, sobre todo en la esfera pública. Qué peligro cuando no se monta un pollo con las conductas que atentan contra las normas -muy básicas y no escritas- necesarias para la convivencia pacífica. No entiendo por qué se tolera esa panda de impresentables que duerme en su escaño, en Cortes, y que no muestra un mínimo respeto, aunque sea impostado. En qué momento se instauró la tolerancia universal. Pues yo no estoy conforme: tolerancia cero a la falta de valores. Conste que se trata de una postura individual, le invito a hacer lo propio, pero no me malentienda, nada de proselitismo, puro egoísmo, mero afán por conservar un país mínimamente vivible. Qué peligro cuando la mentira, la falta de respeto o la connivencia no obtienen condena ni reprobación, cuando se aplaude sin pudor el fraude fiscal o la economía sumergida.

El pueblo. Toda la gente es buena. Una inmensa mayoría que nunca levantará la mano ni se pondrá al frente de nada. Quienes se mueven en la esfera pública son de una pasta especial y se aprovechan de que el resto asume su papel de masa anónima. Al menos debemos exigir que no abusen, aunque no sé cómo. Porque la gente, desde El Ampurdán a Sabinosa, trata con respeto a las personas mayores, quiere a su madre y usa traje en bodas y funerales, aunque sea modesto. Otro peligro acecha: emular la falta de valores, como si fuera aceptable. Protéjase de quien pretende ser "el pueblo", arrogancia indigerible.

Impuestos. Faltan 5.500 millones de euros para cuadrar las cuentas del Estado y cumplir el compromiso europeo. En dinero unos 1,2 billones de pesetas de aquellas; para simplificar, 118 euros por barba. Montoro, cóbrese los míos y déjese de inventar, que acabo pagando más... No me haga caso que los impuestos son cosa seria, no solo por la recaudación en sí misma, sino por sus efectos sobre la economía. ¿Más presión a las empresas o a los trabajadores?, ¿gravar el consumo en general o ciertos productos en particular?, ¿al patrimonio o al ahorro? La política fiscal, ¿es una cuestión ideológica? En teoría sí, aunque en realidad se atiende el criterio de los superexpertos y la intensidad de las fuerzas invisibles que sostienen el equilibrio. En mucha menor medida la voluntad o la osadía del gobierno de turno, "adiosgracias".

Fraude. Poner remedio a la confusión. Porque la omnipotente Agencia Tributaria se ocupa con entusiasmo de luchar contra el fraude fiscal, verdaderos expertos en detectar errores y lanzar complementarias. Pero claro, conocí a una persona que jamás pagó un impuesto y como no existía para la máquina nunca le reclamaron un duro. Vaya. Los responsables de la cosa a nada que llevaran los ojos abiertos (o cerrados) se toparían a diario con tantos que no existen. Una cosa es descubrir quién paga menos y otra muy distinta conseguir que paguen los que no pagan, si eso. La persecución de la economía sumergida como medida eficacísima para aflojar la soga al sufrido contribuyente. Investigar y sancionar, pero con pérdida de derechos, que sí, a lo bruto, sin contemplaciones: que usted maneja dinero negro, pues olvídese de su pensión de jubilación o de la prestación por desempleo, y ya veremos si pasado un tiempo le tramitamos una ayuda por caridad cristiana. ¿Exagero? Puede. Hablamos de valores, y quienes engañan no me hacen ni pizca de gracia.

Reacción. Confieso que me siento mal cuando no reacciono a tiempo ante la falta de valores en mi entorno cercano, me corto por evitar el conflicto, jodida educación. En particular con esta nueva ola de misoginia. Uf.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Lo nuevo que viene de viejo

(Publicado en el periódico El Día el 12 de noviembre de 2016)

Igualdad. De las elecciones presidenciales de los Estados Unidos me sorprende el escaso castigo recibido por la misoginia del candidato vencedor. Su aversión y falta de respeto hacia las mujeres no fue suficiente ni para que su propio partido de conservadores republicanos le apartara de la candidatura ni para que los votantes lo castigaran en las urnas. Nos enfrentamos en occidente a un neomachismo de imprevisibles consecuencias, ya sea por complejo de inferioridad o el presumible contagio de la cultura musulmana (Zurita, no te pases). En España se critica los modelitos de las nuevas ministras y ni se menciona las pintas de sus homónimos masculinos; acoso adolescente, violencia doméstica, techo laboral: el camino hacia la igualdad con tantos obstáculos en pleno siglo XXI es muy inquietante. Permitir tales conductas es de género idiota.

Machismo. Venimos de una sociedad machista, absurda y ridícula. Hombres machistas por comodidad y mujeres machistas por idéntico motivo. No existe conciliación entre la vida laboral y familiar ni horarios escolares racionales ni roles compartidos. La política obvia las cuestiones fundamentales de la vida cotidiana y así nos va. Tanto empeño en controlar la economía y tan poco en facilitar nuestro tránsito por este mundo cruel. Ni la casta ni la nueva casta consideran siquiera adaptar los horarios, socializar el coste de la maternidad, equiparar los derechos de ambos progenitores, en definitiva, considerar la importancia de la demografía, de la calidad de vida y de la igualdad, no como eslogan sino como objetivo a perseguir y a alcanzar. Inadmisible identificar el estado del bienestar con la renta per cápita, la capacidad de consumo o cualquier otro indicador económico; inquietante retroceso.

Populismo. Comparar los movimientos nacionalistas europeos con el show de Trump denota desesperado oportunismo. Nada que ver el Frente Nacional de Marie Le Pen, por ejemplo, con las promesas electorales de un solo individuo. Trump candidato y nuevo líder mundial, nadie sabe cómo, pero ni encabeza una nueva corriente ideológica ni pretende la refundación de la democracia. Dijo lo que la gente quería oír, ahora como nuevo presidente pretenderá hacer lo que dicte su olfato de empresario de éxito y hará lo que le deje el Partido Republicano que controla Congreso y Senado. Él y su verborrea de campaña, nada nuevo, por cierto, -ya sabemos que los políticos mienten-, pero imposible calificar como populista el pretendido regreso a los rancios valores de la América profunda. Peligro tenemos aquí con Podemos y su legión de intelectuales neocomunistas que lideran un partido con muchos seguidores que promete sopa boba universal y demoler el sistema para implantar no sabemos qué. Estemos tranquilos, Trump no hará nada que perjudique a sus empresas, ¿que reniega de la globalización? Pues bienvenido al club, nosotros en la UE, y en Canarias en particular, llevamos décadas poniendo trabas.

Teatro. Las declaraciones de Hernando, el del PSOE, en las que anuncia la negativa a los Presupuestos Generales del Estado, sean como sean, refuerzan la profecía de este oráculo. Teatro, la investidura de Rajoy, para alejar las nuevas elecciones de las fechas navideñas y dar tiempo a los socialistas a pasar la resaca.

Demolición. Y si en vez de mamotreto lo llamamos "aparcamiento subterráneo para dar servicio a la playa y al pueblo de San Andrés construido con dinero público". Procede destapar la manipulación mediática para tirar por el sumidero esos 15 millones. Qué vergüenza. Y una pena que el hormigón no admita ser reciclado para el nuevo edificio que se construirá en ese mismo sitio para ese mismo fin por imperativo del Plan General, norma de obligado cumplimiento. La justicia injusta que paga usted.

(Ilustración robada a Eduardo González)

sábado, 29 de octubre de 2016

Debate moral

(Publicado en el periódico El Día el 29 de octubre de 2016)

Miedo. Dejaré escrita mi voluntad para el momento en que aparezca alguna enfermedad mental degenerativa propia de la edad avanzada, por si se da el caso. Tiene que ser ya porque cuando se acerca el momento las personas no somos capaces de detectar el problema, nuestro cerebro nos engaña, sabemos que algo no va bien, sufrimos cierta frustración por la pérdida de capacidades pero nos adaptamos a la nueva situación. Es un proceso lento e implacable, años de lucha para que no se note, para seguir adelante y obviamos todo aquello que no cuadra sin considerar siquiera que pudiera ser una patología. Hasta que es tarde y ya no es cosa nuestra. Escrita y firmada, un testamento vital en acta notarial, por puro egoísmo, porque ni quiero ser una carga ni que me dejen drogado en una silla. Y también por amor, por ayudar a mis hijos.

Dudas. Toda una generación -la mía- que se debate ante las mismas cuestiones trascendentes: cómo atender las necesidades de la persona dependiente, cómo pagarlas, cuánta debe ser la implicación personal, en casa -con una voluntariosa señora cubana o contratar profesionales-, en un centro de día, ¿o mejor en una residencia? Dudas y culpabilidad, porque ninguna decisión parece correcta, te preguntas qué hubiera querido el reo, tienes en cuenta su dignidad y la tuya. Pero no estamos preparados. Frialdad racional y gestión de emociones, razón y corazón. ¡Socorro!

No te libras. Luchemos contra esa especie de vergüenza social. Vaya idiotez. Tenemos todos los números para que nos toque: a partir de los 85 la mitad de la población está afectada de algún tipo de demencia, ¡la mitad! Es que piensas que vas palmar antes o que eres del otro 50% con suerte... Que no, que no te libras y si no es a ti le tocará a tu pareja; que estás soltero, a tu hermana; que no tienes familia, pues deja todo bien organizado porque lo tienes crudo. Que funcione la tribu es cosa de todos y por interés de todos: ley de dependencia, formación de trabajadores y concienciación colectiva.

Control. Hay que estar atentos. Ni manías de viejo ni cháchara de abuelo Cebolleta ni cosas de la edad. Los pequeños olvidos, esas historietas que no tienen sentido o esa pérdida de habilidades cotidianas son síntomas de demencia. Prestar atención y darle la importancia que tienen. Acuérdate que el implicado cree que no le pasa nada, no querrá ir al neurólogo, ¿para qué?, se enfadará, hay mucha frustración. Búscate un subterfugio y si no funciona apunta los detalles y consúltalo con el médico de cabecera que sabrá qué hacer. La detección precoz es muy importante para atenuar los efectos negativos que surgen en la convivencia, para controlar la frustración de la persona afectada y para atribuir a la enfermedad esa nueva conducta tantas veces inexplicable. Hay fármacos, pautas relacionales y actividades que no curan (de momento) pero que consiguen mantener una aceptable calidad de vida para todos los implicados.

Instrucciones. Ni tu pariente es el único afectado ni tú te vas a librar, insisto. Y como la sociedad civil busca soluciones, existen organizaciones como Afate (www.afate.es) en Tenerife, que enseñan a manejar la nueva realidad, no solo respecto al enfermo dependiente sino para toda la unidad familiar. Cuando el conflicto racional/emocional llega al bloqueo y quieres pedir socorro, recurre a psicólogos especialistas, déjate ayudar. Por mi parte las instrucciones están claras: prever la venta de mi casa, recurrir siempre a profesionales para mis cuidados personales -me da igual dónde, que haga sol- y que me vengan a ver sin obligaciones asistenciales, solo por amor.


sábado, 15 de octubre de 2016

Incentivos

(Publicado en el periódico El Día el 15 de octubre de 2016)

Oposición. Razón llevaba el PP al exigir algo más que una aséptica abstención. Para un gobierno sin suficiente apoyo parlamentario mejor seguimos en funciones. Investir y bloquear parece peor que otras elecciones en diciembre. No creo que la gestora socialista aúpe al inane Rajoy para participar en las decisiones de Estado. No habrá abstención: el PSOE tendrá dos meses para recomponer mensaje, renovar equipos y buscar un líder. Para perder, quizás, pero con dignidad y coherencia, porque para ser oposición tiene que haber gobierno y para ser gobierno, votos suficientes. El razonamiento es simple. La recomposición pasa por una legislatura en la que se vislumbre capacidad de ser alternativa. Del nuevo gobierno, cuando llegue, no espero nada especial ¿y usted?

Más nivel. Cobrar impuestos, prestar servicios y establecer incentivos, a eso se dedica la administración pública con directriz política. A ver si conseguimos que los aspirantes respondan cómo piensan hacer esas tres cosas y con qué fin. La motivación debería ser solo una: procurar bienestar a nosotros ciudadanos, pues eso. Y que no nos vendan la moto ni con propuestas disparatadas ni con rancio inmovilismo, ni comunismo, que no funcionó ni en Alemania, ni perseverar en errores heredados del sindicato vertical. Un año de parranda, suficiente. Y que los partidos, para el noble ejercicio de la democracia, incorporen profesionales solventes, iba a sugerir, aunque eso sería demasiado hasta para el Optimista nato.

Prioridades. Lucha contra el paro. Un sistema de ayudas no contributivas -el arma secreta de la nueva política- desemboca en la autocomplacencia, ni estimula la mejora personal ni la búsqueda activa de empleo; copio a los expertos. Además, la gente que administra su exigua paga participa con extrema timidez en el consumo. Como el trámite ni es ágil ni está conectado, no aceptas un trabajillo de un par de meses para no perder la vez, carne de cañón para la economía sumergida, mantenido y expulsado del sistema. En el otro extremo los afortunados que madrugan, cuya antigüedad es su principal activo, devaluado el talento, la inteligencia y todas esas cosas, tela. Encadenados por la indemnización por despido, el derecho de sucesión empresarial o la subrogación laboral que vinculan -in aeternum- empleados y actividad. Y tres: si la sanidad es universal, que lo es, y las aportaciones a la Seguridad Social son un impuesto -si no lo fueran estaríamos ante una monumental estafa piramidal-, ¿cabría plantear el fin de las cotizaciones y que el Estado se financie mediante cualquier otro tributo?

Realismo. No seré yo el próximo presidente, no por falta de ganas, y aunque la ideas las venda gratis, que estoy dispuesto, es muy poco probable que en la política actual alguien siquiera se atreva a plantear eliminar cotizaciones o liberalizar las relaciones laborales. Seguimos empeñados en tratar de hacer funcionar un sistema con incentivos perversos. Paciencia. Mientras, loable iniciativa esos 32 nuevos inspectores de trabajo que moviliza el Gobierno de Canarias. La lucha contra el fraude es una actividad muy rentable -no solo por las multas, en su caso-, sino porque obliga a las empresas a competir en igualdad. Decisión valiente porque en un primer momento habrá damnificados, gente que perderá su empleo precario como efecto colateral mientras el mercado se ajusta. Ánimo.

Carreteras. Se acabaron los fondos del FEDER y en Tenerife sigue el atasco. Vaya. Un problema que trasciende lo insular y clama una solución a corto. El golpe en la mesa de Alonso es fundado. Sin capacidad presupuestaria habrá que recurrir al REF para conseguir la financiación vía deuda con el ahorro fiscal, que para eso está. No olvidemos el fuero.

sábado, 1 de octubre de 2016

Tuiteo de actualidad

(Publicado en el periódico El Día el 1 de octubre de 2016)

PSOE. Golpe de estado. Asediado Pedro Sánchez lo tildan de destruir el partido mientras le sacuden la silla. Golpe de estado en toda regla.

PSOE. Es la democracia, las mayorías y las minorías. Y el juego de tronos: ganar o morir. El ostracismo del dimitido, Sánchez lo sabe.

PSOE. Dicen los sondeos que sin Pedro Sánchez el PSOE sube ocho puntos en intención de voto... Mentira, me lo acabo de inventar, ¿entonces?

PSOE. Algo se mueve; al fin. Tendremos nuevos actores en las elecciones de diciembre. Curiosa pelea por liderar la oposición.

Elecciones. Ya nadie lo duda. Legislatura perdida, en la próxima importa más quién lidere la oposición y quién represente a la izquierda.

Elecciones. Vuelta al origen. La nueva política es un espejismo. La política estaba inventada y es como es. Faltaba perspectiva y ya está.

Elecciones. Ciudadanos en franco declive, Podemos con pies de barro y el PSOE con su propia guerra civil. Mariano eres un crack nato.

Granadilla. Si Clavijo hubiera podido. En los partidos no funciona el ordeno y mando, salvo en el PP y a costa de lo que ya sabemos. Ajo y.

Pacto. Está roto. Una pena. Esclavos de la palabra y dueños de los silencios. Lo de Granadilla estaba cantando y la amenaza, para qué.

Pacto. Toca renegociar las condiciones. La teoría del pacto en cascada es impecable, la práctica impredecible. A los hechos. No repitan.

Pacto. En negociación gana el que dice que no, haga la prueba. La alternativa que no suma no es tal. La afrenta se la comerán con papas.

Tarjetas black. Sinécdoque judicial: la parte por el todo, juzgados por el chocolate del loro y el rescate millonario a la barra de hielo.

Caja Canarias. Si lo que cuentan los testigos del juicio de Las Teresitas es verdad, tela marinera. Si es mentira, delito de perjurio.

Caja Canarias. Lo de Las Teresitas, ¿un ejemplo o la excepción? Amnesia colectiva mientras el dinero del FROB paga las prejubilaciones.

La paga. Prefieren cobrar que trabajar. Y no hablo de oídas. Un trabajo puede fallar pero la paga está garantizada. Incentivo para qué.

La paga. El diferencial que es capaz de ofrecer el empresario no convence: paga y ñapas con total flexibilidad exenta de impuestos. Olé.

La paga. A qué partido hay que votar para que acabe con el incentivo a no trabajar. Sin demagogia. No me haga caso, pregunta retórica.

Dependencia. No sé cuántos miles que se incorporan al sistema, bravo, pero no son todos. Nos hacemos mayores ¿y quién se hace cargo?

Dependencia. Se financia la economía sumergida. A qué partido hay que votar para que acabe con la economía sumergida... Perdón, me repito.

Dependencia. Conectar necesitados. El dinero público bien gastado para un fin elevado, como es el caso. Pero dentro del sistema, qué menos.

Política. Qué arregla quien no sabe del efecto perverso de las buenas intenciones y no domina las reglas del juego. Difícil, digo, imposible.

Política. Cada vez me gusta más.

Erasmo. Fui incondicional. La precisión de lo breve que requiere enfoque, siempre infravalorado. Anticipar el futuro también lo está. Y.

Futuro. Que es ya mismo. Lo difícil es vivir el presente.

Amor. Las cosas importantes las hacemos por amor. Tiene truco: el amor regresa multiplicado; ni lo exija ni lo espere, ahí está.

Por amor. Viejito tecnológico adaptado al formato de los 140 caracteres. Muy recomendable para enfocar y separar el grano de la paja.



En twitter: @pablozuritaes

sábado, 17 de septiembre de 2016

Fragilidad moral

(Publicado en el periódico El Día el 17 de septiembre de 2016)

Rabo de gato. Una hierba pajiza, insulsa, indomable. La habrá visto usted al borde de las carreteras, por taludes y laderas, con su característico penacho de cola felina. Una planta invasora, una plaga que se pretende erradicar en La Palma y en Tenerife, que amenaza con desplazar tabaibas y cardones de su hábitat natural. Titánico esfuerzo, su proliferación está tan avanzada que eliminarla es misión imposible, llegamos tarde. Ante la evidencia cabría enfrentar este asunto con otro enfoque, pensar en el "rabo de gato" como un arma capaz de colonizar y retener terreno degradado como ninguna otra. Porque si hay suelo hay esperanza, y después repoblar, no solo con pino canario, sino con la flora canaria que corresponda a cada paraje.

Apuesta. Quise aplicar esta reflexión a la política española, lo del enfoque desde otro ángulo, pero no se me ocurre cómo. La conclusión es idéntica miremos de frente o del revés, desde la izquierda o la derecha: electoralismo puro y duro, no hay más, sin careta ni disfraz. A ver qué ocurre en Galicia y el País Vasco mientras las Cortes investigan qué pasó con el exministro Soria, tic tac, sin prisa, porque no hay nada más gratificante que despellejar altos cargos caídos en desgracia, parlamentarismo rosa en papel cuché, tic tac, no hay ningún otro asunto que merezca la atención de sus señorías, tic tac, elecciones autonómicas en septiembre y elecciones generales en diciembre con acuerdo unánime para evitar el bochorno el día de Navidad. Subo la apuesta.

Inhabilitación. La sensación de corrupción universal justifica al delincuente, tal conducta se percibe casi como costumbre social, una insana tradición con la que debemos convivir, incómoda e inevitable como la calima sahariana. Café para todos aunque no son lo mismo 740 millones de los ERE que el pitufeo de la pandilla de Barberá ni es equiparable la fortuna de Bárcenas en Suiza a la explicación desafortunada sobre la empresa heredada en Panamá. Sorprendente la solicitud de condena; de acuerdo con la privación de libertad, pero no puedo entender el castigo de inhabilitación para cargo público. País este donde la ley prevé que los partidos políticos o los votantes pudieran volver a confiar en el procesado dictada condena firme por corrupción; vaya fragilidad moral. En la petición del fiscal echamos de menos la exigencia de restitución del daño ocasionado y/o la devolución de la pasta extraviada.

Lucha de clases. Y no hablo de oídas. Ofreces un puesto de trabajo con carácter indefinido a un parado de larga duración, piensas que esa oportunidad le va a cambiar la vida, te convences de que la edad es un grado, que la experiencia siempre suma y que la confianza otorgada comportará mayor implicación. Pues vaya chasco. Vaya decepción cuando el sujeto explica sin titubear que prefiere cobrar su paga y que no piensa madrugar. Pero tú sí que madrugas, te cobran el IGIC en cada compra y te retienen a cuenta del IRPF impuestos que se usan -precisamente y entre otras cosas- para pagar esa prestación social que permite al nota quedarse en la cama. Comienza un nuevo orden con nuevas clases sociales: los tatuados y los no tatuados, los dispuestos a madrugar y los que no. Y no hablo de oídas. Si te dan a elegir, vaya faena. Digo fragilidad moral por no ser soez. En España no estamos preparados para la renta universal, imagínese, a recibir por el ala nos apuntamos todos.

Alzhéimer. En su día mundial, merecidísimo homenaje a los cuidadores que asumen la carga. Y bravo por el Real Casino de Tenerife y Afate por ese taller que les da un respiro.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Terceras elecciones

(Publicado en el periódico El Día el 3 de septiembre de 2016)

Patio de vecinos. No es tan grave. Una contingencia de la vida pública, consecuencia de cómo somos los españoles, nos guste o no. Porque la sociedad española es como es; no va con nosotros cenar a las seis de la tarde ni "vendernos" al adversario por un fin superior para el interés general. Votaremos otra vez, puede que incluso a los mismos aspirantes, y saldrá algo parecido pero con matices, y así, una y otra vez, hasta que sumen 176 escaños partidos de ideología afín cuyos intereses coincidan. Seamos realistas. No son los políticos ni son las leyes, la esfera política no es un ecosistema aislado, sino reflejo de la calle (piense en las reuniones de su comunidad de vecinos). Y para quienes se escandalizan por el despilfarro de la nueva cita electoral, ¿qué son 200 millones, cinco eurillos por barba, para mantener la paz del reino? Calderilla, el precio que hay que pagar; lo de Venezuela, eso sí que sale caro.

Fracaso. Habrá elecciones de nuevo, con independencia del resultado de ayer noche (para este oráculo, al escribir esta columna, todavía no hay resultado de la investidura). Elecciones en unos meses, rapidito, aunque Mariano amanezca hoy como nuevo presidente. Elecciones porque no hay tradición parlamentaria que permita un debate sano sobre cada una de las cuestiones que una cámara legislativa debe decidir previa adopción de acuerdos. Que no son tantas, por cierto. Una cámara inoperante para sacar adelante iniciativa alguna no es viable. Bastará la primera ley que se someta a trámite, da igual cuál: mucha mucha demagogia, discurso vacuo para la hinchada, acusaciones sobre cuán demócratas son unos y otros, y nada más. Legislatura fracasada, barajamos, repartimos cartas y a jugar otra mano.

Reto mediático. Veremos qué pasa con los partidos y sus líderes. Veremos qué hacen los aparatos y la militancia, si habrá movimientos internos para designar nuevos candidatos o si repiten los mismos. Algo de salsa tendrán que poner para conseguir el interés de los votantes, aunque solo sea por atender la recomendación de los expertos del marketing: caras nuevas, más guapos, más interesantes, con un pasado turbio que destripar en los programas del corazón, no sé, con alguna característica especial que permita suscitar expectación, la chufla o el morbo. Porque no creo que nadie se atreva a hablar de política en esta nueva campaña ni de programa ni de propuestas de regeneración democrática. Vaya reto de comunicación, igual que tratar de vender profilácticos sin enseñar el objeto ni explicar el fin para el que están diseñados, igual que promocionar una intervención para eliminar la miopía sin mencionar el quirófano, centrado el mensaje en el resultado: una apasionante vida sin gafas.

El sistema. Lo importante la vida nos lo enseña con crueldad. En Navidad lo importante no serán las elecciones, en su caso. En Navidad estaremos pendientes de la familia, de los que están y de los que ya no están, de los niños y sus regalos, de las cenas de compromiso, de la tradición de juntarnos todos, brindar y discutir, aunque este año no será de política. Que haya Gobierno no es tan importante mientras se respeten las reglas básicas y haya personas que velen por el sistema, que las hay. La política no es tan importante, tanta insistencia y tanta promesa de hecatombe para poner las cosas en su sitio. Preocupados debemos estar por la conducta insolidaria de nuestros compatriotas, esa gente que prefiere un subsidio a un trabajo y todas esas cosas, comportamientos del ámbito personal.

Septiembre. La Unión Deportiva, líder provisional de la primera división, y la vuelta al cole. Septiembre empieza duro, muy duro.

sábado, 20 de agosto de 2016

La oferta y la demanda

(Publicado en el periódico El Día el 20 de agosto de 2016)

Oferta. La actividad parlamentaria exige tradición, costumbres que se trasmiten de generación en generación, antigua usanza, nueva doctrina..., pero todavía no tenemos nada de eso; de momento tan solo pacífica alternancia. Conste que entiendo a los partidos que dicen que no, que no quieren colaborar a que su rival político sea investido presidente, ya sea por orgullo y aunque tal conducta les delate. Sitúan al inquilino de la Moncloa en un plano muy superior a las cuestiones de fondo que toca dirimir en Cortes y a sí mismos como no aludidos en una posición poco convincente. Esta breve legislatura, postergada a fin de mes a un resultado incierto, evidencia esa falta de tradición y el escaso sentido de Estado de todos sus actores. No hemos visto al PP indagar qué tendría que proponer para que los parlamentarios de Unidos Podemos, por ejemplo, apoyaran una hipotética contrarreforma de la reforma laboral; tampoco le han preguntado al PSOE qué artículos de la ley Wert habría que modificar, no ya para aceptar una cálida abstención en el debate de investidura, sino para conocer de primera mano cuáles son esas diferencias insondables.

Demanda. Ningún otro concernido en la búsqueda del consenso. Ni PSOE ni UP -ni siquiera C's que se conforma con el primer round- se atreven a enseñar sus cartas, a jugar duro, a exigir condiciones un paso más allá (¿otro candidato del PP?), ninguno se arriesga a contar detalles sobre qué quieren para España. Callan, no vaya a ser que alguien pueda interpretar coincidencias de alguna clase o atisbo de compromiso. No se trata de reducir el paro ni de activar la economía, sino de que sean "los unos" y no "los otros" quienes impulsen tales mejoras. Cuando la política se olvida de su fin último, sobra, no interesa.

Atasco. La investidura de Rajoy es un accidente que podría ocurrir (me plagio a mí mismo); basta que al acuerdo profiláctico entre PP y C's se sumen, mediante una inocente inhibición, algunos diputados de las fuerzas independentistas que entiendan que la debilidad de un gobierno en minoría dará alas a sus pretensiones. Aunque conformar gobierno es un problema menor: después toca sacar leyes. Sin un sólido pacto, con C's también en la oposición, no sé yo, porque si llevan tantos meses para una única votación y no han sido capaces siquiera de sincerar posturas ni de enseñar el juego para sumar, ¿qué pasará con los presupuestos generales?

Mucha suerte. Visto lo visto, las terceras elecciones parece ser la única vía para desatascar el poder legislativo, para buscar y encontrar una mayoría suficiente. Y nos damos unos meses más, incluida la prórroga de las anteriores cuentas del Estado, sin tanto recorte y sin subidas de impuestos. Terrible: no hacer nada funciona (a veces). Afortunados contribuyentes tenemos suerte y la prima de riesgo en mínimos para endeudarnos más barato; si es que no hay mal que mil años dure. Nuevas elecciones el día de Navidad, reconozca que tiene su gracia. Tantos meses de política para acabar hartos y para nada más. Más terrible aún: la vida sigue sin ellos.

Suben los precios. Encantado con las cifras récord en la entrada de turistas, encantado sin matices, cuantos más mejor, si pagan sus cosas y si las empresas que los atienden liquidan sus impuestos. Sin peros. Hay que confiar en el sabio mecanismo de la oferta y la demanda: si esta aumenta, suben los precios (noticia de estos días). El turismo no es la panacea, pero puede ser un buen negocio, y seguimos con suerte (por desgracia) dada la nefasta situación sociopolítica de nuestros competidores.

sábado, 6 de agosto de 2016

El hecho diferencial

(Publicado en el periódico El Día el 6 de agosto de 2016)

Fascinante. La tecnología nos supera. Las guías de teléfono, por ejemplo, fíjese qué invento, y ya no sirven para nada. Ahora cualquier móvil incluye reconocimiento de voz y hay aplicaciones capaces de traducir textos a cientos de idiomas; imagínese, de ahí a un dispositivo traductor al instante va un paso. Nosotros pensando que la educación bilingüe era lo máximo y estará obsoleta en nada. La vida cotidiana y la cultura en idioma materno, traducciones profesionales y para entendernos bastará un aparatito en la oreja. Aprender inglés por placer, no por necesidad. El hecho diferencial catalán lo resuelve una "startup" de Corea del Sur, ¿se da cuenta?; después ya solo discutiremos por dinero. No sé si a usted le pasa lo que a mí: los nuevos tiempos me fascinan, con tanta tecnología y el conocimiento plenamente disponibles. En la agricultura, la investigación científica acelera la mejora genética, producir comida ya no es un factor limitante; en la industria, los robots hacen el trabajo sucio; el futuro es de las personas, de la creatividad, de la innovación, del ocio, de procurar el bienestar. Prepárese.

Perjudicados. Cualquier novedad tiene damnificados, que son los que pierden con el invento, claro, y se oponen a que tales avances tengan lugar. Está en nuestra naturaleza, somos del gremio, cada uno del suyo, y quienes proponen ideas disruptivas son el enemigo. El gremio de los profesores de alemán dirá que estoy loco, que una máquina jamás será capaz de interpretar los matices; yo tampoco, aunque estudie unos cuantos años más. Es duro que la ocurrencia de un friqui nos deje sin trabajo y nos cambie la vida, es verdad. Por suerte siempre hay alguien dispuesto a aceptar cualquier idea ingeniosa y probarla, a pesar de.

Buenos deseos. Habrá escuchado a quien sostiene que tirar colillas en la calle crea empleo -en las empresas que trabajan para el ayuntamiento-; vaya error tener que destinar dinero público a esa tarea. Además, una cuestión de estrechez de miras desear para la gente una ocupación tan ingrata. En plena transición tecnológica, cuando tantas profesiones desaparecen o están a punto de hacerlo, hay quienes sugieren implantar una renta básica universal, dinero por nada, y romper con los mecanismos de la superación personal, la cultura del esfuerzo y todas esas cosas; no sé yo si bastaría con desatar el corsé y dejar que pase lo que tenga que pasar.

El sistema. La papelera situada por fuera de la oficina de la Seguridad Social rebosa impresos que jamás serán usados. Puedo entender -nunca defender- la economía sumergida perpetrada desde la impotencia de enfrentar la burocracia: petición de cita previa, presencia física, alta como empleador, alta del empleado, contrato, todo en papel por duplicado, copia de los DNI y tres pólizas de veinticinco pesetas... Así es el proceso para formalizar una empleada de hogar para seis horas a la semana. Descorazonador. Se estima que el 84% de quienes preguntan desisten y el 100% de quienes no preguntan también desisten. Prurito profesional o incapacidad, elija, el desatino está enquistado, perpetúa la economía sumergida y sus terribles efectos secundarios, el origen de todos nuestros males; qué pesado me pongo.

En política. Saber interpretar y anticipar los cambios, conseguir que el sistema permita que esa innovación tenga lugar, luchar contra los "lobbies", favorecer la competencia, usar la tecnología para simplificar y ganar eficacia. El reto es abrumador, qué pena la falta de consenso. En cualquier caso, no tema, lo peor que puede ocurrir es que el Estado colapse por propia obsolescencia, nada grave y quizás inevitable. Después, empezar de nuevo: el futuro, quiero decir, el presente, es fascinante.

sábado, 23 de julio de 2016

A cambió de qué

(Publicado en el periódico El Día el 23 de julio de 2016)

De nada. Y por qué no. En este mundo interesado hay quien hace cosas porque sí, digamos por amor. El altruismo es el "summum". Le recomiendo que lo practique alguna vez, haga algo bueno sin pedir nada a cambio, sin esperar agradecimiento ni comprobar sus efectos beneficiosos; delos por cumplidos, actúe sin que nadie lo sepa. Activará la llamada motivación trascendente, que explicaba el profesor Viasa Monteiro; demuestra que usted es una persona evolucionada; experimente una nueva sensación de felicidad.

De nada inmediato. Por insólito tiene a todo un país en jaque. Porque los independentistas catalanes, llegado el momento de la verdad, se abstendrán para el nombramiento del ungido Mariano, sin pacto ni leches, sin pedir (ni recibir) nada a cambio. Suficiente premio enfrentarse a un gobierno débil. El camino tortuoso de la independencia y esas pequeñas concesiones que un presidente necesitado estará en disposición de apañar. No hace falta especular conversaciones "off the record" ni acusar al PP de conducta incestuosa. Toda una legislatura para lo que sea, siempre y cuando evitemos el rodillo de una mayoría absoluta. La abstención de Ciudadanos puede ser suficiente si el resto de partidos minoritarios toman conciencia de su poder: que gobierne Rajoy, que ya hablaremos. Ni a Podemos le interesan unas terceras elecciones -arrepentidos estarán del "affaire" con Izquierda Unida- ni a Ciudadanos, que no querrá perder su última oportunidad. Al PSOE le da igual liderar la oposición ahora o después, resignado a pasar la penitencia. Qué pena que para la investidura del presidente no esté previsto el voto secreto.

De un futuro prometedor. Todavía hay quien defiende en público la economía sumergida como circunstancia sobrevenida que ayuda a los desfavorecidos. Debe ser difícil de entender la concatenación de nefastas consecuencias que origina cobrar en negro, que mantiene bajos los sueldos e impide que las empresas creen empleo al no poder competir con los que podrían ser sus empleados, que se venden en precario; se deterioran los servicios públicos por falta de recursos, se paran las inversiones. Y mientras, hay que dedicar más dinero para ayudas sociales, a quienes les hace falta y a los que piden, guardan la pasta debajo del colchón y lo cuentan. Acabemos con la economía sumergida, enterremos al Lazarillo y salgamos definitivamente de la crisis.

De votos. A ver si acaba la campaña electoral. En un país con sueldos devaluados e inflación negativa, nadie se atreve a hablar de los abusos al sistema, del fraude y de las altísimas pensiones máximas (inauditas en ninguno de nuestros socios de la UE) y de las prejubilaciones incentivadas. Porque es mentira. Nuestro sistema de pensiones no es una estafa piramidal; nadie se paga su propia jubilación: se trata de pura y dura recaudación de impuestos. Si la Seguridad Social no ingresa lo suficiente, las pensiones se abonan con el IRPF o con el IVA o con la tasa de los carburantes. Garantizadas, sí claro, siempre habrá algo que dejar de pagar.

De subir de nivel. Así funciona el Pokémon Go: capturas bichejos virtuales a cambio de subir de nivel. Es una pena que no se le ocurriera a usted, pero eso tienen las nuevas tecnologías: a un tipo se le ocurre una bobada, alcanza éxito universal y se forra. Será una moda pero ahí está. Y ya tenemos al político iluminado que pretende pagar para que la "madriguera" Pokémon sea este o aquel lugar de interés turístico, para potenciar su atractivo. Esfuerzo inútil; necesitan un asesor impúber que les aclare que tal promoción no servirá de nada: el que juega ni se fija. Conclusión que explica casi todo.


jueves, 14 de julio de 2016

La guerra de los mundos

Que la invasión del "rabo de gato" (Pennisetum setaceum) es uno de los grandes problemas
medioambientales de Canarias parece que ya está fuera de toda duda. La irreversibilidad del problema, dado el avance de la plaga, aunque dispusiéramos de recursos económicos infinitos, que no es el caso, parece también irrefutable. Diez mil semillas por planta y seis años de persistencia de la capacidad de germinación, el enemigo utiliza armas imbatibles.

Especie invasora que desplaza la flora local y con ella a toda su fauna asociada, invertebrados, reptiles y aves. He observado la convivencia pacífica con plantas propias del piso basal pero no encuentro en la bibliografía mención a qué ocurre realmente en series más largas, si el rabo de gato colapsa el desarrollo de las especies preexistentes, si impide su propagación natural hasta el exterminio, si afecta a unas especies determinadas o a todas, o si el nuevo invitado ocupa solo los espacios libres.

La alta capacidad de colonizar suelos degradados, consecuencia del pastoreo intensivo y persistente, terrenos removidos que no pueden considerarse suelo (taludes o escombreras) e incluso paredes naturales especialmente agrestes, ofrece una oportunidad que estamos obligados a investigar: su evidente adaptación para fijar o encontrar nutrientes, la mejora del sustrato con aportación de materia orgánica y las nuevas condiciones de humedad e insolación que crea a nivel del suelo.

Estas poblaciones de rabo de gato se han convertido, a empujones, en el primer estadío de la sucesión natural que ocurre en los ecosistemas cardonal-tabaibal y bosque termófilo por los biotopos que ocupan.

Y no son las únicas, el "tabaco moro" (Nicotiana glauca) es otra exótica habitual que acompaña en las primeras etapas a las gramíneas autóctonas de los géneros Hyparrhenia, Stipa, Lamarckia, Aristida o Cenchrus, a las aulagas (Launea arborescentes) o las magarzas del género Argyranthemum. Después vienen las tabaibas (Euphorbia balsamifera y E. berthelotii) y los verodes (Kleinia neriifolia), hasta el momento en que aparecen los cardones (Euphorbia canariensis) y todo su séquito de cornicales y tasaigos (Periploca laevigata y Rubia fruticosa), entre otras, los balos (Plocama pendula), tajinastes del género Echium y el resto de especies propias de ese piso de vegetación.

En espacios con más suelo y pluviometría, en los estadíos más avanzados, los sistemas naturales evolucionarían hacia el bosque termófilo, con guaydiles (Convolvulus floridus), dragos (Dracaena draco) y palmera canaria (Phoenix canariensis), como elementos más significativos.

El rabo de gato es el rey de la conquista, el más agresivo, el que emplea mejores técnicas de colonización... podría ser también una oportunidad para hacer madurar sistemas vegetales en entornos degradados. No tratar de eliminarlo por completo, misión imposible, sino solo actuar para dejar que prosperen otras especies, "hacer hueco" para que no ahogue a especies endémicas, que puedan liberar semillas y atraer a su fauna asociada. Esa tarea, la de liberar espacio requerirá, en cualquier caso, unos recursos muchos más asequibles.

Queda pendiente la investigación a fondo, ensayar cómo coexiste con otras plantas, estudiar si el rabo de gato puede ser la oportunidad de plantear reforestación de la vegetación propia del piso basal, tan importante en antiguas zonas de pastoreo de todas las islas. Mientras, mientras investigamos, al menos el suelo está protegido frente a la erosión, que no es poco.






sábado, 9 de julio de 2016

Hijo pródigo

(Publicada en el periódico El Día el 9 de julio de 2016)


Matayotes matayotetos kai panta matayotes.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
(Eclesiastés 1:2)

Reino Unido. Con los brazos abiertos. Veremos cómo se cuestiona la legitimidad de la mayoría simple para una decisión de tal calado, a la gente reaccionar ante el macabro espectáculo y cómo se impone el sentido común más allá del Canal. Enfrentamiento entre rivales políticos -laboristas y conservadores, dimitidos ambos- que jugaron con la estabilidad económica global para desprestigiarse mutuamente. Jodida vanidad. La libra esterlina depreciada, las grandes corporaciones financieras obligadas al corralito y la ola del tsunami que arrasa los mercados europeos. Los mercados, tan miedosos ante la incertidumbre. Europa debe recibir a Reino Unido con los brazos abiertos y fuegos artificiales el día de la refundación. Y quizás haya que plantear nuevas condiciones no solo para el hijo pródigo, sino para todos los socios, atascados en la burocracia de Bruselas y la austeridad de Berlín.

Marcha atrás. En España nadie se desdice desde 1986 cuando el PSOE de Felipe pidió el "sí" a la OTAN, en referendo, como Cameron. Por tanto, después de estas dos semanas de declaraciones, el oráculo está en disposición de proclamar que estamos enfilados a una nueva cita electoral, sin acritud, a la tercera la vencida. Sin especular y sin divagar sobre acuerdos no alcanzados: ni el PP conseguirá sumar con Ciudadanos mientras siga Rajoy, que no piensa irse, ni con el PNV, que dice que no, ni el PSOE se abstendrá, ni el PP ni Ciudadanos permitirán que gobierne la izquierda. Cuánta vanidad. No hay combinación posible sin que alguien diga Diego, harto improbable. A los españoles nos molesta la situación política pero no nos preocupa, eso dice el CIS. ¿Otras elecciones? Adelante. Mensaje recibido: bipartidismo, blanco o negro. Vuelta al principio salvo que aparezca un nuevo partido liderado por Miliquito, por ejemplo, como Beppe Grillo en Italia; imagínese el lío, pero lo que nos íbamos a reír. Convencido, sin embargo, de que al final los españoles daremos marcha atrás como medida profiláctica.

Nuevas elecciones. La ausencia de gobierno no impide que se recoja la basura, se limpien las calles o se encienda el alumbrado público. La economía marcha mejor y el paro baja. Además, sin acuerdo parlamentario habrá que prorrogar los presupuestos, lo que frenará el serruchazo que exige la UE; una manera sutil de zafarnos del objetivo de déficit por causa de fuerza mayor. Mariano es un tipo listo o con estrella. A todo se acostumbra uno, a votar también. Además, con un poco de suerte los partidos se deciden a proponer nuevos candidatos para el nuevo teatrillo. O quizás hoy la ejecutiva del PSOE, treinta años después, decide pasar a la oposición y dejar que el PP nombre a sus ministros. Poco probable y de nada servirá, en su caso, porque la tradición parlamentaria española, jodida tradición, impedirá alcanzar acuerdos de enjundia entre tanta minoría. Atasco ahora o en seis meses; mucho tendría que cambiar el panorama.

Arrogancia. Otra forma de vanidad, cuando pensamos que somos inmunes a los síntomas del envejecimiento. Entrenar el cerebro a diario para mantener nuestra calidad de vida, viajar para crear nuevas conexiones neuronales, aprender lo que sea, que tal capacidad nunca se pierde. De todo esto habló Jesús Castro, psicólogo de AFATE, esta semana en el Real Casino de Tenerife, que ofrece a sus socios clases de pilates y un nuevo taller de entrenamiento cognitivo: "Mens sana in corpore sano".

Fraude. La corrupción y el fraude están entre las principales preocupaciones de los españoles; ni la falta de Gobierno ni el deterioro del medio ambiente, tome nota.

sábado, 25 de junio de 2016

Reflexionemos pues

(Publicado en el periódico El Día el 25 de junio de 2016)

En conciencia. Sin intención de influir, huelga aclarar que hoy no es día para eso y ni siquiera sabría cómo. Tampoco tengo claro la conveniencia de ejercer el derecho a votar, que como tal, como derecho constitucional, es discrecional por parte del elector. Debe ser la edad; ahora lo veo más claro; resulta igual de legítimo someterse a la voluntad de la mayoría, no ir a votar o votar en blanco: "Elije tú si quieres, actúa con responsabilidad y carga con la culpa si algo sale mal; a ver si votas en conciencia, tornillo, con la cabeza y no solo con el corazón". No vale tirar la piedra y esconder la mano; después, si te suben los impuestos, no te quejes.

Anécdota. Nadie habla del futuro. Mañana no se decide qué hacer con este país, sino quién debe ser presidente; qué pena que no haya candidata a presidenta, ganaría de calle. Todos los aspirantes aceptan que la acción política venga impuesta por Bruselas; esos 10.000 millones de recorte; ya nos va bien, de buen grado de momento (no como los hijos de la Gran Bretaña, que dijeron que no a Europa). Mañana está en juego quién firma, poco más, quién reparte tantísimos cargos de libre designación, quién encarga las escuchas -aunque alguna cosilla se filtre- y quién veranea en La Mareta. Lo verdaderamente trascendente, los presupuestos generales del Estado y esas cosas, se decidirán en Cortes después de un esfuerzo negociador del que no tenemos antecedentes: esa es la nueva España, y quien sea presidente es anécdota, no se han enterado.

Pasar el trago. Toca. De los aspirantes uno será el afortunado presidente; veremos quién y cómo llegan al entente; me da igual, confieso. A los otros les tocará pasar el trago, con espíritu constructivo, espero. Este país no aguanta más reproches, ya está bien, toca ponerse a trabajar, trabajar en serio. Y eso requiere llegar a acuerdos. Y llegar a acuerdos exige transigir y transigir permite avanzar. Con los acuerdos siempre sale algo positivo. Hasta el vilipendiado Zapatero se entendió con Aznar, semidiós en aquella gloriosa segunda legislatura. Nadie en España se cree menos que Zapatero, aunque ninguno ha sido capaz de repetir la hazaña de cruzar el desierto indemne; hacer oposición es más difícil.

Castigo. Votar es un derecho, trabajar es un deber. Quien propone que se cobre del erario por la cara, sin trabajar, hace apología anticonstitucional; sin pudor se pasa el artículo 35 por el arco del triunfo. Quien piensa a estas alturas de la humanidad que el comunismo es la solución es que no tiene noción alguna de la historia reciente ni lee periódicos ni se interesa por lo que ocurre en nuestro planeta. Hay vicios que no conviene volver a probar ni siquiera por placer; el vicio tiene su propio castigo. Y me gusta el idealismo utópico, que conste, es como el amor puro, pero no nos engañemos, no estamos preparados para un sistema colaborativo. Quizás en un par de generaciones o dentro de mil años la sociedad española abandone la picaresca, los egoísmos y encuentre encaje un sistema así, podría ser. Yo no lo veré y usted..., bueno, quizás usted sí, que eso tiene la palabra escrita, que nos sobrevive. Reflexiones, que hoy toca.

Trampas. Ni pensar en el "voto útil", vaya chorrada interesada, ni en que elegimos a un señor para presidente -que no es cierto, se vota a un partido-, ni pensar a quién mandas a Madrid con tu voto, quien sea, que se diluirá en su grupo parlamentario. Es simple: qué dicen que harán y si usted se lo cree.

sábado, 11 de junio de 2016

El gremio del crimen

(Publicado en el periódico El Día el 11 de junio de 2016)

El poder. Ninguno de los aspirantes al Gobierno, ni los nuevos partidos ni los viejos, identifica el poder de los gremios como responsable de la incapacidad de la sociedad española para adoptar los cambios que exige el momento. El triunfo del corporativismo frente a cualquier otra expresión de la democracia viene de herencia. Nuestra cruz son los gremios -y no solo en la política-, nuestra penitencia un esquema mental perfectamente adaptado a ese ecosistema y nuestro castigo el atasco socioeconómico y el desánimo de tantas miles de familias. Porque es fácil coincidir en el diagnóstico, incluso en las propuestas de la izquierda y la derecha, similares con apenas matices. En todos los casos, remedios inaplicables por similar motivo: los implicados no quieren.

La fidelidad. El gremio mima a sus miembros, los protege, o al menos eso pretende. Sindicatos, asociaciones empresariales o partidos políticos; organizaciones formales o colectivos cuyo vínculo es la defensa de una actividad o de un estatus: estibadores, médicos o vendedores ambulantes. Fidelidad al gremio sin fisuras, por necesidad de ser aceptados y convencidos de que la unión hace la fuerza. Fuerza ante quienes pretenden invadir su cuota de mercado o de influencia, incluso cuando la "agresión" viene impuesta por un avance tecnológico, la globalización o una nueva realidad social (como siempre ocurre). Los registradores quieren cobrar, aunque un único catastro electrónico sería mucho más eficaz para la gestión de la propiedad privada, los taxistas retrasan el tranvía hasta el aeropuerto para no perder clientes, los alcaldes ni se plantean la fusión de ayuntamientos porque ninguno quiere dejar de serlo. Conservar privilegios a toda costa aunque tal conducta colectiva comprometa el funcionamiento del sistema.

La comodidad. Un ejemplo: el 97% de los docentes cree que está bien preparado, sentencia José Antonio Marina, superexperto en la materia. Mientras, en Canarias, un cuarto de la población no ha terminado la educación obligatoria y el aprendizaje de una lengua extranjera sigue siendo una entelequia en la escuela pública, especialmente importante en una comunidad autónoma que crea miles de puestos de trabajo en el turismo, empleos que se cubren con profesionales que vienen de fuera. ¿Mejorar la educación? Sí, claro, pero ¿cómo reciclar a quien no quiere? Pensemos en cualquiera de los servicios públicos esenciales, en su correcto funcionamiento, ¿cuestión de presupuesto o de gestión a largo plazo? Y una última pregunta, ¿quién le pone el cascabel al gato, quién se enfrenta al gremio? El precio a pagar es altísimo y lo digo con conocimiento de causa.

La competencia. Queremos vivir en la economía de mercado, pero negamos uno de sus principios fundamentales y concluimos que el sistema no funciona, vaya trampa. Porque el equilibrio entre la oferta y la demanda funciona; está probado. Desde lo público basta fijar las reglas del juego, que sean claras, y luego inspeccionar y hacerlas cumplir. Y entonces, cuando la cosa marcha, para proteger el negocio, el gremio pide incentivos fiscales (qué bien) que distorsionan la competencia (vaya hombre) y a la larga producen efectos no deseados (ups, vaya, qué mal). Y entonces el gremio pide limitar la competencia y esa limitación conlleva una nueva distorsión (de mal en peor). Pensemos en las leyes del suelo o en el ocaso de la agricultura en Canarias, por debajo ya del 1% del PIB. Y lo preocupante es que no trasciende el origen del problema, porque no es suficiente resolver alguno de esos bucles: hay que llegar al fondo, fomentar la competencia real y sus mecanismos.

El futuro inmediato. Al final no creo que seamos capaces de zafarnos de la maldición de los gremios, al menos nosotros solos.



sábado, 28 de mayo de 2016

Qué tendría que pasar...

(Publicado en el periódico El Día el 28 de mayo de 2016)

Para formar Gobierno. Lo improbable. No creo que debamos especular con una abstención en masa en la izquierda que aúpe al PP a una nueva mayoría absoluta. Ni tampoco concluir que la inacción del amortizado Rajoy desmovilice el voto de derechas en el mismo momento en que explote la conexión venezolana, por decir algo, que desprestigie definitivamente a Unid@s Podemos, alineación planetaria que impulsaría a Pedro Sánchez al estrellato: imposible. Imposible también que cualquiera de los grandes partidos constitucionales se pliegue a cerrar acuerdo de gobierno con la izquierda integrada por declarados independentistas. Igual de inverosímil que la gran coalición a la alemana renegada tres veces por manifiesta incompatibilidad. Se acerca la segunda vuelta con los mismos actores -reflejo de la falibilidad del oráculo- y los mismos argumentos que a nadie interesan ya, ni actores ni argumentos. Más de lo mismo, por desgracia, repetiremos además sin entusiasmo alguno, todos suspenden: votaremos solo para impedir que salga ese otro candidato que nos gusta menos aun.

Para poder gobernar. Transigir como única opción. Gestionar las minorías pero sin reproches y sin acritud, que la lista más votada forme Gobierno y que someta su gestión e iniciativas legislativas al escrutinio de la Cámara, día a día. Que la oposición actúe como tal para construir, no para destruir, como viene siendo habitual. Requiere que inhibirse en la sesión de investidura sea entendido como lo que es, no como un apoyo a la causa, sino como voluntad de desbloqueo y que la responsabilidad sea asumida por todos los elegidos y no solo por parte de los integrantes de esa inalcanzable mayoría. Abandonar la cantinela electoral, ejercicio inútil a estas alturas, y empezar a buscar soluciones con acuerdos o desacuerdos sobre cuestiones concretas. Y que cada cual explique el porqué de este o aquel posicionamiento político y justifique cada bloqueo o cada consenso. Eso es democracia, de la buena, menos descalificación, menos discrepancia peregrina y más búsqueda de soluciones prácticas.

En Canarias. Treinta y cuatro años de autonomía, siete islas sobre el mismo mar, felicidades.

Para una Canarias con futuro. Valentía. Y erradicar los tópicos formulados en otras épocas, esos mensajes que conforman todavía el sustento argumental de la política canaria de los últimos años. No seríamos ultraperiféricos con la quinta libertad aérea que uniría con eficiencia tres continentes, ni dependientes de la caridad del Estado con mayores facilidades en el intercambio económico, ni somos un territorio frágil como islas volcánicas forjadas por cataclismos magmáticos, ni hay escasez de suelo, ni la actividad agrícola es estratégica muy a nuestro pesar. Erradicar esta forma ineficaz de gestión que nos sitúa a la cola en toda estadística socio-económica. Una elección política, no lo olvidemos; se optó por este modelo de dependencia, generador a la postre de pobreza y paro estructural; nadie lo diría pero ahí está. Y puede que la filosofía de aquel nuevo REF impulsado en los setenta fuera bienintencionada, pero en otra situación demográfica, cuando no éramos potencia turística y no existía el mundo digital. Valentía para revisar quiénes somos, dónde estamos y negociar unas nuevas reglas del juego para el largo plazo.

Para un futuro con ilusión. Voluntad individual. No esperemos que surja un liderazgo espontáneo que sacuda las viejas estructuras y que consiga mejorar de un plumazo los servicios públicos o la economía de las empresas. Ni siquiera con leyes o políticas concretas condenadas a fracasar si los implicados no quieren. Los avances sociales surgen de la voluntad individual, cada uno en su pequeño ámbito de influencia. El reto es encontrar motivos para que cada cual deje de actuar en beneficio propio a corto plazo.

sábado, 14 de mayo de 2016

Polaridad y revolución

(Publicado en el periódico El Día el 14 de mayo de 2016)

La izquierda. La ideología cede ante el deseo de poder. Los votos de IU buscan cobijo para conseguir escaños. Qué falta de orgullo y qué rápido se perdonan las ofensas sin exigir siquiera propósito de enmienda. "Yo seré presidente y ustedes diputados", promete Iglesias a los "rancios comunistas" -he said- con cálida condescendencia. Podemos, el partido, que iba de algo nuevo, ofrece su verdadera esencia y prescinde de primarias y de asambleas, no vaya a ser qué. Igual que los demás, refutará usted con toda razón, y a eso me refiero, son iguales a los demás quienes presumen de nuevos demócratas. Quienes sean de izquierdas harán piña, votarán por la nueva coalición de izquierdas y comulgarán con independentistas, antisistema y otras hordas, porque todo suma, esa es la idea. Pero no sé yo, porque el votante tiene también sus propias líneas rojas y votar por esta nueva coalición implica transigir muchísimo.

La derecha. Insisto en pronosticar la inminente salida del presidente en funciones de la carrera electoral, por la puerta grande, con honores de gran servidor de la patria y billete de vuelta al registro de Santa Pola a preparar la jubilación. No por iniciativa propia, claro está, sino por estrategia de partido: cualquier otro candidato facilita la victoria del PP, todos lo saben, y además permitiría la gran coalición en caso necesario. Juega con ventaja, el Partido Popular se entiende, porque la abstención con la ley d'Hont le dará más diputados a mismo número de votos. Aunque el PP recibirá más, esto es una segunda vuelta.

Los otros. Están apañados porque eso tiene la segunda vuelta, que hay descarte previo, descarte mental en nuestro sistema, pero descarte al fin y al cabo. Por eso Iglesias se empeña en ser la izquierda, maniobra y consigue afianzarse en un extremo. El PP ocupa el otro sin rival, nadie se atreve. PSOE y C's ya sabían que esto iba a ocurrir, la polarización del voto, y apostaron por retrasar las elecciones, por erosionar; esperaban quizás que Podemos se autodestruyera y que se destapara la enésima corruptela en el PP, la definitiva. Error, más tiempo, más sobrexposición, más hartazgo: han perdido la bandera de la moderación y lo pagarán. El PSOE tendrá que refundarse, una vez más, y lo hará. Y Ciudadanos escapa solo si el PP los necesita, que está por ver, una pena, vaya bluf de organización con buenas ideas; igualito que UPyD, en paz descanse.

Los nacionalistas. Los más radicales lo tienen crudo con las mareas, qué paradoja. Los más moderados tendrán la oportunidad de ser llave a poco que suba la abstención, que subirá mucho, si el PP se queda a las puertas de la mayoría absoluta. "Caras nuevas", pedía un dirigente de Coalición Canaria; no les queda otra: centrar el mensaje y poner en valor su presencia.

La nueva política. En la víspera nunca pasa nada. Aunque mañana tenemos motivos para rememorar el quinto aniversario de la Spanish revolution
, la de aquel 15 de mayo de 2011, importante momento histórico. La revolución que pretendía el pueblo no es Podemos, por mucho que se afanen en aceptar la herencia y enarbolar esa bandera; la revolución no es este "quítate tú para ponerme yo", la revolución tampoco es populismo viejuno ni rescatar el comunismo ni legitimar a los ocupas. En la revolución del 15M nos levantamos contra la corrupción política, contra los privilegios de algunos, contra la injusticia del fraude, contra un sistema excluyente. Los ciudadanos dijimos basta. Y algo ha cambiado: la conciencia colectiva de que las cosas hay que hacerlas de otra manera. ¡Viva la revolución!


Otros artículos relacionados: Spanish revolution del 26 de mayo de 2011


sábado, 30 de abril de 2016

Vóteme a mí

(Publicado en el periódico El Día el 30 de abril de 2016)

Alternativa. Los españoles en diciembre no votamos diálogo. Cada uno votó al suyo. Ya sabíamos que no se iban a entender. Además no hubiéramos aceptado que se entendieran. Los castigaremos ahora, cada uno al suyo, en la segunda vuelta, por no entenderse o por entenderse. Cada cual votará al suyo, a otro o no votará por hartazgo, lo que beneficia al más votado. Ganará el que sea capaz de contener la verborrea en la nueva campaña: todo resta.

Dura realidad. Vaya frustración para quienes se desgañitaron en explicar cómo mejorarlo todo. Vaya frustración también para los que se incorporaron a la política en mayo, casi un año ya, para toparse con la ley de bases, la de estabilidad presupuestaria, la de contratos del sector público y los derechos adquiridos del personal de la Administración. Desde fuera, estoy seguro, la cosa parecía más fácil. Vaya frustración la política en general cuando su resultado no depende de la perseverancia ni del esfuerzo ni de la inteligencia, sometidos a escrutinio permanente. Qué importante este experimento en masa. Cambiar el mundo es difícil, esfuerzo vano si el mundo no quiere cambiar, ¿usted quiere?

Evidencia. "¿Quién se encarga del suministro del pan en Londres?", preguntó un alto funcionario soviético de visita en Reino Unido. ¿Quién lo hace en Tenerife? Usted puede, aprenda la técnica, cumpla con la norma sanitaria, dese de alta en la actividad y adelante. Panes hay de todos los precios y todas las calidades. Con el pan no hace falta empresa pública ni injerencia política. Así es el mercado libre, sujeto a una norma y al consumidor. Y que cada cual compre donde quiera. Es duro, tiene razón, ojalá hubiera un sistema no competitivo para las relaciones económicas, más colaborativo y más eficaz, porque no todos tenemos el carácter. Algo habrá, pero este, el de la libertad de empresa, de momento, es el que mejor resultado procura no solo para ofrecernos el sustento, sino también para definir un plan, tener proyectos da sentido a la vida. Vaya paradoja, no hay nada más de izquierdas que el mercado libre: sin dinero en circulación no hay impuestos y sin impuestos no hay servicios públicos.

Iluminados. Qué fácil hablar de la crisis y de los problemas de los demás, proponer cualquier idiotez sin conocer las reglas básicas del mercado ni sus perversiones y sin experiencia vital. El efecto de los incentivos, de las ayudas bienintencionadas, de los recortes o de las inversiones, de las subidas o bajadas de impuestos, no es necesario probarlo a ver qué pasa, basta consultar a un experto. Una crisis, ¿para quién? Pocos damnificados, aunque en este país a plañir nos apuntamos todos. Pocos, de los que se quedaron en paro aquellos sin cobertura, y los autónomos y empresarios que dejaron de vender; terrible cuando da igual el esfuerzo, cuando las cosas no salen y lo pierdes todo. Quien no lo ha sufrido no sabe de qué habla; lo he visto tan de cerca que me da pavor.

Izquierda liberal. Esa es la propuesta. Ser liberal está mal visto, respecto a la economía, se entiende; en lo otro, también. Se han llamado liberales los de derechas del capitalismo de amiguetes y los negocios del privilegio que quebrantan los mecanismos de la competencia. Cuánto daño. No es eso, el mercado libre exige reglas, control y juego limpio. Quienes juegan limpio son los individuos, el mercado es trasparente por definición y no triunfa el más fuerte, sino el más hábil. Acabemos con la economía sumergida, que funcione el mercado y con lo recaudado, igualdad de oportunidades y protección social.

sábado, 16 de abril de 2016

Game over

(Publicado en el periódico El Día el 16 de abril de 2016)

Soria. Fin de la partida para el ministro que se enredó sobre sí mismo entre Bahamas, Panamá y las Islas del Canal. Lo malo no es que hiciera negocios allá donde quisiera, sino que no sea capaz de explicar si tales actividades supusieron evasión de impuestos, qué cantidad y si podría resarcir al fisco, en su caso. Exigir que José Manuel Soria, Bertín Osborne o cualquiera de los implicados ofrezca una justificación satisfactoria de por qué lo hicieron es solo retórica para el escarnio público: jugaron al off-shore porque pudieron, era la época, estuvo de moda por recomendación de los asesores fiscales, yo me acuerdo. El vicio tiene su propio castigo y le costó su carrera política, una pena, tardarán en olvidar en Las Palmas su eficaz gestión como alcalde.

Aznar. Qué vergüenza. No sé qué es peor, su condición de exinspector de Hacienda o la de expresidente del Gobierno. Qué necesidad de escaquear tiene un señor con prebendas vitalicias. Los papeles de Panamá son la de arena y la multa a Aznar la de cal ahora que empieza la campaña del IRPF para nosotros mortales. Evidencias, una tras otra, de la debacle moral en la que vive España. La picaresca es nuestro principal problema y de ella deriva la corrupción, la economía sumergida y el paro, nuestra condena. Llámeme optimista, pero si no hizo falta una generación para dejar de fumar en todos sitios ni para evitar conducir bebidos, podríamos, si quisiéramos, acabar también con esta lacra.

Impuestos. Hay quien piensa que el Estado no le ofrece lo suficiente y encuentra la excusa perfecta para no pagar en absoluto y vivir de gorra por completo. Y no le quito la razón pero adelgazar lo público es otro tema. Quiero pensar que la confiscación de parte de nuestra renta es necesaria para afrontar los servicios esenciales, para la seguridad, la educación y la sanidad, para la igualdad de oportunidades, por tanto, si apoquinamos todos, la contribución sería menor. Pero no, paga tú que a mí me da la risa: el individualismo es nuestro otro karma.

Ninguno vale. Hemos conseguido que el mundo de la empresa y los negocios estén mal vistos, que el mero hecho de aparecer en una lista en un paraíso fiscal sea sinónimo de cometer fraude. Dependerá, digo yo, de cuál es la actividad en cada caso, de cuáles son sus obligaciones fiscales y si se han cumplido en tiempo y forma. No aplica la presunción de culpabilidad. Alta sensibilidad y la opinión pública exige que quien se dedique a la política sea más bueno que el carajo y a ver quién tira la primera piedra; entre Alí-Babá y Teresa de Calcuta hay mucho espacio. Pero no me mal interprete, no trato de indultar a los corruptos, malandrines y aprovechados, pero tampoco podemos pretender una vida sin mácula para quien aspire a lo público sin ofrecer el beneficio de la segunda oportunidad, sin entender que vivir conlleva errar, para aprender, por eso la edad es un grado, aunque esté tan infravalorada, la edad me refiero, y se recurra a la hemeroteca para el descrédito. Ese tipo, el de hace veinte años, no soy yo.

La política. Me pregunto qué nos van a contar en la nueva campaña. Aunque confieso expectativas a la baja. Hemos escuchado hasta la extenuación qué pretende cada cuál, cada uno su pequeña utopía que se ha demostrado imposible de llevar a la práctica por falta de consenso. Tampoco creo que ningún partido se anime a prenderse fuego para resurgir de sus propias cenizas. Propongo ir a votar sin más.

sábado, 2 de abril de 2016

Pronósticos

(Publicado en el periódico El Día el 2 de abril de 2016)

Fin del primer acto. Tuve una duda que ayer quedó resuelta. Sostengo desde la mismísima noche electoral que estábamos abocados a la segunda vuelta y ahora me reafirmo. Tuve una duda, decía, porque pensé que la fragilidad estructural de Podemos, subdividido en corrientes y mareas, crearía tal incertidumbre que, ante la imposibilidad de asegurar iguales o mejores resultados, Iglesias se iba a plegar a lo que fuera por tocar poder. Pero mi tocayo llegó tarde. Ciudadanos, animado por los sondeos -reales o ficticios-, responde que gobernar con Podemos, ni en sueños, y azuza al PP, que se signifique, exige, lo que tendría gracia si no fuera estricta táctica de campaña. El acuerdo PSOE-C's no suma, un pacto PSOE-Podemos tampoco, cosa que ya sabíamos, y afortunados somos de que ninguno de los actores haya considerado plegarse a las voluntades independentistas.

Segundo round. Sin embargo, me equivoqué con la presunta polarización del voto. A Sánchez le salió bien la estrategia para impedir la hecatombe en la izquierda, bastó con dar más tiempo a Podemos para que mostrara su verdadera esencia. Ambos en equilibrio con tendencia a la baja. Ciudadanos perderá poco: más que un partido, gestionan una maquinita de marketing a engrasar ahora con los millones que le entrarán por los resultados anteriores. Ganará la abstención de cuerada, vaticino, una vez más y con más margen, lástima de democracia. Y atención, la ley d'Hont, que favorece al más votado, un congreso regenerador en el que expiar la corrupción organizada y un nuevo candidato de refresco mantendrán al PP en la Moncloa. El PP, arrinconado ahora, depende de sí mismo, de ser capaz de resurgir de su propio inmovilismo, de proponer algo distinto. Los otros candidatos, enfrascados en el actual enfrentamiento peregrino, están muy vistos y tienen harta a la opinión pública por sobrexposición mediática. Y puede que el PP necesite pactar con Ciudadanos para formar gobierno, mal menor. En España habrá elecciones en junio para que siga gobernando Europa.

Más de lo mismo. La nueva ley del suelo de Canarias tendrá más de 400 artículos. Con una legislación comunitaria de obligada transposición y una legislación española de obligado cumplimiento, a la norma autonómica solo le queda enredar o proponer pequeños matices. Veremos cómo queda y sus repercusiones, porque para trasladar las decisiones a los ayuntamientos o eliminar la Cotmac no parece que haga falta un código tan extenso. Para ofrecer seguridad jurídica a las inversiones, tampoco. Se recurre a los viejos dogmas sobre la protección del territorio, la naturaleza y tal, aunque en realidad esto va de ocupación de suelo antropizado y de actividad económica. ¿Dónde está el límite entre la ordenación y la intervención pública en la economía? Hay mucho paro y mucha pobreza en Canarias para ponernos exquisitos y tiene mucha fe el legislador para pensar que la mera posibilidad de que tal o cual proyecto sea compatible con la ordenación territorial vaya a ser ejecutado y financiado de inmediato y de cualquier manera.

Penitencia. Con la triple paridad tan cuestionada y la evidente injusticia del valor de los votos. Ante la imposibilidad de encontrar personas cabales y responsables que piensen en Canarias como un todo, pagaremos la penitencia por tanto egoísmo insularista. El sistema político español se fundamenta en los partidos políticos... Es fácil de entender: para gobernar se requiere implantación en todas las islas.

Bondad. España incumple el objetivo de déficit público que exige Bruselas. Canarias cumple, qué bien. Todas las estadísticas negativas que lideramos en las Islas, incluido el desempleo, son la coartada para una pequeña ruindad: invertir en educación, por ejemplo, mucho más, para que sea eficaz.

sábado, 19 de marzo de 2016

Gestionar el riesgo

(Publicado en el periódico El Día el 19 de marzo de 2016)

Político. Riesgo evitable, porque con muy poco funciona un país; suficiente que los elegidos actúen con responsabilidad y erradicar las conductas inadecuadas. Hay quien sostiene que la ausencia de Gobierno o su interinidad favorecen la economía y el libre albedrío, riesgo cero. Y podría ser; esta semana vivimos con cierto alivio la tregua en el estéril debate parlamentario y comprobamos cómo cada día que pasa la política suscita menos interés. Menos leyes, menos trabas, menos efectos perversos de las buenas intenciones. Aunque lo propio sería que el riesgo político fuera estratégico, medido, en búsqueda de una oportunidad, pero riesgo a fin de cuentas: decisiones valientes que pudieran dar lugar incluso a resultados adversos. Pero no, ni siquiera se sopesan las propuestas ni se someten al pertinente análisis de escenarios, incluidos los más pesimistas. Como vemos, solo se negocia su encaje ideológico, que es emocional, nada racional. Alguien podría considerar la acción política como riesgo externo, incontrolable, como la calima africana, que nos afecta a todos sin discriminar, obligados a sobrellevarla con dignidad. Pero tampoco, que trabajen más y que empleen método: negociar política no solo persigue alcanzar un acuerdo, sino que aquello que se pacte sirva para algo.

Futuro. Hay quienes se empeñan en predecir el futuro, esfuerzo vano. Resulta mucho más productivo y menos melancólico tener pensado qué hacer en caso de contingencia. Improvisar es de artistas con especial talento; para todo lo demás, esfuerzo, dedicación y enfoque.

Económico. El futuro es inescrutable pero da pistas. Todavía hay quien se resiste a aceptar que la economía se mueve en ciclos, una certeza despreciada por muchos que dirigen empresas o invierten sus ahorros. Los primeros porque dimensionan el negocio acoplados a las oscilaciones del mercado sin ejercer las funciones propias de su cargo, dimensionar para el ejercicio promedio sería lo correcto, ni exprimir la última oportunidad en periodos de bonanza ni desmontar la estructura cuando llega la crisis. Los segundos, quienes gestionan sus activos, insensatos, materializan pérdidas al vender cuando baja el valor de sus acciones en bolsa o se desprenden de propiedades inmobiliarias cuando el mercado toca mínimos históricos. Invertir en época de vacas flacas fue sin duda la mejor recomendación del profesor Ariño, que nos hablaba de estas cosas arriesgadas. Hay que prepararse, claro; el ciclo económico es un riesgo cierto, y aunque nadie aplauda a quien intenta minimizar sus efectos, otra cosa es aprovecharse de ellos. Puede que Ariño, en plan subliminal, nos vendiera, en analogía, política keynesina pensada para luchar contra el ciclo.

Social. Quisiéramos que fuera un riesgo externo fruto de la coyuntura y de las ineficiencias del mercado pero no; la actual situación social obedece a una nefasta política de incentivos. Porque la administración pública se erige como responsable del bienestar de los ciudadanos; no solo cómo prestataria de servicios básicos, sino como única tabla de salvación, clientelismo o buena voluntad mal entendida. Riesgo evitable porque todos actuamos de encubridores de conductas que abusan del sistema, de la economía sumergida en minúsculas, de los pequeños fraudes cotidianos. Me he quedado solo en la denuncia, lo sé. En algún momento alguien se percatará de que ahí está el dinero que falta para mantener el sistema.

En las organizaciones. Hay riesgo de perder el enfoque y pensar que seremos capaces de alcanzar objetivos sin esforzarnos en ser útiles para usuarios o clientes. Hay riesgo de frustración en el equipo si no nos empeñamos en transmitir ese fin elevado que justifica su esfuerzo, la misión. Conseguir, por ejemplo, que quien limpia en un colegio, trabajo ingrato, entienda que contribuye a la educación de nuestros hijos. Vaya logro.

sábado, 5 de marzo de 2016

Decir que no

(Publicado en el periódico El Día el 5 de marzo de 2016)

A Pedro Sánchez. Así se empieza una negociación. Ya Sánchez y Rivera sabían la respuesta y eso es lo que buscaban: "Dime que no que yo ahora le haré ver a la opinión pública que decirme que no es decir que no a la regeneración que necesita España". El guión estaba escrito y salió a la perfección. Que conste que me gustó mucho la oratoria parlamentaria y el intento -quizás sincero- de tender y de destruir puentes en vivo y en directo. Aunque como debate de investidura estuvo un poco demasiado cargado de retórica electoral. Agotarán los plazos hasta el último minuto y decidirán las encuestas. Si la intención de voto refleja similar incertidumbre, al PSOE no le quedará otra que escorarse hacia el PP y veremos entonces si Sánchez es capaz de ceder la Moncloa a cambio de sus reformas, o al menos de una parte de ellas, aunque sea ante un hipotético sustituto de Rajoy, en su caso. O bien que Iglesias se desprenda de sus facciones independentistas, mantenga 46 fieles y acepte un cargo en el gobierno de PSOE y Cs. Ambas conjeturas resultan muy poco probables; el futuro se muestra impreciso como casi siempre.

Al paro. De eso se trata. En el Congreso estos días insisten en que el paro es el principal problema de los españoles. Pues no, señor Rivera, no es el paro, el paro es la consecuencia de una falta de actividad en las empresas. Requiere fomentar la sana competencia y acabar con la economía sumergida.

A la crisis. Eso parece y así lo explicó Rafael Doménech, economista jefe de BBVA Research: la economía mundial crecerá, un poco más despacio pero crecerá, y la economía española también, por encima de la media europea. Pese al descenso del precio del petróleo o a los ajustes en China, no hay indicadores que permitan prever ningún nuevo cataclismo financiero.

A los mercados financieros. No del todo. Que un gran banco global como BBVA ofrezca a sus clientes invertir en capital riesgo es una absoluta novedad. Invertir en empresas no cotizadas para obtener rentabilidad de su actividad, de vender productos o prestar servicios. Menos inversión financiera y más dinero para la actividad real, con mayores beneficios y con menor volatilidad, según explican. Qué buena noticia, dinero que impulsa empresas y empresas que generan empleo. Mucho mejor que cualquier reforma o contrarreforma laboral.

Al Alzheimer. Todavía no está en nuestra mano ni decir que no ni tan siquiera detener su avance. De momento solo podemos aprender a convivir con la enfermedad y armarnos de paciencia. Primero son pequeños detalles que la persona rellena sin dificultad con otros recuerdos o con imaginación, porque nadie acepta que algo falla, la cabeza busca el atajo para concluir que un despiste es solo un despiste y no un síntoma, hasta que es demasiado tarde. Será difícil arrastrar al enfermo hasta el médico para la evaluación, utilice la persuasión, por su bien, con alguna mentirijilla piadosa, porque insistirá en que no recordar algún detalle no significa que le pase algo. Después la angustia y la frustración, y tus recuerdos son unas fotos, un carnet o una postal antigua. Ya no puede leer un texto porque resulta imposible seguir el hilo, en el segundo párrafo no te acuerdas qué decía el primero. Lo reciente y poco a poco lo de más atrás. Frustración con medicación para sobrellevarla, establecer una rutina, ejercitar esa información menguante y buscar momentos felices. Mandan las emociones, quien muestra cariño es amigo en un mundo de desconocidos y tu familia querría llorar pero hay que sonreír, hoy puede ser un gran día.

sábado, 20 de febrero de 2016

Kiosco Numancia

(Publicado en el periódico El Día el 20 de febrero de 2016)

Icono. Cada ciudad presume de su rincón especial donde ocurren cosas normales. En Santa Cruz el
Kiosco Numancia, en la rambla, junto al parque, que hoy cesa su actividad por un tiempo. Ubicado en dominio público, saldrá de nuevo a concesión para un lavado de cara. Seremos apátridas por unos meses, náufragos sobre agitado mar sin fondeadero donde echar el ancla. Andaba preocupado el personal por su futuro pero no tiene por qué, los empresarios del gremio se rifarán tremendo equipo de profesionales, estoy seguro. Mi sincero agradecimiento por el respeto, el cariño y la paciencia con los habituales y con los esporádicos, pero sobre todo con nuestros mayores.

Fútbol y política. Temas habituales en "el Numancia", claro, tertulia espontánea sobre el Tenerife, el Real Madrid o Sánchez y Rivera con su pacto a ninguna parte. Me pregunto por qué dicen que habrá acuerdo de gobierno cuando todos sabemos que los números no salen, que Podemos no apoyará sin su Ministerio del Espíritu Nacional y que el PP no se abstendrá por la cara, ¿por qué el show? Solo caben las mismas conjeturas recurrentes: porque están en campaña electoral, porque PSOE y Cs escenifican cómo sería una solución razonable, moderada y progresista para acometer las reformas que necesita España, porque a ambos ya les va bien la foto, ser los protagonistas de la actualidad mientras la corrupción y la inacción acaban con el PP y mientras terminan de aflorar las verdaderas intenciones de Pablo Iglesias. En definitiva, desde el centro, parece que pretenden contrarrestar la polarización del voto que ocurriría en esa segunda vuelta inevitable, en lugar de la dicotomía PP-Podemos, un edulcorado cambio de púgiles, más guapos y mucho más dialogantes.

Mariano. No entiendo por qué debiera dimitir. Que no pretendan que el presidente en funciones se vaya por la puerta de atrás ni tampoco lo esperen. Otra cosa sería que aceptara no ser el candidato conservador en las elecciones del desempate ni aspirante a la investidura en coherencia con su primera renuncia. Eso sería otra cosa, Rajoy presidente hasta que haya otro. En el PP ese hipotético nuevo líder (o lideresa), en su caso, debería aprovechar para airear las alfombras y colaborar para despejar ese halo de corrupción que ahora envuelve todo dentro del partido.

La corrupción. Que España vive un cambio es un hecho constatable, un cambio a mejor, por cierto. La corrupción, perseguida con denuedo por tierra, mar y aire, ya sea pública o privada, política o económica. Qué bueno la policía que investiga, actúa y hace que aflore tantísima. A base de destapar, cada vez quedará menos. A base de noches en prisión, digo yo que cundirá el desánimo entre corruptos y corruptores. Aunque el efecto disuasorio llegará cuando se empiecen a dictar sentencias y las noches entre rejas sean años. Veremos en qué quedan los ERE del PSOE andaluz, las mafias del PP en Madrid y Valencia y qué pasa con la infanta. Menos sorprende el fraude empresarial cuando tales prácticas delictivas son vox populi, porque nadie se puede escandalizar, ni hacerse el sueco, por un dentista que cobre sin emitir factura, o sea, que maneje dinero negro, como presuntamente ocurría con esta conocida franquicia dental . Y todavía queda mucho por destapar...: la idea de eliminar de la circulación los billetes de quinientos habrá puesto nervioso a más de uno. Y no es capricho acabar con la corrupción, no nos la podemos permitir.

Llueve. Para limpiar la ciudad después de los carnavales. Y hace frío, no porque el Teide esté nevado, sino al contrario, el Teide está nevado porque hace frío.



sábado, 6 de febrero de 2016

Volvemos a la campaña electoral

(Publicado en el periódico El Día el 6 de febrero de 2016)

PSOE. Salía mal parado en todo pronóstico y cambia de estrategia. No hay que ser muy avispado
para concluir que el tripartito con Podemos y Ciudadanos no tiene ninguna posibilidad, ni por afinidad personal ni mucho menos por acercamiento programático. El posicionamiento de cada uno de los actores fue tan claro que no quedan dudas respecto a las líneas rojas, a las políticas estratégicas o cómo usted quiera llamar a la esencia que define a cada partido. Aunque Sánchez esté dispuesto a transigir por mero afán hasta el infinito y mucho más, no podrá mantener el equilibrio entre ambos flancos, con dos socios tan antagónicos. El PSOE, el más difuso en su discurso, se prepara para la segunda vuelta y lo hace a todo trapo: deja claro a la sociedad española que su candidato sí que está a la altura que se presume para un digno presidente del Gobierno, y se viene arriba, a darlo todo, sin necesidad, y se precipita porque a nadie le conviene embarcarse voluntario en una aventura que va a salir mal.

PP. Sigue en campaña. Insiste en la "große Koalition" a la medida de Europa y entiende que la atomización de la izquierda, la polarización del voto y la ley d'Hont le dan ventaja en una nueva cita con las urnas. La prudencia gallega le viene al pelo y mientras sigue en el Gobierno, en funciones pero en el Gobierno, con todo el aparato a sus pies. Y tiene suerte porque toda la corrupción que aflora estos días, que podría ser la gota que colme el vaso, acaba difuminada tras el protagonismo del impulsivo Sánchez. El PP no acaba de hacer limpia, una pena, un fracaso. Echamos en falta que alguien asuma la responsabilidad, que se levanten las alfombras y que se renueven las caras.

Podemos. Confieso que me encantó la puesta en escena del autoproclamado vicepresidente Iglesias con sus ministros. Igualito que Iznogud "¡¡quiero ser califa en lugar del califa!!", proclamó. Quieres sopa, toma sopa. Y la hinchada está muy contenta y no porque piensen que las cosas van a cambiar, sino porque sus muchachos han llegado al poder y se pasean por el Congreso. Si que se puede, peligroso experimento. El proyecto populista siempre estará en campaña hasta alcanzar la mayoría y todo este show le conviene por idénticos motivos que al PP. Más minutos para vilipendiar a la casta y para desplegar unas habilidades dialécticas tan eficaces como infrecuentes o viceversa. Mi tocayo tiene paciencia, coincide con Mariano, y está al quite, ese Ministerio de Plurinacionalidad es lo más.

Ciudadanos. Las propuestas de Garicano para la economía no tienen nada que ver con el modelo populista planteado por Podemos, no hay duda, ni serán aceptadas por el PSOE que sitúa a Ciudadanos en el libertinaje. Rivera jugó a ser el árbitro y se quedó en medio y con las ganas. No le interesa una nueva campaña, con una implantación territorial tan exigua y un programa tan moderno y ambicioso como difícil de explicar. En una segunda vuelta Ciudadanos no tiene nada que hacer.

Nacionalistas e independentistas. Que no son lo mismo. Ahí, agazapados, no dicen ni mu. Esperan y Sánchez les dará su oportunidad. Harán campaña, claro, para corresponder a sus electores y pedirán sin pudor muy por encima de lo que corresponde a su representación con nulo sentido de Estado. Los nacionalistas también lo tienen crudo, tampoco les interesa la polarización del voto. A los independentistas nada tan satisfactorio como acabar con el enemigo desde dentro. Vaya panorama, otra campaña y total, para que venza la abstención una vez más.