jueves, 17 de mayo de 2012

El arma secreta del PP para salir de la crisis

(Publicado en el periódico El Día el 17 de mayo de 2012)

LA NUEVA peseta verá la luz para acabar con nuestra agonía. Es inminente. El cambio del papel moneda se hará en tres meses, sin obligación de dar explicaciones: una peseta por cada euro. Aflorará todo el dinero negro y el que está en las cajas fuertes y bajo los colchones. El billete de veinte será verde, con el padre Teide en el reverso, mas no habrá ni de doscientas ni de quinientas, para no repetir errores. Cotizará depreciada en un veinte por ciento en el mercado de divisas desde el primer momento; esa es la idea, devaluar la moneda y no los sueldos. Y hay esperanza. Será la salvación del sistema financiero español, de la economía patria. El resurgir del entusiasmo nacional. Una medida rápida, precisa, de efecto instantáneo, con escasos efectos secundarios; muchos menos que esta recalcitrante política de recortes.
Engrase para la maquinaria ociosa, que arranque, más madera, y volveremos a competir en el mercado mundial. Y desde China, con sus dólares, los chinos -señor Roig- comprarán los Seat fabricados en Martorell, los Clíos de Pucela y los Corsas de Figueruelas, todos equipados con neumáticos Michelín "Made in Spain". El regreso de Zara, a lo grande. Costa Cruceros encargará sus naves en Cádiz y Rusia sus trenes en Las Matas. En nada, las playas del Levante se llenarán de jubilados nórdicos, teutones y británicos cuyas pensiones pagarán con holgura sus fantásticas residencias de invierno para aplacar sus achaques reumáticos; adiós al parque inmobiliario. El gazpacho será la bebida de moda en Europa, vitaminado, sano y barato; el vino, español, por calidad y precio, y el jamón, de bellota. Fin al paro obrero, a los subsidios y a la miseria.
Llegaremos a primera potencia turística mundial: qué bien que se pasa en España y olé, y alegría, amigo guiri, aprenda a divertirse y sea feliz. Y viviremos como españoles, en la calle, de buen humor. No seremos ricos para viajar por el mundo, pero a quién le importa si con una peseta -de las nuevas- me tomo una caña, Dorada, claro; a mí nunca me gustó esa cerveza importada. Quisimos ser anglosajones pero no somos así; esa guerra financiera no es nuestra guerra. Trabajamos como el que más, que alguien me lo refute, pero también sabemos disfrutar. Y con los dólares de los coches, de la verdura y del jamón pagaremos el petróleo; y con los euros del turismo, la deuda pública y sus intereses.
Nuestro gris presidente supo que ese era el camino al ver la cara de Merkel cuando le preguntó por la peseta, "¿Te acuerdas, Angela?", y bromeó con el disparatado plan de futuro para España que sus asesores le habían puesto sobre la mesa.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Laguneros emprendedores

La productora Creacción.TV me invitó a participar en la iniciativa "Laguneros emprendedores". Algunas recomendaciones para los que se aventuran en el mundo de los negocios, cosas de las que planteo en mi libro "Ser empresario. Nuevos modelos de conducta empresarial".

Ya van por el tercer capítulo:


jueves, 10 de mayo de 2012

Un nuevo REF que nos hará libres

(Publicado en el periódico El Día el 10 de mayo de 2012)

EL GOBIERNO autonómico prepara una nueva reforma del Régimen Económico y Fiscal para Canarias, la herramienta legal que establece las reglas del juego con el Estado. Una ley nacional, por cierto. Canarias propone y Madrid dispone. Urge un cambio de rumbo, introducir una nueva filosofía, dado el fracaso del actual REF, que no ha impedido la divergencia respecto al resto de comunidades españolas en todas las variables socioeconómicas. Canarias, con sus ventajas fiscales e incentivos, viaja en el vagón de cola. Algo no funciona.
Confieso que en esta ocasión comparto el nuevo enfoque que anunciaba el presidente Rivero a principios de este pasado mes de marzo, cuando afirmaba que su Gobierno "no quiere ni subvenciones ni limosnas, sino instrumentos que nos permitan generar actividad económica". Y no es una cuestión baladí; supone un cambio radical, un retorno a la filosofía de los puertos francos: déjenos, que ya nosotros nos buscamos la vida.
Cautela. Hay que ser realistas. Someter en estos momentos al REF a un cambio radical sería un rotundo fracaso, ya que sus incentivos comprometen el "statu quo" de muchos sectores económicos que se opondrían siquiera a debatir la conveniencia de reducirlos o eliminarlos: la norma condiciona la forma de hacer negocios en Canarias. Requiere plantear una transición para que a medio plazo pueda ocurrir el giro deseado, articular esos instrumentos que propone Rivero. Y desmontar el entramado de subvenciones que no podemos pagar ni asumir su coste burocrático ni el de sus interferencias en los mercados. Lo que ocurre en el sector agrícola es paradigmático.
Y me atrevo a apuntar algunas ideas. Por qué no plantear que todas las empresas que trabajen en Canarias tributen aquí y no donde esté su sede social: compañías de transporte, los bancos, hoteles o las multinacionales de la distribución o del petróleo. Quizás así, al liquidar a la inversa, Canarias con Madrid, y no como hasta ahora, se cumple al fin la aportación para inversiones que ya el REF actual fija en la media nacional y que nunca se ha respetado.
Por qué no pedir que nuestro REF permita que Canarias se convierta en la plataforma de ensayo para las reformas de gran calado que deben acometer España y la UE, convertirnos en una especie de laboratorio social, probar qué pasaría al meterle mano a todas esas cuestiones que sabemos que hay que mejorar pero que nadie se atreve. Pienso, por ejemplo, en las prestaciones por desempleo, para que funcionen como un seguro y no como un subsidio -sigo sin entender por qué hay que ser despedido para cobrarlas-, o en el sistema de pensiones, o en la sanidad pública, en la que habrá que incorporar al ciudadano como garante, quizás la prueba piloto del modelo de Singapur. Por qué no.

domingo, 6 de mayo de 2012

De los que somos como somos

Para Víctor Zurita Molina en su 80 cumpleaños:

De los que somos como somos

Audaz glosó la vida feliz el poeta,
a la sombra de Anaga; elegante,
firme a los pies del inmenso atlante,
a merced de sus vientos marioneta.

Ay, Sansón, majadero ¡no se meta!
Memoria, portento, en un instante,
no ejerza de Quijote, ¡más talante!,
soberbio licenciado cebolleta.

Tenaz escribidor, ¡qué pajolero!
testigo y guardián de mil batallas,
ningún mejor cronista pregonero.

En el debate, ni otorgas ni callas,
es verdad, ¡pardiez!: de la mar el mero,
son para ti, pues, todas las medallas.


jueves, 3 de mayo de 2012

La eficacia perversa de quienes nos gobiernan

(Publicado en el periódico El Día el 3 de mayo de 2012)

ESTO DEBE acabar ya, antes de que sea demasiado tarde. El PP ha agarrado firme el timón de la nave y vamos derechitos al marisco. Solo recortes y ninguna reforma. Sí, ninguna, porque todo sigue igual. Igual o peor. ¿Y qué podíamos esperar?, ¿qué piensan que iba a ocurrir al recortar el presupuesto público de esta manera?, ¿al esconderse sin ser capaces de dar la cara ni de presentar un proyecto de futuro ilusionante? Más paro, claro, más incertidumbre, más pesimismo, cada vez más. ¿No nos decían que la economía era un estado de ánimo?
Medidas absurdas que frenan la actividad de las empresas y espantan a los inversores. ¿A quién se le ocurre plegarse así a los postulados suicidas de quienes ven inconscientes solo el déficit como enemigo a batir?, ¿no pagamos ya unos intereses que rayan la usura para colocar la deuda pública? Pues ya está, dígale usted a Bruselas que no, que no vamos a poder bajar el déficit de momento, que las reformas necesitan financiación y algo de tiempo. ¿No jugamos todos al euro? Pues que aflojen la presión, que Europa no se puede permitir una España fuera de la moneda única con su divisa devaluada ni la conmoción que tal circunstancia traería aparejada. Negociamos mal.
Y estamos de acuerdo con que no es lo mismo recortar sin ton ni son que hacer buen uso, y que no es lo mismo pretender ganar eficacia en la recaudación que subirles los impuestos a los que ya pagamos. No es lo mismo. Y he ahí el quid de la cuestión: acabe usted con el despilfarro e implemente usted las medidas necesarias para acabar con el fraude fiscal. ¿Que no sabe por dónde empezar? Pues dimita y deje a otro.
Como estoy convencido de que eso no va a ocurrir -aquí el verbo dimitir jamás conduce a la acción-, me atrevo con una receta sencilla: sonría, recurra al sentido común y simplifique. ¿Que quiere financiar la sanidad pública? Pues permita que nos desgravemos las facturas del médico privado. ¿Que quiere sufragar los gastos de la educación? Pues elimine las duplicidades absurdas en la administración pública y corrija las condiciones laborales abusivas (ojo, solo las abusivas). ¿Que quiere fomentar las inversiones que generan empleo? Pues olvídese de las subvenciones, elimine trabas -moratorias y proteccionismos- e inspeccione, no con ánimo sancionador, sino para favorecer la libre competencia. ¿Que quiere más economía real y menos economía especulativa? Pues grave los beneficios de las inversiones financieras y derive recursos a la Administración de Justicia para que quien la haga la pague.
Y si el jefe de la secta en Madrid se empeña en consumar el suicidio colectivo, acuda usted al Parlamento y legisle, que para eso está. Primero a derogar y luego a legislar; para casi todo esto tenemos competencias.

jueves, 26 de abril de 2012

Inseguridad ciudadana

(Publicado en el periódico El Día el 26 de abril de 2012)

QUE NO CUNDA el pánico. No es tan grave y además tiene solución. Por fortuna, de momento, en Santa Cruz solo son hurtos de poca monta, por necesidad quizás. Una gota china, sin embargo, que desanima al comerciante más entusiasta y desmotiva a sus trabajadores, que pelean por sacar el negocio adelante. Y sí, claro, podría ser peor; esto no es Venezuela, que recuenta asesinatos cada fin de semana. Aunque tampoco somos Suecia, en donde una cartera extraviada se entrega en "objetos perdidos" con el dinero dentro.
Mas una ciudad pequeña tiene su aquello. Que nos conocemos todos, por ejemplo. Y si preguntas por aquí y por allá te enteras de qué ala cojea cada cual, ojo. Preguntemos, pues, quién delinque -quién roba y quién recepta-, porque sin que alguien compre lo sustraído poco interés suscita la fechoría. En fin, con toda probabilidad no será tan fácil. Cada profesión requiere formación, vocación y experiencia, y la de policía, entiendo, exige especiales habilidades y, además, complicidad y confianza del ciudadano.
Como en cualquier otro servicio público, alcanzar la excelencia no es solo cuestión de emplear muchos recursos, sino, sobre todo, de organización. Me acuerdo cuando yo gestionaba el Consorcio de Bomberos de Tenerife y conseguimos sacar al bombero a la calle, a "patrullar", en su horario de guardia, en las zonas comerciales. Visitaban comercios y empresas para comprobar el estado de los sistemas contra incendios y dar pequeños consejos: los extintores visibles y a mano, desechar cables y enchufes en mal estado, despejar las salidas...; sin ánimo sancionador, prevención en estado puro. Y aquello tuvo éxito porque el empresario recibía algo de valor y el funcionario se sentía útil; no sé si aún se sigue haciendo.
Pero vale de muestra. Con esto de la seguridad ciudadana, la policía, creo, debe actuar igual, cerca de la gente. Sería muy fácil actuar por zonas, designar agentes de proximidad que fueran siempre los mismos (un par de guardias que roten para cubrir toda la semana), todos los días, que comerciantes y residentes sepamos quiénes son, que vayan a pie con su radio, que se fijen en la cara de los delincuentes y dónde paran, para que se corten antes de delinquir, que los taxistas se chiven cuando vean a alguien huir y que pidan refuerzos cuando haya que actuar.
Para esto no valen dispositivos especiales, es una tarea del día a día. Y por si fuera poco, sería también una potente herramienta de motivación, de la que andamos tan escasos: el empresario recibiría respuesta a los robos que lastran su negocio; el contribuyente, atención personal; el empleado público, reconocimiento a su profesionalidad, y el alcalde, un fuerte aplauso.

jueves, 19 de abril de 2012

Plátanos, plataneros y el quinto elemento



UN TEMA tabú. La modificación del POSEI de 1993 salvó a un cultivo condenado a desaparecer por la lógica del mercado; sus costes de producción y transporte eran (son) mayores que los de sus competidores y, por tanto, debe salir a la venta a un precio superior. Esta situación de desventaja obtuvo respuesta política y se negociaron e implantaron dos medidas que coexisten hoy en día: subvención directa a la producción y arancel (impuesto de entrada) a los plátanos no comunitarios. Camino despejado, de momento.
Todo lo relacionado con el plátano es noticia. El sector se encarga de trasladar sus cuitas a la opinión pública para que sus problemas sean de todos los canarios; el plátano como asunto de Estado. La defensa del plátano de Canarias -el negocio y sustento de unos cientos de productores y de unos pocos miles de trabajadores- es bandera nacional. Admirable tal capacidad de influencia y enorme la efectividad de la campaña: cualquier ciudadano de las Islas preguntado al respecto apoya sin fisuras la existencia del cultivo del plátano como parte de su identidad cultural, como actividad que preserva el paisaje por la que merece la pena luchar; consenso para definirlo como actividad estratégica aunque no sea rentable; absurdo, por cierto.
Podríamos cuestionar por qué son los plátanos los que recibieron (reciben) tal atención pública y no los quesos de cabra, los vinos o los muebles de cocina. Sus defensores pondrán sobre la mesa la protección del medio ambiente, del paisaje y de las tradiciones. Tal es la fuerza del "lobby" platanero que ya la primera ley de espacios naturales de Canarias consagró una zona de bancales dedicada a su cultivo como paisaje protegido, El Remo, en La Palma, cuyas paredes de contención, sorribas e invernaderos solo tienen de natural el calificativo otorgado en la norma. Así funciona el sistema; impecable puesta en escena, insisto.
Entretanto, el platanero está secuestrado por la burocracia de la propia organización que deriva porcentajes para su sustento. Entrar en el reparto tiene su precio. Y observa con estupor cómo cada vez recibe menos, cómo se maltrata el producto en el mercado y no se aprovecha el dinero (público) para posicionar un producto distinto, que lo es, empeñados en competir en los mercados por precio. Plátano grande ande o no ande.
Entretanto, el platanero pierde una magnífica oportunidad, la oportunidad de hacer otra cosa, de hacer negocio con la agricultura y crear empleo: el ochenta y cinco por ciento de lo verde que se consume en Canarias entra por los puertos y el precio del transporte subirá inexorable por la aplicación de la tasa del CO2, consignada en el protocolo de Kioto, que ya está aquí. El futuro de la agricultura está en casa.

(Pablo Zurita Espinosa es Ingeniero Agrónomo)

jueves, 12 de abril de 2012

La independencia de Canarias, coincidencias y discrepancias

(Publicado en el periódico El Día el 12 de abril de 2012)

"Dadme un banco, la policía y un periódico y yo construiré un país"
(Atribuida a Josep Tarradellas)

NO PENSÉ en ella hasta bien poco. Fue un "¿por qué no?" en 2009. Me atreví entonces a proponer para Canarias un "Proyecto país" basado en el preámbulo de la ley de puertos francos de Bravo Murillo de 1852 -toda una declaración de independencia en sí misma-, un instrumento legislativo eficaz que nos permitió avanzar por la senda del crecimiento durante ciento veinte años; añorado, por cierto. El término "Proyecto país" lo acuñó Rafael Mesa, que persevera (todavía) en la necesidad de forjar "una visión de lo que queremos que sea el archipiélago hoy y así poder tener futuro". Aboga por reducir la Administración y liberalizar la economía. Como yo, es defensor de los puertos francos, de acabar con las subvenciones y de dejar los negocios en manos de las empresas y de la propia dinámica del mercado. En esto último algo discrepamos: Rafael se ha vuelto un liberal acérrimo y yo creo imprescindible controlar los abusos.
El debate sobre el petróleo y las aguas territoriales da pie a una (nueva) tesis independentista: trazar la mediana con Marruecos requeriría el reconocimiento de la ONU como nación soberana; sus postulantes escenifican la renuncia o incapacidad para entendernos con nuestros vecinos. De ahí, toda una estructura argumental que nos sitúa fuera de España, considerada metrópoli, y que clasifica todos nuestros males como resultado de una conspiratoria política colonial. En este asunto, el de la independencia, discrepo con el director-editor de este periódico. Él machaca la idea y yo le animo a estudiar los pros y los contras en cada sector, recorrer prudentes un camino largo y suficientemente trascendente como para no dar un paso en falso, en su caso. Tampoco me gusta la parafernalia ni los artefactos propios del fenómeno independentista, ni las banderas ni otros símbolos.
Convencido. Porque Tarradellas se equivocaba. Y fui testigo. Viví en Cataluña en el noventa y dos, justo después de los Juegos Olímpicos. Tras quince años de puyolismo recalcitrante, hervía la euforia por el enorme éxito del "Freedom for Catalonia". Mas la realidad de ahora presenta a Barcelona como perdedora en el equilibrio bipolar de aquella época, pese a que los nacionalistas catalanes fueron llave en Cortes, pese a los millones invertidos, a la normalización excluyente, al Estatut y a otros veinte años de fundamentalismo. Nada, ni así; la independencia no está en la hoja de ruta, una mera herramienta de presión para exprimir al Estado. Dicho lo cual, confieso que, aunque me seducía para Canarias, se me antoja una meta, en analogía, utópica.

jueves, 5 de abril de 2012

Mano firme

(Publicado en el periódico El Día el 5 de abril de 2012)

"Es mi naturaleza, es mi esencia,
no he podido evitarlo, no puedo dejar de ser quien soy."
(De la fábula "El escorpión y la rana", de Esopo)

NO ME AFECTA e imagino que a usted tampoco. Una amnistía para delincuentes fiscales arrepentidos; no entiendo por qué iban a confesar a cambio de un descuento. Y no me gusta. Puedo comprender la motivación del legislador que pretende inyectar capital al sistema e incluso que la justifique como mal menor, pero no estoy conforme. Peligroso precedente. Inútil, además; verter agua en un cesto.
Porque en España la gran presión impositiva no es universal, como todos exigimos para la sanidad o la educación, qué cosa. Eludir o evadir son práctica habitual, es nuestra naturaleza. Y ahora la Administración reconoce su incapacidad para luchar contra el fraude hasta el punto de perdonar al pecador a cambio de una sutil penitencia. Constata y evidencia que la inspección es una auténtica coladera. Tal debilidad y esta amnistía invitan a defraudar más, actúan como un premio que refuerza la conducta que persigue.
Porque defraudar es muy fácil. Tantos son los cómplices y tantos los colaboradores necesarios. En las pequeñas cosas, en las ventas sin factura, en cobrar el paro y tener trabajo, en las bajas ficticias, en engañar y contarlo sin vergüenza, en el ansia por una paguita, en llevar la contabilidad de esa manera, en la ausencia de sentimiento colectivo, en mirar para otro lado... es nuestra naturaleza. Antes de perdonar, arrepentimiento y dolor de corazón, que no es el caso.
La lucha contra el fraude debe ser cruzada nacional, objetivo a combatir por tierra, mar y aire, pero no solo desde el sector público sino en todos los ámbitos y por cada individuo. Nuestra supervivencia exige una nueva guerra civil fraternal entre los que no escamotean y los que sí; tolerancia cero. No se me ocurre remedio más poderoso contra la crisis que erradicar el fraude, acabar con timadores y timados, ambos culpables, usted ya sabe. Ninguna mejor política activa de empleo. Estamos tardando.
Y de amnistía nada. Mano firme. Pero no con medidas sancionadoras que la propia burocracia hace imposible tramitar, sino mediante la identificación del origen del fraude para impedir que tenga lugar y la búsqueda de aliados: si usted pudiera desgravar la factura del dentista, él tendría que declararla, permítame el ejemplo. Y podríamos cuestionar también qué debe ser objeto de tributación, si gravamos el tránsito de mercancías como en los antiguos fielatos o a las rentas del trabajo o los beneficios de la actividad empresarial o de las operaciones financieras o la tenencia de bienes raíces. Con nuestros antecedentes necesitamos tecnología infalible y mecanismos más simples.

jueves, 29 de marzo de 2012

Trabajar, protestar o viceversa

(Publicado en el periódico El Día el 29 de marzo de 2012)

NO SÉ qué hacer. Tengo motivos más que suficientes para salir a la calle a protestar, pero no sé qué hacer, no sé si una huelga es la manera. Mi empresa está en suspensión de pagos y se ha mantenido viva gracias a la tenacidad de los trabajadores. Cobramos lo justito, pero no han fallado con las nóminas. Me hace falta el dinero. Defendemos nuestro puesto de trabajo y estamos empeñados en que la empresa funcione, por puro egoísmo: ninguno queremos ir al paro.
Si trabajamos y nos llama algún cliente, ¿qué hacemos? Si decidimos servir la mercancía y no hacer huelga, nos arriesgamos a que en el reparto un "piquete informativo" me pare y tengamos un disgusto. O sea que, aunque quiera, a lo mejor no puedo; porque yo quiero, necesito el dinero. Además, no me gustaría perjudicar a la empresa, el jefe se porta bien y lucha también por mantener los empleos; un día sin facturar es un paso atrás. Ni el empresario ni nosotros somos culpables de la situación actual, en todo caso, las víctimas. No sé que hacer.
Tiene que haber otra forma para que los que gobiernan reaccionen, para que los que abusan del sistema sientan el aliento del pueblo, de usted y de mí, que estamos hartos. Pero, ¿por qué una huelga?, ¿por qué una huelga general -por muy secundada que sea- iba a conseguir siquiera una explicación o una rectificación? Si es que Rajoy, con su implacable eficacia de burócrata gris, contaba con ella y se mantendrá firme en la política reformista, no ya la suya, a la que renunció sin ni siquiera probarla, sino la que le viene impuesta desde Bruselas. Rajoy ejercerá (ejerce) de mártir.
Trabajar o ir a la huelga. Yo iría a trabajar y después a protestar, a donde haga falta. Aunque dice mi amigo de CCOO que "una huelga general no se hace para protestar sino para ejercer presión". No lo entiendo bien, creo que es un juego dialéctico pero no estoy seguro. La propuesta sindical consiste en fastidiarme yo, a mis compañeros y a mi empresa para presionar a un tercero, un tercero que es tan ajeno a mi realidad cotidiana; no sé, no lo veo.
Bien pensado, tampoco tengo claro lo de salir a protestar. Nada claro. Ni Rajoy ni Paulino ni ningún otro político, saben qué hacer para que la situación mejore; si lo supieran, lo harían. Más tensión no ayudará, será peor, tomarán (más) decisiones sin meditar que nos afectarán a todos. Pero tampoco me voy a quedar quieto. De ésta no saldremos con acciones colectivas, sino con responsabilidad individual, tolerancia cero con el fraude y dedicación. A trabajar.

viernes, 23 de marzo de 2012

Paulino, sin rumbo

(Publicado en el periódico El Día el 23 de marzo de 2012)


Los gobiernos no deberían gastar tiempo ni dinero pensando en qué sectores serán los que nazcan de la crisis, sino asegurar buenos servicios públicos, impuestos bajos, inflación baja y educación.
Howard Davies, director de la London School of Economics, 2009

NI PAULINO ni su equipo escucharon a Davies, o, si lo hicieron, ni caso. El profesor remataba su precisa reflexión con una contundente afirmación: "El dinamismo natural de la sociedad siempre tiene la última palabra". Da en el clavo al enumerar las verdaderas competencias de lo público en contraposición con el intervencionismo imperante. Puede que a los que gobiernan les sepa a poco gobernar, puede que se vean capaces u obligados a algo más, quizás han confundido su vocación o busquen solo los laureles de la fama.
El presidente del Cabildo de Tenerife me decía que sus empresas públicas intervienen solo en aquellos sectores en los que no funciona la iniciativa privada. No sé usted, pero yo no veo claro que sufraguemos con dinero público las pérdidas de un negocio ruinoso. Intervenir como un operador más en la economía insular -con la pólvora del rey- no es competencia de nuestra primera administración pública... en presupuesto y número de empleados, por cierto. Todo ese entramado va a acabar mal; es cuestión de tiempo y de lógica económica.
Por su parte, la ya famosa consejera de empleo del Gobierno de Canarias habló de no sé cuántos millones para el fomento del empleo en las Islas, pero se refería a empleo público, dinero para pagar sueldos para convenios cuya única justificación es la de mejorar estadísticas: que unos miles abandonen la lista del paro para seguir asalariados del Estado pero con diferente ocupación. Al menos, entre ellos, habrá quienes renuncien a la economía sumergida por un tiempo; no está mal. A la pregunta sobre cuáles serán las oportunidades de trabajo que generará la economía canaria su excelentísima se refirió a los magníficos resultados de los planes de cooperación municipal; no la contesta; es posible que no sepa qué decir.
Y Paulino se alinea con los ecologistas para desacreditar al ministro Soria, que se le subió a la chepa. Reniegan del petróleo tanto como, hace unos años, los mismos demonizaban al turismo como destructor del territorio; usted se acuerda. Ya cambiaron de idea. Ahora el turismo les gusta mucho; es el futuro, dicen. Estos supuestos ecologistas, manipuladores de la opinión pública, mantienen una enorme deuda con la sociedad: las torres de alta tensión junto a la autopista nos la recuerdan a diario.
Mas estamos a tiempo. Que el Gobierno se concentre en prestar los servicios públicos, en abaratar los impuestos y en la educación. Un papel secundario que no lo es.

jueves, 15 de marzo de 2012

Que no, que todavía no hemos tocado fondo

(Publicado en el periódico El Día el 15 de marzo de 2012)

George Lucas

NADA nuevo bajo el sol y las estrellas. Nuestra irresponsabilidad es tal que pensamos que un algo superior vendrá de una lejana galaxia a arreglar la crisis. Y mientras, a esperar. Rajoy perdió la oportunidad histórica de mentir a los ciudadanos con un haz de esperanza y ahora concentra su energía en cavar en el mismo hoyo. Nada nuevo, solo recortes y subida de impuestos. Montoro rogó al PSOE que acabe con el discurso del miedo y nos pidió esfuerzo, aunque a estas alturas esto último ya es demagogia: el esfuerzo es obligado.
Y es normal que haya contestación ciudadana, pero no de la izquierda recalcitrante ni del sindicalismo trasnochado que persigue su propia pervivencia, sino encabezada por sus propios acólitos y votantes, los del PP, engañados y desengañados, que esperaban una acción heroica y se han topado con la cruda realidad del hombre gris atrapado por las mismas cautelas que amordazaron al sacrificado presidente precedente. Subir los impuestos a los asalariados es fácil, acabar con decenas de miles de liberados sindicales, no. Abaratar el despido es una cosa, quizás justificable, pero venderla por sí sola como fórmula mágica para crear empleo atenta contra el sentido común, pura propaganda. A lo mejor el nuevo gobierno también tiene miedo.

En lo local, la consejera de empleo del Gobierno de Canarias disparata y propone fijar un techo para el número de turistas, mas el presidente no la desmiente e insiste en lo de la calidad y la sostenibilidad y mantiene la moratoria: competir en un mercado cautivo es una entelequia. Vivimos en una economía intervenida que defiende los intereses de los "lobbies". Rivero todavía cree que una comunidad autónoma puede ser competitiva y puede enfocar su estrategia (pública) a empujar este o aquel sector, ojalá él supiera qué va a ser negocio en el futuro. No se ha enterado de que quienes compiten en el mercado son los empresarios, siempre y cuando se den las condiciones para que esa competencia tenga lugar. La Administración solo debe actuar como prestataria de servicios públicos y como garante del cumplimiento de las reglas del juego; adivinar el futuro no está en el ámbito de sus competencias.
En mi opinión, urge menos retórica realista -ya sabemos lo mal que estamos- y más mensaje optimista, menos esperar una solución colectiva y más compromiso individual, menos condescendencia y más intolerancia con quienes defraudan y abusan del sistema. Y al que gobierna, que se atreva de una vez a fusionar ayuntamientos, a eliminar subvenciones y a acometer todas esas reformas estructurales improrrogables; pero de buena gana, con entusiasmo.
El optimismo engendra confianza, la confianza engendra inversiones y las inversiones, empleo.

jueves, 8 de marzo de 2012

"Ni subvenciones ni limosnas, sino instrumentos"

(Publicado en el periódico El Día el 8 de marzo de 2012)

PARECE que algo hemos avanzado desde aquel famoso "Informe Solbes" que nos condenaba al subsidio como ciudadanos europeos ultraperiféricos en dificultades permanentes (sic). Y confieso que siempre taché de cómplice a Coalición Canaria, sus líderes y su parroquia, como colaboradores necesarios. Ahora, sin embargo, el presidente Rivero rectifica al afirmar que el Gobierno de Canarias "no quiere ni subvenciones ni limosnas, sino instrumentos que nos permitan generar actividad económica". Fantástico. Esa es la idea y yo la comparto: Canarias necesita un proyecto país.
Y no seré yo quien pierda energía en analizar qué hicimos para llegar a esto; no hay tiempo; que se encargue la Historia de juzgar a los culpables. Ahora toca pensar y actuar. Y no es un camino fácil, porque nuestras relaciones con el Estado, primero, y con Europa, después, se fundamentan a estas alturas solo en la búsqueda de auxilio. Esta nueva postura de Rivero, la de luchar por herramientas que potencien la economía, supone un cambio radical, no cabe duda, quizás el hecho más relevante de la política canaria en democracia.
Esa era la tesis que defendía el entonces ministro Bravo Murillo cuando justificó los puertos francos para Canarias en 1852: "Sueltas las trabas que embarazan ahora la acción mercantil, se formará allí naturalmente un centro de contratación; acudirán los capitales, se crearán establecimientos, se fomentará el trabajo y aquellas islas ahora olvidadas serán el enlace y el punto de comunicación de apartados continentes". Toda una declaración de independencia que adquiere plena vigencia en el siglo XXI, después de esta probatura intervencionista implantada por el tardofranquismo, nuestro denostado REF, que nos hemos empeñado en exprimir hasta sus últimas consecuencias, hasta comprobar su ineficacia. Y ya está.
Quizás Rivero piense reclamar para Canarias el retorno al régimen de puertos francos, que solo requeriría derogar una ley preconstitucional, por cierto, como impulso definitivo al tándem turismo-comercio, un fabuloso negocio combinado inimaginable para Bravo Murillo en aquellos tiempos, que conste; o quizás nos sorprenda el presidente con algo nuevo de verdad. "Instrumentos que nos permitan generar actividad económica", eso suena muy bien y no es ironía. Aleluya.
Llegados a este punto quizás Rivero deba recoger el guante que lanzó Miguel Cabrera cuando pedía sugerencias para la próxima modificación del REF. Cabrera se ve capaz de proponerla, defenderla y aprobarla con la mayoría aplastante del PP en Cortes. Y este cambio de filosofía puede ser la primera: menos subvenciones y más herramientas para dinamizar. Una oportunidad. Y se me ocurre muchas otras, desde la trasformación del subsidio de desempleo en un seguro de paro, a la tributación en las Islas de todos los beneficios generados en Canarias... Alcanzada la conciencia social, urge un nuevo enfoque mercantil. Bravo.

jueves, 1 de marzo de 2012

Confíe

(Publicado en el periódico El Día el 1 de marzo de 2012)

La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro
Georg Simmel

AUNQUE sea injusto generalizar, estará conmigo: en este país nuestro la confianza hace tiempo que se esfumó; y es que nadie confía en nadie. No se confía en la policía, a la que se le atribuye una motivación añadida y oscura, distinta al mero esclarecimiento de los hechos delictivos; ni en los jueces, criticados desde dentro y desde fuera por ser parciales; ni en los políticos, tildados de ineptos, cuanto menos, o de corruptos, incapaces de velar por el interés general, a los que solo se les perdona por la convicción popular que asegura que todos, en su pellejo, haríamos lo mismo. Tampoco confiamos en los maestros, a los que acusamos de adoctrinar a nuestros hijos, ni en los profesores universitarios, fruto de la endogamia y el inmovilismo, que no saben nada de la vida; ni en los poetas, por "hippies".
No confiamos en los periodistas ni en sus investigaciones, como si el premio de una primicia no fuera suficiente combustible para indagar en la verdad. Hasta desconfiamos de los vendedores ambulantes que despachan perritos calientes, como si tuvieran un plan maquiavélico para intoxicarnos a todos y abandonar su negocio. Ni en los médicos que pretenden vacunarnos en masa para beneficio de las farmacéuticas. Y claro, tampoco confiamos en los bancos: malas bestias que no son capaces de prestar mis ahorros a esos empresarios que están a punto de hundirse por falta de crédito.
Pensará que soy un ingenuo, que hoy en día ya no se puede, que hay mucho caradura sinvergüenza que se aprovecha, que me acuerde de Ruiz-Mateos o del Fórum Filatélico, a quienes confiamos nuestro dinero por la promesa de unos enormes y suculentos intereses...
Aunque estará conmigo también en que lo más significativo es lo poco que confiamos en nosotros mismos. Y entonces pedimos empleo fijo y una alta indemnización, convencidos de que nuestro jefe no nos querría si nos pudiera despedir gratis, o como si a ninguna otra empresa le pudiera interesar nuestra experiencia y profesionalidad. Y tantos que no confían en sí mismos, que se aferran a relaciones personales destructivas y renuncian a la posibilidad de encontrar el verdadero amor.
La confianza como hipótesis de conducta -nuestra y de todos- que se fundamenta en derechos y obligaciones, qué bueno. Porque en realidad son muy pocos los que actúan al margen, son minoría de quienes habría que desconfiar y el sistema dispone de mecanismos para mantenerlos a raya. Urge confiar en el sistema. Confiar se me antoja un excelente antídoto frente a la adversidad: que cada cual actúe con responsabilidad en la certeza de que todos los demás haremos lo mismo. Confíe.

jueves, 23 de febrero de 2012

Europa es el pasado, África es el futuro

(Publicado en el periódico El Día el 23 de febrero de 2012)

NUESTRO régimen económico no funciona. Y no es una opinión, tan solo constato las evidencias: nuestra pérdida de calidad de vida, los datos del paro, con la gigantesca cifra de subsidiados, reales o ficticios, y además ese 60% de demandantes de empleo que no han completado la Educación Primaria. Incalificable fracaso de las instituciones y de las familias: tremenda pérdida de valores de unos padres que se desentienden de la formación elemental de su prole... Cuánto no habrá leído usted ya de todo este naufragio.
Y con este panorama, el presidente Rivero se empeña en buscar el futuro de Canarias en Bruselas y nuestros europarlamentarios -de todo color político- en Estrasburgo, para que no se reduzca la ficha financiera de las ayudas que sostienen nuestro chiringuito ultraperiférico. Me resisto a estar condenado a pedir ayuda por siempre jamás, confieso que me da vergüenza, me toca el amor propio, oiga, no sé a usted; una estrategia que se fundamenta en dar pena, qué quiere que le diga. Porque, además, tal epidemia de incentivos ha demostrado una más que dudosa eficacia: la RIC, el REA, la ZEC, el POSEI, la reducción de impuestos indirectos..., y al final tenemos la cesta de la compra más cara y los salarios más bajos. Ya le digo yo que esto no funciona.
"Felipe González nos engañó con la idea de Europa", escuché, "porque Europa pertenece al pasado, el futuro está en África". Y muy cabal proponía para Canarias ser plataforma para el tráfico de mercancías y de pasajeros, base de operaciones de las grandes corporaciones multinacionales que ven en el continente negro su escenario de crecimiento, ser la referencia tecnológica, el enlace en las telecomunicaciones. Hablaba de poner en valor nuestras excelentes infraestructuras al servicio de toda una sociedad en desarrollo. Y yo añadiría que tal enfoque nos pone en bandeja una inmejorable oportunidad para la gestión financiera -con estabilidad y seguridad jurídica- , para nuestras universidades, para nuestros centros sanitarios y para los de investigación agronómica: mil millones de personas a las que formar, atender y dar de comer.
En definitiva, mi amigo, que es liberal y un tío listo, pide una visión mercantil en la acción política canaria: Europa es la subvención, África es el mercado. El REF actual nos aleja del mercado y nos hace dependientes de un tercero que tenga a bien consignar el aguinaldo. A mí me da que este sistema de ahora ya no da para más, que debemos rectificar, usar la cabeza y pensar, quizás en clave africana, por qué no; nunca es tarde para tender puentes, para el diálogo, aunque primero haya que aprender francés.

jueves, 16 de febrero de 2012

Amigos del PP, que no, que yo no quiero despedir a nadie

(Publicado en el periódico El Día el 16 de febrero de 2012)

VAYA empeño en facilitar el despido. Y está bien, es un paso, y seguro que con buena intención, no lo pongo en duda, y actúan, que es lo que toca, y hacen uso de la mayoría absoluta, como debe ser. Pero eso solo no basta. Hasta el presidente RJ advirtió de que este año subirá el desempleo: "A los niños hay que decirles siempre la verdad", que decía Les Luthiers. Os habéis convertido en esclavos de vuestra propia y enorme responsabilidad, os mueve el deseo de solucionar el problema del paro, claro, pero es inútil legislar en base a axiomas erróneos.
Permítame (discúlpeme) que no llegue a comprender por qué acepta RJ una solución que agrava los síntomas y que tilde de inexactas las premisas sobre las que construye el PP esta fenomenal reforma del despido. No sé si usted se acuerda, pero, con la legislación laboral que ahora se deroga, llegamos a la menor tasa de paro registrada y la creación de varios millones de puestos de trabajo, muchos cubiertos por inmigrantes. ¿No será que el PP confunde su "misión" de procurar las mejores condiciones para la actividad económica con el "objetivo" de reducir el número de parados? El mismo error que el PSOE, por cierto.
Dedicarnos a aquello que no depende de nosotros sale caro, aunque se aprende rápido en el mundo de los negocios. Es una cuestión de enfoque. No me preocupo de captar muchos clientes, sino de dar buen servicio: acertar en lo segundo me conducirá a lo primero; el esfuerzo lo concentro en aquello que sí controlo. Procure legislar para favorecer a las empresas y verá cómo se crea empleo, señor presidente.
"Cabalgo sobre un tigre", repetía un querido empresario, "y si me bajo del tigre, el tigre me come". En este país, la empresa es aventura arriesgada y cuando llega el final, cuando ya el negocio no da más, se convierte en tortura. No solo la apertura, también urge facilitar el cierre cuando el empresario no quiere, no puede o no sabe. Porque una mala caída arrastra a los acreedores, que no cobran; a los competidores, que sufren las consecuencias perversas de la libre competencia cuando el moribundo liquida; a los trabajadores, que mantienen la ilusión de su incobrable -ahora mermada- indemnización por despido, y al propio empresario, que jamás vuelve a levantar cabeza.
Luche sin denuedo contra la morosidad y el fraude, y miéntanos, por favor, una mentirijilla piadosa, díganos que las cosas van a ir mejor para que vuelva la confianza, para que las empresas vendan más y terminen los recortes. Esperábamos ese pequeño embuste. Atrévase.

jueves, 9 de febrero de 2012

Tolerancia cero

(Publicado en el periódico El Día el 9 de febrero de 2012)

NI REFORMA laboral ni reforma financiera ni control del déficit. Que ya está bien, hombre, que ya está bien, que parecemos bobos. Esto es un pacto de Estado en toda regla para no mencionar la soga en casa del ahorcado. Ya me dirá usted para qué sirven todas esas medidas si no atajamos el problema de raíz, si no erradicamos el fraude, si no luchamos contra la economía sumergida de una vez por todas.
Permítame que insista porque, por lo visto, me he quedado solo. A nadie le importa. Somos un pueblo tolerante y así nos va. Y que conste que puedo llegar a entender la alegría del beneficiario de la tropelía, la que fuera, allá cada cual con su conciencia. Ahora bien, me resulta totalmente inadmisible que pretenda hacerme cómplice; que no, que yo no quiero saber el alcance del fraude, por favor, no busque ni mi indulgencia ni mi comprensión. No estoy para reírle la gracia a nadie, no sé usted. Prefiero no enterarme.
Quizás obedezca a nuestra herencia genética, esa risotada del público, en el bar, con las hazañas del parado que cobra subsidio y que trabaja en negro. No sé qué me molesta más, que lo haga o que lo cuente. "Si no fuera por la economía sumergida la gente pasaría hambre" se atreve a afirmar algún politicucho como ofrenda y justificación a sus parroquianos. Lamentable. Y es tal el desparpajo con que se narra el fraude que duele la falta de vergüenza. ¡Qué mal nos han educado! Y qué bueno que siempre haya a quien echarle la culpa. "Yo soy así", dijo Jack el Destripador.
Es tal el nivel de corrupción y tantas las ganas de satisfacer el interés particular de algunos, que el dinero del FROB -previsto para sanear las entidades financieras en dificultades- se ha usado para poner en la calle a miles de prejubilados con jugosísimas indemnizaciones y suntuosas prebendas hasta el día del juicio final. Millonarios que cobran el paro, claro, usted qué se piensa: el ciudadano apoquina por partida doble. Y mientras, el despedido, el pobre, se ríe, se ríe de usted y de mí y se vanagloria de su suerte. Dinero público para la reestructuración, menos personas que cotizan, más que cobran el subsidio, menos ingresos, más déficit público y más recortes..., y entramos en barrena, qué esperaba.
Puestos a buscar responsables por la crisis, canalicemos toda nuestra ira hacia tal caterva de defraudadores y sus cómplices: eliminar esas conductas nos sacará del pozo. Créame, mientras haya fraude el esfuerzo reformista es inútil. ¿A cuántos conoce usted? Yo ya decidí que no les voy a pasar ni una, pero oiga, sin acritud, ¡eh!; mera voluntad de supervivencia.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿Eres feliz?


Te invito a reconsiderar tu felicidad. Bueno, sólo si eres de aquellos que (como yo) necesitan trabajar para vivir. Porque no se puede estar sin trabajo ni trabajar en algo o con alguien que no nos proporciona felicidad. Y es que no solo de dinero vive el hombre (ni la mujer).

jueves, 2 de febrero de 2012

Que los turistas paguen las tasas

(Publicado en el periódico El Día el 2 de febrero de 2012)

QUIÉN las iba a pagar si no. Con las tasas aéreas se liquidan los gastos en que se incurre cuando un avión aterriza, descansa y despega de un aeropuerto. Para eso están; ese es el sentido que tiene una tasa, la que sea. Su cuantía debe estar calculada para sufragar el coste del servicio público en cuestión, ya sea la recogida de basura, el uso y disfrute de la piscina municipal o las operaciones aeroportuarias. Una idea bien pensada: que sea el usuario el que pague las prestaciones que recibe. Impecable.
Por tanto, la cuantía de la tasa debe contemplar los costes de la actividad, unos fijos, independientes del número de usuarios, y otros variables. En el caso de los aeropuertos entiendo que no se incluya la amortización de las instalaciones, ya que estas enormes obras de infraestructura se ejecutan con cargo a los impuestos y casi siempre financiadas con ayudas europeas. Cuantos más viajeros menos tendrá que pagar cada uno por la limpieza de los cristales o por mantener encendidas las luces de la pista. El importe de la tasa -equis euros por pasajero- se debe fijar en base a los gastos reales del aeropuerto operativo y a las estimaciones de uso. No hay más.
Cabría analizar qué paga exactamente nuestro apreciado turista por usar cualquiera de nuestros aeropuertos. Ejercicio en el que podríamos cuestionar si la estructura de personal (incluido su convenio laboral) es la más eficiente para las tareas que desempeña, qué cometidos están contratados con terceros y en qué condiciones, los consumos de suministros, etcétera, en definitiva, cada uno de los elementos que hacen confortable y seguro el tránsito de los pasajeros, que de eso se trata.
Cuando se dice que los aeropuertos canarios son rentables dentro del conjunto de los españoles, debemos entender que tienen superávit, que con el cobro de las tasas sobra dinero. Como AENA funciona como un todo, los aeropuertos deficitarios cubren sus pérdidas con los excedentes de los primeros. Principio de solidaridad.
Pero, claro, en Canarias la actividad aérea ligada al turismo forma parte de nuestro negocio principal y lo suyo sería que el turista pagara estrictamente lo que cuesta el servicio, para aprovechar el enorme volumen de usuarios: a mayor número, menor precio unitario; así funcionan las economías de escala; así sí que se puede competir. Quizás haya que cuestionar ese principio de vasos comunicantes y pensar en bonificar las tasas en aquellos otros aeropuertos que no tienen suficiente movimiento y no como se ha planteado hasta ahora.
El contexto actual exige a la acción política canaria un enfoque más mercantil, ahora que la falta de recursos impide ahondar más en la vía de las ayudas directas o las subvenciones. Adelante.

jueves, 26 de enero de 2012

¡Petróleo, petróleo! (en Canarias)

(Publicado en el periódico El Día el 26 de enero de 2012)

GRITÓ el operario tras el último esfuerzo de la perforadora al alcanzar el yacimiento, temblor, estruendo y un gran géiser de oro negro...; aunque no sé, quizás esto sólo ocurra en las películas. La tecnología actual es precisa y se anticipa; hay medios para saber con qué va a topar la broca al horadar las entrañas de la tierra. Y dicen que sí, que en efecto, que muy cerca de Fuerteventura hay una enorme bolsa de petróleo y gas natural.
Y mucho me sorprende el escaso entusiasmo con que en Canarias se recibe la buena noticia; resulta sospechosa tanta cautela. Porque hablamos del petróleo de los petrodólares, de los inversores kuwaitíes y de la OPEP, qué cosa; ¿usted se imagina? Porque digan lo que digan en Kyoto o en Durban al petróleo todavía le queda un largo recorrido pese a la voluntad -al menos legislativa- de luchar contra las emisiones de CO2 en la carrera contra el cambio climático.
La posibilidad de extraer petróleo en aguas de Canarias es una bendición para este país nuestro tan castigado por el paro y las diferencias sociales. Es una actividad boyante que significa dinero, puestos de trabajo y un enorme surtidor de impuestos: una solución impecable para el déficit público. Sería tremendo. Aun así, tal posibilidad, la de explotar el petróleo, nadie la considera parte de la solución; más bien un problema medioambiental, como poco, según algunos que alzan la voz en contra (tendrán trabajo o serán ricos).
Y no se me ocurre por qué. Los riesgos para el medio ambiente de un moderno pozo de petróleo son al menos igual de significativos que los de otras tantas actividades no lucrativas y, sin embargo, admitidas con escasa contestación ciudadana: la acumulación de residuos en inmensos vertederos o el propio tránsito de buques cisterna cerca de nuestras costas. Mucho peor, sin duda, es almacenar residuos radiactivos en un pueblo manchego. En teoría nada que temer: un negocio que reportará tantísimo dinero no tendría por qué poner pega alguna a desarrollar estrictos procedimientos ni a someterse a cualquier control de inspección.
La cuestión tiene enjundia; a lo mejor dejamos de ser los pobrecitos ultraperiféricos y debemos modificar el sentido de las reivindicaciones del REF. Si de repente nosotros somos los ricos quizás nos interese protegernos del reparto solidario o pensar en algo más. Cómo cambiaría la cosa.
Al final, para terminar de conformar una opinión sólida, resulta necesario ahondar más en cuáles serán las implicaciones socioeconómicas del petróleo para Canarias, qué realidad encierra y qué futuro nos aguarda.

jueves, 19 de enero de 2012

Paso en falso del PP con la reforma laboral

(Publicado en el periódico El Día el 19 de enero de 2012)


QUÉ ESPERABAN. Estaba cantado que a sindicatos y patronal les bastaba la foto. Ninguna intención de dejarse torcer el brazo ante sus parroquianos; vaya farsa: sin estar dispuestos a ceder en nada es imposible alcanzar un acuerdo, el que sea. Que la reforma de la legislación laboral la imponga el Gobierno, que para eso tiene mayoría absoluta, y a esperar y luego a criticar con gusto la solución propuesta. Lamentable. Qué más tenemos que aguantar para demostrar la falta de legitimidad de unos y otros.
Y llega el ministro y se ofrece a tener listo un primer documento en dos o tres semanas con los nuevos tipos de contrato, la indemnización por despido y las mismas pamplinas que el PP criticó la legislatura pasada. Más de lo mismo: una reforma rápida para dejar las cosas como están; empieza con mal pie. Un asunto que no se resuelve con un parche, que las leyes condicionan las conductas y estas crean hábitos, y cambiar los hábitos genera desazón y, por tanto, oposición, esa que se manifiesta siempre en contra.
Creo que el problema hay que enfrentarlo de otra manera. Y me atrevo a dar ideas. Empecemos por demoler lo que hay para reconstruir otra cosa -ya veremos qué-, como el afinador de pianos, que primero lo desafina por completo. Un ejercicio tonificante dinamitar mitos y constatar su inutilidad: lo absurdo del empeño en el contrato indefinido, que no lo es, como tampoco es indefinida la propia actividad empresarial; la trampa de la indemnización por despido, que te ancla a un empleo que no te hace feliz, o el sinsentido de un subsidio de desempleo que requiere ser despedido, ¿por qué?, ¿cómo castigamos entonces a los malos empresarios si no podemos marcharnos?
El mercado laboral y el de bienes y servicios han cambiado, y tanto, y ahora ¿quiénes son los empresarios -empleadores- y quiénes los trabajadores? La sociedad gira tan rápido que invertimos los papeles: hoy tengo empleo y mañana comienzo una aventura empresarial, hoy busco trabajo y mañana busco clientes; así o a la viceversa. En esta nueva realidad global, en la que todos competimos contra todos, ¿quién representa mis intereses de prototrabajador y protoempresario, ambos bajo la piel que habito? A lo mejor piensa lo que yo, que no están enfrentados en absoluto. En las relaciones laborales el interés es mutuo y el fin el mismo. Y, llegados a este punto, que funcionen los mecanismos del libre mercado.
Estimado presidente RJ, con dos cositas sería suficiente: establezca las reglas que garanticen unos mínimos razonables y fije los procedimientos para detectar y castigar los abusos por una u otra parte. Ah, y si busca un golpe de efecto contra el paro, convoque cada tres días, a las once de la mañana en las oficinas del INEM, a los que cobran la prestación so pena de perderla.

lunes, 16 de enero de 2012

El proyecto Hermanos Unidos

Mi actual proyecto de Interim Management es esta empresa de Cash&Carry. Difícil e ilusionante. Hemos conseguido mantener la empresa funcionando durante 10 meses y prepararla para que pueda ser adquirida por alguien que pudiera estar interesado en el negocio. Los propios trabajadores explican lo que hacemos:


jueves, 12 de enero de 2012

Con amor

(Publicado en el periódico El Día el 12 de enero de 2012)

PERO qué me dice. Primero nos habla de la felicidad, después de la motivación y ahora del amor. Debería dejarse ver eso, a lo mejor anda con depresión. Hay ciertas cosas sobre las que los hombres no hablamos, estaría bueno. Tanto sentimentalismo no es recomendable para la vida moderna. La sensibilidad no es propia del "homo proveedor" que se faja a diario en la selva cotidiana. Y quién necesita amor teniendo dinero.
Me maravilla el poder de convencimiento de los infelices que pregonan el consumo como forma de vida, y, por tanto, insisten en la búsqueda del éxito económico. "La última camisa no tiene bolsillo" -que dice un amigo-. Con la que te entierran para la vida eterna, se entiende; cuántos que no se enteran hasta que ya es demasiado tarde.
También es verdad que habrá muchos otros que no saben a qué me refiero, para los que el amor es una entelequia, una cursilería, una oportunidad frustrada, un sufrimiento, el capítulo que precedió al compromiso o a la obligación, el pasado, la nostalgia, la esperanza. Qué bonito es el amor y qué ajeno. Hay que enseñar a amar, primero a nuestros mayores, que les da vergüenza exteriorizarlo por convicción canónica y luego a los niños, que son lo máximo, para que nos quieran y nos cuiden cuando seamos viejitos.
No, no voy a caer en su provocación, querido. Ya sé que el argumentario del lado oscuro es muy extenso; soy inmune: a los personajes odiosos los mantengo lejos. Y no, no piense que me refiero a un amor platónico ni entregado ni sumiso. El amor es una expresión elevada de la conciencia, una forma de vivir, un algo desprendido, una vocación de ayudar a los demás. Con amor nuestras acciones son mejores, cuando tenemos en cuenta sus efectos positivos, cuando pensamos en quienes se benefician de ellas. Piénselo y póngale sentimiento a toda acción que emprenda. El amor siempre triunfa.
Con amor; hacer las cosas con amor, qué idea. Buscaremos entonces personas, empresas y representantes públicos que introduzcan tal consideración en su conducta. La alineación perfecta con el mandamiento único. Y por qué no: "No quiero un cualquiera, sino alguien que sea capaz de pensar en mí". Tiene lógica y cierta dosis de egoísmo sano.
Imagine que pudiera tener razón con este razonamiento. Triunfal mecanismo para desprendernos de lo que no queremos, como justificación perfecta de los cambios que no podemos posponer y posponemos: "La dejé porque no la amaba", incontestable. Los cambios casi nunca encuentran la justificación adecuada. Imagine que consigue llegar a amar su vida y su ocupación diaria. Habrá dado un paso de gigante hacia la felicidad.

jueves, 5 de enero de 2012

Miente, Pinocho, miente

(Publicado en el periódico El Día el 5 de enero de 2012)

PREGUNTO a un amigo empresario qué le parecería invertir cien mil euros en un negocio y me dice que prefiere dejar el dinero en un depósito en su bendita caja de ahorros. Argumenta que se lo retribuyen al seis por ciento y que no tiene riesgo, no debe esperar a consolidar las ventas ni recuperar clientes ni bregar con los trabajadores. No cuestiona de dónde saca la entidad el dinero para cumplir con el interés pactado ni cómo lo invierte. Qué más le da, él solo pone la mano. No me atrevo a replicar, aunque creo que debería detenerse a pensarlo. Si ya no da crédito a otras empresas para la actividad productiva ni participa en los mercados de bienes y servicios, solo queda jugar en el mercado financiero. Tierra de tiburones. Todo el proceso con la inefable garantía del G20, que acordó no dejar caer a más bancos. Lo de dar empleo que lo haga el Gobierno.
Ese mismo día, el presidente Rajoy y su consejo de ministros acuerdan subir los impuestos a las rentas del trabajo. Sin atacar la especulación. Y no solo contradice su propio compromiso preelectoral de no gravar más al sufrido contribuyente -nadie actúa libre de pecado-, sino que además no exhibe ninguna novedad: a los que estamos legales nos tienen fritos. Será que no se ha enterado de que el problema fiscal en España es el fraude, miles o cientos de miles de conciudadanos que no participan del sistema, amantes de la economía sumergida, y tanto cómplice que la consiente. Cuánto dinero acumulado debajo del colchón que no tributa. Aunque pueda parecer insolidaria, quizás una potente subida del IVA/IGIC consiga recaudar con eficacia de la actividad económica real. Evitar que el blanco acabe negro.
Sorprende la escasa imaginación del equipo económico entrante. Y me atrevo a proponer cómo contrarrestar el desatino. La subida del IRPF podría estar justificada si pudiéramos desgravarnos todos los gastos, es decir, conseguir que todo el dinero que circula pague. Las deducciones practicadas serían siempre menores que el incremento de la recaudación indirecta y el afloramiento de todo lo que ahora no tributa ni de una manera ni de otra. Y no solo pienso en desgravar los gastos del médico, del abogado o de cualquier otro profesional al que debamos recurrir como particulares, sino también las facturas de un mueble, de unos pantalones o de aquella comida en nuestro restaurante preferido. Se acabó cobrar en negro cuando a todos nos interesa pedir el recibo. Y que el legislador establezca los límites que estime oportunos.
No sé qué es más grave: que el PP mienta en su primera decisión importante o la ausencia absoluta de nuevas ideas. Como vemos, haberlas haylas.

domingo, 1 de enero de 2012

jueves, 29 de diciembre de 2011

"Ni antes éramos tan guapos ni ahora somos tan feos"

(Publicado en el periódico El Día el 29 de diciembre de 2011)

AFIRMÓ el exministro Manuel Pimentel en el "Día del Auditor de Canarias" en el por-cierto-recién-remozado-en-tiempos-de-crisis hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife; un escenario perfecto, sea dicho de paso, ambiente solo comparable con el cinematográfico "Rick's Bar" de Casablanca.
Desconcierto. Así describió el estado de ánimo de los ciudadanos y azuzó a los profesionales presentes a seguir en la gestión precisa de los números, certeza capaz de contrarrestar la desconfianza dominante. Se decantó por el equilibrio entre tecnócratas y políticos para salir de la crisis y usó la teoría de la evolución de las especies para preguntar qué hace cada cual para adaptarse a nuestra realidad cambiante: "No sobrevive el más fuerte, sino el que se adapta".
Puso a los ayuntamientos españoles como ejemplo de inadaptación al cambio. Desde la recomendación envenenada del ínclito Pedro Quevedo a todos los alcaldes desde el púlpito de la FECAM, "hagan lo que deban aunque deban lo que hagan", hasta el actual comportamiento de funcionarios y políticos que siguen pensando que alguien vendrá a arreglarlo todo. "Los dejarán caer", dijo, y anunció el colapso de las entidades locales.
Habló de las personas, de cómo somos, de nuestra condición gregaria tan falta de racionalidad, tan necesitada de líderes que compartan y emocionen. Y no sé muy bien por qué explicó la diferencia entre conocimiento y sabiduría, alquimia que añade sentido común, experiencia y visión de futuro. Y citó a Bernanke, que sostiene que en economía se pasa de la euforia al pánico en un instante; diagnóstico preciso para el "Homo ibericus", tan apasionado y ahora en verdadero estado de shock.
También nos previno de los "vampiros de energía", de quienes pretenden inspirar lástima y aplauden todo mal pronóstico con total solemnidad: "El año que viene, peor". Quién no conoce alguno. En cualquier caso, siempre entusiasta, Pimentel invocó la conducta individual: "No sé cómo será el año que viene, pero sí sé que voy a luchar para que sea mejor para mí". Actitud positiva propia de este optimista nato.
Y trató sobre el problema del paro, claro, y se atrevió a llamar antiguo al Estatuto de los Trabajadores -muchos ya nos habíamos dado cuenta- con su ninguna flexibilidad. Y reclamó una reforma laboral para parecernos a Holanda o a Suecia; qué bueno, alguien que piensa en copiar lo mejor de nuestros socios, y sin embargo amigos, del norte.
"Primero cayó Islandia y después le tocaba a España; después fue Irlanda y nosotros éramos los siguientes; después Grecia y también íbamos detrás; Portugal y ahora sí; por último Italia y ya llega nuestro turno...", el razonamiento según la lógica desenfocada de quien continúa deprimido. Y, visto lo visto, don Manuel concluyó: "Aquí hay país". Lo suscribo.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Un nuevo cuento de Navidad

(Publicado en el periódico El Día el 22 de diciembre de 2011)

ES UNA PENA que Ángela haya perdido el espíritu navideño. Ya no se acuerda qué celebra medio mundo por estas fechas. Del árbol sí, de las luces de colores y del Papá Noel, también. Y ya escribió su carta a los Reyes Magos, por supuesto.
Ángela es una mujer comprometida. En 2011 consumir es una obligación social para la que no cabe objeción de conciencia: sin consumo no hay producción y sin producción no hay crecimiento y sin crecimiento no bajará el paro. Sabe lo que tiene que hacer. La Navidad como mecanismo que emplean los países occidentales para favorecer la economía y sostener el Estado de bienestar.
Ángela es cristiana no practicante. Cree en Dios y conoce los mandamientos y el padrenuestro -la versión antigua- y la historia de Adán y Eva, y la de los panes y los peces, y muchas otras. Y cree en Jesús, aunque nunca llegó a entender el secreto de la Santísima Trinidad. Ángela es buena persona, no va a misa, pero es buena persona; le aburre, confiesa.
Con tanto ajetreo de escaparates y la búsqueda de suculentas viandas para Nochebuena, Ángela cae rendida en el sofá; es pronto, pero ya es de noche. Y se le aparece Jesús en persona, en el salón de su casa:
-Hola, Ángela -le dijo con voz pausada-, ¿sabes quién soy?
Jesús viste una túnica blanca y luce barba, inconfundible. Ángela, atónita, no sabe qué decir; lo ha reconocido, pero se quedó muda.
-Soy Jesús. Y todo este despliegue, todo este jaleo en el que andas metida es para celebrar mi cumpleaños -continuó algo resignado.
-Ya sé -responde Ángela, agazapada entre los cojines.
-Jamás imaginé que la cosa fuera a acabar así. ¿Es que ya nadie se acuerda de mí?
-¿Cómo que no? Mira allí, en el portal, estás entre el burrito y la vaquita...
-Ya, eso sí, vale, es un gesto, pero me refería -contestó Jesús molesto- a que no sé si queda alguien que valore todo lo que conseguí para la humanidad; te recuerdo que liberé a tantos de la esclavitud, fui el primero que dejó bien claro que somos todos iguales y lo importante de amar al prójimo.
-¿Sabes qué?, es que hoy en día ya tenemos de todo eso, es la base de la familia en las democracias modernas y está en las leyes -espetó Ángela muy segura de sí misma-. Sería como celebrar todos los días que sale el sol, algo ancestral y primitivo.
-Describes el éxito de mi mensaje; es perfecto, ves... Pero, entonces, ¿qué se celebra?
-La Navidad, que no te enteras -Ángela se embala-. Compramos, esperamos muchos regalos, comemos y bebemos, te cantamos villancicos y somos felices.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Que la detengan; es una mentirosa, malvada y peligrosa

(Publicado en el periódico El Día el 15 de diciembre de 2011)

UN MOMENTO, amigo, que eso no es tan fácil. En este país nuestro solo detienen, juzgan y condenan a quienes atentan contra la integridad física de las personas -a Dios gracias-. El resto de delitos no existe. Dan igual. Será el procedimiento judicial o nuestras leyes, o ambas cosas. Lo cierto es que nos embarga la sensación de impunidad, de completa impunidad para quienes meten la mano en la caja o atentan contra las libertades. Aquí no ha pasado nada ni parece que vaya a pasar nada.
Un caso. Nos enteramos por la prensa de que la Audiencia Provincial sentencia que hubo certificaciones duplicadas o correspondientes a obras inexistentes con las que los acusados obtenían financiación bancaria, pero no está probada "la intención de defraudar" (sic). Cabría preguntarles a los magistrados cuál sería el fin alternativo de tal comportamiento. Y yo no soy abogado, que conste, pero sé leer y tenemos todos una educación moral suficiente para saber que dar en garantía un documento falso no está bien, que es reprochable como mala conducta (¿o no?) y también debería serlo desde el punto de vista legal, digo yo.
Otro ejemplo. Una horda de funcionarios enajenados en huelga asalta la sede de una Administración Pública en donde se celebraba una sesión plenaria. Petardos, bengalas, interrupción violenta del ejercicio de la democracia, empujones a las fuerzas del orden, secuestro de un edificio público, susto y desalojo de los trabajadores... Ahora se cumplen seis años de la tropelía y nada. Ni un solo cabecilla detenido, ni un solo asaltante inhabilitado para ejercer sus funciones ni para dejar de cobrar su salario, que, por cierto, se paga con el dinero que aportamos usted y yo en los impuestos.
Y cuántos ejemplos que ocupan titulares destacados en los medios y cuántos más que pasan desapercibidos. No solo pelotazos inmobiliarios, tráfico de influencias o uso de información privilegiada, sino esas otras cuestiones tan gravosas en las que nadie repara: acuerdos con empleados públicos que reducen la jornada laboral prevista en la norma, el cobro de tasas por servicios que no se prestan o el despilfarro de tanto dinero público en subvenciones absurdas.
Tenemos un gigantesco problema de fraude en España y en Canarias y parece que todavía no somos conscientes de su enorme trascendencia. La lucha contra el fraude y la economía sumergida no son prioridad y deberían serlo; que los poderes públicos pongan los medios para atajar el desorden y que la prensa siga en su labor de denuncia. Y nosotros ciudadanos debemos exigir coherencia entre lo que nos parece mal y lo que las leyes consideran punible, no vaya a ser que nos roben también nuestra escala de valores.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Por qué falla la negociación política

En negociación resulta imprescindible separar lo importante de lo que no lo es, dejar claro aquello que es objeto de negociación. Para ello, el negociador profesional debe enfocar, corregir, poner encima de la mesa el asunto en cuestión.
En el siguiente ejemplo el personaje interpretado por Keanu Reeves, en la película "Pactar con el diablo", ejerce de abogado defensor, aunque no lo parezca:
Es muy común querer caer bien a la otra parte -en las negociaciones políticas es casi una obligación- y por eso el resultado suele ser tan malo. En una mala negociación, un mal acuerdo perjudica a todas las partes.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Motivación personal para ser feliz

(Publicado en el periódico El Día el 8 de diciembre de 2011)

SOSTIENEN los expertos que hay tres tipos de motivación: la "extrínseca", basada en el dinero, la visibilidad y el reconocimiento público; la "intrínseca", que se fundamenta en la profesionalidad y la mejora personal, y la "trascendente", mediante la que el individuo pretende ayudar a los demás sin obtener nada a cambio.
Interesante. La motivación es aquello que nos impulsa a hacer cosas y por lo tanto es cuestión de comportamiento. Implica acción. Viene a responder a la pregunta por qué hacemos las cosas que hacemos. Yo trabajo porque me pagan, escribo porque me satisface compartir con usted mis reflexiones o hago régimen porque quiero verme mejor. Para una actividad puntual no necesitamos motivación especial, somos noveleros por naturaleza, pero la historia se complica cuando resulta necesario perseverar: trabajar todos los días, etcétera.
Podríamos hablar del combustible que alimenta la voluntad de actuar igual una y otra vez, y es que entrar en rutina requiere entrenamiento. Además, la vida, vivir la vida, exige encontrar sentido e intentar contestar a la pregunta del millón: para qué estamos aquí. Para ser felices. Fijamos un reto, actuamos, logramos cumplirlo y somos felices. Todo muy tonto.
Aburre plantear y alcanzar la misma meta de forma reiterada. La motivación va de eso también; consigue ayudarnos a vivir enfocados en lo importante. Porque nuestras acciones obtienen premio: trabajo y me dan dinero. La cantidad y la calidad del premio nos condicionan a repetir la conducta. Mas llega un momento en que los premios no son aliciente suficiente. Seguro que usted conoce algún caso. Cuánta infelicidad en personajes que disponen de enormes cantidades de dinero o disfrutan de toda la fama del mundo. Y entonces evolucionamos y llegamos a la conclusión de que el premio que anhelamos no tiene que ver con el mundo que nos rodea, sino sólo con nosotros mismos, con cómo nos percibimos, con nuestras emociones y con la mejora de nuestras capacidades.
Y aún más, llegaríamos a la felicidad absoluta cuando todas nuestras acciones estén liberadas de cualquier interés propio y persigan sólo el bien ajeno. Si lo pensamos bien, amar es precisamente eso, algo trascendente. Ame y sea feliz.
No sé si he sido capaz de explicar este sutil mecanismo de la motivación, cómo transita de lo extrínseco a lo intrínseco y a lo trascendente. Captada la idea, podríamos ahorrar mucho esfuerzo inútil y erradicar todo aquello que no suma a nuestro crecimiento personal. Es más, tendríamos argumentos para situar los bienes materiales en el lugar que les corresponde en nuestra nueva escala de valores. Qué cosa, austeridad en tiempos de crisis que ofrece grandes dosis de motivación. Ya sabe, la felicidad no admite excusas.

Un método infalible para encontrar empleo


Puede parecer pretencioso. Pero en efecto, un método infalible es la propuesta contundente del libro “Sé feliz. Guía práctica para encontrar trabajo”. Una alta dosis de optimismo, sentido común y enfoque para un verdadero manual de búsqueda de empleo.
Aunque su autor precisa que “es infalible para erradicar todas las sensaciones negativas inherentes a la situación de desempleo”, que no es poco.
Una segunda edición revisada con nuevo título del libro “Cómo encontrar trabajo” publicado también por Editorial Ra-Ma en 2009.
Ya está a la venta en todas las librerías de España.
Para más información: pzuesp@gmail.com o editorial@ra-ma.com

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Por qué esta Segunda Edición:
No es suficiente. Llegué a la conclusión de que debo avanzar más y no limitarme a presentar un método para la búsqueda de empleo –que se podría interpretar como algo frío y mecánico-, sino que estoy en la obligación de transmitir la importancia que tiene trabajar para aquellos que tenemos la necesidad de hacerlo y no sólo desde un estricto punto de vista económico.
“Sé feliz” es el nuevo título que refuerza la idea más potente que recoge esta obra: no te olvides de que todo aquello que hagas, las decisiones que tomes, te permitan mantener o alcanzar la felicidad, ese modo de viajar que nos detalla Rafael Mesa en su prólogo. Quería añadir “Ten fe” al título, pero hubiera sido mucho, y no me refiero a una fe mística ni pretendo animar a esperar la intervención divina ni a poner velas a todos los santos; no, eso no lo hagas si no crees en ello.
Sostengo que es necesario tener fe en uno mismo, en lo que uno hace, poner ilusión y entusiasmo, trazar un plan y creer en él; propongo una fe que se basa en cosas que podemos controlar, tareas que nos podemos proponer y ayuda que podemos pedir con la certeza de que vamos a obtener una respuesta válida. Es todo muy real.
Pensarás que en esto de encontrar empleo pocas son las decisiones que tomamos, que si llevamos meses –quizás años- en la búsqueda y no aparece nada, que qué podemos hacer; e incluso, si apareciera alguna oportunidad, tienes claro que habría que agarrarla sin más, que no está la cosa para poner pegas ni rechazar nada.
Y en parte puede que tengas razón, pero solo en parte. Este libro te dará las claves para que encuentres trabajo, pero no un trabajo cualquiera, sino aquel que te satisfaga de verdad. Es un camino apasionante, por etapas, en el que alcanzarás metas parciales que te permitirán seguir adelante.
Te desafío a ser optimista. El optimismo es una actitud básica que te conducirá a la felicidad; piensa bien, entrena, déjate aconsejar, convéncete de que es posible, de que todo es posible.
Este libro es algo más que un manual para la búsqueda de empleo, considéralo una guía de comportamiento asertivo que te servirá tanto para en tu carrera profesional como en tu vida personal, aprovecha y aprende a preguntar en vez de a responder, mantén siempre la empatía y, sobre todo, interioriza los conceptos de misión y objetivo para vivir enfocados, el auténtico logro de nuestro crecimiento intelectual.
Dos años después de haber escrito este libro, su primera edición, con la perspectiva y la experiencia acumulada, puedo afirmar que éste es un método infalible… infalible para erradicar todas las sensaciones negativas inherentes a la situación de desempleo y además con una elevada probabilidad de éxito para conseguir trabajo, muchas personas lo corroboran y tú serás la próxima. Adelante.

viernes, 2 de diciembre de 2011

En el camino a la felicidad

(Publicado en el periódico El Día el 2 de diciembre de 2011)

CUANDO preguntas a cualquiera el porqué de determinada conducta e insistes en el para qué y otra vez en el porqué unas cuantas veces, obtendrás la respuesta irreprochable: para ser feliz. Y no hay más. Haga la prueba. Da igual aquello que nos ocupe, confesable o no; la motivación última es siempre la misma.
Somos así de simples, por suerte o por desgracia. También hay quien no se percata y pierde la vida entre lamentaciones, melancolías y nostalgias. Cada vez los tolero menos, lo confieso, son unos pesados que restan y que harían mucho mejor si no compartieran sus críticas ni su pesimismo. Habrá notado la extraordinaria capacidad de tales personajes para absorber el ánimo del más pintado y el entusiasmo de la tribu entera. Yo los prefiero lejos.
Al fin y al cabo, un optimista puede pecar de iluso (pequemos, pues), pero resulta mucho más inofensivo, hasta puede caer simpático, por idealista o por condescendencia: "pobrecito", pensarán, "pero es feliz en su mundo...". Perfecto, eso, déjeme en mi mundo, con mis proyectos, con mis ideas y con mis ganas de vivir, y váyase usted a freír chuchangas. Los pesimistas son un lastre social.
Esto de ser feliz requiere también su entrenamiento, como todo, y enfoque. Me encanta eso del enfoque: fíjese que no es suficiente mirar, enfocar es algo más, es cuestión de tino. Y claro, la felicidad requiere acción, ponerse en marcha, aceptar los retos, luchar, fracasar y volver a intentarlo. La felicidad, como estado de motivación plena, que se alimenta de pequeños y grandes logros, de cumplir pequeños deseos o grandes ilusiones. El logro, qué bueno. Y por eso son tan importantes los planes, se cumplan o no.
Dice el proverbio chino: si quieres ser feliz un día, emborráchate; si quieres ser feliz un año, cásate; pero si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero. No conozco un jardinero infeliz, no sé usted, ni siquiera aquellos que cayeron en la profesión de rebote. Tendrá que ver con la idea de crear y mantener algo vivo que cambia, que admite esa satisfacción por el trabajo bien hecho; no sé, quizás a los chinos no haya que hacerles tanto caso.
Lo cierto es que el dinero por sí solo no da la felicidad, ni mucho menos; superado un mínimo muy mínimo para lo básico entran en juego otros factores. La posesión de bienes materiales, tampoco, por muy bonitos y exclusivos que sean. Ni siquiera el reconocimiento público o la fama, que nos hincha el ego, es combustible suficiente. Puede que nunca lo haya visto así, pero, créame, la felicidad es cuestión de logros y los logros exigen retos. La vida se ha puesto difícil, todo un reto, ¿se da cuenta? Acéptelo y sea feliz.

jueves, 24 de noviembre de 2011

El personal sanitario en pie de guerra

(Publicado en el periódico El Día el 24 de noviembre de 2011)

PERO qué se creen. Es vergonzoso. El país sufre una situación de profunda crisis económica y estos irresponsables agravan aun más la saturada prestación de este servicio básico. Indignante. Que los funcionarios vayan a la huelga en la sanidad pública evidencia también una honda crisis de valores, no solo por ellos, sino por la escasa contestación del resto de la sociedad.
Porque, en realidad, ¿qué piden? Ni periodistas ni los propios responsables políticos han sabido descifrar qué se esconde detrás de estas jornadas de paro. Dicen que se va a destruir no sé cuántos puestos de trabajo y que se va a mermar la calidad del servicio que recibe el ciudadano. Por muy denunciable o injusto que fuera este nuevo escenario, en su caso, no es motivo suficiente para declarar una huelga. El derecho a la huelga está pensado para otra cosa.
Cuando escuchamos que el personal sanitario pone el grito en el cielo por tener que trabajar las treinta y siete horas y media a la semana (que establece el estatuto de la función pública, la ley, ojo), solo se me ocurre preguntar quién autorizó que se vinieran realizando solo treinta y cinco. Y por qué nadie -¡ni siquiera la oposición!- pide explicaciones por esas dos horas y media no trabajadas de tantos miles de funcionarios durante tantos años.
Y luego nos escandalizamos con las pensiones que el gobierno griego pagaba a sus difuntos... Esto es mucho más grave, porque unos y otros son cómplices del fraude. Fraude a los ciudadanos, a los contribuyentes que apechugan con las inclemencias del paro o las penurias que padecen sus empresas. Tremendo. Y no les da vergüenza; los representantes sindicales confiesan su disgusto en rueda de prensa.
Y digo yo que tendrán nombre quienes firmaron esos acuerdos en los que se pactó reducir la jornada con sus carísimas consecuencias, expedientes que dormirán en algún archivo el sueño de los justos. Qué falta hace que alguien pague y se responsabilice, de una vez por todas, por perpetrar semejante atraco al erario. Sí, amigo, atraco a usted, a mí y a todos.
Por si fuera poco, los convocantes justifican el paro como protesta contra los recortes que la Administración plantea para reducir los gastos y tratar de equilibrar las cuentas, es decir, que expresan beligerantes que no están de acuerdo, que les parece mal esa solución, vaya. Otra grave incongruencia: van a la huelga para hacer política, mas no sorprende tal conducta sindical.
A estas alturas, con la que sigue cayendo, aún no se prohíben huelgas ilegales de estas que no persiguen mejoras laborales; quizás todavía no hemos tocado fondo.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Técnicas de Inspección de los Servicios Públicos

Hoy terminé de impartir esta interesante acción formativa para los Inspectores de Servicios del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, doce horas de intenso trabajo en equipo. Enorme interacción entre todos los participantes: razonamos el cómo y el por qué y conseguimos alinearnos con un nuevo enfoque de los servicios centrados en el ciudadano.
A los asistentes gracias por aguantarme y haberlo hecho tan fácil, he aprendido mucho.

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿No piensa votar? Permítame describir el escenario perfecto

(Publicado en el periódico El Día el 17 de noviembre de 2011)

IMAGINEMOS que hoy es lunes. Ayer los ciudadanos cumplimos con nuestro deber constitucional y acudimos a las urnas. Vaya éxito. A las nueve de la mañana todos los partidos tenían el mismo número de votos, ninguno; a las ocho de la noche ya no.
Hubo algo de abstención, claro, esquiroles que serán condenados a trabajos forzados por desobediencia civil. Y también algunos cientos de miles de votos nulos que expresan el desencanto con los partidos políticos con los candidatos, con el sistema electoral, con su perra vida o con lo que fuera. Confieso que no entiendo muy bien cómo quieren que las cosas cambien si se mantienen al margen. La "revolution" sin mojarse es como el invento de la ducha con agua seca.
Mágica noche electoral. Aunque sin fuegos artificiales, solo rictus de responsabilidad contenida y algunas ganas de llorar. Y todos los partidos ganaron como viene siendo habitual. Porque no hubo mayoría absoluta como auguraban las encuestas, que no descontaron que el voto es individual, secreto e intransferible. Resultado de una democracia madura que sabe lo que se juega.
Y el PP recibió muchos votos. Los más, entusiastas con la expectativa de reflotar el modelo, creyentes en que la confianza que inspiraría el nuevo líder aplacará la voracidad de los mercados, volverá a dar valor a su vivienda y a activar la economía, no entendieron que lo inaplazable es imaginar y poner en práctica otro modelo. Además, otros tantos hartos que solo pretendían un cambio de rumbo.
Mientras, el PSOE y su enorme base electoral, que le cuesta ceder algo más que el entusiasmo, imposible debacle aunque el aspirante no se desmarcara del etéreo ZP (¿quién era ese?), aunque no supiera explicar que cualquier otro en el Gobierno hubiera hecho lo mismo, que contra el paro a corto queda poco más que garantizar la prestación ni que contra la desaceleración no se puede frenar la administración pública en seco sin que el sistema descarrile.
Los nacionalistas también recibieron su parte: siempre hay quien piensa que los intereses locales los defiende mejor el que lleva las siglas de la patria chica, como si los otros elegidos no adquirieran el mismo compromiso con sus votantes. Quizás cuesta discernir entre el interés particular y el interés general. También UPyD, que representa la social-democracia moderada, e Izquierda Unida, que obtuvo la representación de quienes no quieren dejar morir el comunismo.
Imaginemos que sigue siendo lunes, día de grandes titulares: España enfrenta el futuro con esperanza después de la comparecencia conjunta de los cabezas de lista de todos los partidos con representación parlamentaria para anunciar el primer gobierno de concentración nacional.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Y cayó el Gordo en la isla de El Hierro

(Publicado en el periódico El Día el 10 de noviembre de 2011)

EL TIEMPO geológico se acompasa a nuestra efímera existencia. Inmensa fortuna poder vivir semejante fenómeno único. El verbo se hace carne: la teoría del nacimiento de las Islas Canarias ahora con un ejemplo práctico, para ver y tocar. No está escrito, no hay antecedentes históricos o prehistóricos del afloramiento de una nueva isla, islote o lo que al final nos regale el capricho de la naturaleza.
De momento prevalece el dramatismo, la precaución extrema. Pero ya está. Ya pasó el susto una vez que el magma decidió aparecer por un lugar deshabitado de la mar océana. Ahora comienza el espectáculo. Y ahí es nada; quién da más: ¿qué destino es capaz de ofrecer el nacimiento de una isla a cuatro horas del corazón de Europa? El Hierro a finales de 2011; turismo en estado puro, la vivencia que deja huella imborrable.
Y me pregunto si hay alguien que esté pensando en esto, en cómo gestionar la avalancha de curiosos que se avecina -como yo mismo y toda mi familia-, que no dejaremos ni locos pasar la oportunidad de contemplar el prodigio por primera y quizás única vez. Y digo que debería haber alguien que organice las visitas, un comité de expertos; otro pero con visión comercial y el afán mercantil de generar riqueza. De la hecatombe que no llegó surgen, inesperadas como el propio volcán, enormes posibilidades.
De entrada deberíamos disponer de una lista donde apuntarnos para reservar turno, con su entrega a cuenta (dinero con el que pagar las ayudas a los afectados por los meses de incertidumbre) y un programa con las alternativas para visitar la erupción, por tierra, mar y aire, con la oferta de transporte, alojamiento, manutención y actividades complementarias. Podría estar pensado para los bolsillos más modestos, con una "Mirinda" y unos prismáticos; y también para quienes pagarían lo que fuera por desembarcar con casco y armadura en la nueva isla, bajo la densa lluvia de piroclastos.
Habrá quien no se atreva a permitir que alguien se acerque y prefiera mantener una actitud que infunda compasión como si se hubiera consumado la catástrofe. Y habrá que argumentar que no está la cosa para lamentaciones, tanto que se habla de aprovechar lo poco que nos ofrece tan extraña coyuntura de crisis. Y además buscaremos ejemplos en otras partes del mundo, desde las aulagas que arden con el mismo fuego magmático en Lanzarote, a la inolvidable experiencia frente al gigantesco glaciar en los fiordos del sur andino, ninguna exenta de riesgo asumible cuando la exposición es voluntaria.
Dar a conocer el volcán es el reto de organización en Canarias que nos permitirá cambiar el ánimo, el necesario primer paso para enfrentar el futuro.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cómo relanzar una empresa - Valladolid

HAY VARIAS formas de sobrevivir la actual coyuntura económica. Y hay quien afronta los problemas con optimismo y visión de futuro. Este jueves en la Escuela de Empresariales de Valladolid, Pablo Zurita Espinosa, interim manager, dará las claves para reorganizar el negocio y seguir adelante.

“Los nuevos tiempos exigen respuesta por parte del empresario. No cabe esperar a que las cosas mejoren, debe anticiparse y pasar a la acción” afirma el ponente con energía y entusiasmo. Zurita presentará su segundo libro “Ser empresario. Nuevos modelos de conducta empresarial”, publicado por Editorial Ra-Ma, que habla precisamente de eso, del necesario nuevo enfoque en el comportamiento del empresario, al cual exige responsabilidad, capacidad de análisis, de planificación, confianza en sus trabajadores y empatía con sus proveedores y con su competencia.

Esta propuesta del Club Emprende está enmarcada entre sus múltiples iniciativas para el apoyo a las empresas y el fomento de la emprendiduría. La charla, de entrada libre, dará paso a un debate sobre este tema de actualidad y gran interés, y posterior networking para potenciar los contactos entre los asistentes.

El conferenciante, Pablo Zurita Espinosa (Santa Cruz de Tenerife, 1970) es experto en la introducción de cambios en las organizaciones y en la cohesión de equipos de trabajo. Fue gerente del Consorcio de Bomberos de Tenerife (2005-2007), responsable de varias compañías dedicadas a la gestión de servicios públicos y empresario. También es autor del libro “Cómo encontrar trabajo. Guía práctica” (Ra-Ma, 2010) y colaborador habitual en radio y en prensa con artículos de opinión sobre temas sociales y de empresa.

La conferencia será en el Salón de Actos de la Escuela de Empresariales de la Universidad de Valladolid, en el Paseo Prado de la Magdalena, a las 20:00 horas del próximo jueves 10 de noviembre.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Solo Santa Cruz

(Publicado en el periódico El Día el 3 de noviembre de 2011)

RECORRE la ciudad la luz que amanece. Sobre las calles prestadas, ajenas. Santa Cruz que es de todos pero que no es de nadie. Una flor mustia. Será que creció tan rápido, será que no calan raíces sobre la tosca ni quedan cenizas esparcidas entre los barrancos de Añazo ni nadie que se acuerde.
-Pero ¿de qué me habla?
Empezó a morir cuando alguien la compró con dinero. No sabemos quién fue ni cuándo. Quizás no fue premeditado. Y ocurrió que llegó mucha gente, fue eso, sí, seguro, es que creció tan rápido? Y todos los que somos de Santa Cruz, de viejo o de nuevo, lo somos pero no alardeamos, por si acaso.
-Dijo zutano que era de Santa Cruz, pero qué va, resultó ser de El Toscal, mira tú.
Y al principio fuimos el "luminoso portalón de Tenerife", como escribía mi abuelo en La Tarde, que sí era de Santa Cruz -el último vespertino- y sí la defendía y para eso nació, para defender a Santa Cruz cuando perdió la capitalidad de Canarias allá por 1927. Santa Cruz capital de Canarias: no nos lo creemos nosotros mismos, ni que lo fuimos ni que lo somos. Y hasta el Cabildo se lleva sedes a La Laguna y nadie hace mención alguna, nada, ninguna queja: el coronel no tiene quien le escriba ni Santa Cruz quien la defienda.
Incomprensible desapego, quizás genético, que trato de descifrar en balde. No quiero pensar que haya quien pueda hacer algo y no actúa. O puede que sí, que entre todos la queramos más y la sintamos propia y actuemos todos a una, con amor a la madre natural o adoptiva, según el caso.
Y ese día, el de la ansiada reconciliación ciudadana -pongámosle fecha, himno y bandera-, habrá que recuperar la conciencia, individual y colectiva, para dos cosas: para exigir al que gobierna y para corregir nuestra propia conducta, cada uno con su responsabilidad.
Y me refiero a cuestiones muy terrenales. Que como viandantes nos resulte inadmisibles los contenedores de basura en la plaza de San Francisco (y al que los puso también); que no dejemos basura a cualquier hora en cualquier sitio; que no aceptemos sin más a los personajes que viven en la calle y amenazan la convivencia; que no traguemos con mercadillos ni vendedores ambulantes más propios de otros tiempos; que no veamos normal el abandono a la avenida de Anaga ni nos resignemos a que se eliminen nuestros flamantes laureles de indias.
Santa Cruz solloza con llanto sordo, huérfana. Qué nos cuesta amar a Santa Cruz, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.