sábado, 18 de febrero de 2017

Cisma generacional

(Publicado en el periódico El Día el 18 de febrero de 2017)

Pensiones. Propongo revisar las retribuciones actuales de los pensionistas, las prejubilaciones con cargo a la Seguridad Social, el sistema de cotizaciones (que es de facto un impuesto al trabajo), la fórmula de cálculo de la futura pensión y el régimen para acceder a las prestaciones no contributivas. Si las pensiones no son una estafa piramidal, que no lo son, sino un mero reparto de impuestos, urge simplificar el acceso y recaudar de otra manera; apostemos por una pensión básica universal y que cada uno la complemente como le dé la gana.

Ahorrar. Hemos olvidado para qué nos hipotecamos al comprar una casa. "Para vivir dentro", responderá Perogrullo, pues sí, claro, pero también para ahorrar, porque la adquisición de un activo que nunca se depreciaba fue siempre un buen negocio. Ahorrar primero para gastar el dinero en vivir mejor cuando seas viejito. Para vivir mejor o para dejar una herencia, en su caso, que estamos en un país libre. Ocurrió que el activo, pagado o no, no tiene comprador (efecto de la burbuja inmobiliaria), se volvió ilíquido, es decir, no se puede transformar en dinero y pierde toda su eficacia como vehículo de ahorro. Pero mira por dónde, ahora llega una financiera que te dice que si le vendes tu casa te paga una renta mensual mientras sigas vivo, que ellos asumen el riesgo de que no te mueras ni a palos, y de repente tu patrimonio vuelve a ser dinero, estupendo. No entiendo las críticas, sin esta posibilidad de disfrutar en vida, esfuerzo ahorrador en balde y a esperar que las pensiones del sistema público cundan lo suficiente, que no sé yo.

Ciudadanos. Tampoco sé de dónde sacan que un partido liberal representa el centro del espectro político. Liberal en lo económico, se entiende, una filosofía proscrita de la política española tan tendente a darle peso al Estado frente al mercado o las decisiones individuales. No creo que los reclutados en el casting comprendan las tesis de Garicano tan necesarias -dicho sea de paso- para mejorar nuestra convivencia de forma pacífica, a medio plazo un sistema más liberal mejora la calidad de vida del conjunto de la sociedad y permite un reparto más eficaz de la riqueza. Menos impuestos, más mecanismo de oferta y demanda, más iniciativa privada, en definitiva, política de derechas, les guste o no.

Podemos. Cómo somos: nos hablan de lucha de poder, envidias y recelos, y nos lo tragamos todo. Yo no me creo que el enfrentamiento entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias fuera real. No me lo creo. Imposible que esos tipos de cabeza privilegiada se peleen por el poder interno. Ese no es su objetivo, el poder en el partido ya lo tienen, ellos aspiran a gobernar España y han trazado un plan. Presentaron con timidez dos modelos que son la misma cosa, la esencia de ese proyecto político, aglutinador "per se" de un amplio espectro ideológico. No hay puntada sin hilo, la escenificación del desencuentro les da miles de minutos de televisión, demuestra que Podemos apuesta por la democracia interna (impostada, qué más da) y elimina de raíz cualquier (otro) atisbo de disidencia: el amado líder, más líder, como debe ser entre gente de bien. Iglesias, entendido en ciencia política, sabe que un régimen comunista no funciona y también sabe que proponerlo es la vía más rápida: el día en que sea elegido presidente le confesará a Iñaki Gabilondo que todo fue para ganar una apuesta.

PP. En comparación con el único candidato del PP -aclamado por absolutísima mayoría de acólitos obnubilados-, el show de Podemos fue la leche: triunfo incontestable de la nueva política.

sábado, 4 de febrero de 2017

Cobrar por la cara

(Publicado en el periódico El Día el 4 de febrero de 2017)

A vivir. Proponen los sindicatos en Cortes la aprobación de una prestación no contributiva que recibirían quienes la soliciten mientras carezcan de empleo y de recursos económicos: una paga, para entendernos, la famosa renta mínima universal en lenguaje electoral. Resulta inquietante que la iniciativa legislativa (popular) parta de los sindicatos -que eran organizaciones de trabajadores- dispuestos a cargar sobre sus representados los miles de millones que costará el invento.
-Pero ¿qué dices, Zurita?, que pague el Estado.
-Pues eso, alma de cántaro, a ver quién sostiene al Estado.
Los sindicatos cambian de cliente, prefieren la política. Ser trabajador como condición coyuntural nada atractiva, panolis que curran y pagan impuestos, demolición del "deber de trabajar y el derecho al trabajo" del artículo 35 de la Constitución Española. En este siglo XXI el derecho a la paga, déjame vivir y punto.

Detalles. En este país de tan escasa tradición luterana, reconocer el derecho a percibir esa renta mínima requiere que el legislador afine los requisitos básicos que debe cumplir el desafortunado. Primero concretar su carácter universal: a los españoles entre 18 y 65, dicen, pero falta definir si están obligados a residir en España y qué pasa con los extranjeros residentes, sean de la UE o de fuera de ella. En segundo lugar, qué significa con exactitud carecer de empleo y si la ayuda está o no vinculada a la búsqueda activa, cómo se mide y cómo encajan con la prestación eventuales contratos por unos días o por unos meses. Y, por último, qué significa carecer de recursos económicos, si el preceptor de la renta mínima, en su caso, podría ser propietario de terrenos, de una vivienda, de participaciones societarias o de cualquier otro activo, y qué ocurriría si se descubre alguna manifestación de fraude: trabajar en la economía sumergida u obtener rentas no declaradas. En el reino de la picaresca todos estos detalles son cruciales.

Efectos. Esta iniciativa obedece a la voluntad bienintencionada de solucionar una terrible realidad: las miles de familias sin ingresos y las otras tantas por debajo del umbral de la pobreza admisible. No basta pensar en resolver esa foto fija, porque la implantación de un sistema de este tipo condiciona la toma de decisiones de los ciudadanos y, por tanto, determinar su idoneidad y conveniencia precisa de un análisis de los diferentes escenarios a corto y a largo plazo. Habrá quien renuncie a su puesto de trabajo porque no le compensa la diferencia entre salario y prestación y prefiere cobrar la paga, no madrugar y no desplazarse, vacantes que serán cubiertas por emigrantes que no cumplen (de entrada) los requisitos de la ayuda, hasta que consoliden sus derechos... También habrá quien no trabaje y se conforme con esa renta y renuncie al emprendimiento y a mejorar su empleabilidad. Los efectos no deseados, derivados de las políticas de subsidio directo, han sido estudiados por economistas desde hace años y no se deben obviar. Una sociedad que no lucha no tiene futuro.

Por qué no. En el Monopoly, paradigma del cruel libre mercado, la banca te daba 20.000 pesetas al pasar por la casilla de salida en cada vuelta, una particular renta no contributiva capitalista en un juego de mesa cuya esencia es mantener dinero y jugadores en movimiento, qué cosa, nada sospechoso de populista ni comunista ni socialdemócrata. En nuestra sociedad postindustrial, centrada en el bienestar y no en la producción, no parece descabellado que la economía se mueva con un mecanismo análogo.

Entelequia. La renta universal puede funcionar en un sistema ordenado, con sólidos valores y sin espacio para el fraude. Aquí, pues no sé yo.

sábado, 21 de enero de 2017

Atascos

(Publicado en el periódico El Día el 21 de enero de 2017)

Análisis. Dedicamos miles de horas a discutir asuntos sobre los que nosotros, ciudadanos de a pie, no tenemos información suficiente ni capacitación técnica que nos permita discernir con conocimiento de causa. Nada grave sino fuera que, con todo ese rebumbio, se conforma la "opinión pública", un compendio de creencias, suposiciones y entelequias con muy escaso fundamento. Tampoco tendría mayor importancia si esas voces no fueran escuchadas ni tenidas en cuenta por quienes deben tomar las decisiones, pero lo hacen, por deferencia, por exquisito respeto a sus votantes como-no-podía-ser-de-otra-manera. Se azuza el debate político mediante conjeturas, qué fatalidad, y se pierde el tiempo, no se avanza en resolver los problemas ni se detecta sus causas. El debate, para que fuera productivo, exigiría un exhaustivo análisis técnico, una exposición de alternativas con su valoración económica, sopesados sus efectos y el detalle de pros y contras. Entonces, con sólidos argumentos, que quien corresponda decida, busque las perras y actúe.

Tertulia. Cada aficionado es un entrenador en potencia, propone su alineación y plantea su propia estrategia, combustible para una buena discusión deportiva. Imagínese que la grada eligiera la táctica de juego, quién debe ocupar el medio volante o cómo plantear la defensa, por aclamación o a mano alzada, igual da. Imagínese, bastaría hacer la prueba para acabar con el espectáculo. En analogía, las paridas para tratar los problemas del tráfico o de la sanidad o de la economía -cuestiones trascendentes para preservar nuestra calidad de vida- son en realidad materia de nuestra tertulia futbolera, legítimas, en el ejercicio de nuestra libertad individual, pero no aptas para mucho más.

Acción. La participación ciudadana a todas horas y para todo, tan de moda, se convierte en tertulia futbolera. Los elegidos para gobernar traían un plan, pues que lo cumplan, que estén dispuestos a aguantar la presión. Reivindico la eficacia de las urnas, súmmum de la democracia: que no resuelven, pues andando, pongamos a otros.

Concreción. Salvadas las obviedades, no tengo ni idea de cómo acabar con los atascos que sufrimos en Tenerife, un asunto con absoluta prioridad del que derivan otro montón de problemas. Será un túnel entre La Orotava y Güímar, la olvidada Vía Exterior, un nuevo enlace en Las Chafiras, una autovía entre Los Realejos y Santiago del Teide o la implantación de un carril VAO, ni idea, confieso que no sé cual es la mejor opción. Decida usted que para eso se presentó en la lista, mire a ver, estudie las opciones, decida lo que sea, pero hágalo ya. Y si alguien piensa que cualquiera de esas obras pudiera ser un disparate que haga un "canario conoce tu tierra" y constate cómo se resolvió este asunto en Gran Canaria con sus quilómetros de circunvalación, sus túneles, sus viaductos y sus tres carriles hasta donde hizo falta; ¿que todo eso costó un dinero? Pues claro. ¿Que ahora no hay? Pues que lo pinten.

Intereses. Todo este episodio de las cláusulas suelo es muy lamentable. Qué desfachatez del Tribunal Europeo que llama idiota al común de los consumidores. Las hipotecas, un servicio voluntario, ¡vaya esnobismo hoy en día!, amnesia colectiva, olvidamos que éramos expertos en especular sobre plano: las de tipo fijo, las más caras, y las de tipo variable con suelo o sin él, cada una con su precio. Cambiarán las condiciones, no habrá descuento por compartir el riesgo y subirán los préstamos; qué más da, pensarán quienes reclaman ahora, a los más jóvenes que les den. Error descargar en los bancos nuestra frustración, como piezas básicas del engranaje socializan el acceso al capital, primer escalón hacia la igualdad, conclusión que explica muchas cosas.

domingo, 15 de enero de 2017

El turismo y la elección del modelo económico

Siempre hay un pero. Los resultados de la actividad turística en Canarias del pasado año son
impresionantes en número de visitantes (clientes) y volumen de dinero (facturación)... pero, pero. La bonanza se interpreta con matices: sí, pero, ¡cómo nos gusta buscar pegas y encontrarlas!
El mérito de esta situación favorable no es de los operadores que ofrecen servicios adecuados a precios asequibles en un entorno apetecible, no, sino la consecuencia de conflictos de toda índole en los destinos turísticos competidores, vaya. Además, no es que el turismo genere una importantísima cantidad de dinero, que sí, pero, es que ese dinero no tributa en las Islas lo que debiera y que una parte importante se queda en los países emisores. Por si fuera poco, no es que se hayan incorporado no sé cuántas miles de personas al mercado de trabajo como consecuencia de esa pujanza, sino que los contratos laborales son temporales, que hay precariedad laboral y que se crean puestos de escasa capacitación. Y para rematar, nos han convencido de que no es bueno que vengan tantos turistas, que sería mucho mejor que vinieran menos que pagaran más. Incluso están identificados los culpables: nuestra política local -ayuntamientos, cabildos y gobierno autonómico- que son unos rebenques y han decidido un modelo económico indeseable. Herencia de otros tiempos, será, esta creencia, cuando la vida del pueblo estaba en las manos del cacique.
La política no tiene capacidad para dictar un nuevo modelo económico. Los Estados y sus órganos descentralizados pueden -y así lo hacen- establecer condiciones legales que favorezcan o que impidan determinadas actividades y los impuestos que se aplican a cada una de ellas. No es un efecto directo y a veces decisiones bienintencionadas tiene resultados no deseados. Se quiso mejorar la "calidad" de los turistas y se prohibió por ley construir hoteles que no fueran de cinco estrellas (la famosa moratoria, tumbada por el Constitucional, sea dicho de paso), frenazo a la construcción de nuevas plazas aunque hubiera suelo y clientes disponibles, precio que quisieron pagar, pero supuso un incentivo para no rehabilitar la planta hotelera obsoleta al desaparecer la amenaza de nuevos competidores, consecuencia no pretendida.
Casi todas las propuestas en el ámbito de la política económica ya están probadas, se sabe qué ha pasado y por qué, las que escuchamos desde la izquierda o desde la derecha, por eso es tan importante que quienes gestionen lo público tengan una potente preparación técnica. Se basan en incentivos básicos -invertir, subvencionar, prohibir, regular, gravar- para impedir los abusos inherentes a los mecanismos básicos del mercado: equilibrio entre la oferta y la demanda, libertad del consumidor y libertad de competencia. Totalmente de acuerdo, es prioritario impedir los abusos, pero sin renunciar a esas libertades. Lo del modelo, en fin, siempre acaba por imponerlo el mercado.

sábado, 7 de enero de 2017

Gobierno de CC en minoría

(Publicado en el periódico El Día el 7 de enero de 2017)

La teoría. Es lógica la confusión. Difícil distinguir entre las funciones del legislativo y las del ejecutivo. Confusión en las palabras. Quienes gobiernan imaginan un futuro, tratan de responder a preguntas generales del estilo ¿qué hacemos?, ¿qué queremos ofrecer para mejorar el bienestar de los ciudadanos?, ¿con qué prioridad? El Parlamento -o cualquier pleno municipal- conformado por personas de la calle que aportan su punto de vista y procuran (en teoría) alcanzar consensos: gobernar es una tarea compleja, trabajo en equipo, precisa diálogo y, además, no se puede delegar. Tomadas las decisiones toca gestionar, actuar, responder preguntas más concretas: ¿cómo lo hacemos?, ¿quién lo hace?, ¿con qué medios? o ¿cuánto cuesta? Gestionar una administración pública es un trabajo profesional que exige alta cualificación. Mientras que para ser elegido y gobernar solo se requiere prudencia, sentido común y algo de imaginación, para gestionar se necesita experiencia, formación específica y habilidad para dirigir equipos. El gobierno está en el ámbito de la política, mientras que la gestión es una cuestión técnica.

La práctica. Hay confusión. La gestión engancha, es activa, ocupa, exige plena dedicación, va de hacer planes y ponerlos en marcha, establecer control, procurar transparencia. Por el contrario, el ejercicio del gobierno tiene otros plazos y es mucho más aburrido: reflexión, visión, paciencia, capacidad de abstracción y de análisis. Gobernar y gestionar, ambas facetas imprescindibles, juntas pero no revueltas. Por tanto, en Canarias, Gobierno de CC en minoría -lógica confusión en el uso del término, porque el ejecutivo no gobierna, gestiona- mientras no se articule otra mayoría, nada que objetar, un Gobierno atado por mandato parlamentario, el que sea. Que se apliquen sus señorías en estudiar cada partida de gasto e inversión y en pedir las explicaciones de cada euro empleado. Que el presidente nombra a algún consejero con experiencia en la empresa privada, pues muy bien, seguro que aporta algo nuevo a la gestión de lo público.

El resultado. Impredecible. En cualquier caso, con la configuración actual de la cámara regional -obligados a entenderse- la responsabilidad será compartida. Votamos a los diputados, no a un gobierno. A quienes son designados a dedo exijamos menos política. A los sesenta elegidos que ocupan el hemiciclo de Teobaldo Power reclamemos precisión, que se percaten de la gravedad de su misión y de quién ostenta el poder, el poder del pueblo, para usarlo por delegación expresa.

El poder. Equilibrio entre los cuatro poderes del Estado para una democracia sana y próspera. Ni se debe confundir el ejecutivo con el legislativo, como hemos comentado, ni estos deben influir sobre el poder judicial. Y luego la prensa. En la aldea global de la internet, las redes sociales consiguen sustituir a la prensa, un ente etéreo mueve los hilos en la era de la postverdad y goza de impunidad para difundir ficción como realidad con fines inconfesables. Socavado el poder de la prensa, peligro para la democracia, poder que también emana del pueblo, por cierto, pueblo que se vendió por dinero: consumimos información gratis a tutiplén, no debe sorprender que venga adulterada. Aprendizaje con consecuencias, veremos cómo se resuelve; habrá que buscar un prescriptor fiable que contraste la noticia, como sugieren los expertos; volver a poner en valor el trabajo periodístico en la extensión amplia del término.

La maldición. El concepto isla es una abstracción terrible. Una premisa falsa que da lugar al injusto planteamiento del equilibrio basado en el territorio sin tener en cuenta a las personas, a su bienestar, objetivo último de la política. El reto para el futuro cercano obliga a pensar Canarias como un todo y actuar en consecuencia con voluntad y ganas.

domingo, 1 de enero de 2017

2017

La única realidad es que nos hacemos más viejos, circunstancia que no es mala en sentido estricto,
efecto ineludible de la vida. Me gusta el tiempo dividido en hitos, ayuda a enfocar. No fue especialmente memorable este 2016, un año raro, por bisiesto, confabulación astral o por pura casualidad. Ahora empezamos otra vez, primero a reflexionar qué queremos y después nos pondremos a ello, en dos pasos, porque sin análisis previo, sin destino, la cosa no funciona; al que no sabe a dónde va ningún viento le es favorable, que decían los clásicos. Pues eso. Propósitos, claro, los que conforman la ruta. Me quiero aplicar, sobre todo en la toma de decisiones, pensar más con el corazón y menos con la cabeza: no siempre lo que parece mejor resulta lo más conveniente. Allí donde mandan las circunstancias anticipar lo menos posible, buscar la solución en el momento, resignación.
Año nuevo, misma vida, dicta la experiencia. Que sí que algo cambiará, por supuesto, como siempre, pero no debemos esperar la hecatombe, esa que se anuncia de forma recurrente. Ni Trump es lo peor que podría pasar -acuérdese de George W. Bush- ni la UE se va a desmoronar por el Brexit, lo hará, en su caso, por su ineficaz deriva burocrática y proteccionista. Ni los catalanes independentistas se saldrán con la suya, que no tienen cómo pagar la fiesta, ni el Rajoy de ahora será peor que el de antes. Y puede que no, que no se repita elecciones en breve, que se produzca el pretendido pacto de estado PP-PSOE pero encubierto, acuerdo a acuerdo, para que todo siga como está. Inercia, se llama.
Ya nos enteraremos cuál pretendía ser la estrategia del grupo socialista en Canarias. Que hubiera discrepancia, por qué no, pero no entiendo bien los desplantes. A ver. Mientras, el gobierno en minoría funcionará hasta que no se conforme una mayoría alternativa; perdón por la perogrullada, pero no parece que tal posibilidad exista a priori. Se acabó el pacto y el pacto en cascada, aun así veremos muy pocos cambios en la política municipal. Quedan dos años y medio de legislatura, lo que no se mueva ya quedará en el aire... empieza la cuenta atrás. Vaya, la vida que se repite.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Los camellos de los Reyes Magos

(Publicado en el periódico El Día el 24 de diciembre de 2016)

Excusa. Me gusta la Navidad, si no existiera habría que inventarla. Y no me refiero a la campaña comercial del Corte Inglés ni tampoco a la interpretación eclesiástica en sentido estricto, sino al concepto en sí mismo. La Navidad como invitación a renacer, reseteo del espíritu: una cuestión necesaria y conveniente. Obligados con la familia, pues muy bien, con los compañeros de trabajo, con el vecino maniático, con la antipática dependienta, pues estupendo, claro que sí, felicidades y tal, durante un par de semanas la felicidad es "trending topic" de nuestra vida cotidiana. Un poco forzado, puede ser, pero qué más da, estupenda terapia colectiva. Una excusa, pues sí una excusa, perfecto, ¿hace cuánto que no cruzas más de dos palabras con tus amigos de toda la vida?, ¿o con tu hermano del que te has alejado por aquel malentendido absurdo? Por si fuera poco, los deseos de felicidad siempre nos vienen de vuelta amplificados: sincronice el receptor, magia potagia.

Renacer. Al menos de espíritu, ¿qué le parece? Y con el año nuevo, la semana próxima, el contador se pone a cero, empezamos otra vez, repetimos, otra oportunidad para lo que sea. Nada mal, ¿eh?, la vida en etapas, hitos que podemos planificar para organizar el futuro, qué bueno, combustible para nuestra natural condición de seres necesitados de proyecto. En definitiva, un poco de desfase, algo de exceso y mucha vida grupal, todo para celebrar nuestro propio renacimiento figurado. Aproveche para desprenderse de lo viejo, incluidos sus allegados especialistas en robar energía.

Regalos. Confieso que a veces sucumbo a la presión. Un mix de austeridad mal entendida, de indecisión y de estrés del último día, porque siempre sostuve que los regalos hay que dejarlos para última hora por si surge una idea mejor, convencido de que no es importante el objeto, sino la idea. Me encantan los regalos, me los tomo como un reto: conseguir eso que sé que te gusta pero que no te atreves. También me encanta recibir regalos, huelga aclarar, portarme bien y el día de Reyes, esa cosilla del día de Reyes, usted ya me entiende: los regalos bien ordenados, envueltos, junto al zapato antes de amanecer.

Santa Cruz. Cómo ha cambiado la cosa: parrandas de villancicos, góspel, teatro callejero y gente, mucha gente, con tenacidad nos libraremos de la maldición del chicharrero (salimos todos o no sale nadie) que se constata la víspera. Para la cabalgata habría que intentar resolver el asunto de los camellos, alcalde, para que se suba don Sergio a ejercer de. Nosotros le chillábamos desde casa de mi abuela, en la calle del Pilar, como posesos, "Melchor, Melchor, no te olvides..." y algún caramelo entraba zumbando por la ventana.

2016. Acaba el bisiesto y nos acordaremos de él. Terrible cuando la palabra del año es la "postverdad", las mentiras, para entendernos, su distribución impune a través de las redes sociales y su enorme influencia en el resultado final del "brexit" y de las elecciones de Estados Unidos. Terrible también cuando la foto del año recoge al asesino del embajador ruso en Turquía junto al cadáver mientras protesta por la injerencia internacional en la guerra de Siria, cuando en realidad la imagen podría ser la de cualquier refugiado de ese espanto de conflicto que no alcanzo a comprender. 2016 con su terrible lógica de Dios. Propongo importar la costumbre de Ecuador, allí un machango de trapo y paja representa al año viejo al que se le pega fuego en la medianoche del 31, fantástico, después enterramos las cenizas y a empezar de nuevo, sin acritud, con ilusión, que 2017 tiene buena pinta.


sábado, 10 de diciembre de 2016

La lógica de Dios

(Publicado en el periódico El Día el 10 de diciembre de 2016)

Frustración. Nos equivocamos de vida. Un viernes tomas consciencia de cómo aguantas situaciones no deseadas y el lunes siguiente la realidad te da un palo que hace temblar los cimientos de lo prioritario, de lo importante y de lo urgente. La realidad parece mentira. Nunca me gustó comprar lotería, "nosotros ya somos ricos", le respondo siempre al vendedor ambulante. En realidad es pánico a la otra, a la lotería inversa, a esa que piensas que nunca te va a tocar, pero toca, sin llevar número, sin posibilidad de reintegro, una enfermedad fulminante, un accidente, un espanto. Ni determinismo que nos ancle a hechos pasados -pregúntele a mi padre que no recuerda qué comió ayer- ni tampoco la divina providencia, por salud mental, por simplificar o por mera conveniencia; convencido del libre albedrío. De nuestra filosofía cristiana, sin profundizar en sus misterios, me quedo con lo que me interesa -el amor al prójimo y tal- mas nunca supe de la doctrina que atribuye al Creador el control absoluto de nuestra mundana existencia. Al contrario, Jesús nos invita a una conducta dada a los demás. Por tanto, no concibo que una infección vírica sea voluntad de Dios ni que tal explicación produzca consuelo.

Enfado. Por impotencia. Me gustaría hacer algo. No sé qué. La vida nos entrena para afrontar problemas, a buscar alternativas, a perseverar y de repente la realidad implacable nos sobrepasa: todo esfuerzo en vano. Nos gustaría que hubiera motivo, un culpable, y si lo encontramos, que pague, que sufra, al menos lo mismo que nosotros. O mandarlo todo al carajo... Cuando desaparece la poesía qué importa un verso. Pero tampoco en la rabia hay consuelo.

Un plan. Esta semana cuesta hacer honor al título de esta columna, seis años después. En la adversidad el futuro es oscuro y alberga horrores, aunque es obvio que lo que está por venir no ha ocurrido todavía y es obvio también que tenemos la posibilidad de decidir qué hacer, cómo y con quién. Resignación la justa. Es una advertencia. Reducir presión es mi intención de aquí en adelante, erradicar de mi vida todo aquello que no sume. Entiéndame, eso no quiere decir que agarre una manta, unas velas y busque una cueva, no: comienza un plan con horarios más estrictos, con menos pérdidas de tiempo, más satisfacciones y menos matraca. Cedo la idea, ahora que se acerca el año nuevo con sus propósitos de enmienda.

El pobre. Confesó el palomo ladrón, fue denunciado y va a juicio. El ministerio fiscal pide condena de prisión. El tribunal advierte que el interfecto puede ser condenado como consecuencia de la denuncia. Los focos apuntan al denunciante, qué cabrón. La apropiación -demostrable o no-, elemento secundario. España en estado puro, "la gente es como es", decía Manolo Medina, vaya falta de valores, reitero yo. Reivindico más calvinismo subtropical, ese que Juanma Bethencourt siempre me atribuye.

El pacto. Lógica política. A mí me gusta el pacto CC-PSOE. Haber planteado un acuerdo en cascada tiene su lógica y que haya excepciones también. Bermúdez no aceptó trabajar con Martín, en el Puerto de la Cruz incompatibilidad manifiesta y otro par de casos imposibles. En toda lógica el PSOE defiende a González Cejas, líder histórico, pero no se romperá el Gobierno de Canarias; al tiempo. No hay alternativa mejor. Ni CC suma con el PP ni Curbelo traicionará a sus camaradas socialistas ni Nueva Canarias se incorporará a un ejecutivo que tiene que resolver urgente el atraso inversor en la isla de Tenerife. Lo lógico sería aparcar las diferencias, atar los 400 millones que promete Montoro e intentar abolir la regla de gasto.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Populismo emocional

Me dice que no, me da las gracias, que sigue con las ñapas y con su paga. Constato la existencia de la renta básica universal y confirmo que el problema de España no es el paro. Ruptura social entre los que trabajan y los que no quieren, los idiotas que madrugan y los que viven a su costa. Fraude social que tiene su guasa aunque se aderece con mucha demagogia o de solidaridad mal entendida.
Dramática realidad desapercibida para la casta y para la nueva casta, carente de experiencia, que no sabe cómo funciona el sistema; otra consecuencia del nuevo régimen, la ausencia de profesionales y empresarios, expulsados de la vida política. Falla el diagnóstico, no es el paro, hablemos de la economía sumergida, del fraude o de la búsqueda obsesiva de la sopa boba. Trabajar en clandestinidad, cobrar subsidio y disfrutar de los servicios públicos. El uso sin contribución genera déficit. El déficit obliga a emitir deuda y a parar las inversiones. Círculo vicioso: fraude, déficit, deuda, no inversiones y paro.
Ahora, para reducir el déficit y cumplir con la UE, el sumiso gobierno popular pretende contener el gasto y subir los impuestos sin considerar siquiera la conveniencia de luchar contra tantísima actividad no declarada que socaba los pilares de la convivencia. Muy grave el desenfoque, un “punto ciego”, que diría Amin Maalouf, una de esas evidencias que tenemos delante de nuestras narices y no somos capaces de detectar.
Mientras, el éxito de Trump confirma la inexistencia de contrato electoral –promesas posibles e imposibles- y el triunfo del populismo como última reivindicación del individuo, centro de una espiral que dejó atrás el patriotismo y después el nacionalismo. Adiós a la universalidad del género humano, demos la bienvenida al verdadero protagonista: somos las nueve cifras del móvil con conexión 3G. El mensaje se particulariza segmentado hasta la unidad y sin atisbo racional, se nos atrapa a través de las emociones, sin escrúpulos, sin disimulo, como en el terrorífico anuncio de la Lotería. Vaya paradoja, la masa anónima devuelve el poder al sujeto. Tremenda paradoja, nuevos tiempos que demandarán viejos valores.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Respetito, si eso

(Publicado en el periódico El Día el 26 de noviembre de 2016)

Valores. Cotizan a la baja, sobre todo en la esfera pública. Qué peligro cuando no se monta un pollo con las conductas que atentan contra las normas -muy básicas y no escritas- necesarias para la convivencia pacífica. No entiendo por qué se tolera esa panda de impresentables que duerme en su escaño, en Cortes, y que no muestra un mínimo respeto, aunque sea impostado. En qué momento se instauró la tolerancia universal. Pues yo no estoy conforme: tolerancia cero a la falta de valores. Conste que se trata de una postura individual, le invito a hacer lo propio, pero no me malentienda, nada de proselitismo, puro egoísmo, mero afán por conservar un país mínimamente vivible. Qué peligro cuando la mentira, la falta de respeto o la connivencia no obtienen condena ni reprobación, cuando se aplaude sin pudor el fraude fiscal o la economía sumergida.

El pueblo. Toda la gente es buena. Una inmensa mayoría que nunca levantará la mano ni se pondrá al frente de nada. Quienes se mueven en la esfera pública son de una pasta especial y se aprovechan de que el resto asume su papel de masa anónima. Al menos debemos exigir que no abusen, aunque no sé cómo. Porque la gente, desde El Ampurdán a Sabinosa, trata con respeto a las personas mayores, quiere a su madre y usa traje en bodas y funerales, aunque sea modesto. Otro peligro acecha: emular la falta de valores, como si fuera aceptable. Protéjase de quien pretende ser "el pueblo", arrogancia indigerible.

Impuestos. Faltan 5.500 millones de euros para cuadrar las cuentas del Estado y cumplir el compromiso europeo. En dinero unos 1,2 billones de pesetas de aquellas; para simplificar, 118 euros por barba. Montoro, cóbrese los míos y déjese de inventar, que acabo pagando más... No me haga caso que los impuestos son cosa seria, no solo por la recaudación en sí misma, sino por sus efectos sobre la economía. ¿Más presión a las empresas o a los trabajadores?, ¿gravar el consumo en general o ciertos productos en particular?, ¿al patrimonio o al ahorro? La política fiscal, ¿es una cuestión ideológica? En teoría sí, aunque en realidad se atiende el criterio de los superexpertos y la intensidad de las fuerzas invisibles que sostienen el equilibrio. En mucha menor medida la voluntad o la osadía del gobierno de turno, "adiosgracias".

Fraude. Poner remedio a la confusión. Porque la omnipotente Agencia Tributaria se ocupa con entusiasmo de luchar contra el fraude fiscal, verdaderos expertos en detectar errores y lanzar complementarias. Pero claro, conocí a una persona que jamás pagó un impuesto y como no existía para la máquina nunca le reclamaron un duro. Vaya. Los responsables de la cosa a nada que llevaran los ojos abiertos (o cerrados) se toparían a diario con tantos que no existen. Una cosa es descubrir quién paga menos y otra muy distinta conseguir que paguen los que no pagan, si eso. La persecución de la economía sumergida como medida eficacísima para aflojar la soga al sufrido contribuyente. Investigar y sancionar, pero con pérdida de derechos, que sí, a lo bruto, sin contemplaciones: que usted maneja dinero negro, pues olvídese de su pensión de jubilación o de la prestación por desempleo, y ya veremos si pasado un tiempo le tramitamos una ayuda por caridad cristiana. ¿Exagero? Puede. Hablamos de valores, y quienes engañan no me hacen ni pizca de gracia.

Reacción. Confieso que me siento mal cuando no reacciono a tiempo ante la falta de valores en mi entorno cercano, me corto por evitar el conflicto, jodida educación. En particular con esta nueva ola de misoginia. Uf.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Lo nuevo que viene de viejo

(Publicado en el periódico El Día el 12 de noviembre de 2016)

Igualdad. De las elecciones presidenciales de los Estados Unidos me sorprende el escaso castigo recibido por la misoginia del candidato vencedor. Su aversión y falta de respeto hacia las mujeres no fue suficiente ni para que su propio partido de conservadores republicanos le apartara de la candidatura ni para que los votantes lo castigaran en las urnas. Nos enfrentamos en occidente a un neomachismo de imprevisibles consecuencias, ya sea por complejo de inferioridad o el presumible contagio de la cultura musulmana (Zurita, no te pases). En España se critica los modelitos de las nuevas ministras y ni se menciona las pintas de sus homónimos masculinos; acoso adolescente, violencia doméstica, techo laboral: el camino hacia la igualdad con tantos obstáculos en pleno siglo XXI es muy inquietante. Permitir tales conductas es de género idiota.

Machismo. Venimos de una sociedad machista, absurda y ridícula. Hombres machistas por comodidad y mujeres machistas por idéntico motivo. No existe conciliación entre la vida laboral y familiar ni horarios escolares racionales ni roles compartidos. La política obvia las cuestiones fundamentales de la vida cotidiana y así nos va. Tanto empeño en controlar la economía y tan poco en facilitar nuestro tránsito por este mundo cruel. Ni la casta ni la nueva casta consideran siquiera adaptar los horarios, socializar el coste de la maternidad, equiparar los derechos de ambos progenitores, en definitiva, considerar la importancia de la demografía, de la calidad de vida y de la igualdad, no como eslogan sino como objetivo a perseguir y a alcanzar. Inadmisible identificar el estado del bienestar con la renta per cápita, la capacidad de consumo o cualquier otro indicador económico; inquietante retroceso.

Populismo. Comparar los movimientos nacionalistas europeos con el show de Trump denota desesperado oportunismo. Nada que ver el Frente Nacional de Marie Le Pen, por ejemplo, con las promesas electorales de un solo individuo. Trump candidato y nuevo líder mundial, nadie sabe cómo, pero ni encabeza una nueva corriente ideológica ni pretende la refundación de la democracia. Dijo lo que la gente quería oír, ahora como nuevo presidente pretenderá hacer lo que dicte su olfato de empresario de éxito y hará lo que le deje el Partido Republicano que controla Congreso y Senado. Él y su verborrea de campaña, nada nuevo, por cierto, -ya sabemos que los políticos mienten-, pero imposible calificar como populista el pretendido regreso a los rancios valores de la América profunda. Peligro tenemos aquí con Podemos y su legión de intelectuales neocomunistas que lideran un partido con muchos seguidores que promete sopa boba universal y demoler el sistema para implantar no sabemos qué. Estemos tranquilos, Trump no hará nada que perjudique a sus empresas, ¿que reniega de la globalización? Pues bienvenido al club, nosotros en la UE, y en Canarias en particular, llevamos décadas poniendo trabas.

Teatro. Las declaraciones de Hernando, el del PSOE, en las que anuncia la negativa a los Presupuestos Generales del Estado, sean como sean, refuerzan la profecía de este oráculo. Teatro, la investidura de Rajoy, para alejar las nuevas elecciones de las fechas navideñas y dar tiempo a los socialistas a pasar la resaca.

Demolición. Y si en vez de mamotreto lo llamamos "aparcamiento subterráneo para dar servicio a la playa y al pueblo de San Andrés construido con dinero público". Procede destapar la manipulación mediática para tirar por el sumidero esos 15 millones. Qué vergüenza. Y una pena que el hormigón no admita ser reciclado para el nuevo edificio que se construirá en ese mismo sitio para ese mismo fin por imperativo del Plan General, norma de obligado cumplimiento. La justicia injusta que paga usted.

(Ilustración robada a Eduardo González)

sábado, 29 de octubre de 2016

Debate moral

(Publicado en el periódico El Día el 29 de octubre de 2016)

Miedo. Dejaré escrita mi voluntad para el momento en que aparezca alguna enfermedad mental degenerativa propia de la edad avanzada, por si se da el caso. Tiene que ser ya porque cuando se acerca el momento las personas no somos capaces de detectar el problema, nuestro cerebro nos engaña, sabemos que algo no va bien, sufrimos cierta frustración por la pérdida de capacidades pero nos adaptamos a la nueva situación. Es un proceso lento e implacable, años de lucha para que no se note, para seguir adelante y obviamos todo aquello que no cuadra sin considerar siquiera que pudiera ser una patología. Hasta que es tarde y ya no es cosa nuestra. Escrita y firmada, un testamento vital en acta notarial, por puro egoísmo, porque ni quiero ser una carga ni que me dejen drogado en una silla. Y también por amor, por ayudar a mis hijos.

Dudas. Toda una generación -la mía- que se debate ante las mismas cuestiones trascendentes: cómo atender las necesidades de la persona dependiente, cómo pagarlas, cuánta debe ser la implicación personal, en casa -con una voluntariosa señora cubana o contratar profesionales-, en un centro de día, ¿o mejor en una residencia? Dudas y culpabilidad, porque ninguna decisión parece correcta, te preguntas qué hubiera querido el reo, tienes en cuenta su dignidad y la tuya. Pero no estamos preparados. Frialdad racional y gestión de emociones, razón y corazón. ¡Socorro!

No te libras. Luchemos contra esa especie de vergüenza social. Vaya idiotez. Tenemos todos los números para que nos toque: a partir de los 85 la mitad de la población está afectada de algún tipo de demencia, ¡la mitad! Es que piensas que vas palmar antes o que eres del otro 50% con suerte... Que no, que no te libras y si no es a ti le tocará a tu pareja; que estás soltero, a tu hermana; que no tienes familia, pues deja todo bien organizado porque lo tienes crudo. Que funcione la tribu es cosa de todos y por interés de todos: ley de dependencia, formación de trabajadores y concienciación colectiva.

Control. Hay que estar atentos. Ni manías de viejo ni cháchara de abuelo Cebolleta ni cosas de la edad. Los pequeños olvidos, esas historietas que no tienen sentido o esa pérdida de habilidades cotidianas son síntomas de demencia. Prestar atención y darle la importancia que tienen. Acuérdate que el implicado cree que no le pasa nada, no querrá ir al neurólogo, ¿para qué?, se enfadará, hay mucha frustración. Búscate un subterfugio y si no funciona apunta los detalles y consúltalo con el médico de cabecera que sabrá qué hacer. La detección precoz es muy importante para atenuar los efectos negativos que surgen en la convivencia, para controlar la frustración de la persona afectada y para atribuir a la enfermedad esa nueva conducta tantas veces inexplicable. Hay fármacos, pautas relacionales y actividades que no curan (de momento) pero que consiguen mantener una aceptable calidad de vida para todos los implicados.

Instrucciones. Ni tu pariente es el único afectado ni tú te vas a librar, insisto. Y como la sociedad civil busca soluciones, existen organizaciones como Afate (www.afate.es) en Tenerife, que enseñan a manejar la nueva realidad, no solo respecto al enfermo dependiente sino para toda la unidad familiar. Cuando el conflicto racional/emocional llega al bloqueo y quieres pedir socorro, recurre a psicólogos especialistas, déjate ayudar. Por mi parte las instrucciones están claras: prever la venta de mi casa, recurrir siempre a profesionales para mis cuidados personales -me da igual dónde, que haga sol- y que me vengan a ver sin obligaciones asistenciales, solo por amor.


sábado, 15 de octubre de 2016

Incentivos

(Publicado en el periódico El Día el 15 de octubre de 2016)

Oposición. Razón llevaba el PP al exigir algo más que una aséptica abstención. Para un gobierno sin suficiente apoyo parlamentario mejor seguimos en funciones. Investir y bloquear parece peor que otras elecciones en diciembre. No creo que la gestora socialista aúpe al inane Rajoy para participar en las decisiones de Estado. No habrá abstención: el PSOE tendrá dos meses para recomponer mensaje, renovar equipos y buscar un líder. Para perder, quizás, pero con dignidad y coherencia, porque para ser oposición tiene que haber gobierno y para ser gobierno, votos suficientes. El razonamiento es simple. La recomposición pasa por una legislatura en la que se vislumbre capacidad de ser alternativa. Del nuevo gobierno, cuando llegue, no espero nada especial ¿y usted?

Más nivel. Cobrar impuestos, prestar servicios y establecer incentivos, a eso se dedica la administración pública con directriz política. A ver si conseguimos que los aspirantes respondan cómo piensan hacer esas tres cosas y con qué fin. La motivación debería ser solo una: procurar bienestar a nosotros ciudadanos, pues eso. Y que no nos vendan la moto ni con propuestas disparatadas ni con rancio inmovilismo, ni comunismo, que no funcionó ni en Alemania, ni perseverar en errores heredados del sindicato vertical. Un año de parranda, suficiente. Y que los partidos, para el noble ejercicio de la democracia, incorporen profesionales solventes, iba a sugerir, aunque eso sería demasiado hasta para el Optimista nato.

Prioridades. Lucha contra el paro. Un sistema de ayudas no contributivas -el arma secreta de la nueva política- desemboca en la autocomplacencia, ni estimula la mejora personal ni la búsqueda activa de empleo; copio a los expertos. Además, la gente que administra su exigua paga participa con extrema timidez en el consumo. Como el trámite ni es ágil ni está conectado, no aceptas un trabajillo de un par de meses para no perder la vez, carne de cañón para la economía sumergida, mantenido y expulsado del sistema. En el otro extremo los afortunados que madrugan, cuya antigüedad es su principal activo, devaluado el talento, la inteligencia y todas esas cosas, tela. Encadenados por la indemnización por despido, el derecho de sucesión empresarial o la subrogación laboral que vinculan -in aeternum- empleados y actividad. Y tres: si la sanidad es universal, que lo es, y las aportaciones a la Seguridad Social son un impuesto -si no lo fueran estaríamos ante una monumental estafa piramidal-, ¿cabría plantear el fin de las cotizaciones y que el Estado se financie mediante cualquier otro tributo?

Realismo. No seré yo el próximo presidente, no por falta de ganas, y aunque la ideas las venda gratis, que estoy dispuesto, es muy poco probable que en la política actual alguien siquiera se atreva a plantear eliminar cotizaciones o liberalizar las relaciones laborales. Seguimos empeñados en tratar de hacer funcionar un sistema con incentivos perversos. Paciencia. Mientras, loable iniciativa esos 32 nuevos inspectores de trabajo que moviliza el Gobierno de Canarias. La lucha contra el fraude es una actividad muy rentable -no solo por las multas, en su caso-, sino porque obliga a las empresas a competir en igualdad. Decisión valiente porque en un primer momento habrá damnificados, gente que perderá su empleo precario como efecto colateral mientras el mercado se ajusta. Ánimo.

Carreteras. Se acabaron los fondos del FEDER y en Tenerife sigue el atasco. Vaya. Un problema que trasciende lo insular y clama una solución a corto. El golpe en la mesa de Alonso es fundado. Sin capacidad presupuestaria habrá que recurrir al REF para conseguir la financiación vía deuda con el ahorro fiscal, que para eso está. No olvidemos el fuero.

sábado, 1 de octubre de 2016

Tuiteo de actualidad

(Publicado en el periódico El Día el 1 de octubre de 2016)

PSOE. Golpe de estado. Asediado Pedro Sánchez lo tildan de destruir el partido mientras le sacuden la silla. Golpe de estado en toda regla.

PSOE. Es la democracia, las mayorías y las minorías. Y el juego de tronos: ganar o morir. El ostracismo del dimitido, Sánchez lo sabe.

PSOE. Dicen los sondeos que sin Pedro Sánchez el PSOE sube ocho puntos en intención de voto... Mentira, me lo acabo de inventar, ¿entonces?

PSOE. Algo se mueve; al fin. Tendremos nuevos actores en las elecciones de diciembre. Curiosa pelea por liderar la oposición.

Elecciones. Ya nadie lo duda. Legislatura perdida, en la próxima importa más quién lidere la oposición y quién represente a la izquierda.

Elecciones. Vuelta al origen. La nueva política es un espejismo. La política estaba inventada y es como es. Faltaba perspectiva y ya está.

Elecciones. Ciudadanos en franco declive, Podemos con pies de barro y el PSOE con su propia guerra civil. Mariano eres un crack nato.

Granadilla. Si Clavijo hubiera podido. En los partidos no funciona el ordeno y mando, salvo en el PP y a costa de lo que ya sabemos. Ajo y.

Pacto. Está roto. Una pena. Esclavos de la palabra y dueños de los silencios. Lo de Granadilla estaba cantando y la amenaza, para qué.

Pacto. Toca renegociar las condiciones. La teoría del pacto en cascada es impecable, la práctica impredecible. A los hechos. No repitan.

Pacto. En negociación gana el que dice que no, haga la prueba. La alternativa que no suma no es tal. La afrenta se la comerán con papas.

Tarjetas black. Sinécdoque judicial: la parte por el todo, juzgados por el chocolate del loro y el rescate millonario a la barra de hielo.

Caja Canarias. Si lo que cuentan los testigos del juicio de Las Teresitas es verdad, tela marinera. Si es mentira, delito de perjurio.

Caja Canarias. Lo de Las Teresitas, ¿un ejemplo o la excepción? Amnesia colectiva mientras el dinero del FROB paga las prejubilaciones.

La paga. Prefieren cobrar que trabajar. Y no hablo de oídas. Un trabajo puede fallar pero la paga está garantizada. Incentivo para qué.

La paga. El diferencial que es capaz de ofrecer el empresario no convence: paga y ñapas con total flexibilidad exenta de impuestos. Olé.

La paga. A qué partido hay que votar para que acabe con el incentivo a no trabajar. Sin demagogia. No me haga caso, pregunta retórica.

Dependencia. No sé cuántos miles que se incorporan al sistema, bravo, pero no son todos. Nos hacemos mayores ¿y quién se hace cargo?

Dependencia. Se financia la economía sumergida. A qué partido hay que votar para que acabe con la economía sumergida... Perdón, me repito.

Dependencia. Conectar necesitados. El dinero público bien gastado para un fin elevado, como es el caso. Pero dentro del sistema, qué menos.

Política. Qué arregla quien no sabe del efecto perverso de las buenas intenciones y no domina las reglas del juego. Difícil, digo, imposible.

Política. Cada vez me gusta más.

Erasmo. Fui incondicional. La precisión de lo breve que requiere enfoque, siempre infravalorado. Anticipar el futuro también lo está. Y.

Futuro. Que es ya mismo. Lo difícil es vivir el presente.

Amor. Las cosas importantes las hacemos por amor. Tiene truco: el amor regresa multiplicado; ni lo exija ni lo espere, ahí está.

Por amor. Viejito tecnológico adaptado al formato de los 140 caracteres. Muy recomendable para enfocar y separar el grano de la paja.



En twitter: @pablozuritaes

sábado, 17 de septiembre de 2016

Fragilidad moral

(Publicado en el periódico El Día el 17 de septiembre de 2016)

Rabo de gato. Una hierba pajiza, insulsa, indomable. La habrá visto usted al borde de las carreteras, por taludes y laderas, con su característico penacho de cola felina. Una planta invasora, una plaga que se pretende erradicar en La Palma y en Tenerife, que amenaza con desplazar tabaibas y cardones de su hábitat natural. Titánico esfuerzo, su proliferación está tan avanzada que eliminarla es misión imposible, llegamos tarde. Ante la evidencia cabría enfrentar este asunto con otro enfoque, pensar en el "rabo de gato" como un arma capaz de colonizar y retener terreno degradado como ninguna otra. Porque si hay suelo hay esperanza, y después repoblar, no solo con pino canario, sino con la flora canaria que corresponda a cada paraje.

Apuesta. Quise aplicar esta reflexión a la política española, lo del enfoque desde otro ángulo, pero no se me ocurre cómo. La conclusión es idéntica miremos de frente o del revés, desde la izquierda o la derecha: electoralismo puro y duro, no hay más, sin careta ni disfraz. A ver qué ocurre en Galicia y el País Vasco mientras las Cortes investigan qué pasó con el exministro Soria, tic tac, sin prisa, porque no hay nada más gratificante que despellejar altos cargos caídos en desgracia, parlamentarismo rosa en papel cuché, tic tac, no hay ningún otro asunto que merezca la atención de sus señorías, tic tac, elecciones autonómicas en septiembre y elecciones generales en diciembre con acuerdo unánime para evitar el bochorno el día de Navidad. Subo la apuesta.

Inhabilitación. La sensación de corrupción universal justifica al delincuente, tal conducta se percibe casi como costumbre social, una insana tradición con la que debemos convivir, incómoda e inevitable como la calima sahariana. Café para todos aunque no son lo mismo 740 millones de los ERE que el pitufeo de la pandilla de Barberá ni es equiparable la fortuna de Bárcenas en Suiza a la explicación desafortunada sobre la empresa heredada en Panamá. Sorprendente la solicitud de condena; de acuerdo con la privación de libertad, pero no puedo entender el castigo de inhabilitación para cargo público. País este donde la ley prevé que los partidos políticos o los votantes pudieran volver a confiar en el procesado dictada condena firme por corrupción; vaya fragilidad moral. En la petición del fiscal echamos de menos la exigencia de restitución del daño ocasionado y/o la devolución de la pasta extraviada.

Lucha de clases. Y no hablo de oídas. Ofreces un puesto de trabajo con carácter indefinido a un parado de larga duración, piensas que esa oportunidad le va a cambiar la vida, te convences de que la edad es un grado, que la experiencia siempre suma y que la confianza otorgada comportará mayor implicación. Pues vaya chasco. Vaya decepción cuando el sujeto explica sin titubear que prefiere cobrar su paga y que no piensa madrugar. Pero tú sí que madrugas, te cobran el IGIC en cada compra y te retienen a cuenta del IRPF impuestos que se usan -precisamente y entre otras cosas- para pagar esa prestación social que permite al nota quedarse en la cama. Comienza un nuevo orden con nuevas clases sociales: los tatuados y los no tatuados, los dispuestos a madrugar y los que no. Y no hablo de oídas. Si te dan a elegir, vaya faena. Digo fragilidad moral por no ser soez. En España no estamos preparados para la renta universal, imagínese, a recibir por el ala nos apuntamos todos.

Alzhéimer. En su día mundial, merecidísimo homenaje a los cuidadores que asumen la carga. Y bravo por el Real Casino de Tenerife y Afate por ese taller que les da un respiro.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Terceras elecciones

(Publicado en el periódico El Día el 3 de septiembre de 2016)

Patio de vecinos. No es tan grave. Una contingencia de la vida pública, consecuencia de cómo somos los españoles, nos guste o no. Porque la sociedad española es como es; no va con nosotros cenar a las seis de la tarde ni "vendernos" al adversario por un fin superior para el interés general. Votaremos otra vez, puede que incluso a los mismos aspirantes, y saldrá algo parecido pero con matices, y así, una y otra vez, hasta que sumen 176 escaños partidos de ideología afín cuyos intereses coincidan. Seamos realistas. No son los políticos ni son las leyes, la esfera política no es un ecosistema aislado, sino reflejo de la calle (piense en las reuniones de su comunidad de vecinos). Y para quienes se escandalizan por el despilfarro de la nueva cita electoral, ¿qué son 200 millones, cinco eurillos por barba, para mantener la paz del reino? Calderilla, el precio que hay que pagar; lo de Venezuela, eso sí que sale caro.

Fracaso. Habrá elecciones de nuevo, con independencia del resultado de ayer noche (para este oráculo, al escribir esta columna, todavía no hay resultado de la investidura). Elecciones en unos meses, rapidito, aunque Mariano amanezca hoy como nuevo presidente. Elecciones porque no hay tradición parlamentaria que permita un debate sano sobre cada una de las cuestiones que una cámara legislativa debe decidir previa adopción de acuerdos. Que no son tantas, por cierto. Una cámara inoperante para sacar adelante iniciativa alguna no es viable. Bastará la primera ley que se someta a trámite, da igual cuál: mucha mucha demagogia, discurso vacuo para la hinchada, acusaciones sobre cuán demócratas son unos y otros, y nada más. Legislatura fracasada, barajamos, repartimos cartas y a jugar otra mano.

Reto mediático. Veremos qué pasa con los partidos y sus líderes. Veremos qué hacen los aparatos y la militancia, si habrá movimientos internos para designar nuevos candidatos o si repiten los mismos. Algo de salsa tendrán que poner para conseguir el interés de los votantes, aunque solo sea por atender la recomendación de los expertos del marketing: caras nuevas, más guapos, más interesantes, con un pasado turbio que destripar en los programas del corazón, no sé, con alguna característica especial que permita suscitar expectación, la chufla o el morbo. Porque no creo que nadie se atreva a hablar de política en esta nueva campaña ni de programa ni de propuestas de regeneración democrática. Vaya reto de comunicación, igual que tratar de vender profilácticos sin enseñar el objeto ni explicar el fin para el que están diseñados, igual que promocionar una intervención para eliminar la miopía sin mencionar el quirófano, centrado el mensaje en el resultado: una apasionante vida sin gafas.

El sistema. Lo importante la vida nos lo enseña con crueldad. En Navidad lo importante no serán las elecciones, en su caso. En Navidad estaremos pendientes de la familia, de los que están y de los que ya no están, de los niños y sus regalos, de las cenas de compromiso, de la tradición de juntarnos todos, brindar y discutir, aunque este año no será de política. Que haya Gobierno no es tan importante mientras se respeten las reglas básicas y haya personas que velen por el sistema, que las hay. La política no es tan importante, tanta insistencia y tanta promesa de hecatombe para poner las cosas en su sitio. Preocupados debemos estar por la conducta insolidaria de nuestros compatriotas, esa gente que prefiere un subsidio a un trabajo y todas esas cosas, comportamientos del ámbito personal.

Septiembre. La Unión Deportiva, líder provisional de la primera división, y la vuelta al cole. Septiembre empieza duro, muy duro.

sábado, 20 de agosto de 2016

La oferta y la demanda

(Publicado en el periódico El Día el 20 de agosto de 2016)

Oferta. La actividad parlamentaria exige tradición, costumbres que se trasmiten de generación en generación, antigua usanza, nueva doctrina..., pero todavía no tenemos nada de eso; de momento tan solo pacífica alternancia. Conste que entiendo a los partidos que dicen que no, que no quieren colaborar a que su rival político sea investido presidente, ya sea por orgullo y aunque tal conducta les delate. Sitúan al inquilino de la Moncloa en un plano muy superior a las cuestiones de fondo que toca dirimir en Cortes y a sí mismos como no aludidos en una posición poco convincente. Esta breve legislatura, postergada a fin de mes a un resultado incierto, evidencia esa falta de tradición y el escaso sentido de Estado de todos sus actores. No hemos visto al PP indagar qué tendría que proponer para que los parlamentarios de Unidos Podemos, por ejemplo, apoyaran una hipotética contrarreforma de la reforma laboral; tampoco le han preguntado al PSOE qué artículos de la ley Wert habría que modificar, no ya para aceptar una cálida abstención en el debate de investidura, sino para conocer de primera mano cuáles son esas diferencias insondables.

Demanda. Ningún otro concernido en la búsqueda del consenso. Ni PSOE ni UP -ni siquiera C's que se conforma con el primer round- se atreven a enseñar sus cartas, a jugar duro, a exigir condiciones un paso más allá (¿otro candidato del PP?), ninguno se arriesga a contar detalles sobre qué quieren para España. Callan, no vaya a ser que alguien pueda interpretar coincidencias de alguna clase o atisbo de compromiso. No se trata de reducir el paro ni de activar la economía, sino de que sean "los unos" y no "los otros" quienes impulsen tales mejoras. Cuando la política se olvida de su fin último, sobra, no interesa.

Atasco. La investidura de Rajoy es un accidente que podría ocurrir (me plagio a mí mismo); basta que al acuerdo profiláctico entre PP y C's se sumen, mediante una inocente inhibición, algunos diputados de las fuerzas independentistas que entiendan que la debilidad de un gobierno en minoría dará alas a sus pretensiones. Aunque conformar gobierno es un problema menor: después toca sacar leyes. Sin un sólido pacto, con C's también en la oposición, no sé yo, porque si llevan tantos meses para una única votación y no han sido capaces siquiera de sincerar posturas ni de enseñar el juego para sumar, ¿qué pasará con los presupuestos generales?

Mucha suerte. Visto lo visto, las terceras elecciones parece ser la única vía para desatascar el poder legislativo, para buscar y encontrar una mayoría suficiente. Y nos damos unos meses más, incluida la prórroga de las anteriores cuentas del Estado, sin tanto recorte y sin subidas de impuestos. Terrible: no hacer nada funciona (a veces). Afortunados contribuyentes tenemos suerte y la prima de riesgo en mínimos para endeudarnos más barato; si es que no hay mal que mil años dure. Nuevas elecciones el día de Navidad, reconozca que tiene su gracia. Tantos meses de política para acabar hartos y para nada más. Más terrible aún: la vida sigue sin ellos.

Suben los precios. Encantado con las cifras récord en la entrada de turistas, encantado sin matices, cuantos más mejor, si pagan sus cosas y si las empresas que los atienden liquidan sus impuestos. Sin peros. Hay que confiar en el sabio mecanismo de la oferta y la demanda: si esta aumenta, suben los precios (noticia de estos días). El turismo no es la panacea, pero puede ser un buen negocio, y seguimos con suerte (por desgracia) dada la nefasta situación sociopolítica de nuestros competidores.

sábado, 6 de agosto de 2016

El hecho diferencial

(Publicado en el periódico El Día el 6 de agosto de 2016)

Fascinante. La tecnología nos supera. Las guías de teléfono, por ejemplo, fíjese qué invento, y ya no sirven para nada. Ahora cualquier móvil incluye reconocimiento de voz y hay aplicaciones capaces de traducir textos a cientos de idiomas; imagínese, de ahí a un dispositivo traductor al instante va un paso. Nosotros pensando que la educación bilingüe era lo máximo y estará obsoleta en nada. La vida cotidiana y la cultura en idioma materno, traducciones profesionales y para entendernos bastará un aparatito en la oreja (ver nota al pie). Aprender inglés por placer, no por necesidad. El hecho diferencial catalán lo resuelve una "startup" de Corea del Sur, ¿se da cuenta?; después ya solo discutiremos por dinero. No sé si a usted le pasa lo que a mí: los nuevos tiempos me fascinan, con tanta tecnología y el conocimiento plenamente disponibles. En la agricultura, la investigación científica acelera la mejora genética, producir comida ya no es un factor limitante; en la industria, los robots hacen el trabajo sucio; el futuro es de las personas, de la creatividad, de la innovación, del ocio, de procurar el bienestar. Prepárese.

Perjudicados. Cualquier novedad tiene damnificados, que son los que pierden con el invento, claro, y se oponen a que tales avances tengan lugar. Está en nuestra naturaleza, somos del gremio, cada uno del suyo, y quienes proponen ideas disruptivas son el enemigo. El gremio de los profesores de alemán dirá que estoy loco, que una máquina jamás será capaz de interpretar los matices; yo tampoco, aunque estudie unos cuantos años más. Es duro que la ocurrencia de un friqui nos deje sin trabajo y nos cambie la vida, es verdad. Por suerte siempre hay alguien dispuesto a aceptar cualquier idea ingeniosa y probarla, a pesar de.

Buenos deseos. Habrá escuchado a quien sostiene que tirar colillas en la calle crea empleo -en las empresas que trabajan para el ayuntamiento-; vaya error tener que destinar dinero público a esa tarea. Además, una cuestión de estrechez de miras desear para la gente una ocupación tan ingrata. En plena transición tecnológica, cuando tantas profesiones desaparecen o están a punto de hacerlo, hay quienes sugieren implantar una renta básica universal, dinero por nada, y romper con los mecanismos de la superación personal, la cultura del esfuerzo y todas esas cosas; no sé yo si bastaría con desatar el corsé y dejar que pase lo que tenga que pasar.

El sistema. La papelera situada por fuera de la oficina de la Seguridad Social rebosa impresos que jamás serán usados. Puedo entender -nunca defender- la economía sumergida perpetrada desde la impotencia de enfrentar la burocracia: petición de cita previa, presencia física, alta como empleador, alta del empleado, contrato, todo en papel por duplicado, copia de los DNI y tres pólizas de veinticinco pesetas... Así es el proceso para formalizar una empleada de hogar para seis horas a la semana. Descorazonador. Se estima que el 84% de quienes preguntan desisten y el 100% de quienes no preguntan también desisten. Prurito profesional o incapacidad, elija, el desatino está enquistado, perpetúa la economía sumergida y sus terribles efectos secundarios, el origen de todos nuestros males; qué pesado me pongo.

En política. Saber interpretar y anticipar los cambios, conseguir que el sistema permita que esa innovación tenga lugar, luchar contra los "lobbies", favorecer la competencia, usar la tecnología para simplificar y ganar eficacia. El reto es abrumador, qué pena la falta de consenso. En cualquier caso, no tema, lo peor que puede ocurrir es que el Estado colapse por propia obsolescencia, nada grave y quizás inevitable. Después, empezar de nuevo: el futuro, quiero decir, el presente, es fascinante.


[El 18/01/2017 el periódico El País publica una información sobre un aparatito traductor que se comercializará en unos meses... cómo mola anticipar el futuro: "Pilot, el auricular inteligente que traduce conversaciones en (casi) tiempo real"]

sábado, 23 de julio de 2016

A cambió de qué

(Publicado en el periódico El Día el 23 de julio de 2016)

De nada. Y por qué no. En este mundo interesado hay quien hace cosas porque sí, digamos por amor. El altruismo es el "summum". Le recomiendo que lo practique alguna vez, haga algo bueno sin pedir nada a cambio, sin esperar agradecimiento ni comprobar sus efectos beneficiosos; delos por cumplidos, actúe sin que nadie lo sepa. Activará la llamada motivación trascendente, que explicaba el profesor Viasa Monteiro; demuestra que usted es una persona evolucionada; experimente una nueva sensación de felicidad.

De nada inmediato. Por insólito tiene a todo un país en jaque. Porque los independentistas catalanes, llegado el momento de la verdad, se abstendrán para el nombramiento del ungido Mariano, sin pacto ni leches, sin pedir (ni recibir) nada a cambio. Suficiente premio enfrentarse a un gobierno débil. El camino tortuoso de la independencia y esas pequeñas concesiones que un presidente necesitado estará en disposición de apañar. No hace falta especular conversaciones "off the record" ni acusar al PP de conducta incestuosa. Toda una legislatura para lo que sea, siempre y cuando evitemos el rodillo de una mayoría absoluta. La abstención de Ciudadanos puede ser suficiente si el resto de partidos minoritarios toman conciencia de su poder: que gobierne Rajoy, que ya hablaremos. Ni a Podemos le interesan unas terceras elecciones -arrepentidos estarán del "affaire" con Izquierda Unida- ni a Ciudadanos, que no querrá perder su última oportunidad. Al PSOE le da igual liderar la oposición ahora o después, resignado a pasar la penitencia. Qué pena que para la investidura del presidente no esté previsto el voto secreto.

De un futuro prometedor. Todavía hay quien defiende en público la economía sumergida como circunstancia sobrevenida que ayuda a los desfavorecidos. Debe ser difícil de entender la concatenación de nefastas consecuencias que origina cobrar en negro, que mantiene bajos los sueldos e impide que las empresas creen empleo al no poder competir con los que podrían ser sus empleados, que se venden en precario; se deterioran los servicios públicos por falta de recursos, se paran las inversiones. Y mientras, hay que dedicar más dinero para ayudas sociales, a quienes les hace falta y a los que piden, guardan la pasta debajo del colchón y lo cuentan. Acabemos con la economía sumergida, enterremos al Lazarillo y salgamos definitivamente de la crisis.

De votos. A ver si acaba la campaña electoral. En un país con sueldos devaluados e inflación negativa, nadie se atreve a hablar de los abusos al sistema, del fraude y de las altísimas pensiones máximas (inauditas en ninguno de nuestros socios de la UE) y de las prejubilaciones incentivadas. Porque es mentira. Nuestro sistema de pensiones no es una estafa piramidal; nadie se paga su propia jubilación: se trata de pura y dura recaudación de impuestos. Si la Seguridad Social no ingresa lo suficiente, las pensiones se abonan con el IRPF o con el IVA o con la tasa de los carburantes. Garantizadas, sí claro, siempre habrá algo que dejar de pagar.

De subir de nivel. Así funciona el Pokémon Go: capturas bichejos virtuales a cambio de subir de nivel. Es una pena que no se le ocurriera a usted, pero eso tienen las nuevas tecnologías: a un tipo se le ocurre una bobada, alcanza éxito universal y se forra. Será una moda pero ahí está. Y ya tenemos al político iluminado que pretende pagar para que la "madriguera" Pokémon sea este o aquel lugar de interés turístico, para potenciar su atractivo. Esfuerzo inútil; necesitan un asesor impúber que les aclare que tal promoción no servirá de nada: el que juega ni se fija. Conclusión que explica casi todo.


jueves, 14 de julio de 2016

La guerra de los mundos

Que la invasión del "rabo de gato" (Pennisetum setaceum) es uno de los grandes problemas
medioambientales de Canarias parece que ya está fuera de toda duda. La irreversibilidad del problema, dado el avance de la plaga, aunque dispusiéramos de recursos económicos infinitos, que no es el caso, parece también irrefutable. Diez mil semillas por planta y seis años de persistencia de la capacidad de germinación, el enemigo utiliza armas imbatibles.

Especie invasora que desplaza la flora local y con ella a toda su fauna asociada, invertebrados, reptiles y aves. He observado la convivencia pacífica con plantas propias del piso basal pero no encuentro en la bibliografía mención a qué ocurre realmente en series más largas, si el rabo de gato colapsa el desarrollo de las especies preexistentes, si impide su propagación natural hasta el exterminio, si afecta a unas especies determinadas o a todas, o si el nuevo invitado ocupa solo los espacios libres.

La alta capacidad de colonizar suelos degradados, consecuencia del pastoreo intensivo y persistente, terrenos removidos que no pueden considerarse suelo (taludes o escombreras) e incluso paredes naturales especialmente agrestes, ofrece una oportunidad que estamos obligados a investigar: su evidente adaptación para fijar o encontrar nutrientes, la mejora del sustrato con aportación de materia orgánica y las nuevas condiciones de humedad e insolación que crea a nivel del suelo.

Estas poblaciones de rabo de gato se han convertido, a empujones, en el primer estadío de la sucesión natural que ocurre en los ecosistemas cardonal-tabaibal y bosque termófilo por los biotopos que ocupan.

Y no son las únicas, el "tabaco moro" (Nicotiana glauca) es otra exótica habitual que acompaña en las primeras etapas a las gramíneas autóctonas de los géneros Hyparrhenia, Stipa, Lamarckia, Aristida o Cenchrus, a las aulagas (Launea arborescentes) o las magarzas del género Argyranthemum. Después vienen las tabaibas (Euphorbia balsamifera y E. berthelotii) y los verodes (Kleinia neriifolia), hasta el momento en que aparecen los cardones (Euphorbia canariensis) y todo su séquito de cornicales y tasaigos (Periploca laevigata y Rubia fruticosa), entre otras, los balos (Plocama pendula), tajinastes del género Echium y el resto de especies propias de ese piso de vegetación.

En espacios con más suelo y pluviometría, en los estadíos más avanzados, los sistemas naturales evolucionarían hacia el bosque termófilo, con guaydiles (Convolvulus floridus), dragos (Dracaena draco) y palmera canaria (Phoenix canariensis), como elementos más significativos.

El rabo de gato es el rey de la conquista, el más agresivo, el que emplea mejores técnicas de colonización... podría ser también una oportunidad para hacer madurar sistemas vegetales en entornos degradados. No tratar de eliminarlo por completo, misión imposible, sino solo actuar para dejar que prosperen otras especies, "hacer hueco" para que no ahogue a especies endémicas, que puedan liberar semillas y atraer a su fauna asociada. Esa tarea, la de liberar espacio requerirá, en cualquier caso, unos recursos muchos más asequibles.

Queda pendiente la investigación a fondo, ensayar cómo coexiste con otras plantas, estudiar si el rabo de gato puede ser la oportunidad de plantear reforestación de la vegetación propia del piso basal, tan importante en antiguas zonas de pastoreo de todas las islas. Mientras, mientras investigamos, al menos el suelo está protegido frente a la erosión, que no es poco.






sábado, 9 de julio de 2016

Hijo pródigo

(Publicada en el periódico El Día el 9 de julio de 2016)


Matayotes matayotetos kai panta matayotes.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
(Eclesiastés 1:2)

Reino Unido. Con los brazos abiertos. Veremos cómo se cuestiona la legitimidad de la mayoría simple para una decisión de tal calado, a la gente reaccionar ante el macabro espectáculo y cómo se impone el sentido común más allá del Canal. Enfrentamiento entre rivales políticos -laboristas y conservadores, dimitidos ambos- que jugaron con la estabilidad económica global para desprestigiarse mutuamente. Jodida vanidad. La libra esterlina depreciada, las grandes corporaciones financieras obligadas al corralito y la ola del tsunami que arrasa los mercados europeos. Los mercados, tan miedosos ante la incertidumbre. Europa debe recibir a Reino Unido con los brazos abiertos y fuegos artificiales el día de la refundación. Y quizás haya que plantear nuevas condiciones no solo para el hijo pródigo, sino para todos los socios, atascados en la burocracia de Bruselas y la austeridad de Berlín.

Marcha atrás. En España nadie se desdice desde 1986 cuando el PSOE de Felipe pidió el "sí" a la OTAN, en referendo, como Cameron. Por tanto, después de estas dos semanas de declaraciones, el oráculo está en disposición de proclamar que estamos enfilados a una nueva cita electoral, sin acritud, a la tercera la vencida. Sin especular y sin divagar sobre acuerdos no alcanzados: ni el PP conseguirá sumar con Ciudadanos mientras siga Rajoy, que no piensa irse, ni con el PNV, que dice que no, ni el PSOE se abstendrá, ni el PP ni Ciudadanos permitirán que gobierne la izquierda. Cuánta vanidad. No hay combinación posible sin que alguien diga Diego, harto improbable. A los españoles nos molesta la situación política pero no nos preocupa, eso dice el CIS. ¿Otras elecciones? Adelante. Mensaje recibido: bipartidismo, blanco o negro. Vuelta al principio salvo que aparezca un nuevo partido liderado por Miliquito, por ejemplo, como Beppe Grillo en Italia; imagínese el lío, pero lo que nos íbamos a reír. Convencido, sin embargo, de que al final los españoles daremos marcha atrás como medida profiláctica.

Nuevas elecciones. La ausencia de gobierno no impide que se recoja la basura, se limpien las calles o se encienda el alumbrado público. La economía marcha mejor y el paro baja. Además, sin acuerdo parlamentario habrá que prorrogar los presupuestos, lo que frenará el serruchazo que exige la UE; una manera sutil de zafarnos del objetivo de déficit por causa de fuerza mayor. Mariano es un tipo listo o con estrella. A todo se acostumbra uno, a votar también. Además, con un poco de suerte los partidos se deciden a proponer nuevos candidatos para el nuevo teatrillo. O quizás hoy la ejecutiva del PSOE, treinta años después, decide pasar a la oposición y dejar que el PP nombre a sus ministros. Poco probable y de nada servirá, en su caso, porque la tradición parlamentaria española, jodida tradición, impedirá alcanzar acuerdos de enjundia entre tanta minoría. Atasco ahora o en seis meses; mucho tendría que cambiar el panorama.

Arrogancia. Otra forma de vanidad, cuando pensamos que somos inmunes a los síntomas del envejecimiento. Entrenar el cerebro a diario para mantener nuestra calidad de vida, viajar para crear nuevas conexiones neuronales, aprender lo que sea, que tal capacidad nunca se pierde. De todo esto habló Jesús Castro, psicólogo de AFATE, esta semana en el Real Casino de Tenerife, que ofrece a sus socios clases de pilates y un nuevo taller de entrenamiento cognitivo: "Mens sana in corpore sano".

Fraude. La corrupción y el fraude están entre las principales preocupaciones de los españoles; ni la falta de Gobierno ni el deterioro del medio ambiente, tome nota.

sábado, 25 de junio de 2016

Reflexionemos pues

(Publicado en el periódico El Día el 25 de junio de 2016)

En conciencia. Sin intención de influir, huelga aclarar que hoy no es día para eso y ni siquiera sabría cómo. Tampoco tengo claro la conveniencia de ejercer el derecho a votar, que como tal, como derecho constitucional, es discrecional por parte del elector. Debe ser la edad; ahora lo veo más claro; resulta igual de legítimo someterse a la voluntad de la mayoría, no ir a votar o votar en blanco: "Elije tú si quieres, actúa con responsabilidad y carga con la culpa si algo sale mal; a ver si votas en conciencia, tornillo, con la cabeza y no solo con el corazón". No vale tirar la piedra y esconder la mano; después, si te suben los impuestos, no te quejes.

Anécdota. Nadie habla del futuro. Mañana no se decide qué hacer con este país, sino quién debe ser presidente; qué pena que no haya candidata a presidenta, ganaría de calle. Todos los aspirantes aceptan que la acción política venga impuesta por Bruselas; esos 10.000 millones de recorte; ya nos va bien, de buen grado de momento (no como los hijos de la Gran Bretaña, que dijeron que no a Europa). Mañana está en juego quién firma, poco más, quién reparte tantísimos cargos de libre designación, quién encarga las escuchas -aunque alguna cosilla se filtre- y quién veranea en La Mareta. Lo verdaderamente trascendente, los presupuestos generales del Estado y esas cosas, se decidirán en Cortes después de un esfuerzo negociador del que no tenemos antecedentes: esa es la nueva España, y quien sea presidente es anécdota, no se han enterado.

Pasar el trago. Toca. De los aspirantes uno será el afortunado presidente; veremos quién y cómo llegan al entente; me da igual, confieso. A los otros les tocará pasar el trago, con espíritu constructivo, espero. Este país no aguanta más reproches, ya está bien, toca ponerse a trabajar, trabajar en serio. Y eso requiere llegar a acuerdos. Y llegar a acuerdos exige transigir y transigir permite avanzar. Con los acuerdos siempre sale algo positivo. Hasta el vilipendiado Zapatero se entendió con Aznar, semidiós en aquella gloriosa segunda legislatura. Nadie en España se cree menos que Zapatero, aunque ninguno ha sido capaz de repetir la hazaña de cruzar el desierto indemne; hacer oposición es más difícil.

Castigo. Votar es un derecho, trabajar es un deber. Quien propone que se cobre del erario por la cara, sin trabajar, hace apología anticonstitucional; sin pudor se pasa el artículo 35 por el arco del triunfo. Quien piensa a estas alturas de la humanidad que el comunismo es la solución es que no tiene noción alguna de la historia reciente ni lee periódicos ni se interesa por lo que ocurre en nuestro planeta. Hay vicios que no conviene volver a probar ni siquiera por placer; el vicio tiene su propio castigo. Y me gusta el idealismo utópico, que conste, es como el amor puro, pero no nos engañemos, no estamos preparados para un sistema colaborativo. Quizás en un par de generaciones o dentro de mil años la sociedad española abandone la picaresca, los egoísmos y encuentre encaje un sistema así, podría ser. Yo no lo veré y usted..., bueno, quizás usted sí, que eso tiene la palabra escrita, que nos sobrevive. Reflexiones, que hoy toca.

Trampas. Ni pensar en el "voto útil", vaya chorrada interesada, ni en que elegimos a un señor para presidente -que no es cierto, se vota a un partido-, ni pensar a quién mandas a Madrid con tu voto, quien sea, que se diluirá en su grupo parlamentario. Es simple: qué dicen que harán y si usted se lo cree.

sábado, 11 de junio de 2016

El gremio del crimen

(Publicado en el periódico El Día el 11 de junio de 2016)

El poder. Ninguno de los aspirantes al Gobierno, ni los nuevos partidos ni los viejos, identifica el poder de los gremios como responsable de la incapacidad de la sociedad española para adoptar los cambios que exige el momento. El triunfo del corporativismo frente a cualquier otra expresión de la democracia viene de herencia. Nuestra cruz son los gremios -y no solo en la política-, nuestra penitencia un esquema mental perfectamente adaptado a ese ecosistema y nuestro castigo el atasco socioeconómico y el desánimo de tantas miles de familias. Porque es fácil coincidir en el diagnóstico, incluso en las propuestas de la izquierda y la derecha, similares con apenas matices. En todos los casos, remedios inaplicables por similar motivo: los implicados no quieren.

La fidelidad. El gremio mima a sus miembros, los protege, o al menos eso pretende. Sindicatos, asociaciones empresariales o partidos políticos; organizaciones formales o colectivos cuyo vínculo es la defensa de una actividad o de un estatus: estibadores, médicos o vendedores ambulantes. Fidelidad al gremio sin fisuras, por necesidad de ser aceptados y convencidos de que la unión hace la fuerza. Fuerza ante quienes pretenden invadir su cuota de mercado o de influencia, incluso cuando la "agresión" viene impuesta por un avance tecnológico, la globalización o una nueva realidad social (como siempre ocurre). Los registradores quieren cobrar, aunque un único catastro electrónico sería mucho más eficaz para la gestión de la propiedad privada, los taxistas retrasan el tranvía hasta el aeropuerto para no perder clientes, los alcaldes ni se plantean la fusión de ayuntamientos porque ninguno quiere dejar de serlo. Conservar privilegios a toda costa aunque tal conducta colectiva comprometa el funcionamiento del sistema.

La comodidad. Un ejemplo: el 97% de los docentes cree que está bien preparado, sentencia José Antonio Marina, superexperto en la materia. Mientras, en Canarias, un cuarto de la población no ha terminado la educación obligatoria y el aprendizaje de una lengua extranjera sigue siendo una entelequia en la escuela pública, especialmente importante en una comunidad autónoma que crea miles de puestos de trabajo en el turismo, empleos que se cubren con profesionales que vienen de fuera. ¿Mejorar la educación? Sí, claro, pero ¿cómo reciclar a quien no quiere? Pensemos en cualquiera de los servicios públicos esenciales, en su correcto funcionamiento, ¿cuestión de presupuesto o de gestión a largo plazo? Y una última pregunta, ¿quién le pone el cascabel al gato, quién se enfrenta al gremio? El precio a pagar es altísimo y lo digo con conocimiento de causa.

La competencia. Queremos vivir en la economía de mercado, pero negamos uno de sus principios fundamentales y concluimos que el sistema no funciona, vaya trampa. Porque el equilibrio entre la oferta y la demanda funciona; está probado. Desde lo público basta fijar las reglas del juego, que sean claras, y luego inspeccionar y hacerlas cumplir. Y entonces, cuando la cosa marcha, para proteger el negocio, el gremio pide incentivos fiscales (qué bien) que distorsionan la competencia (vaya hombre) y a la larga producen efectos no deseados (ups, vaya, qué mal). Y entonces el gremio pide limitar la competencia y esa limitación conlleva una nueva distorsión (de mal en peor). Pensemos en las leyes del suelo o en el ocaso de la agricultura en Canarias, por debajo ya del 1% del PIB. Y lo preocupante es que no trasciende el origen del problema, porque no es suficiente resolver alguno de esos bucles: hay que llegar al fondo, fomentar la competencia real y sus mecanismos.

El futuro inmediato. Al final no creo que seamos capaces de zafarnos de la maldición de los gremios, al menos nosotros solos.



sábado, 28 de mayo de 2016

Qué tendría que pasar...

(Publicado en el periódico El Día el 28 de mayo de 2016)

Para formar Gobierno. Lo improbable. No creo que debamos especular con una abstención en masa en la izquierda que aúpe al PP a una nueva mayoría absoluta. Ni tampoco concluir que la inacción del amortizado Rajoy desmovilice el voto de derechas en el mismo momento en que explote la conexión venezolana, por decir algo, que desprestigie definitivamente a Unid@s Podemos, alineación planetaria que impulsaría a Pedro Sánchez al estrellato: imposible. Imposible también que cualquiera de los grandes partidos constitucionales se pliegue a cerrar acuerdo de gobierno con la izquierda integrada por declarados independentistas. Igual de inverosímil que la gran coalición a la alemana renegada tres veces por manifiesta incompatibilidad. Se acerca la segunda vuelta con los mismos actores -reflejo de la falibilidad del oráculo- y los mismos argumentos que a nadie interesan ya, ni actores ni argumentos. Más de lo mismo, por desgracia, repetiremos además sin entusiasmo alguno, todos suspenden: votaremos solo para impedir que salga ese otro candidato que nos gusta menos aun.

Para poder gobernar. Transigir como única opción. Gestionar las minorías pero sin reproches y sin acritud, que la lista más votada forme Gobierno y que someta su gestión e iniciativas legislativas al escrutinio de la Cámara, día a día. Que la oposición actúe como tal para construir, no para destruir, como viene siendo habitual. Requiere que inhibirse en la sesión de investidura sea entendido como lo que es, no como un apoyo a la causa, sino como voluntad de desbloqueo y que la responsabilidad sea asumida por todos los elegidos y no solo por parte de los integrantes de esa inalcanzable mayoría. Abandonar la cantinela electoral, ejercicio inútil a estas alturas, y empezar a buscar soluciones con acuerdos o desacuerdos sobre cuestiones concretas. Y que cada cual explique el porqué de este o aquel posicionamiento político y justifique cada bloqueo o cada consenso. Eso es democracia, de la buena, menos descalificación, menos discrepancia peregrina y más búsqueda de soluciones prácticas.

En Canarias. Treinta y cuatro años de autonomía, siete islas sobre el mismo mar, felicidades.

Para una Canarias con futuro. Valentía. Y erradicar los tópicos formulados en otras épocas, esos mensajes que conforman todavía el sustento argumental de la política canaria de los últimos años. No seríamos ultraperiféricos con la quinta libertad aérea que uniría con eficiencia tres continentes, ni dependientes de la caridad del Estado con mayores facilidades en el intercambio económico, ni somos un territorio frágil como islas volcánicas forjadas por cataclismos magmáticos, ni hay escasez de suelo, ni la actividad agrícola es estratégica muy a nuestro pesar. Erradicar esta forma ineficaz de gestión que nos sitúa a la cola en toda estadística socio-económica. Una elección política, no lo olvidemos; se optó por este modelo de dependencia, generador a la postre de pobreza y paro estructural; nadie lo diría pero ahí está. Y puede que la filosofía de aquel nuevo REF impulsado en los setenta fuera bienintencionada, pero en otra situación demográfica, cuando no éramos potencia turística y no existía el mundo digital. Valentía para revisar quiénes somos, dónde estamos y negociar unas nuevas reglas del juego para el largo plazo.

Para un futuro con ilusión. Voluntad individual. No esperemos que surja un liderazgo espontáneo que sacuda las viejas estructuras y que consiga mejorar de un plumazo los servicios públicos o la economía de las empresas. Ni siquiera con leyes o políticas concretas condenadas a fracasar si los implicados no quieren. Los avances sociales surgen de la voluntad individual, cada uno en su pequeño ámbito de influencia. El reto es encontrar motivos para que cada cual deje de actuar en beneficio propio a corto plazo.

sábado, 14 de mayo de 2016

Polaridad y revolución

(Publicado en el periódico El Día el 14 de mayo de 2016)

La izquierda. La ideología cede ante el deseo de poder. Los votos de IU buscan cobijo para conseguir escaños. Qué falta de orgullo y qué rápido se perdonan las ofensas sin exigir siquiera propósito de enmienda. "Yo seré presidente y ustedes diputados", promete Iglesias a los "rancios comunistas" -he said- con cálida condescendencia. Podemos, el partido, que iba de algo nuevo, ofrece su verdadera esencia y prescinde de primarias y de asambleas, no vaya a ser qué. Igual que los demás, refutará usted con toda razón, y a eso me refiero, son iguales a los demás quienes presumen de nuevos demócratas. Quienes sean de izquierdas harán piña, votarán por la nueva coalición de izquierdas y comulgarán con independentistas, antisistema y otras hordas, porque todo suma, esa es la idea. Pero no sé yo, porque el votante tiene también sus propias líneas rojas y votar por esta nueva coalición implica transigir muchísimo.

La derecha. Insisto en pronosticar la inminente salida del presidente en funciones de la carrera electoral, por la puerta grande, con honores de gran servidor de la patria y billete de vuelta al registro de Santa Pola a preparar la jubilación. No por iniciativa propia, claro está, sino por estrategia de partido: cualquier otro candidato facilita la victoria del PP, todos lo saben, y además permitiría la gran coalición en caso necesario. Juega con ventaja, el Partido Popular se entiende, porque la abstención con la ley d'Hont le dará más diputados a mismo número de votos. Aunque el PP recibirá más, esto es una segunda vuelta.

Los otros. Están apañados porque eso tiene la segunda vuelta, que hay descarte previo, descarte mental en nuestro sistema, pero descarte al fin y al cabo. Por eso Iglesias se empeña en ser la izquierda, maniobra y consigue afianzarse en un extremo. El PP ocupa el otro sin rival, nadie se atreve. PSOE y C's ya sabían que esto iba a ocurrir, la polarización del voto, y apostaron por retrasar las elecciones, por erosionar; esperaban quizás que Podemos se autodestruyera y que se destapara la enésima corruptela en el PP, la definitiva. Error, más tiempo, más sobrexposición, más hartazgo: han perdido la bandera de la moderación y lo pagarán. El PSOE tendrá que refundarse, una vez más, y lo hará. Y Ciudadanos escapa solo si el PP los necesita, que está por ver, una pena, vaya bluf de organización con buenas ideas; igualito que UPyD, en paz descanse.

Los nacionalistas. Los más radicales lo tienen crudo con las mareas, qué paradoja. Los más moderados tendrán la oportunidad de ser llave a poco que suba la abstención, que subirá mucho, si el PP se queda a las puertas de la mayoría absoluta. "Caras nuevas", pedía un dirigente de Coalición Canaria; no les queda otra: centrar el mensaje y poner en valor su presencia.

La nueva política. En la víspera nunca pasa nada. Aunque mañana tenemos motivos para rememorar el quinto aniversario de la Spanish revolution
, la de aquel 15 de mayo de 2011, importante momento histórico. La revolución que pretendía el pueblo no es Podemos, por mucho que se afanen en aceptar la herencia y enarbolar esa bandera; la revolución no es este "quítate tú para ponerme yo", la revolución tampoco es populismo viejuno ni rescatar el comunismo ni legitimar a los ocupas. En la revolución del 15M nos levantamos contra la corrupción política, contra los privilegios de algunos, contra la injusticia del fraude, contra un sistema excluyente. Los ciudadanos dijimos basta. Y algo ha cambiado: la conciencia colectiva de que las cosas hay que hacerlas de otra manera. ¡Viva la revolución!


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